POBRES RICOS, PODEROSOS Y MAFIOSOS. ESTÁN RESTABLECIENDO EL ORDEN…Y HAY QUIENES LES CREEN

La derecha fascista intenta tomar la iniciativa con propaganda y terror frente a la Minga. Ante la fuerza multitudinaria de la movilización, la justicia del paro y sus reclamos y la evidencia que despierta solidaridad internacional y amenaza con exponer la ilegitimidad del régimen autoritario y fascista, ponen en marcha un guion integral de propaganda y terror que debe reconocerse, exponerse y derrotarse en su falsedad sangrienta y mentirosa. El operativo de terror y propaganda armada contra la Minga y la guardia indígena ayer en Jamundí, al sur de la ciudad de Cali pone en evidencia esta estrategia de falsedad y guerra. Esta actuación armada.

– Las élites se presentan como víctimas. Aducen haber sido secuestrados y ser víctimas del vandalismo y el terror cuando en realidad hay toda la evidencia que demuestra que el vandalismo es provocado y causado por la propia fuerza pública y paramilitares. Los videos de “vándalos” con garrotes y piedras saliendo de estaciones de policía, de policías destruyendo bienes, de policías de civil armados disparando, golpeando gente, causando desmanes desmienten esta falsedad cuya intención explícita es borrar la evidencia y encubrir el terror de estado-élites en una actuación-montaje que les victimice. Falso.

Ilustración: Rodrigo Orozco

– Para “defenderse” de estos ataques que vulneran sus “derechos ciudadanos” se pronuncian exigiendo represión, declaración de conmoción interior o estado de sitio, ocupación militar de los territorios y acciones de guerra “legitimas” contra la Minga indígena y contra el paro. Es una confabulación orquestada entre el partido de gobierno, el fascismo, el guion neo-nazi de Álvaro Uribe Vélez y sus ideólogos como Alexis López de Chile. Cada quien hace su parte en una simulación en la que el orden civil son la “gente decente”, es decir, la clase política, los gobernantes, las élites económicas y los privilegiados. La “fuerza pública” al servicio de esta confabulación que miente con desfachatez abierta aparece ahora en este montaje “defendiendo” a los “civiles amenazados”. En realidad, como lo demuestran testimonios y videos, fuerza pública y élites armadas bloquean vías, detienen vehículos en los que viajan guardias y comuneros y disparan abiertamente contra los civiles sin armas mientras gritan que están siendo atacados por la Minga. Salen a amedrentar y asesinar de manera coordinada y aparentan que se defienden. Luego, los civiles que disparan son reunidos en vehículos escoltados por la policía y transportados para garantizar su impunidad. 10 civiles indígenas heridos. Una joven indígena del programa de Mujeres del CRIC de gravedad. Los asesinos cobardes son las víctimas.

En el Paro Nacional, en la ciudad de Cali Daniela Soto fue herida junto a otras 10 personas el día 9 de mayo del 2021.

– Frente a la gravedad de estos hechos, los medios comerciales de propaganda dan protagonismo a voceros de los gremios económicos que, una vez más, se presentan como víctimas citando cifras de pérdidas y desabastecimiento de combustible y alimentos. La misma estrategia que se usó desde el derrocamiento de Allende en Chile se impone ahora. Se va recogiendo evidencia que demuestra cómo el desabastecimiento es provocado por estos mismos gremios que tienen la desverguenza de manifestar preocupación de discurso por el pueblo y sus derechos cuando se ve afectada la economía cuando son los beneficiarios de una política que mientras más despoja y empobrece, al pueblo, más acumula ganancias y explota el trabajo. Son, los responsables tras bambalinas de este paro y de todas nuestras desgracias e infortunios. Son culpables y abusan. 

– El Alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, hijo de Iván Marino Ospina, mando del M-19 que murió en brazos del alcalde asesinado por la fuerza pública luchando contra el orden injusto, unas horas antes del cobarde ataque militar-paramilitar fascista a la Minga, enardecido, exigió la salida de la Guardia Indígena y de la Minga de Cali por estar ejerciendo acciones policiales (defender al pueblo de policías armados que les atacaban y de policías vándalos de civil que destruyen y maltratan). Ni una palabra de indignación por la militarización de la ciudad, el tratamiento militar a la protesta y la función criminal de la policía en su ciudad. Con este gesto Ospina da la espalda a su padre y a su lucha y autoriza abiertamente la articulación fuerza pública-élites armadas y la acción fascista. Ospina no tiene siquiera la vergüenza de denunciar y reiterar la causa de un paro que movilizó toda la ciudad y el pueblo de Cali como consecuencia de la represión, el terror, el despojo, el hambre como políticas públicas. Autorizados por el alcalde que sin duda conocía de estos planes, el montaje y el terror armado de las pretendidas víctimas-victimarios se ejecutó.

– El Presidente Duque entra con su parlamento en esta parte del guion actuando para defender a la ciudadanía sometida y restablecer el orden alterado debido al caos. Encubre y niega de esta manera su responsabilidad y la de su gobierno, estado y cómplices/beneficiarios en desatar este caos desde el terror estatal, la corrupción, el despojo, el enriquecimiento a costa de la explotación, la guerra continuada, el incumplimiento de los acuerdos de paz y la profundización de la guerra, la mafiosidad-fascista del poder, la legislación de despojo, la complicidad con criminales, la entrega del país a transnacionales financieras y extractivistas y las reformas tributaria, de salud, pensional y de todo tipo para enriquecerse y someter al pueblo. Guerra contra la tierra y contra el pueblo y entrega a la codicia. Esa función y la de encubrirla perfumado, son su presidencia. Un caos al que sirve la fuerza pública asesina que ante masacres recibe su respaldo. Duque aparece limpio, firme, ecuánime, civilizado y representando un estado de derecho y ordena un masivo operativo de policía (10 mil efectivos) y militar (2 mil efectivos) sin precedentes. Con ello ordena terminar con el paro en Cali. Aún si logra a sangre y fuego imponerse, con ello reitera la decisión de proteger y consolidar un orden de terror racista y mafioso. La máscara de civilidad y democracia tiene contrapartes e interlocutores que están dispuestos a creerla dentro y fuera de Colombia. Esta mentira ha perpetuado la democracia genocida y a sus beneficiarios nacionales y extranjeros.

En examen de videos en Cali encontramos varias camionetas blancas desde donde disparan pistoleros

– Álvaro Uribe Vélez, el capo, el jefe paramilitar, el narcotraficante, el articulador de mafias, élites y bandas criminales legales e ilegales quien logró coordinar aristocracias, gremios y partidos tradicionales y estructuras criminales y poner al servicio de estas la fuerza pública y la guerra garantizando a transnacionales financieras y extractivistas legales e ilegales acceso a territorios y recursos en condiciones de ventaja vergonzosa, es un maestro en mentir con un descaro absoluto. Es el protagonista de este montaje. Uribe conoce mejor que nadie el país de mentira que hay que presentar. Asevera que la fuerza pública no ha cometido ningún desmán, ordena masacrar y disparar contra la población en protesta. Las instituciones de control como la Fiscalía, Procuraduría, Contraloría, Cortes, están bajo su poder y le garantizan impunidad mientras en procedimientos sistemáticamente viciados declaran la inocencia de criminales (empezando por él mismo) y condenan a inocentes. Uribe, mientras tanto ejerce su codicia, su racismo, su control de maquinarias urbanas y rurales de terror, entrega el país a manos llenas y consolida el orden que a muchos beneficia al punto de apoyar dentro y fuera del país el terror genocida y criminal.

El paro, en este montaje es guerra. Siendo así, se trata de ver quién la gana y de restablecer el orden. 

La guardia indígena, con sus acciones en Cali anteriores al ataque de Jamundí puso en evidencia la ilegitimidad y carácter criminal de la fuerza pública y que ésta puede ser suprimida. Cuesta demasiado, no protege, roba, mata, desaparece y está al servicio del poder que despoja y empobrece. Es esto lo que desata la propaganda de victimización de las élites, el desabastecimiento, el terror militar-paramilitar y la guerra contra el pueblo. La mafia pone en movimiento ahora mismo su poder de terror y mentira. 

Mientras esto sucede, avanzan chivas con indígenas hacia Cali, el pueblo Colombiano no tiene ya nada que perder y enfrenta el desafío de lograr en este pulso doblar la página con la fuerza del paro que exponga y hagan retroceder con metas concretas al orden criminal asesino. 

No se dialoga con criminales, no se reconoce y restablece con el diálogo su poder ilegítimo y usurpado. Se les juzga y condena de modo que reconozcan, asuman, paguen y reparen. Doblar una página con metas concretas construidas en colectivo desde los abajos y escuchando para que quede claro hacia dónde va en lo inmediato el paro y se sepa reconocer los logros concretos que identifiquen el triunfo popular. Tal es el desafío. 

Mientras estas preguntas exigen diálogo y tejido colectivo DESDE ABAJO, EN PARO, DE PIE, DESDA LAS CALLES, LAS OLLAS, LAS ASAMBLEAS, LOS BLOQUEOS, el país de los pueblos sin dueños espera nuestras voluntades para hacerse camino y realidad a partir de este paro y sus referentes y logros. Porque pase lo que pase, el orden que resistimos debe caer y el país que queremos libre de este régimen lo debemos construir. Hay quienes no se venden ni tienen precio y mandan obedeciendo. Hay quienes buscan convencer y no vencer. Hay quienes lo quieren todo para todos y para ellas y ellos nada. Hay quienes recogen su memoria y experiencia y son ejemplo. Nos contagian, nos reclaman y en estos días de terror marcharon y cantaron con voces de mujeres y de madres. En nuestros olvidos plenos de memorias están las salidas y respuestas.

¿Cómo lo hacemos en medio de la militarización, la propaganda y el terror que tenemos que desmentir y derrotar sin caer en la trampa que nos limita a someternos a este guion de guerra y de mentiras? 

Emmanuel Rozental
Pueblos en Camino
Mayo 10 de 2021
Día 13 del Paro Nacional

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