Ayer te mataron. Mataron a guejia

Viento del pueblo me lleva
Viento del pueblo me arrastra…

Miguel Hernández

Apenas ahora se sintió. Llegó leve, lento, triste. Sacudió las hojas de los árboles; lágrimas, más lágrimas, pero ahora bajo un sol tenue, desganado, dolido. Llovió toda la tarde, toda la noche. Llueve y escampa y llueve de nuevo ahora, en agosto, este triste 14 de agosto de 2020. Guejia: el viento. Agosto se llama desde la conquista este mes de guejia, del sol. En este tiempo siempre, desde siempre llega jugando a barrer la tristeza, a refrescar el verano, a impedir que llueva. Nunca llueve a mediados de agosto: a mediados de guejia. No es que sea un solo guejia. Eso se sabe: los hay juguetones, fríos, tibios, furiosos. Vienen a pintar los atardeceres y a iluminar de estrellas la noche. Tardes y noches de verano para estar fuera y que nos bañe guejia, nos abra el alma y la mirada. Nos arranque sonrisas, bailes, promesas y futuro. Guejia es futuro y es alegría. Una alegría incontrolable, arrasadora…pues eso, como guejia, con el viento…como vos.

Naciste en el tiempo de guejia para refrescar, alegrar, recoger alientos, palabra, memorias, colores. Viento con sed de escucha, con la mirada abierta. Añoranza de aromas, perfumes, cantos y memorias. Viento para testimoniar mezclando memorias y cosas que pasan de acá y de allá. Tu vocación de escucha y canto te llevó a tomar grabadoras, cámaras, micrófonos. Herramientas de guejia. Danzante de vientos, tu mismo viento, palabra de territorio íntegro, búsqueda de armonía, aprendiste a ver y escuchar para contar….vos…viento.

Ayer te mataron. Mataron a guejia. Las razones y los intereses te hicieron sangrar. Cuánto dolor había en tu rostro diseñado por la risa. Tirado allí con los balazos de las armas del Estado, de los que sufren la ilusión adictiva del poder y en últimas solo obedecen a la mezquindad y la pobreza de sus espíritus. Guejia quieto en agosto. Llovió desde tu herida. Llovió más mientras te lloramos a gritos sin saber de más que de tu muerte. Llovió toda la noche. Uma Kiwe, la Madre Tierra no quería llover. No estaba lista para el llanto, pero sin ti las nubes se quedaron quietas y desgarraron la amargura…la ira. Te mataron en agosto guejia, a vos, Abelardo Viento, Abelardo Liz… Guejia. Así como paran lo vientos ensuciando el aire para las ganancias. Así mismo, cuando es vida, cuando sabe reir y escuchar y contar. Cuando lo queremos y te queremos todo y siempre, así mismo te vieron cuerpo y sangre y te mataron los generales, los presidentes, los ladrones de tierras y los que matan a Uma Kiwe.

Vos, ayer mismo, escuchando. Vos viento, viento voz…y hoy estás muerto. Estarán manipulando tu cuerpo. Querrán cambiar las balas de los soldados. Están tapando con palabras la masacre. Negarán ésta rabia y te llamarán terrorista, bandido, ladrón de tierras. Lo harán porque hasta hoy han sabido y han podido silenciar la vida y saben matar al viento. Pero acá, ahora por dentro, como vuela la sangre, sigues tu viaje vos, guejia, Abelardo Liz y por ahora tu ausencia es este grito, esto que nos rompe los huesos y nos asfixia la vida. Por ahora Abelardo… Guejia, cuando te han cortado el rumbo de la risa en el perfume de la verdad que hace pervivir la lucha, la armonía, el olvido y la memoria. Sabio Abelardo Liz Guejia. Muerto Abelardo…asesinado. Nos condenas a tu ausencia y el aroma de la verdad y de la vida que venías recogiendo, que tenías que compartir, no podrá ser abrazado del mismo modo jamás, porque eras tan único como tu sonrisa y tu camino. Naciste en el viento, eras viento y te mataron viento.

Juramos que este dolor de viento nos habita y desbocado arrasa con agosto y lo pone a llorar. No puede quedar tu silencio así. Por el viento juramos libertad para la madre tierra y con ella para todas y todos para que vuelvas a soplar aunque ya no estés acá ahora mismo contando esto que sin ti sabe a hiel. Apenas ahora se sintió. Llegaste leve, tenue, triste. Un sol amargo alumbra esta tarde.

Por Emmanuel Rozental
¡Así No! Dominación y Despojo
Pueblos en Camino
14ago20
Nizkor
http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/cauca60.html

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