Lêgerîn: “Te conozco desde siempre, no digo parece, porque adentro lo siento como un hecho”

Hace un año, el 17 de marzo de 2018, Legerîn Çiya, compañera Alina Sánchez tuvo ese fatal accidente en Hesekê. No la volvimos a ver físicamente, pero sigue presente en cada lucha cotidiana y de largo aliento. Hoy y siempre queremos recordar su memoria vital. Por eso compartimos una pequeña carta enviada al Comité de Jineoloji para su homenaje en Rojava y el texto que escribimos el año pasado tratando de nombrarla y nombrarnos con ella. Así Sí. Resistencias y Caminos. Pueblos en Camino.

“Te conozco desde siempre, no digo parece, porque adentro lo siento como un hecho”

Mujeres desde Wallmapu, Comunidad de Paz de San José de Apartadó, Guatemaya, Cauca, Kurdistán y Valle del Cauca.

Recuerdo que te abracé por primera vez en junio de 2017, en realidad hace muy poco, fue durante “Tramas y Mingas”, un encuentro en Pasto, Colombia, en el que ayudamos a convocar a voceras y voceros de movimientos en lucha. Allí nos sentimos, escuchamos, quisimos… como compañeras, hermanas, amigas, cómplices que nos fuimos tejiendo en cada palabra, carcajada, baile. Tu corazón era tan grande que fácilmente nos hacías caber a todxs, así como nosotrxs te queremos. Digo que nos conocimos hace poco tiempo, sólo si reducimos nuestros tiempos al tiempo lineal, pero si lo reconocemos como memorias en lucha permanente que nos encuentra y desencuentra en el espiral de la vida, pues hoy más que nunca te digo: “Te conozco desde siempre, no digo parece, porque adentro lo siento como un hecho”, esto mismo que amorosamente me reiteraste en tu último mensaje, porque así lo siento desde mis entrañas. De ese encuentro tengo muchos recuerdos, desde la impotencia que sentíamos al estar en distintas mesas al mismo tiempo y no podernos escuchar entre quienes en realidad nos hermanamos más allá de la ponencia correspondiente; hasta la profundidad de las conversas que entablábamos en cualquier lugar (el bus, el taxi, el bar, la discoteca, el comedor, los andenes…), porque siempre estábamos pensando en los pueblos y nos insistías en las maneras de tejernos desde lo femenino, a como diera lugar frente a los proyectos de muerte y desde la autonomía como verbo cotidiano para alimentar la vida toda. 

Esto último, LA AUTONOMÍA, es tal vez lo que seguimos sentipensando desde cada acto cotidiano y de largo aliento, porque, aunque nosotrxs desde donde podemos hacemos muchos intentos por discutir, construir, alimentar y darle vida a algunas prácticas autónomas, acá en nuestro territorio los discursos se han vuelto más espectaculares mientras las prácticas se van quedando huérfanas. Sí, así mismo como te refieres al “feminismo que no toca polo a tierra”. Aun así, tu palabra y acción parida en Kurdistán sigue tejiéndose a la memoria ancestral de nuestras luchas, porque no nos conformamos con lo que hay y queremos buscar nuestra libertad en las raíces de nuestra historia y tejiéndonos con otros pueblos. Legerîn, marcaste un ritmo con tu palabra, mirada y sonrisa, pues mientras hablabas de la historia de lucha en Kurdistán, de la Revolución de las Mujeres, de la forma como le siguen poniendo el pecho a la guerra para liberarse liberando a la sociedad… sentíamos que nos cantabas al oído agitándonos el pensamiento, como dice Manuel, pues rapeabas y con la misma gestualidad también nos hacías enamorar más de la libertad. 

El primer abrazo con alegría de encontrarnos.

Así eres querida Legerîn, así te sigo sintiendo, imaginando, escuchando porque nos quedaron muchos compromisos que tenemos que asumir aquí y ahora con mayor corazón. Porque no has muerto, no puedes morir, tu siempre serás semilla de vida y de libertad. Así nos lo dijiste, así somos, así seremos, así lo tenemos que seguir siendo. ¿Te acuerdas cuando te conté que Emiliano Terán, Millaray Painemal, Sergio Palencia, Isabel Solís y Hugo Blanco se vendrían desde Pasto con nosotrxs al Cauca?. Tus ojos brillaron más que nunca y me pediste solicitar al compañero Erol Polat hacer lo posible para que ustedes se sumaran al viaje, pero en ese momento fue imposible. Pero bueno, tu sueño se está cumpliendo, mira que varixs de tus compañerxs han venido a estas tierras y justo hace una semana, estuvieron compas del Comité de Jineoloji y del Movimiento de Mujeres de Kurdistán en un encuentro con 40 mujeres y 10 niñxs acá en el Cauca

Así que tu espíritu, tu valentía, tu sencillez y compromiso siempre están rondando por acá y en cada autocrítica y desafío que nombramos, tu esencia libertaria nos acompaña. Y por supuesto, las discusiones en torno a la autonomía siguen su rumbo. Desde el Cauca, nuestro territorio, tu territorio, ese que anheladas conocer y caminar con nosotrxs, mi üus (corazón) te siente, te extraña, te nombra, te renombra, te abraza. En medio de cientos de asesinatos de hombres y mujeres defensores de la vida, de múltiples amenazas contra los procesos de resistencia y en medio de un contexto desolador, te digo que desde las pequeñas acciones como Pueblos en Camino, seguiremos haciendo lo imposible para honrar tu legado como expresión libertaria-viva contra el patriarcado, para preñarnos de libertad hasta convencernos completamente de que: “NO se puede destruir el capitalismo sin destruir el estado y que NO se puede destruir el estado sin destruir el patriarcado”. Ese lema de ustedes, el que camina el pueblo kurdo, es nuestro desafío para seguirnos organizando, gestando, encontrando, cuidando y todo lo que haga falta para parir sociedades otras, vidas otras, comunidades otras en y con tu nombre, en nuestro nombre, a nombre de nosotras, a nombre de nosotros. Hasta siempre hermanita. Legerîn, espero que nos sigamos encontrando en los sueños mientras dormimos, pero también en los que nos mantienen despiertos y en lucha.

Vilma Rocío Almendra Quiguanás.
1 de marzo de 2019, Pueblos en Camino

Legerin Azadi; Ale linda, Acá estás como humareda, como polvo, como agua en medio nuestro y te abrazamos 

Acá estás como humareda, como polvo, como agua en medio nuestro y te abrazamos.

Noticia de tu muerte:

La combatiente latinoamericana de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) Alina Sánchez (Lêgerîn Çiya) ha caído mártir en un accidente automovilístico.”

Un hachazo invisible y homicida…un empujón brutal te ha derribado.”

Ya lo escuchamos (al Serrat cantando la Elegía a Ramón Sijé) varias veces pensando en vos Ale…llorando mucho. No nos tranquiliza ni nos ayuda, solamente grita tu ausencia y esta rabia que se niega a hacerse palabras.

No queremos, es que no podemos escribir algo en memoria tuya, en honor tuyo Alejita. No se puede hermanita. Escuchamos al Miguel Hernández…qué iba a saber que estaba tu sangre, tus huesos, tu ternura, tu mirada en esa elegía a su Ramón Sijé. Ni se imagina que la escribía con vos, para vos, para nosotras y nosotros, para vestirnos, piel, sangre y ternura de esta que eres acá en nuestros cuerpos y vidas…

Para que nos abracemos acá hoy con mucha, mucha fuerza a tu mirada grande, con los ojos cerrados y te apretemos el cuerpo flaquito, la vida enorme Alejita linda.

Acá estás como humareda, como polvo, como agua en medio nuestro y te abrazamos.

También te escuchamos así, como un torrente rítmico (te acordás que nosotrxs con Bruno en Pasto te dijimos que hablás como rapeando, como un pregón en hip-hop, que repites, insistes, avanzas, exiges, siempre con esa fuerza que arrasa y reclama)…

y bailamos, porque vos no respondiste a nada en tu vida hablando solamente; la Vil te preguntó ¿cómo bailan allá? Y vos nos levantaste a todas y todos en la noche de Pasto, en la oscuridad alegre de la música y nos tejiste por los meñiques: éramos media docena y bailamos, bailamos como el pueblo kurdo, con el pueblo kurdo.

Ale, ya sabíamos de todo eso allá, o de mucho, pero vos, tan de acá, tan de estas tierras y dudas y dolores, tan nosotras y nosotros, vos te fuiste para allá y te hiciste kurda y combatiente y médica y YPG, para llegar a este lado, entre nos.

Este lado que es el mundo todo, de mujeres, libre, tejido a la tierra.

Y bailamos…y luego pusiste a bailar a Erol con su risa.

¡Que no carajo, que no escribimos nada hoy!

Vos nos dejaste acá en medio del camino, con la agenda pendiente.

Vos le entregaste a Chucho los poquitos euros que te quedaban como el primer aporte al fondo para que hagamos el encuentro de los pueblos: “primero 3 días las mujeres entre nosotras y luego sí que lleguen los hombres” y así será mierda! Así será…

pero ya sin vos, o con vos en esta memoria que ya se niega a dejarte crear, reírte, poner el pecho, luchar, imaginarte cosas.

Ale, te conocimos, te sabemos incansablemente trabajando y pensando. Desafiándote. Como vos dijiste, “nos conocíamos de antes, de siempre, y no era por decir nomás.”

Estás por ahí buscando y nombrando y haciendo y por eso no aceptamos que no podás seguir, que ya se acabó lo que sólo vos podés hacer, porque Ale, hermanita, seguimos, te lo debemos, se lo debemos a eso a lo que te tejiste, semilla, vuelo, libertad, audacia, atrevimiento.

…Pero Ale, vos, vos ya no vas a estar, ya no estás. Vos ya no estás. No vas a seguir. Ya no te podemos esperar. Ya no nos angustiamos más por lo que pueda pasarte; porque ya te moriste Ale linda. Estás muerta antes, mucho antes de esta vida que ya habitaste hasta morir.

…Te moriste Ale y esta desolación que nos tiene abrazando cenizas, amando a las mujeres de Kurdistán que están

…en tu mirada y tu sonrisa vueltas memoria aunque no se nos de la gana de aceptarlo,

esta soledad que nos llena de las mismas lágrimas y gritos, entre muchas, con tus padres, con Jesús, Isabel, Vilma, Viole, Manuel, Hugucha, Emiliano, Millaray, Erol,

acá estamos, abrazando tu ausencia, el agua que dejaste, los pendientes y la imposibilidad de aceptar que no puedas seguir inventándote con la vida, combatiente, médica, mujer, revolucionaria (y no cabés, ni cupiste nunca, no te alcanza eso de “internacionalista argentina“, a vos que tenías tan claro eso de jamás aceptar los estados-nación, tan claro que te hiciste kurda, para seguir siendo y ser más vos)…

nuestro amor.

Acá está sonando la elegía que escribimos con nuestra sangre sin que Miguel Hernández te hubiera conocido. Va este último verso y un adiós repugnante, con rabia y vuelo

A las aladas almas de las rosas…
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañera del alma, compañera
.”

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