Bolivia: El golpe en curso y «una polarización que te tapa la boca»

«No van a tener nuestro silencio. No van a utilizar nuestras necesidades y descontento. No Pasarán.» Grita Violeta Tamayo desde El Alto, Bolivia: una de las voces que junto con Silvia Rivera Cusicanqui, Raquel Gutiérrez Aguilar, Aurelia Canelas y Atawallpa Oviedo Freire compartimos en seguida. Tristeza e ira ante un golpe en curso y frente a masacres, manipulaciones como la posesión de una racista como Presidenta luego de amenazar y atacar a quienes deberían haber ocupado el cargo. Ametrallan al pueblo desde helicópteros. Luis Fernando Camacho encabeza un plan Cristiano y racista apoyado y financiado desde EEUU y la OEA, como lo va sustentando la evidencia. Evo y García Linera encuentran refugio en México luego de renunciar. El pueblo se moviliza y es reprimido. Desde la necesidad y el compromiso de resistir y defender al pueblo Boliviano y apoyarlo no sólo ahora en su auto-defensa ante el golpe, sino desde hace años en su lucha, se ha desatado la intolerancia autoritaria que expresa una «polarización que nos tapa la boca«, como bien lo señala Raquel en la entrevista que le hace Daniela Rea. Nos imponen una condición: resistir el golpe es defender a Evo y García Linera. Una condena moralista e inapelable: «si no defienden a Evo y a García Linera, son golpistas, fascistas, racistas o cómplices de estas tres«. Condición inaceptable, temeraria y despótica que da continuidad justamente a uno de los factores esenciales para que los golpistas pudieran actuar: La derecha o Evo. Nada ni nadie más. Esa mentira, esa imposición con la que tanto daño han hecho, ahora pretenden imponerla como inapelable con el golpe que se aprovechó de los impactos de la misma.

«Señalar a una persona por pensar libremente es fascismo«, dice una compañera reaccionando frente a las acusaciones moralistas e inapelables que condenan como golpistas, fascistas, racistas, a quienes oponiéndonos y rechazando el golpe en curso en Bolivia, reiteramos nuestra critica y señalamos una vez más la enorme responsabilidad que le cabe a Evo/García Linera. No leen, no escuchan, porque anticipadamente nos condena la posición correcta, de fuera, de muchos; el pensamiento único y unificado. Señalar a un pueblo por insubordinarse ante un gobierno, que se proclama de izquierda, como golpista o fascista; pretender negar esa indignación y hartazgo y a ese pueblo como condición única para resistir un golpe fascista, racista, imperial, según una fórmula que aduce que la única resistencia es reclamar que vuelvan Evo y García Linera, es peor que intolerante: es tiránico. Por eso no hemos rechazado, respetamos y reconocemos a quienes reclaman el regreso de Evo/García Linera, así estemos en desacuerdo con esta perspectiva. Imponernos la obligación de defendernos de quienes con ligereza y altivez nos señalan como lo que no somos: ni racistas ni golpistas, ni fascistas, cuando, a la vez que rechazamos el golpe en Bolivia también sabemos que este golpe se pudo ejecutar ahora y no antes porque la derecha aprovechó las condiciones de descontento creadas por el propio gobierno y su ceguera, sordera, insensibilidad, arrogancia y sus políticas de derecha. Acciones de estado y gobierno frente a quienes le exigieron, criticaron, movilizaron durante años para que no siguiera abandonando y traicionando la lucha popular, de los pueblos indígenas, anti-capitalista y revolucionaria; debería ser innecesario. Pretenden imponer movilizarnos por Evo para denunciar y rechazar el golpe en Bolivia cuando en la propia Bolivia gran parte del pueblo se levantó y se levanta contra el golpe y contra el gobierno del MAS. Que se sumen y articulen fuerzas anti-golpistas del MAS y otras desde abajo como hace falta hoy, ahora, contra el golpe, impone que quienes resistan el golpe dentro y fuera de Bolivia no tengan que plegarse a Evo y al MAS ni ignorar su rechazo simultáneo al fascismo imperial racista y al gobierno de Evo/García Linera si así lo sienten y saben. Como desde hace años, ahora con el pretexto del golpe pretenden que aceptemos una única vía, un mandato único y la obediencia debida sin alternativas. Así mismo negaron alternativas al sistema que se comprometieron a resistir.
Nos sumamos a quienes luchan contra el golpe y defienden al pueblo Boliviano y su revolución, ahora más que nunca, respetando también a quienes lo hacen desde el MAS. Siempre lo hemos hecho. Siempre hemos admirado y respetado y escuchado a quienes lo han hecho con coherencia, desde posturas diversas. Por eso mismo, junto con otras voces y fuerzas, exigimos el respeto para movilizarnos en denuncia y resistencia desde esta perspectiva y posición. El derecho a la rebeldía y a la resistencia contra el capitalismo racista, fascista, misógino, autoritario, no puede seguir teniendo dueños y patrones intolerantes. No podemos levantarnos ante unos con la condición de callar y de arrodillarnos ante otros. Esto únicamente le sirve al capitalismo y al fascismo. Esto, desde la Revolución del 52, la Guerra del Agua y tantas otras luchas ejemplares anteriores y más recientes, también nos lo enseñó el pueblo Boliviano y su experiencia con coherencias y desengaños. Eso lo reiteran aquí y ahora las voces de 4 mujeres y un hombre que -entre muchas otras- tienen a Bolivia en su corazón y ser. Juntas y juntos: Respeten y resistimos; Resistimos y respeten. ¡Así Sí! Resistencias y caminos. Pueblos en Camino

Silvia Rivera Cusicanqui no es golpista ni racista, ni fascista y no tiene por qué ser señalada ni justificarse. Acá su palabra

Bolivia, Evo y
desarmar la guerra

Raquel Gutiérrez Aguilar

Raquel Gutiérrez fue presa de conciencia en Bolivia. Ahora, como académica en México, analiza los sucesos en el país del sur, a partir de su experiencia como integrante de las luchas comunitarias en las décadas de 1980 y 1990. Convoca a salir del binarismo entre los gobiernos de izquierda y derecha, entre la postura del golpe y no golpe, para escuchar las voces feministas que están pensando y construyendo alternativas

Las reflexiones de Raquel Gutiérrez Aguilar ocurren en tres tiempos: el viernes 8 de noviembre, enmedio de protestas contra Evo Morales en Bolivia; el segundo, el domingo 10 de noviembre, con la deposición; y el tercero, con Morales llegando a suelo mexicano.

Momento 1. Viernes 8 de noviembre

El pasado viernes 8 de noviembre Raquel Gutiérrez Aguilar escribió el artículo “Bolivia: la profunda convulsión que lleva al desastre”   donde analizó la sucesión de hechos después del 20 de octubre cuando se llevaron a cabo las elecciones presidenciales y que tenían esa noche a Bolivia en vilo. No se sabía entonces, pero Evo Morales renunciaría dos noches después.

Gutiérrez Aguilar actualmente es académica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. En las décadas de 1980 y 1990 vivió en Bolivia y  participó en la insurgencia de las comunidades aimaras y quechuas. En el año 2000, luego de salir de prisión, donde fue internada y torturada como represión por su lucha política, se unió a la lucha por el agua en Cochabamba.

En su artículo y contexto, Raquel Gutiérrez trajo al presente lo que ella nombra “un fraude desde hace diez años. Desde que se pactó la constitución y la permanencia del latifundio” desde un gobierno que desconoció “cualquier otra forma en competencia de acuerpamiento político negando, desde entonces, la ampliación democrática”. Recordó también el referéndum de febrero de 2016 sobre la reelección de Evo Morales por cuarta vez. 

“Y Bolivia dijo NO. No a la reelección indefinida de un régimen político de fomento al extractivismo aunque con retórica anti-imperialista y rígidamente autoritario aun vistiendo el disfraz plurinacional. Un régimen político extractivista pues, ferozmente anti-comunitario y misógino”.

Raquel Gutiérrez

Y entonces llegó el 20 de octubre. El día de las elecciones Evo Morales postulado a través del Movimiento al Socialismo (MAS) y Carlos Mesa por Comunidad Ciudadana, y la falla o el cese del conteo de votos en tiempo real. Los días siguientes, las disputas entre uno y otro lado, que la artista y activista María Galindo llamó “pelea de gallos” proponiendo desde entonces a pensar en una mediación desde las mujeres. Luego llegó la exigencia de la segunda vuelta electoral.

“Resultó entonces que quedamos así: Evo cada vez más enojado, cercando con sus aliados la Plaza Murillo que es el corazón político de La Paz, diciendo que su voluntad es ley en medio de disturbios crecientes por todo el país; Carlos Mesa descolocado y anulada su capacidad de hablar; Camacho, yendo y viniendo de Santa Cruz a El Alto, afirmando que él es la salvación de la nación por designio de dios. Víctima-verdugo-redentor: en la confrontación política se instaló amplificado el triángulo simbólico patriarcal por excelencia. 

“Así, la mediación de la palabra feminista/femenina se hace cada vez más urgente y, a la vez, resulta más difícil. Se hace cada vez más complicado enunciar las palabras y diseñar las acciones que puedan hacer entrar aire en ese trágico triángulo que terminará por tragarnos a todas. Algunas voces se asustan y eligen plegarse a alguno de los redentores en oferta, otras nos empecinamos en no hacerlo”.

El viernes 8 de noviembre Raquel terminaba el día pensando en cómo “reforzar una voz colectiva y pública que vuelva audibles las palabras, propuestas y deseos feministas, las voces de las mujeres atrapadas en la pugna patriarcal por el dominio y el control de nuestras vidas, las decisiones de las comunidades que rechazan el extractivismo acelerado y las ideas de los varones no violentos”.

Momento 2. Domingo 10 de noviembre por la noche

–¿Cuál es tu análisis del proceso que vimos en Bolivia, cómo se llegó a esta noche? 

–Ahorita, lo que estamos viendo es una implosión, una implosión. Ellos se cayeron porque no estuvieron dispuestos a retroceder, a ceder, no estuvieron dispuestos. ¿Cómo llegamos hasta aquí hoy? Podemos hacer este recuento de datos, de hechos, pero yo siento que hay que esperar un ratito, dos días, a que se aquiete un poco de brincar el polvo. 

 –¿Es un golpe?

–¿Un golpe contra quién? Esa es la cosa… es un golpe contra la fuerza social que estaba en vías de recuperación, de organización. Eso es lo que yo creo.

Las imágenes que circularon son muy fuertes. Camacho dirigiéndose a Palacio y los policías le abrieron la puerta, con su bandera y su biblia. Esa foto es pesadísima en el imaginario, en el constriur esta historia del golpe. Ves la foto, pero no ves toda la sabiduría popular ayer de: ‘espérense, vamos a calcular, a ver si Evo ya entiende’. La gente decía que Evo convoque a elecciones. Hoy se acabó de caer el machismo leninista, se fue llorando y nos dejó el país incendiado. Es un ciclo que se cierra con militares en las calles, pero bueno, así toca. Vamos pensando con calma. Esto es de mediano plazo. Se acabó un ciclo.

-¿–Qué pasa, qué pasó con Evo y su gobierno en relación a la organización horizontal de las comunidades?

–Lo que hizo fue una clientela. Es México, pero con 13 años adelante. Lo que estamos viendo aquí, lo que AMLO hace: desoír, clientilizar. Eso es lo que había allá. Y con un hombre que tenía muy buen discurso. Había 10 años de eso. Pero después de eso ha sido una barbaridad de extractivistmo, de indolencia, de irse sobre las comunidades.

–¿Cuáles son las propuestas de los movimientos sociales y la respuesta de Evo Morales a esas propuestas de los movimientos?

–Tienes movimientos sociales plenamente desarticulados porque se planteó la hegemonía. Porque contra quienes se vino el gobierno del MAS fue contra la pluralidad de los movimientos y sus voces. Las voces estaban un poco a la saga, viendo, calculando… La onda del fraude sí era una cosa de clases medias y el único sector popular explícitamente denunciando el fraude eran los de coca, los cocaleros del lado de La Paz. 

Estoy esperando que hablen los aymaras, que vuelvan a aparecer las voces de las mujeres organizadas, las feministas. Hay que esperar que esto acabe de caer. 

En América Latina hemos visto a personajes que se han dedicado a desarrollar sistemáticamente una capacidad para enajenar y apropiarse de esfuerzos colectivos y concentrarlos.

–Es esto la crisis de lo que expropió nuestra fuerza. Ellos se fueron a jugar a la víctima ¿y quién se va a quedar a bancar lo que venga? Nosotros. Se quedan los pueblos, las mujeres. Si el Ejército se alía y se arma un gobierno de transición tutelado por el Ejército nos irá del carajo. Pero si mañana el Ejército no hace eso y más bien hay un gobierno constitucional que llama a elecciones y se discute quienes van a participar, lo que se estaba empezando a armar cuando renunciaron… Empujaron hasta allá, no respetan a la gente.

–¿Cuándo percibiste que esto devendría en esta convulsión?

–Cuando el día de las elecciones empezó a ocurrir algo que en México 2006, el conteo que se detiene. Pero Bolivia protesta de otro modo, en Bolivia se impone un caudillo pero siempre está tensa la relación con el caudillo y se movilizan otros bloques que no lograban expresar su palabra. Que quedaban bajo el discurso de Carlos Mesa.  El día de ayer desde el 20 de octubre fue el primer día que se dignó Evo a decir que escucharía a alguien.

–¿Qué significa esto para las luchas indígenas en Bolivia y en América Latina?

–Es muy grave. Porque no hay cosa más horrible que hoy haya gente quemando las whipalas. Es horrible, es espantoso. Pero el problema es algo así como la gigantesca simulación que lograron montar los del MAS con la complacencia de un montón de sentido común de izquierda muy ramplón. Hoy vimos unos machos tristes contando que han hecho lo mejor que han podido, esa es la mentira. 

Yo nunca me había sentido tan agraviada, tan triste. Una polarización que te tapa la boca, entre un gobierno de izquierda y derecha y ahí no pueden hablar los pueblos, las voces críticas, la autonomía. Hay una lucha de izquierda, pero los gobiernos de izquierda son los que traicionan. Entonces ¿cuál es el contenido de una lucha de izquierda? ¿Qué significa desarmar el neoliberalismo? Ese es el gran problema, desarmar el extractivismo neoliberal que no se acaba con la pura retórica. 

–¿Qué se mueve en América Latina?

–Hay un movimiento de insoburdinación a lo que se nos había impuesto durante todos estos años como único destino posible y no hay una plena claridad de qué significa terminar de desarmar los sistemas neoliberales.  Si el régimen chileno era la perla del neoliberalismo, el régimen boliviano era la perla del progresismo. Hay un fenómeno de implosión, implosión del extractivismo neoliberal pleno. Obviamente en Bolivia se van revolviendo capas y capas de problemas, de variantes. Se cayeron esos regímenes. Y obviamente en Bolivia la derecha empujó, empujó mucho. 

Sin embargo esto no nace de repente y sólo por fuerza de derechas. Las fuerzas en contra de Evo esperaron el momento más propicio, cuando saben que pueden activarse. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? Evo perdió la base.

Momento 3. Lunes 11 y martes 12 de noviembre. 

Raquel Gutiérrez trata de hilar algunas ideas en la vorágine de hechos, de datos, de información que fluye, de emociones. Escribe:

La cúpula del MAS que hoy renunció, dejó un país incendiado e hirviendo la caldera del odio. Ellos no sufrirán las consecuencias de lo que venga. Cómodamente podrán continuar contando su historia del “golpe-cívico”, negando su responsabilidad y regodeándose en su papel de víctimas, soñando que algún día volverán otra vez como redentores. Las consecuencias de lo que venga, las peleará y las sufrirá la población trabajadora y comunitaria de Bolivia; las sentirán en sus cuerpos las mujeres y las disidencias. 

Implosionó un régimen político que se nutrió hace años de una heterogénea y plural fuerza colectiva; energía creativa que después, el propio MAS desconoció y disciplinó subordinándola como clientela. Eso colapsó hoy. Los gobiernos se van, los pueblos quedan. Conviene no olvidarlo.

–Hace un par de días preguntaba si se trataba de un golpe

–Hay una coproducción de golpe. Nos tragó el triángulo (Víctima-verdugo-redentor). Lo que siento es que había una rebelión juvenil en expansión que estaba pensando a muchos sectores populares. Eso estaba pasando. Y cambian el escenario, ellos (gobierno) enfrentan una disyuntiva: no vamos a perder y preferimos ser mártires que perdedores. No hay capacidad de retroceder y entonces empezar esta gigante narrativa de la victimización. ¿Y quién está sufriendo? Es la población boliviana. Las tiendas están cerradas, esta empezando a dejar de haber comida, todo está alterado. Eso por un lado está súper bien porque saca del encierro doméstico la vida, pero por otro lado es lo que se siente inmediato como una amenaza. 

La importancia de nombrar lo que vemos ¿Es golpe o es fraude? ¿Es golpe o no es golpe? Así parece estar encuadrada la discusión hasta esta hora en Bolivia. Es una discusión que está instalada, sobre todo, hacia afuera de Bolivia, para que se organice el alineamiento regional en una u otra posición. Lo importante es que se instale la idea de que lo que vemos es un golpe y que no haya manera de salir de ahí. Morales y Camacho, en esto, son simétricos, ambos han producido eso que llaman “golpe”.

Sin embargo, en Bolivia, cada vez con más angustia vemos que esa manera de nombrar no sirve para instalar aquello por lo que luchamos. Discutir desde ahí no sirve hoy, porque sólo incrementa la polarización binaria que cancela la posibilidad de autonomía política y simbólica.  Quienes no estamos dispuestas a quedar situadas atrás de uno u otro de los bandos en conflicto creciente, tratamos de rastrear hechos elocuentes y de significarlos con cabeza propia.

Raquel propone analizar la salida de Evo Morales y su gobierno desde una perspectiva feminista. Ensaya nombrar lo que sucedió como “abandono de funciones”, como una técnica. “La policía abandonó sus funciones cuando se amotinó y el gobierno abandonó sus funciones cuando renunció”.

“Morales y sus colegas se autoelogiaron en cadena nacional, se despidieron y se fueron. Sin ninguna autocrítica, sin una sola palabra sobre su responsabilidad en la configuración de la tremenda situación política, sin tomar ninguna acción en el traspaso del mando político en Bolivia, asunto que hasta hoy continúa indefinido”. El abandono, concordante con la “irresponsabilidad paterna”. Y mientras, las mujeres, las comunidades, “a sostener la vida”.

–Vimos a la distancia el Parlamento de las mujeres. Que diversas y juntas celebraban “no hay transporte, la Cámara de Diputados no ha podido sesionar, pero nosotras estamos aquí, llenando un cine” para compartir la palabra. 

La palabra entre diversos, plural, diversa, crítica y dolida, es lo único que puede salvarnos de la guerra civil y de la continuación del extractivismo, la impunidad y la violencia.

Nota: este texto se elaboró a partir de los escritos que Raquel Gutiérrez publicados en Zur, de una entrevista realizada el domingo 11 a las 9 de la noche; además de apuntes personales que Raquel Gutiérrez compartió con Pie de Página.

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Daniela Rea

Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.
 Danielarea12, Noviembre, 2019
Piedepágina
https://piedepagina.mx/bolivia-evo-y-desarmar-la-guerra/

Luchadora indígena boliviana, Aurelia Canales escribe lo siguiente:

Antes de que me saquen del grupo,
les dejo mi sentir y pensar

Los últimos hechos me han terminado de convencer que ya estoy muy vieja, no solamente por lo que me ha tocado vivir en cuerpo, sino también por la memoria de mi padre y mi madre.

Me queda en la memoria los relatos que mi viejo me hacía de su vida como pongo de una hacienda en Tupiza, la prohibición de hablar quechua porque era un idioma que sólo te llevaba al atraso, su alegría en el 52… me queda también los relatos de mi madre en la masacre de la noche de San Juan en Catavi y Siglo XX, por eso ahora al escuchar los aviones militares me hizo apagar la luz y poner colchones en las ventanas. He pasado la dictadura de García Mesa, recuerdo aún los planfletos que mi papá escondía y alguno que otro universitario que se quedaba bajo la cama de la habitación en la que todos dormíamos. Muy joven y como parte de la Cruz Roja fui parte del comité de abastecimiento de la Gran Marcha por la Vida el 85, vi llorar a los mineros de regreso y destrozar la vanguardia minera.

Años más tarde como dirigente estudiantil me plegué a la gran Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad, ahí conocí a Evo Morales, Fernando Untoja y otros dirigentes, estuve en varios congresos cuando se intentaba construir el Instrumento Político del MAS y he acompañado al menos dos marchas de los cocaleros, he tenido el honor de marchar con Leonida Zurita y otras valerosas mujeres cocaleras, he compartido con ellas la angustia de dejar a nuestras wawas al cuidado de alguien, así que se bien que la foto de Morales de su última noche en el Chaparé es cualquier cosa, las hermanas le guardaban siempre la única cama que encontrábamos donde nos tocaba dormir, porque al hermano Evo siempre se le cuidaba.

Como parte de Derechos Humanos, me ha tocado estar en Patacamaya durante la guerra del gas, el mismo día que llegaban los mineros y estar presente cuando las avionetas sobrevolaban y mataban al menos a dos, he visto sus cuerpos inertes y la rabia y la impotencia de todas y todos… he odiado a los milicos y pacos siempre.

He sido parte de la fundación del Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyo (CONAMAQ) y he marchado con mis hermanos y hermanas por la nueva constitución y he llorado con ellos el día de su aprobación… de igual manera he participado activamente de VIII Marcha Indígena en contra la carretera por el TIPNIS, he visto a mis hermanos y hermanas ser golpeados, amedrentados, ninguneados… igual he visto como destrozaron el CONAMAQ luego de su apoyo militante a la Marcha contra el TIPNIS, he visto a los grupos de choque del MAS destruir, golpear y tomar junto a la policía sus oficinas, peleando entre hermanos, golpeando a nombre del proceso de cambio…

Y aquí estoy ahora, en medio de una barricada barrial y un despliegue militar preguntándome contra quién peleamos, de quién nos tenemos que defender…

A lo largo de estos años ha muerto mucha gente, muchos han quedado heridos y mutilados para siempre, pero no he visto justicia, Goni no paga ninguno de sus crímenes, Chaparina (la represión a la Marcha de TIPNIS) no tiene a nadie procesado, ya no recordamos los nombres de los muertos de la guerra del agua,  tampoco hay nadie procesado por la brutal represión al pueblo Guarani Tacobo Mora el 2015.

Entonces ¿quién es el enemigo? ¿Quién tiene la verdad?

No dudo que hay muchos intereses detrás, los Estados Unidos, China, Rusia, las corporaciones, los de siempre, siempre los de siempre, con nuevas caras, pero los mismos discursos y al otro lado el pueblo, el que siempre tiene que poner la sangre

Tengo mi Whipala hace mucho, compañera de marchas y rituales… y hoy más que nunca me reconozco como hija de dos grandes naciones los Chichas y los Charkas Qara Qara, algo que sabíamos con absoluta claridad con el proceso constituyente es que independientemente de todo, las cosas ya no retrocederían, por eso no me sorprende todos los actos de repudio a la quema de la Whipala, creo que muchas y muchos tenemos claridad que está lucha en particular no es, ni ha sido una lucha para apoyar a la derecha, ni al fascismo galopante que anda de la mano de la biblia y la misoginia. Pero, ¿quién dio poder al caudillismo del facho Camacho?, un don nadie que de pronto se presentó como el salvador de un fraude, quién impulso el juego de las cartas, quién empezó a darle el papel de héroe – víctima…

A pesar de mi largo camino, no tengo militancia política, más de una vez me han dicho que de buenas intenciones está empedrado el infierno, porque no basta ser buena gente para pelear… no tengo la verdad, pero tengo la certeza de que nunca me he equivocado de lado, siempre a pie con mis hermanos y hermanas. Desde ese caminar sé que no hubo un golpe de Estado, llegamos a este momento luego de violar una y otra vez las mismas reglas con las que se juega a la democracia… las reglas que se inventan una y otra vez

Me pregunto si las al menos 4 muertes de estos días serán juzgadas, si son juzgadas ¿quiénes irán a la cárcel?  ¿Los autores materiales que igual es gente de base? ¿Vale la pena matar, golpear por gente que no se va ensuciar los zapatos en al menos ir a verte a la cárcel? ¿Vale la pena morir por alguien no ira ni a tú velorio?

Estos días he tenido mucha rabia, mucha bronca… y es que ya estoy cansada de ver a mis hermanos y hermanas ser usados como carne de cañón, una y otra vez, aferrándose a cualquier caudillo con un hilo de esperanza, me he cansado de ver a los héroes que se proclaman salvadores de indios, mientras humillan a las mujeres públicamente y firman acuerdos con las transnacionales y conceden minas sobre territorios indígenas (Evo aprobó 207 contratos mineros días antes de las elecciones, eso sin mencionar que firmo acuerdo con la transnacional  canadiense Prophecy Developmet Corp para explotar Pulacayo)… sí, la whipala no volverá a esconderse, pero no olvidemos que en este pedazo de mundo hay más pueblos que han sido pisoteados una y otra vez y no hemos escuchado las voces de defensa a sus derechos, no se han indignado contra el hermano Evo por mandar a apalear a mujeres, wawas y ancianos… a riego de que me linchen me pregunto ¿será que un símbolo vale más que los cuerpos de estas hermanas y hermanos?

Cómo hemos hablado con varias y varios. Toca volver a tejer, toca volver a construir, toca mirarnos y reconocer las viejas heridas… entre tanto y mientras cae un poco de lluvia seguimos en vigilia, en mi cuadra viven dos funcionarios de algún ministerio, un señor que vive de vender plantitas en el mercado, dos comerciantes, la tendedera de la esquina, un chofer de mini bus… nosotros y los vecinos de las cuadras paralelas estamos aquí… protegiendo nuestras casas, defendiéndonos y aún no sé de quién nos defendemos…

Mi única certeza en este momento, es que ni el caudillismo machista, ni la derecha fascista tienen ya cabida en nuestras vidas.

Jallalla “”

Aurelia Canelas
Noviembre 10 de 2019

De Lenin a Evo: Divide y No vencerás

Después de la revolución bolchevique empezaron las disputas al interior del partido, por cómo enrumbar los cambios para la construcción del socialismo y la creación de la URSS. Lenin llegó a argumentar de que había traidores, revisionistas, actitudes pequeño-burguesas, y empezó una purga para eliminar a los «contra revolucionarios». De esta manera, se empezó una fragmentación, división, ataque, persecución y hasta la muerte de algunos de ellos. Lo que en el transcurrir del tiempo, todo eso salió en contra de la izquierda, y por ende del pueblo.

Jamás se terminó con esta purga ideológica en todo el tiempo que dirigió el Partido Comunista, por parte de los «verdaderos» revolucionarios contra los «revisionistas», es decir, la no aceptación de la crítica y la autocrítica, que como consecuencia condujo a que la URSS colapsara y se extinguiera. Los socialistas y comunistas terminaron vencidos, y se reinstauró el capitalismo, aunque en realidad jamás lograron construir su socialismo.

Esta historia se ha repetido en todos los lugares del mundo, sean países o instituciones, a donde ha llegado dirigir la izquierda. Y más bien han terminado odiándose entre ellos, mucho más que con la derecha. Por el contrario, en la derecha casi no ha sucedido lo mismo. Se pelean, pero no han llegado a extremos, y han buscado más acuerdos para turnarse en el poder.

La última derrota o pérdida de la izquierda se ha dado en Bolivia con la caída de Evo, en cuyo acto jugaron un papel importante estudiantes universitarios y movimientos sociales de tendencia de izquierda, indigenista, feminista, alternativos, alterativos (los de abajo). Y muy especialmente, organizaciones indígenas, sindicatos, frentes cívicos, y una serie de personajes que antes le apoyaron a Evo y que se distanciaron por sus ataques al no aceptar sus cuestionamientos. Como por ejemplo, el pacto de Evo con los altos empresarios de la agroindustria de Santa Cruz y una serie de políticas extractivistas que seguían la misma lógica capitalista y de afectación de la Pachamama, así el caso del Tipnis, y la última quema de la amazonia con graves destrucciones al medio ambiente.

Como consecuencias de estas desavenencias y falta de autocrítica de Evo, las más importantes y tradicionales organizaciones sindicales e indígenas se alejaron de él. Y Evo, más bien empezó acciones para disputarse su dirección, y cuando no lo pudo procedió a crear organizaciones paralelas. Proviniendo de esta manera a dividir al movimiento popular y social, lo que ahora le ha costado caro en su caída.

Procedió a cooptar a muchas organizaciones y miembros hacia el gobierno y el Estado, por lo que se perdió la crítica y auto critica que esas organizaciones y personas podían hacerle; y más bien, Evo se convirtió en alguien más autoritario, agresor, represor, encarcelador. Lo paradójico es que esto no sucedió con la derecha, Evo tenía el apoyo de muchos empresarios que seguían haciendo grandes negocios con el Estado y él les facilitaba sus actividades privadas con las que han hecho grandes fortunas.

En general, mantuvo buenas relaciones con el empresariado, mas no así con las organizaciones históricas, como el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) y la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB). Evo llegó al extremo de mandar a la policía, echar a los dirigentes legítimos de la CONAMAQ y poner a dirigentes afines al gobierno. Lo mismo hizo con la CIDOB, cuando un grupo evista desconoció a las autoridades y convocó a una «comisión ampliada» para elegir nuevas autoridades.

Y así infinidad de acontecimientos, que no avanzaría a detallar en este artículo. Como consecuencia había un resentimiento acumulado de 10 años, y que ahora a Evo le ha salido por la culata, pues todos estos grupos disidentes fueron claves en su caída. No fue solo acción de la derecha, sino de un movimiento popular amplio. Incluso, grupos afines como la Central Obrera Boliviana en el momento álgido del conflicto, le «sugirieron» también la renuncia. También la histórica Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), afín al gobierno le «recomendó»: «Todo el pueblo te va a valorar por esa posición que tienes que tener y la renuncia es inevitable compañero Presidente. Tenemos que dejar en manos del pueblo el gobierno nacional».

Lo mismo, docentes y autoridades de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), y así decenas de organizaciones populares afines y no afines a Evo, y que no son de derecha. Ellos también han expresado su rechazo a Mesa y Camacho. Incluso, algunos, como el minero Marco Pumari dirigente del Frente Cívico de Potosí, los famosos «Ponchos Rojos», la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) que es otra importante organización popular, se aliaron con Camacho, un fundamentalista evangelista al estilo Bolsonaro. Todo ello con el afán de sacar a Evo del gobierno, alianza que es muy criticable, pero que se explica por el resentimiento que había generado Evo contra ellos durante 10 años.

La caída de Evo no es un golpe perpetrado por la derecha, es una revuelta popular, y toda amplia revuelta popular tiene que ser observada, y no caer en el ideologismo simplón de apoyar o atacar porque alguien se califica de izquierda o de derecha. Hay una superficialidad en la izquierda que solo refleja un fanatismo y un dogmatismo que no les permite avanzar y siempre terminan derrotados, y con ellos, muchas esperanzas e ilusiones. Y más bien dan argumentos y ejemplos, para que la derecha aparezca como una salvación, otra alternativa, o tenga simpatía entre los sectores populares frente a lo que observan en la izquierda.

Evo fue el primer presidente de origen indígena pero de pensamiento socialista, si hubiera sido de pensamiento comunitario otra sería ahora la historia que estuviéramos contando de Bolivia. El mayor responsable de este descalabro es García Linera, quien fue el ideólogo socialista y que puso la zancadilla entre Evo y los movimientos sociales, especialmente de extracto indígena. Evo no supo marcar distancia con él y terminó atrapado en sus discursos ideologizados y Bolivia pasa a la lista de otro país fracasado de la izquierda.

Este ideologismo les hace decir cualquier cosa a la izquierda mundial, sin hacer el mínimo esfuerzo por conocer o conversar con las fuerzas disidentes, las que también son críticas de la derecha. Si la izquierda desde hace 100 años, desde la URSS hubiera aprendido de sus errores otra sería la situación del mundo. Pero, por qué no aprenden? Porque parten de concepciones patriarcales y civilizatorias, como la lucha de contrarios como motor de la historia.

La racionalidad indígena se maneja de otra manera, busca siempre la complementariedad, la reciprocidad, el consenso, lo comunal, la alternabilidad. Esto último, es otro «golpe» que dio Evo a la filosofía indígena, al no haber respetado el mandato histórico de cambios permanentes en la dirección para evitar la corrupción y el enamoramiento al poder que trae graves consecuencias, hasta llegar al fraude para mantenerse a como dé lugar.

Evo transformó todo en un folclorismo, en una instrumentalización de lo indígena para sus fines socialistas, y que es contrario a la episteme indígena que es comunitaria. El propio Marx lo comprendió en sus últimos años de vida, de que no había que pasar necesariamente por el socialismo sino construir directamente el comunismo. Obviamente, que el comunismo de Marx es diferente al comunitarismo indígena, pero la izquierda ni siquiera sabe de esto y sigue empeñada en construir el socialismo. En la práctica, lo que ha hecho la izquierda es administrar mejor el capitalismo que los propios neoliberales, de ahí que los empresarios han ganado más en los gobiernos progresistas que en sus propios gobiernos.

La izquierda a este momento ya no es la alternativa y peor una alteridad o alterativo. Los zapatistas, los kurdos, y otros grupos y movimientos a nivel mundial que eran de izquierda, ya se desmembraron de ellos, y han empezado procesos autonómicos. La categoría derecha -izquierda ya no refleja la realidad de las diferencias actuales, hay otras más profundas y revolucionarias. Esta dicotomía es solo una diferencia al interior de la civilización, y ahora hay propuestas trans civilizatorias que son más «revolucionarias».

Atawallpa OVIEDO FREIRE
Noviembre 14 de 2019

CRISIS POLÍTICA BOLIVIA

Desde Bolivia, la militante de Pan y Rosas y la LOR-CI explica el proceso que se vive en ese país y cómo enfrentar el golpe cívico militar.

¡La derecha no pasará! Por la autoorganización independiente de la clase obrera y sectores populares

Pretenden reducir el descontento alteño a «hordas masistas» y «campesinos ignorantes pagados por el MAS». No sólo es el desprecio de las clases medias, que les cree incapaces de decidir por sí mismos; hasta algunos grupos e individuos pseudoizquierdistas están utilizando estos calificativos contras los hijos de quienes han sido victimados, derramando sangre en Octubre del 2003.

Reducir la movilización de El Alto a grupos vandálicos (sin negar que los hayan habido) es una forzada interpretación de la clase media que no puede y no quiere entender que las direcciones de su tan mentado «movimiento democrático», con todos los partidos burgueses y bloques cívico policiales y militares, desde Mesa hasta Camacho, no solo no representan al pueblo pobre y a las y los oprimidos, sino que tienen intereses políticos y económicos históricos antagónicos; que el racismo es intolerable e inocultable, aunque hoy se maquille de unidad; que precisamente por estos intereses antagónicos, entienden, entendemos y vemos amenazadas cada una de las conquistas de la clase obrera, de los pueblos indígenas, de las mujeres, de las diversidades sexuales y de la juventud precarizada.

No, aclaremos para algunos delirantes, que el MAS nada ha tenido de socialista. El gobierno de Evo Morales es el principal responsable de este escenario catastrófico, no solo por las irregularidades electorales y por la instrumentalización de las instituciones de la democracia representativa liberal, sino sobre todo por haber alentado al fortalecimiento de la derecha, los agroindustriales y toda los empresarios aglutinados en la CAINCO y la CAO que por años han sido grandes amigos de Evo, alianza pregnante que provocó los incendios en la Chiquitanía así como la arremetida y vulneración a la libre determinación de los pueblos indígenas del TIPNIS, Tariquía, el Chepete, Rositas y El Bala. También ha sostenido el contubernio con las iglesias que, aunque se diga que vivimos en un Estado Laico, han conservado y utilizado su poder contra los derechos de las mujeres y de las diversidades sexuales.

Desde la LOR-CI y Pan y Rosas, hemos combatido las políticas antipopulares del MAS, y en los años que venimos militando, puedo afirmar que la aplastante mayoría de las y los que han salidos a las calles por la “democracia”, jamás han compartido barricada con las luchas populares obreras, estudiantiles, campesinas, indígenas, de las mujeres y de comunidad LGTBI. Esos jóvenes y no tan jóvenes que se vienen enterando de que ¡Oh, se ha vulnerado nuestros derechos! Deberían entender que la vida política en Bolivia no comienza con ellos ni el 21F y las irregularidades electorales del 20 de octubre. Nuestra lucha contra el MAS, sin embargo, jamás nos va ubicar del lado del fascismo empresarial clerical y sí, no tenemos miedo a llamar las cosas como son: un golpe cívico militar, que lejos de caer sobre la juventud de las clases acomodadas de Generación Evo o Columna Sur, nos va a llegar a quienes vamos a continuar combatiendo contras las políticas capitalistas, racistas, homofóbicas y clericales, como lo hicimos durante estos 14 años de gobierno de Evo Morales.

En este escenario, consideramos que hoy más que nunca es necesaria la autoorganización de las y los trabajadores, de las mujeres, de las comunidades indígenas y campesinas y de los sectores populares para enfrentar este escenario.

No van a tener nuestro silencio. No van a utilizar nuestras necesidades y descontento. No Pasarán.

Violeta Tamayo
Politóloga – Militante de la LORCI y Pan y Rosas
Martes 12 de noviembre | 12:00

https://www.laizquierdadiario.com.ve/La-derecha-no-pasara-Por-la-autoorganizacion-independiente-de-la-clase-obrera-y-sectores-populares

Un comentario en “Bolivia: El golpe en curso y «una polarización que te tapa la boca»

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