Colombia: Ministro ¡Páguele a los algodoneros!

Como resultado de la política de apertura económica -impulsada durante el gobierno de Cesar Gaviria- se desprotegió la producción de algodón al rebajar aranceles para el ingreso de algodón importado, lo que llevó a ruina a miles de productores. El país pasó de sembrar 377 mil hectáreas en 1977 a 74 mil en 2005 y, a escasas, 31 mil 500 en 2013 según datos de Agronet. Y se pasó degenerar 662 mil empleos anuales a 58 mil.

 
 
La pérdida en la siembra y producción hizo que, en el año 2005, se aprobara el documento CONPES 3401 en el que el gobierno nacional se comprometió a: “…proteger los ingresos del productor algodonero y de otra mejorar la productividad, la calidad y la eficiencia en la producción de la fibra dealgodón…”. Además, en ese documento se definieron las acciones y respaldos necesarios para garantizar un Precio Mínimo de Garantía, PMG, que se había creado en el año 2001.
 
Ante la evidencia del desastre causado por la apertura económica se optó, no por corregir la política y cerrar las importaciones de algodón, sino por la aplicación de paliativos para bregar a mantener la producción pero sobre la base de mejorar productividad, calidad y eficiencia.
 
Para eso, además del PMG, se acordó: “la búsqueda de reducción de costos de producción,…introducir paquetes tecnológicos que maximicen el potencial productivo de las variedades utilizadas y masificar el uso de variedades adaptadas a las zonas al igual que el acceso a semillas de última generación incluyendo las transgénicas”. El juego estaba cantado, se trataba era de facilitar la venta de semillas genéticamente modificadas de la multinacional Monsanto y un PMG que sirviera para avalar el negocio de la multinacional.
 
Con base en ese CONPES y en los mecanismos acordados se procedió a dar -durante los diez años aprobados – un estímulo en el precio de compra del algodón, que para este año equivale a una compensación promedio de 2 millones 45 mil pesos la tonelada para la cosecha del interior. Eso representa unos 25 mil 562 millones de pesos para las 13 mil 185 toneladas de fibra producidas.
 
El PMG debe pagarse, hasta el año 2016, con los recursos del presupuesto nacional. La cosecha de la costa, aunque retrasada en el pago, ya se canceló. Pero para la cosecha del interior, el Ministerio de Hacienda tan solo se han girado 6 mil 700 millones de pesos, poniendo al borde de la quiebra y perjudicando -por los costos financieros- no solo a las 10 empresas integradoras que compran la cosecha sino a los 600 agricultores que aún quedan en el cultivo en el interior del país. Ministro ¡Páguele a los algodoneros!
 
Es triste saber que quedan, este año, en el cultivo del algodón tan solo 3 mil familias de productores después de que fueron, en 1991, más de 18 mil. También da dolor de patria saber que pasamos de producir 160 mil toneladas de fibra en 1977 a 23 mil el año anterior. Y aunque la productividad por hectárea aumentó, la mayoría de los productores tienen áreas de siembra que no superan tres hectáreas así existan empresarios que -con tozudez- cultivan áreas que -en su media- no superan 50 hectáreas.
 
Con todo y la política definida en el CONPES 3401, lo cierto es que la siembra de algodón sigue de capa caída y no levantará cabeza hasta tanto no se logre frenar las importaciones y producir para abastecer el mercado interno. El freno a las importaciones debe ser para la fibra de algodón y para todos los componentes de la cadena, hilos, telas y confecciones.
 
El algodón es un cultivo que en Colombia se puede recuperar ya que tiene grandes ventajas: dispone de dos cosechas al año, hay variedades nativas de alta calidad y productividad que, gracias a los campesinos, no ha podido arrasar la multinacional Monsanto y aunque los costos de producción son superiores a los de los mayores productores -China, India y Estados Unidos- nuestra productividad está por encima de la media mundial.
 
Sin embargo, el cultivo está devastado en Colombia y la pregunta es ¿por qué? La respuesta es sencilla, el algodón es un producto altamente subsidiado por los mayores productores en el mundo y aunque disponemos de un Precio Mínimo de Garantía, PMG, no es suficiente. Se requiere de un mercado interno protegido al igual que lo requiere, toda la cadena.
 
Mientras logramos derrotar a los promotores de la quiebra del agro nacional, exijamos paguen lo que les deben a los algodoneros y preparemos una movilización social que luche por salvar la producción de algodón en Colombia.
 
DIGNIDAD AGROPECUARIA COLOMBIANA
 
OSCAR GUTIÉRREZ REYES
Director Ejecutivo
 
RICHARD FUELANTALA
Presidente
GIOVANNI VELA Secretario 

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