ÉSTO NO SE RESUELVE POR ARTE DE MAGIA: ¡RESISTENCIA!

Los están matando….están muriendo luego de casi 120 días de huelga de hambre. Testimonios, videos, textos, audios…El Estado y gobierno chilenos los está matando. Sólo exigen que el gobierno cumpla su ley, el 169 de la OIT. Tomarse un territorio para convertirlo en mercancía extinguiendo a un pueblo y matando la tierra o que el pueblo Mapuche con su territorio se libere y detenga la marcha del despojo. Es asunto nuestro. Es la vida toda la que está en riesgo, en juego. ¡LA VIDA TODA! Sólo los fascistas piensan que pueden exterminar a quienes les estorban para conseguir sus objetivos. EL GOBIERNO CHILENO Y SUS CÓMPLICES SON FASCISTAS Y AL FASCISMO HAY QUE RESISTIRLO.

NO PODEMOS ESTAR SENTADOS EN LAS COMUNIDADES ESPERANDO A QUE ÉSTO SE RESUELVA POR ARTE DE MAGIA, es hora de salir a las calles y luchar

Los sacan a hospitales, uno a uno, ignoran las protestas, las Jornadas de Resistencia….los matan ahora, como antes, como siempre, de oficio, porque quieren las tierras para convertirlas en mercancía.
¡Así No! ¡No Más! Pueblos en Camino

Un excelente video de ecotv que recoge el dolor, la dignidad, el camino y nos convoca ya

Lebu | BewlaMatías Leviqueo y Manuel Huichacura son trasladados hasta el hospital de Lebu a 55 días en huelga de hambre y 5 días de huelca seca. #huelgaseca#convenio169#huelgadehambremapuche#libertadalospresospoliticosmapuche

Posted by Aukin on Saturday, August 29, 2020

Prisioneros políticos mapuche en huelga de hambre se encuentran al borde de la muerte

El coronavirus ha forzado al Gobierno chileno a permitir la salida de la cárcel de un tercio de los presos del país. Pero en este grupo no está ni uno de los 26 prisioneros políticos mapuche. Cuatro meses de huelga de hambre no han cambiado esta decisión. Esta semana, 16 de ellos iniciaron la huelga seca. Sus vidas penden de un hilo.

Es tanto el dolor e incapacidad para moverse que algunos han perdido el control de sus extremidades”, indica Rodrigo Curipan, el werkén (vocero) de 26 prisioneros políticos mapuche que se encuentran al borde de la muerte en el sur de Chile. Llevan casi 120 días de huelga de hambre, y esta semana 16 de ellos optaron por dejar de consumir líquidos, iniciando una huelga seca.

Once de ellos ya debieron ser trasladados al hospital debido a su grave estado de salud, y los médicos no les dan más que unos días de vida. Se indican graves arritmias cardiacas, taquicardias, disneas, hipoglucemia, cefalea y hematuria. Además, denuncian tres casos que presentan cuatro síntomas de covid-19, que podrían venir de un brote del virus entre los gendarmes.

Fuera de una de las cárceles, los familiares instalaron un campamento desde donde realizan rogativas diarias, pidiendo que el Gobierno reaccione. Por el resto del territorio se realizan marchas de apoyo, se toman municipios, se cortan los caminos y se incendian camiones forestales.

Lo que piden es que se respete el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, firmado por el Gobierno chileno en 2008 y ganado tras muchos años de lucha política. Este documento cubre un amplio rango de materias que abarca desde su reconocimiento como pueblos y sus derechos sobre la tierra y el territorio, recursos naturales y la defensa del medioambiente, hasta la salud, educación, formación profesional, condiciones de empleo y el derecho a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones.

El instrumento internacional reconoce también las aspiraciones de los pueblos indígenas a asumir, dentro del marco de los Estados en que viven, el control de sus propias instituciones y de sus formas de vida y de desarrollo económico. En temática penal, indica que los pueblos originarios deben contar con medidas carcelarias especiales de acuerdo a sus culturas, y que deberá darse la preferencia a tipos de sanción distintos del encarcelamiento.

Esto se hace especialmente urgente en tiempos de pandemia, cuando el Gobierno chileno permitió a un tercio de todos sus presos (13.321) salir de las cárceles para proteger su salud, incluidos dos condenados por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Pinochet.

El ministro de Justicia, Hernán Larraín, accedió a crear una mesa de negociación para discutir su aplicación en el país. Sin embargo, rechazó cambiar las medidas cautelares de los prisioneros políticos, por lo que decidieron mantener la huelga.

“Estamos pidiendo ser iguales ante la Ley. Estamos ante carabineros que mataron a mapuches y están en prisión domiciliaria”, explica Curipan en referencia a casos como el del funcionario de policía que asesinó en 2018 al joven Camilo Catrillanca por la espalda, mientras conducía su tractor.

“Mi hermano lleva cuatro meses en prisión preventiva por derribar un dron que espiaba nuestra propiedad”, cuenta Marcelo Huenchuñan acerca de Reinaldo Penchulef, quien está acusado de robo con violencia

Nelida Molina, integrante de la Coordinadora de Apoyo al pueblo Mapuche Trawunche de Madrid, comparte su espanto ante la negativa del Gobierno chileno a ofrecer una solución a los encarcelados: “Da tanta rabia e impotencia la indiferencia que les provoca la vida de personas cuyo único recurso es acudir a una huelga de hambre que atenta contra sus propias vidas. Desde nuestro colectivo estamos muy angustiados por el nivel de violencia y racismo que se está aplicando a los presos políticos mapuche y al pueblo-nación mapuche en general. También nos llama muchísimo la atención la nula voluntad del Estado chileno frente a las demandas de aplicación del Convenio 169, siendo que cumplirlo es una obligación de todo Estado que lo ha ratificado. No puede ser que se mantenga prisioneras a personas sin tener pruebas que demuestren razones para mantenerles en esa situación”.

Mientras tanto, los camioneros de la Confederación Nacional del Transporte de Carga declararon paro nacional en protesta por los ataques incendiarios mapuche contra sus vehículos. Se trata de una acción que arriesga el abastecimiento nacional cuando aún hay cuarentenas en 49 comunas del país. Los camioneros entregaron un petitorio de 13 puntos, diez de los cuales son nada más y nada menos que leyes impulsadas por el propio Gobierno o Chile Vamos, la coalición del Presidente Piñera.

Fotografías y videos compartidos en redes sociales muestran cómo la policía protege el paro de camioneros, mientras el ejército estrena su nuevo equipo de drones, vehículos lanzagases y tanques último modelo comprados especialmente para la que llaman “la zona roja del conflicto mapuche”. La institución de Carabineros ha sido fuertemente cuestionada por la población en los últimos años luego de que se demostraran gravísimos casos de corrupción, montajes judiciales, y más de una decena de asesinatos de jóvenes mapuche en los últimos 20 años.

Esto es lo que ocurre hoy en Wallmapu, el territorio mapuche al oeste de la Cordillera de Los Andes. Ellos exigen su recuperación desde hace más de cien años, para poder ejercer una autonomía similar a la que poseen las comunidades autónomas en España.

La policía protege el paro de camioneros, mientras el ejército estrena su nuevo equipo de drones, vehículos lanzagases y tanques último modelo comprados especialmente para la que llaman “la zona roja del conflicto mapuche”

Los 26 prisioneros políticos mapuche se dividen entre tres cárceles distribuidas entre dos regiones de Wallmapu. Algunos de ellos han sido condenados. Otros llevan meses en prisión preventiva, una figura permitida bajo la aplicación de la Ley Antiterrorista. Ellos deben esperar encarcelados durante meses su juicio por delitos como robo con violencia, porte ilegal de armas, asalto y participación en organización terrorista. Estos juicios suelen terminar absolviendo a los inculpados por falta de pruebas o irregularidades en el actuar policial.

Curipan detalló la situación de los inculpados hace unos días, al medio de periodismo de investigación, Interferencia: “El Gobierno ha venido señalando que los huelguistas no son prisioneros políticos, sino que personas acusadas por delitos comunes ante los tribunales de justicia, pero cada uno ha sido víctima de persecución política, en cada una de sus causas, el Gobierno está en calidad de querellante. Hay una determinación e intervención política en hacerse parte en buscar responsabilidad penal y poder condenarlos, porque, además, tienen que ver con un contexto de procesos de reivindicación territorial y político. Incluso las conversaciones con los camioneros tienen que ver con determinación política”.

“Mi hermano lleva cuatro meses en prisión preventiva por derribar un dron que espiaba nuestra propiedad”, cuenta Marcelo Huenchuñan acerca de Reinaldo Penchulef, quien está acusado de robo con violencia. Su madre falleció recientemente mientras él se encontraba tras las rejas, y tiene una hija de ocho años. “Tras años de lucha, allanamientos y amedrantamientos, nuestra comunidad logró el control territorial, expulsando a una forestal que nos llenó de basura”. “Basura” es como llaman al eucalipto y el pino radiata, monocultivos que han desertificado y erosionado la región.

“Derribaron el dron, no para robárselo, sino para exigir una explicación. Tras ello, la comunidad fue allanada por más de 200 carabineros. Destruyeron tres casas buscando armamento, pero no encontraron nada, solo el dron. Había familias, niños chicos…, no les importó. Y ahí detuvieron a nuestros peñi (compañeros)”, concluye.

BANDERA MAPUCHE: EL SÍMBOLO DEL ESTALLIDO SOCIAL DE 2019

La Constitución que rige en Chile es la única creada en dictadura que persiste en Latinoamérica. No reconoce la existencia del pueblo mapuche, ni la de ningún otro pueblo originario en Chile, y subvenciona anualmente a un puñado de empresas forestales dominadas por dos grandes familias, que han ocupado los territorios indígenas, secado sus fuentes de agua y eliminado sus bosques nativos. También es la única en el mundo que consagra al agua como un bien privado. Pero por fin, después de 30 años, se ha abierto una posibilidad de cambio.

Desde octubre de 2019 y hasta el comienzo de la pandemia en marzo, millones de chilenos y chilenas se reunieron todos los días en la renombrada “Plaza Dignidad”, en el centro de Santiago. Se trató del alzamiento popular más importante de la historia democrática del país. La wenüfoye, la bandera mapuche, cubrió la Alameda, los muros y las ventanas de los edificios, y se convirtió en el símbolo del movimiento. Chilenos y chilenas se sintieron identificados con el pueblo originario y su lucha de siglos contra una élite que explota tanto a su población como a sus recursos naturales, y que usa a la policía para controlarla.

Gracias al estallido social, en octubre de 2020 se realizará un plebiscito donde, con mascarilla, se podría votar el cambio de la Constitución de Pinochet por una nueva y más democrática. Aun así, la desconfianza en el aparato democrático es tal que este triunfo dista de celebrarse, y se siente más bien como un ‘peor es nada’. Hay mucho miedo de que no pase de ser un cambio de nombre.

LAS CLAVES HISTÓRICAS DEL CONFLICTO

Este no es un conflicto colonial. Durante la conquista, el pueblo mapuche ejerció férrea resistencia al Imperio español y logró que éste se viera obligado a negociar una treintena de tratados y a respetar su frontera en el río Bio Bio.

Tras la independencia y la creación de la República de Chile, el Estado ratificó estos tratados. Hasta que a mediados del siglo XIX decidió invadir Wallmapu por intereses económicos: la agricultura y la industria maderera. La guerra fue brutal y significó la muerte de parte importante de la población mapuche. Chile usó las famosas armas Winchester, que antes usaron los estadounidenses para exterminar a los pueblos originarios de esas tierras.   

De los 11 millones de hectáreas del Wallmapu en el siglo XIX, el despojo los hizo llegar al siglo XX con 500.000 ha, y eso en dictadura se redujo a apenas 300.000 ha

El país latinoamericano tomó el control del 90% del territorio mapuche y comenzó a poblarlo de colonos europeos, dando inicio así al proceso de neocolonialismo que aun impera. Las personas mapuche que sobrevivieron quedaron relegadas a pequeñas reducciones de terreno y se vieron obligados a convertirse en pequeños campesinos, condenados a la pobreza.

De los 11 millones de hectáreas del Wallmapu en el siglo XIX, el despojo los hizo llegar al siglo XX con 500.000 ha, y eso en dictadura se redujo a apenas 300.000 ha.

En el retorno a la democracia se hicieron una serie de promesas hacia los pueblos indígenas, pero aun ni se ha logrado el reconocimiento constitucional. Los últimos veinte años han estado marcados por la aplicación de la Ley Antiterrorista exclusivamente contra personas mapuche, justificando la criminalización de su cultura y la militarización del territorio.

Tanya H. Medina
Piensa Prensa
Agosto 29 de 2020
https://piensaprensa.org/2020/08/29/prisioneros-politicos-mapuche-en-huelga-de-hambre-se-encuentran-al-borde-de-la-muerte/

SABOTAJES MARCAN LA JORNADA MIENTRAS EL ESTADO DE SALUD DE LOS PPM
EN HUELGA DE HAMBRE LIQUIDA Y SECA SE AGRAVA

La madrugada de este viernes 3 acciones de sabotaje acontecieron en distintas comunas del sur de la provincia de Arauco. En el sector de Yeneco de la comuna de Lebu, un grupo de weichave atacó una faena de la forestal Arauco destruyendo 17 equipos entre maquinaria, camiones e inmuebles. Las pérdidas superan los 2 mil millones de pesos. En Chacay, al oriente de Cañete, otro grupo quemó tres maquinas en una planta de extracción de aridos en plena cordillera de Nahuelbuta. Mientras que en la zona de Lincuyin, a orillas del Lago Lanalhue, en Contulmo, 4 cabañas fueron incendiadas.

Todas estas acciones coinciden con el agravamiento del estado de salud de los presos políticos mapuche en huelga seca en la cárcel de Lebu. Hoy, los prisioneros Oscar Pilquiman, Guillermo Camus y Robinson Parra fueron trasladados hasta el hospital de Lebu a raíz de su estado crítico de salud debido a los 54 días en huelga de hambre y 4 días de huelga seca. Anoche en tanto, la Resistencia Mapuche Malleco reivindicó la quema de 5 cabañas y maquinaria al interior de un fundo del padre del diputado y presidente de la DC, Fuad Chain, en Curacautín. En el lugar un lienzo aludía al ministro de Justicia, Hernán Larraín, quien a juicio de los huelguistas y comunidades es el responsable político de destrabar la huelga que en Angol cumple 116 días y 5 de huelga seca y que mantiene a los 8 prisioneros políticos mapuche hospitalizados en el hospital de la ciudad.

La radicalización de las movilizaciones respondería a la intransigencia del gobierno de responder la demanda de los presos políticos mapuche de aplicar de manera efectiva en causas penales mapuche el Convenio 169 de la OIT. El petitorio de los huelguistas de Angol y Lebu exige el traslado de los condenados mapuche a un CET y el cambio de la prisión preventiva de los imputados mapuche por la cautelar de arresto domiciliario total. Esta última exigencia busca homologar la medida adoptada por la Justicia para el asesino de Camilo Catrillanca.Estas petiticiones, a juicio de las vocerías, darían cumplimiento cabal al artículo 10.2 del Convenio 169 de la OIT que señala que cuando miembros de pueblos originarios sean condenados se debe privilegiar formas distintas del encarcelamiento. El petitorio también incluye una mesa de trabajo de alto nivel político que permita reglamentar de forma definitiva el 169 en materia penal y penitenciaria.#huelgaseca#Convenio169#huelgadehambremapuche#libertadalosppm#Aukin

Aukin
Agosto 28 de 2020
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