Memoria crítica de un guerrillero: Los “Acuerdos de Paz” de Guatemala, “Una maniobra contra insurgente”

Entrevista de Sergio Tischler Visquerra al comandante Julio César Macías/César Montes uno de los hombres más comprometidos con la lucha insurgente en Guatemala

El famoso ex dirigente guerrillero guatemalteco, Julio César Macías, mejor conocido por su nombre de guerra como César Montes, nos da su particular visión sobre las condiciones en que se firmaron los Acuerdos de Paz entre la guerrilla y el Estado guatemalteco, así como de las consecuencias políticas de dicho proceso en la configuración política del país, particularmente para la izquierda. César Montes, entrevistado en los años sesentas por el entonces joven y casi desconocido Eduardo Galeano para elaborar el libro Guatemala, país ocupado, nos presenta hoy, una visión crítica y desgarradora de las consecuencias políticas de los Acuerdos de Paz para la entonces guerrilla insurgente aglutinada en la Unidad Revolucionaria Guatemalteca (URNG). Desde su condición de ex dirigente guerrillero, cuya experiencia abarca los movimientos insurgentes de Guatemala, El Salvador y Nicaragua, y a contrapelo de la historia oficial de la URNG, nos dice, en síntesis, que los Acuerdos de Paz fueron parte de una política contra insurgente en la que quedaron atrapados los dirigentes guerrilleros, la cual llevó en la práctica al aniquilamiento de la izquierda por la vía de la integración al sistema de partidos políticos de una manera acrítica y sin autonomía política. 

Hemos querido que el autor despliegue sus puntos de vista lo más libremente posible. De tal suerte, que el entrevistador únicamente le propuso algunas preguntas que siervieran de guía para la reflexión sin interrumpir su narrativa.
Sergio Tischler Visquerra.
Mayo de 2020.

Guatemaya; espejo y semilla fértil desde el olvido

 “Lo peor de toda esta situación es que no existe ningún balance autocritico al respecto. Los pobres análisis presentados son justificativos, timoratos, que no permiten llegar a la raíz del proceso de extinción paulatina y constante de la izquierda. Deberá ser la otra generación que llegue a profundizar en el análisis y deje en claro la cantidad de errores de apreciación, errores de falta de visión estratégica que condujeron a que 36 años de feroz enfrentamiento armado terminaran en 24 años del proceso de extinción del esfuerzo revolucionario heroico de nuestro pueblo. Serán nuevas generaciones las que pongan en claro la responsabilidad de las dirigencias en la actual debacle de la izquierda y la pérdida de su calidad revolucionaria.

Negarse a aprender, silenciar y perseguir la crítica es una de las más eficaces y perversas estrategias contra insurgentes. La negociación y firma de “Acuerdos de Paz” como estrategia contra insurgente exitosa se hace posible en contextos y frente a dinámicas que posibilitan un triunfo político-militar total a la derecha. La entrevista del sociólogo Guatemalteco Sergio Tischler a César Montes ahora, en mayo de 2020, es una palabra invaluable. Un espejo ineludible. El esfuerzo que exponga lo que hasta ahora se sabe y se encubre así como lo que no les conviene a algunos reconocer. Negarse y prohibir el espejo de Guatemala ha contribuido ya a un fracaso predecible, al debilitamiento, distorsión, captura, burocratización, represión, desmantelamiento y desangre de las luchas, las dirigencias sociales y al avance del orden fascista. El capitalismo es, ante todo, un sistema contra insurgente, así lo expone Greg Grandin en su libro “Panzos, la última masacre colonial” desde Guatemala. En Colombia, tras los “Acuerdos de Paz”, más limitados y peores que los de Guatemala, nos ahogamos en otro (el mismo) baño de sangre en el post-acuerdo, sin saber quién es quién en esta guerra total del capitalismo transnacional, las élites y el narcotráfico como una unidad estratégica-político-militar-económica. Avanza desde el desprecio machista por los pueblos desangrados, el sometimiento fascista y el exterminio para su beneficio y bajo intereses mezquinos nos ahogamos en la desorganización y el olvido. Gracias a Julio César Macías y a Sergio Tischler por esta semilla que encuentra su lugar en la tierra fértil de quienes luchan desde siempre y por todos los medios por la dignidad y un mundo otro. El olvido también está lleno de memorias y de experiencias que nos convocan a seguir aprendiendo y a tejernos. Es una convocatoria a escuchar muchas más voces negadas en el olvido.

Montes invitado por el Presidente Jimmy Morales a cambiar la Rosa de la Paz en 2016.

Así Sí. Resistencias y Caminos. Pueblos en Camino

CESAR MONTES

LECCIONES SOBRE LOS “ACUERDOS DE PAZ”Y EL DERRUMBE POLÍTICO DE LA IZQUIERDA
EN GUATEMALA.

  Nos podrías dar una visión general de los Acuerdos de Paz y de sus resultados políticos para entender la realidad del país en la actualidad.

 Después de 36 años de enfrentamiento armado interno (que no “conflicto”) se podía evidenciar un desgaste y una pérdida de la capacidad de liderazgo en las organizaciones guerrilleras de Guatemala. La incapacidad estratégica de la “Comandancia General de la URNG” se evidenció cuando en los últimos años de los 80, se ordenó, a destiempo, sacar de los buzones el armamento soviético que ya había entrado desde Nicaragua: AK47, lanza granadas RPG2 (bastones chinos), ametralladoras pesadas .50 antiaéreas, PKM ametralladoras semi pesadas y suficiente munición para cada uno de los mencionados. Es conocido que los combatientes portaban dos o tres AK47 cada uno. Esto ocurrió debido a que la Comandancia orientó que se sacara del país a las Comunidades de Población en Resistencia, que proveían de combatientes a la insurrección, lo mismo que información y alimentos.

La Comandancia renunció a sus bases de apoyo. Dicho en el lenguaje contrainsurgentes: le sacaron el agua al pez. Esa era una meta de la contrainsurgencia que, a través del genocidio de los 3 municipios de la etnia Ixil, los Achíes de Rabinal y los Queqchis de Alta Verapaz y Peten, los diferentes gobiernos pretendieron lograr. Finalmente, no tuvieron necesidad de hacerlo, porque la misma incapacidad estratégica en la conducción de la guerra les hizo la tarea. Decidieron una medida suicida: privarse de su base social histórica y heroica. Miles de refugiados fueron llevados por las mismas organizaciones guerrilleras a los refugios en México. Ese fue  el más grande error estratégico cometido por el organismo de coordinación conocido como URNG.

–Pasando a un plano más específico, surge la pregunta por la inevitabilidad de los acuerdos de paz. Existe la opinión generalizada de que en la condiciones históricas y políticas nacionales e internacionales de inicios de los noventas la única opción para la izquierda guatemalteca era la negociación de la paz que se dio en los términos que conocemos como Acuerdos de Paz.  ¿Qué opinas al respecto?

En esas condiciones se tornó imperiosa la firma de acuerdos para la “pacificación” que el Ejército contrainsurgente impulsaba. La conducción insurgente se empeñó en ganar en la mesa de negociaciones lo que no había obtenido en el terreno de combate. El hecho más contundente de esta situación es que solo lograron desmovilizar 3 mil efectivos, utilizando incluso a campesinos y estudiantes universitarios que nunca estuvieron en las montañas más que el día que se les indicó en que campamento debían hacerse presentes para recibir su carnet de desmovilizados. Se había estimado que, en su mejor momento, los combatientes llegaron a sumar de 12 a 15 mil efectivos y colaboradores de su base social. Me consta que incluso combatientes internacionalistas fueron enviados a los refugios en México a donde el número de refugiados puede dar un reflejo del gravísimo error cometido por la conducción. Es necesario subrayar que fue difícil convencer a los combatientes de base bragados en combates que aceptaran su desarme y desmovilización. Más bien esto se hizo apelando a la disciplina revolucionaria. Se envió a los guerrilleros armados a dar charlas a las bases campesinas con el subterfugio que “la negociación no era rendición, sino otra forma de lucha”. 

Firmar Acuerdos de Paz en esas circunstancias era una tabla de salvación de lo que se autodenominó la Comandancia General de la URNG.

Debemos aclarar, que URNG sólo fue una forma de coordinación cupular de las 4 organizaciones guerrilleras. Nunca existió una verdadera estructura unificada, y las organizaciones mantuvieron sus estructuras internas, su rivalidad, sus contradicciones sin llegar a ninguna integración. Esto era algo sabido en el campo enemigo, a tal punto que hubo sectores de los empresarios que se opusieron a la firma de los Acuerdos porque insistían que era cosa de tiempo para lograr la desintegración y disolución de la jefatura insurgente. Apostaban a agudizar las contradicciones existentes en la conducción insurgente. Hay que tener en considerción también, que a lo largo del enfrentamiento armado interno se mencionó la existencia de infiltrados en el movimiento guerrillero, es decir en cada una de las organizaciones y en las circunstacias de la negociación seguramente hubo infiltración en el mecanismo de coordinación que se autonombró como URNG. Para una idea, se puede consultar el archivo del mecanismo de coordinación: URNG, entre las incautaciones que la Secretaría de Gobernación de México.

Personalmente fui informado en 1983 por Héctor Rosada, negociador de la Paz del gobierno de Ramiro de León, que el EGP tenía planeado dejar una guerrilla ultra clandestina después que firmaran los Acuerdos de Paz. A mi pregunta de cómo lo sabían los negociadores gubernamentales de la Paz, respondió sin titubear: “Por infiltrados que tiene el Ejército en la URNG”.

Esto es para ubicar el proceso en el que se llega a la firma de los Acuerdos de Paz. No puedo dar una respuesta de los Acuerdos y sus resultados políticos sin que se entienda de qué manera y en qué situación llega la Comandancia de la URNG al momento de firmar esos Acuerdos.

En relación con esto, debemos recordar que el secuestro de la Señora Novella – representante de uno de los grupos empresariales más fuertes del país-  que finalmente la liberaron a cambio de dos dirigentes guerrilleros capturados con lo que fracasó ese intento de obtener una millonaria cantidad de dinero, fue una situación que por poco echa a perder todo el proceso de negociación. Finalmente, la ORPA debió reconocer que fue quien hizo tal secuestro fracasado. El resto de las organizaciones se distancia y condenan el hecho, manifestando que no tuvieron que ver, que fue una acción realizada por una de las organizaciones y que, en virtud de los hechos,  Rodrigo Asturias (Gaspar Ilom) no seguirá asistiendo a ultimar los detalles de la firma de los Acuerdos.

Así de débil se llega a la mesa de negociaciones, y es claro que eso tiene consecuencias en el ánimo y en el espíritu de las propuestas.

Se llega a tratar de mantenerse en pie, mientras los sectores recalcitrantes de los Empresarios (CACIF) y del ejército la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (AVEMILGUA) insistían en arrodillar a los negociadores. 

Es en esas circunstancias cuando afloró la contradicción entre la Comandancia y la Comisión Político Diplomática que llevó que esta última fuera, virtualmente dejada de lado en el ultimo peldaño del proceso de firma de los Acuerdos. 

CPR-Sierra Guatemala. Asamblea

–Y en términos políticos para la izquierda? Parece ser que aquí el tema central es la desmovilización de las organizaciones guerrilleras y su integración al sistema político de la institucionalidad liberal. ¿Qué opinas al respecto?

A diferencia, en El Salvador desde 1991 el FMLN en voz de Schafick Handal manifestó que volvían a la vida política “no como mansos corderos que ponen el cuello para que los degüellen, sino como combatientes invencibles que darán la batalla” política y electoral como la oposición clara y definida frente a los otros partidos y frente al sistema.

En el caso guatemalteco se llegó, casi con la mano doblada, a firmar los Acuerdos para integrarse plenamente al sistema que antes decían combatir para su destrucción, cayendo de hecho en un cogobierno con el entonces presidente Álvaro Arzú, heredero ideológico y orgánico del Movimiento de Liberación Nacional (MLN fascista) dejándose cooptar por instituciones creadas ad hoc para garantizar el desarme y la desmovilización orgánica e ideológica de sus ex combatientes.

Sintetizando, podemos decir que la insurgencia llegó debilitada numéricamente, disminuida en su influencia política y miliar, y afectada anímicamente por el fracaso del secuestro de la señora miembro de una de las familias más influyentes económica y políticamente en el país. Llegaron pues, como mansos corderos, a integrarse al sistema corrupto político electoral y aceptaron el establecimiento de lo que llamaban las estructuras de cumplimiento de los Acuerdos de Paz, donde recibían pagos que les comprometían a mantener el estatus quo, “garantizar la gobernabilidad” y respetar la legalidad de unas leyes injustas.

La agenda contrainsurgente se fue cumpliendo a cabalidad. Los Acuerdos de Paz fueron concebidos como la Gran Estrategia Contrainsurgente, que no se cumpliría no por falta de voluntad política, sino por el convencimiento político que había que “ofrecerle mucho y cumplirle poco” a la insurgencia guerrillera.

CPR-Sierra

El análisis que haces se centra más en los aspectos militares que en los políticos que llevaron a los Acuerdos de Paz. ¿Podrías abundar en estos últimos?

El principal factor a destacar es la falta de unidad de criterios en las organizaciones guerrilleras firmantes de los Acuerdos de Paz. Nunca fueron una sola organización político militar. Fueron 4 todo el tiempo. Con intereses comunes y a veces opuestos. Sobre todo, hubo siempre una lucha política para debilitar a las otras organizaciones y fortalecer la suya propia. Fueron sobre todo un mecanismo de coordinación de las 4 organizaciones que se autodenominó: Unidad, que no la hubo. Revolucionaria, calidad que fue perdiendo paulatinamente. Nacional, cuando siempre fueron regionalmente sus áreas de influencia. Guatemalteca, cuando los 4 comandantes se mantuvieron la mayor parte del tiempo en México, Nicaragua o Cuba. Y no se puede dirigir un proceso político militar en desarrollo desde el exterior.

Entre otras cosas, esto se expresó, como ya se planteó en contradicciones entre la Comisión Político Diplomática y la Comandancia de la URNG. La primera tenía que resolver cuestiones que no se podían someter por cuestiones de tiempo y cmunicación  a consultas con la Comandancia. Aparentemente, que tomaran algunas decisiones –que luego fueron informadas a la Comandancia–, condujeron a molestias, contradicciones.  La solución tomada debilitó políticamente a los negociadores de la insurgencia, de hecho, se les relegó a un segundo plano que condujo a su total inacción en el último período de las negociaciones. Ese equipo, cuyos integrantes eran de mucha experiencia política y probados mil veces durante el largo período de luchas clandestinas, como el doctor Luis Becker, fue marginado paulatinamente, hasta que al momento de discutir el plan de amnistía y de reconciliación se fractura la organización y la Comisión Político Diplomática renuncia a la URNG, aumentando la debilidad política de la insurgencia.

En toda negociación, la posición de alguna de las partes que presente fracturas o contradicciones solo favorece a la parte contraria. El principal negociador en el período del presidente Álvaro Arzú, fue un ex insurgente del EGP ligado incluso a cierto vínculo familiar con Rolando Morán, quien  había logrado ser la posición dominante en la Comandancia. Este negociador de la Paz por la parte gubernamental, Gustavo Porras, había participado en un desprendimiento del EGP que se convirtió en la organización Octubre Revolucionario que dirigía Mario Payeras. Aproximadamente en el año 87, se aliaron con otro desprendimiento del PGT denominado “6 de Enero”. Se plantearon construir una organización de clase obrera, sobre todo, que dirigiera la lucha política e insurreccional para la toma del poder. En ese momento, Porras ya había marcado distancia proponiendo una especie de infiltración en los mecanismos gubernamentales, y desde allí hacer los cambios sociales que el país necesitaba. Algunos detectaron que era un cambio de posición radical, puesto que tal cosa era imposible de realizar sin una fuerza política real que lo respaldara. Conociendo a Porras en su capacidad de formulación y su inteligencia, pocos pueden pensar que fuera una ingenuidad política lo que planteaba. Tan brillante, que en menos tiempo del que les tomó a los ex presidentes Arzú y Berger de hacerse de sus fortunas, Porras se hizo de su propia fortuna gracias a sus asesorías. Algunos piensan que su admiración por Fouché, lo hizo incorporarse al Gran Plan Contrainsurgente que conllevaban los Acuerdos de Paz. Se incorpora al país, le proponen trabajar en la Municipalidad de la ciudad de Guatemala; acepta, y ya como Secretario Privado del futuro presidente Álvaro Arzú, se convierte en la pieza clave para convencer a los insurgentes de la urgencia de firmar la Paz, antes que se aumentara la debilidad político militar de la insurgencia.

El planteamiento era que la URNG había llegado a un tope máximo de su desarrollo y que, de ahora en adelante, solo vendría su debilitamiento militar hasta correr el peligro de que desaparecieran sus mandos y estructuras militares. En ese punto crítico se produce el secuestro de la Señora Novella. Al fracasar el secuestro, y luego de la muerte de uno de los participantes más importantes en el secuestro y la captura de otro, la dejan en libertad. Se reconoce la responsabilidad de Rodrigo Asturias (comandante Gaspar Ilom de ORPA), el cual debió aceptar la participación de su organización y la suya personal en el evento. Todo el proceso de paz se puso en riesgo y fueron víctimas de chantajes y presiones para el aceleramiento de la firma del Acuerdo final de Paz.

Álvaro Arzú hizo de Porras su informante principal, conocía a su enemigo ampliamente y profundamente, por eso ganó muchas de las pequeñas batallas libradas durante el proceso. Porras asesoró directamente a la parte gubernamental para que hicieran participar a la URNG en el sistema de Partidos Políticos. Eso fortaleció el papel de los gobernantes y sus partidos y pondría a la URNG  en franca desventaja, ya que habían perdido casi la totalidad de sus cuadros políticos. El último de ellos fue Gustavo Meoño (fundador del EGP, brazo derecho de Rolando Moran y un valioso compañero con visión estratégica). Renunció en 1994. En 1995 muere Mario Payeras en la tremenda soledad y aislamiento a la que fue reducido, culminando así el proceso que Rolando Morán llevó a cabo: quedarse solo con los incondicionales y prescindir de todos aquellos que tuvieran pensamiento propio y visión crítica de su papel, proceso que había iniciado con la marginación de César Montes hasta llegar a Meoño y Rigoberta Menchú. Quedaron solamente cuadros militares jóvenes que nunca supieron ni una letra del sistema de partidos políticos.

La idea propuesta por Felipe Gonzales de garantizarle a la izquierda guatemalteca una buena representación parlamentaria con al menos de 30 diputados, fue desechada por el gobierno, afirmando, palabras más palabras menos: “¿para qué les damos representación de suficientes diputados en el Congreso, si ya los hemos, al menos contenido, si no derrotado en lo militar y los fortaleceríamos en lo político electoral? Ellos no saben nada de lo electoral”. Esta última afirmación era absolutamente correcta. Felipe acotó: “Precisamente por eso, deben darles a lo sumo 30 diputados”. En el mejor tiempo, despues de frimados los Acuerdos,  la URNG contó con 8. 

Lo importante era desmovilizar y meter a los insurgentes a la arena electorera en la que se sentían poseedores de los conocimientos y mecanismos legales e ilegales para imponerse a los insurgentes ya desprovistos de sus armas, y lo peor, la  desmovilizados no sólo fue respecto a la organización militar sino respecto al planteamiento ideológico. Los insurgentes,  debían entrar a ser parte del sistema, y participar en él aceptando una correlación de fuerzas absolutamente desventajosa y a favor de la oligarquía y sus partidos políticos.

Ofrecer mucho, cumplir poco, tarde o nunca los Acuerdos de Paz.  Esa fue la estrategia liquidadora del Presidente Arzú, heredero del movimiento y partido más reaccionario de la historia de su patria: el autodenominado Movimiento de Liberación Nacional, mascarón de proa de la operación encubierta de la CIA en 1954 cuando se interrumpió el proceso revolucionario que duró una década.

El saldo, hasta este momento, es que la insurgencia  no tiene (ni tuvo nunca) una cantidad determinante o influyente de diputados en el Congreso de la República. Solamente una mísera representación marginal que nunca pudo determinar cambio alguno, por sí misma, ni en alianza con otros instrumentos de la partidocracia gubernamental. Su participación ha servido  para fortalecer el sistema que antes dijeron combatir, así como participar por migajas de poder.

Por su lado, los militares se han turnado por promociones en las diferentes posiciones gubernamentales hasta convertir el Estado en un Narco Estado, por la cantidad de alcaldes, diputados, Policías y militares corruptos al servicio del tráfico de estupefacientes que desde Colombia se transportan a Guatemala, convertida en paso casi obligado de las drogas que van hacia Estados Unidos.

¿En términos institucionales cuáles fueron los aspectos que más puedes destacar de los Acuerdos?

Cuando se pregunta qué logros reales se obtuvieron de los Acuerdos, qué aspectos fueron más destacables,  se puede decir que terminaron las masacres y se inició el proceso de juzgamiento de Ríos Montt como principal generador del genocidio en el país; se termino con el reclutamiento forzoso, se cerraron la Policía de Hacienda y la Policía Nacional (militarizada), se elaboró el informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico, se redujo el número de efectivos del Ejército nacional. 

Hay muchos otros  aspectos de los Acuerdos que quedaron en letra muerta. Incluso algunos de los antes destacados sufrieron un retroceso paulatino, como en el caso de los efectivos del ejército y el papel del mismo en una sociedad democrática.  Varios analistas nacionales e internacionales coinciden que se incumplieron los Acuerdos de Paz en un 70% y  nada impide que echen para atrás algo o el total del 30% ya cumplido. Lo que resta de la URNG no tiene capacidad ni fuerza para oponer resistencia a este proceso, a impedir que se termine con las instituciones producto de los Acuerdos de Paz como el Fondo de Tierras, Secretaría de Asuntos Agrarios de la Presidencia de la República, SEPAZ (Secretaría de la Paz), FODIGUA, Comisión de Acompañamiento de los acuerdos de Paz, FODIGUA, para sólo mencionar algunos.

Muchos de los ex combatientes están sumergidos en la sobrevivencia, y algunos que han logrado insertarse en la economía de mercado dan muestras de su desmovilización no solo armada sino mental. Están plenamente integrados al sistema político de la institucionalidad vigente. Algunos pequeños núcleos de ex combatientes lograron una mejor vida que antes, pero no inciden en un cambio del sistema. La mayor parte de los ex combatientes están resentidos, defraudados, insatisfechos. A algunos de ellos los he acompañado en sus últimos momentos de vida, aislados de sus organizaciones, FAR, EGP, ORPA. Rumiando amarguras, decepcionados, y algunos de ellos en una depresión profunda,  los ha llevado a ser alcohólicos que consideran haber desperdiciado su vida. Ese es uno de los resultados de los Acuerdos de Paz.

El problema es que se buscaron beneficios económicos más que políticos con la desmovilización. Lo que se esperaba de los militantes es que se volvieran agentes que impulsaran el cambio del sistema. No se convirtieron en agentes del cambio, sino elementos que reforzaron ese sistema que luego los devoró, los dispersó, atomizó y los desmovilizó en su pensamiento y acción.

Por nuestra parte hemos hecho otro tipo de política. Fui duramente criticado por formar destacamentos de campesinos que luchaban por sus reivindicaciones económicas y políticas con el mismo fervor y pasión que durante el enfrentamiento armado. Reivindicamos que se ampliara el marco de nuestra influencia a otros sectores que durante el enfrentamiento interno no estuvieron con nosotros e incluso algunos en contra nuestra. No quisimos reducirnos a apoyar y apoyarnos en los ex combatientes, sino buscamos ampliar nuestra base social a sectores que ya en la legalidad podíamos integrar con actitud militante, con disciplina, con mística. Se nos acusó de verticalistas e incluso de militaristas. Nosotros crecimos ampliamente en la Fundación Turcios Lima y nuestros críticos decrecieron día con día. La Fundación Luis Augusto Turcios Lima es una amplia organización campesina integrada sobre todo por los pueblos originarios; se dedicó a organizar su base social sin competir con las otras organizaciones campesinas, pero tuvo mucha reacción en contra por el hecho de no basamos en ex combatientes, sino en el 60% de campesinos que no estaban organizados. Incluso los ex soldados quedan librados a su suerte y retornan a sus comunidades, donde se vieron reducidos a la sobrevivencia y se convierteron nuevamente en integrantes de los grandes contingentes de discriminados y marginados. La particularidad de la Fundación Turcios es que somos un tipo organización muy disciplinada, solidaria, sin resentimientos, que hacemos mucho trabajo de formación política, que nos sostenemos económicamente solos porque no se concibe una estructura local que no tenga un proyecto productivo rentable, sobre todo de productos de agro exportación y no los granos básicos que son solamente de sobrevivencia. Nos constituimos en Batallones de la Paz, la producción y la dignidad de los pueblos mayas. Donde existen esas estructuras no hay delincuencia común, porque los Batallones garantizan su seguridad; no hay narcos, ni pandillas de las maras, ni cantinas, ni prostíbulos. Están saliendo de la pobreza con sus propios recursos. Solamente con las consignas no se elimina el hambre de los niños y la extrema pobreza de sus padres. Eso ha sido la base de un crecimiento muy fuerte, mientras las ex organizaciones guerrilleras sufren decrecimiento exponencial. Los pocos dirigentes medios que sobrevivieron al desmantelamiento de las organizaciones revolucionarias mantienen pequeñas estructuras con una presencia marginal, y estos son los pocos que mantienen las banderas de lucha de las organizaciones político militares que lucharon por un cambio radical y que paradójicamente terminaron sucumbiendo tristemente a la maniobra contra insurgente denominada Acuerdos de Paz.

 Hace 48 años, contra todo pronóstico, cruzamos la zona Lacandona en México y entramos 15 hombres aislados y dispuestos a dar la vida por la trasnformción revolucionaria del país. En poco tiempo integramos campesinos de la zona que se mantuvieron en la lucha hasta el final del enfrentamiento armado; campesinos del altiplano a los cuales llegamos con nuestros pies cansados y hambrientos con el propósito de construir poder popular y aportar a la lucha –que se había iniciado una década antes, con su cuota de muertos, de heroísmo y valentía– contra una estructura injusta de saqueo, racismo, despojo de tierras, explotación inmisericorde, represión y graves violaciones a los derechos humanos, sobre todo al de la vida. Integramos a capas medias urbanas, estudiantes, obreros, intelectuales, persiguiendo la utopía de una sociedad mas justa. Los sublevamos, los condujimos a la rebelión, buscando se produjera la insurrección nacional y así la revolución transformadora de la estructura existente. Construimos todo un Proyecto Revolucionario Popular buscando la justicia social. Organizamos grandes núcleos campesinos en la selva, en el altiplano occidental, en las zonas sur y occidente del país, en los barrios y asentamiento donde surgió la Coordinadora de Pobladores, entre los estudiantes la Coordinadora Robin García, entre los campesinos la Coordinadora de Unidad Campesina. No es una mera coincidencia que todos se autodenominaran Coordinadoras. Fuertes e influyentes sindicatos de obreros, que dieron luchas triunfantes al mismo tiempo que una alta cuota de mártires. También se llegó a organizar fuerzas de intelectuales vinculados a la lucha armada, aunque nunca empuñaron un arma. Fueron tantos los muertos que también las numerosas viudas tuvieron expresiones orgánicas combativas. Los familiares de los desaparecidos dieron batallas ejemplares, heroicas, murieron por el solo hecho de preguntar en donde estaban aquellos que fueron detenidos y los desaparecieron. A partir de la represión indiscriminada en el campo, varios pueblos se fueron a las montañas formando las Comunidades de Población en Resistencia (CPR).

En todos esos ámbitos de la lucha nunca se habló de obtener sueldos en ONGs o de guardaespaldas de los empresarios, o simplemente ser desempleados que sobrevivieron en precario durante estos 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz.

Se fueron al combate por principios morales, profundamente humanos, éticos, solidarios y para vivir sin enajenación, libres, sin discriminaciones raciales o de clase, con posibilidades de vivienda, alimentación, trabajo con salarios dignos, ser partícipes de la construcción de un mundo mejor. Se fueron a la lucha soñando con un futuro radiante y luminoso.

 Pero toda una generación revolucionaria sólo ha conocido frustraciones y retroceso a situaciones idénticas o peores que cuando iniciaron la lucha a partir de los Acuerdos de Paz.

No fuimos a la lucha por ambición personal, beneficios económicos o por engaño de ideas foráneas. Nadie luchaba por una medalla, un reconocimiento como héroe, una pensión vitalicia, o una casa en la carretera a El Salvador, lugar de la pequeña burguesía emergente y empresarios o altos empleados de empresas.

Muchos de nuestros hijos ni siquiera llevan nuestros apellidos sino los de seudónimos; en otros casos, el apellido de colaboradores de la lucha, incluso de otros países. Existe una diáspora de los hijos de los ex combatientes, los cuales aún se preguntan la razón real y objetiva de porqué se firmaron los Acuerdos de Paz. Si valió la pena tanta muerte, tanto esfuerzo. Del caudal de apoyo internacional que se concitó, de la admiración a nuestra lucha, se ha pasado a una lastimera admiración, cuando no condena velada por los magros resultados obtenidos con esos Acuerdos.

 Lo peor de toda esta situación es que no existe ningún balance autocritico al respecto. Los pobres análisis presentados son justificativos, timoratos, que no permiten llegar a la raíz del proceso de extinción paulatina y constante de la izquierda. Deberá ser la otra generación que llegue a profundizar en el análisis y deje en claro la cantidad de errores de apreciación, errores de falta de visión estratégica que condujeron a que 36 años de feroz enfrentamiento armado terminaran en 24 años del proceso de extinción del esfuerzo revolucionario heroico de nuestro pueblo. Serán nuevas generaciones las que pongan en claro la responsabilidad de las dirigencias en la actual debacle de la izquierda y la pérdida de su calidad revolucionaria.

-¿Qué aspectos de esa memoria se deberían rescatar para una reinvención de la izquierda en Guatemala y del movimiento revolucionario en general? 

 Quedará en la memoria que demostramos ser un pueblo de valientes, esforzados, sacrificados ciudadanos que luchamos por un futuro radiante y luminoso. Que, si hubiéramos contado con una conducción capaz y consecuente, con visión creativa, pero sobre todo dispuesta a estar indisolublemente unido con su pueblo, hubiéramos logrado vencer. No se puede dirigir un proceso de lucha guerrillera a control remoto; hay que estar día a día fundido con el pueblo, protegido por él, dispuesto a correr los mismos peligros y sacrificios. Somos herederos de una tradición de resistencia que ha podido superar los terremotos sin que quede huella de ellos en el presente. Hemos sufrido y superado las tormentas tropicales reconstruyendo más hermosas las comunidades destruidas. Hemos superado las epidemias y sobrevivido a una guerra genocida de 36 años. Somos un pueblo que generará nuevos dirigentes que no se acomoden ni se dejen cooptar. 

Es necesario tener nuevos paradigmas. Nada puede hacerse para poner de nuevo en vigencia los incumplidos Acuerdos de paz. Es necesario doblar la página y aportar nuevas formas de lucha, de organización y retomar el camino de la revolución.

Guatemala es reconocida en el mundo por Jacobo Arbenz, Miguel Ángel Asturias, los guerrilleros heroicos que en la década del 60 fundaron las primeras guerrillas en el continente después de la revolución cubana: Yon Sosa y Turcios Lima. Por los heroicos guerrilleros que en las décadas del 70 y 80 dieron la batalla sin ser derrotados en el terreno de combate, cuyas raíces son los pueblos originarios de las etnias Ixil, Mam, Canjobales, Achí, Queqchi, Tzutuhiles, Cakchiqueles, Quiches y los mestizos de la costa sur y las ciudades.

Seguiremos la lucha, porque la vida es lucha y se lucha mientras se vive. El revolucionario es joven toda la vida, si es un verdadero revolucionario no se jubila nunca. 

Mayo de 2020.

Nota biográfica tomada de la contratapa del libro La Guerrilla fue mi Camino.

“Nacido en la guerrilla guatemalteca en los inicios de los 60, el nombre de Cesar Montes resonó tempranamente por los cuatro costados de la nación, hasta convertirse en leyenda por su heroicidad…..Bajo ese nombre habría de sobrevivir Julio Cesar Macías, uno de los hombres más comprometidos con la lucha revolucionaria en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, quien ha escrito esta autobiografía donde si bien es cierto que sus observaciones tienen una importancia política y social de primer orden, no es menos trascendente el contenido psicológico y humano, que le convierte en uno de los textos mas extraordinarios escritos en la postguerra”.  

“Este libro no es una brasa viva o una papa caliente sino todo lo contrario. Si lo tiene en las manos es imposible soltarlo. Es fácil de explicar: La Guerrilla fue mi camino es un relato vivencial y apasionante del legendario guerrillero César Montes, ahora Julio César Macías, involucrado en luchas libertarias desde su primera juventud contra el gobierno corrupto de Ydigoras Fuentes, su participación en las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), el Ejército Guerrillero de los Pobres  (EGP), las trincheras invencibles del cerro de Guazapa, con el FMLN de El Salvador, y las tropas Pablo Úbeda con el Frente Sandinista en Nicaragua. (Contratapa del libro La Guerrilla fue Mi Camino, Editorial Piedrasanta, Guatemala.”

Nomenclatura

(Elaboración de César Montes)

FAR: Fuerzas Armadas Rebeldes. Fundada en l962, sale a la luz pública en febrero de 1963, constituida por los ex militares del Movimiento 13 de Noviembre de 1960, los estudiantes del Movimiento 12 de Abril, el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) como organización Político-Militar. En la primera etapa fue el teniente del ejército Marco Antonio Yon Sosa su Comandante en Jefe. Posteriormente, debido a la ruptura que produjeron los trotskistas, es el ex teniente Luis Augusto Turcios Lima quien lo sustituye como Comandante en Jefe. A su muerte, César Montes asume la condición de su Comandante en Jefe.

M 13 N: Movimiento 13 de noviembre de 1960. Constituido por ex militares que se sublevaron en 1960 contra la presencia de tropas anti castristas y del ejército norteamericano en la base de la finca Helvetia en Guatemala, reagrupados en 1961 por el ex capitán Alejandro de León Aragón (+) y que constituyeron la columna vertebral del movimiento guerrillero guatemalteco.

FGEI: Frente Guerrillero Edgar Ibarra. Bajo el mando del Comandante Guerrillero Luis Augusto Turcios Lima se constituyó en el tercer frente Guerrillero de las FAR en 1963, ubicado en la Sierra de las Minas entre Zacapa, Alta y Baja Verapaz y el Progreso. Fue ese frente la espina dorsal de las nuevas FAR, luego de la ruptura con los trotskistas en 1964. A partir de ese momento, y bajo el liderazgo de Turcios Lima se expande y profundiza el movimiento guerrillero en la ciudad de Guatemala, la costa sur, el occidente del país y el oriente en la Sierra de las Minas.

EGP: Ejército Guerrillero de los Pobres. Fundado por 15 hombres bajo el Mando del Comandante César Montes el 19 de enero de 1972, que luego se convirtiera en la más grande y beligerante organización político-militar del país. Sus iniciales combatientes eran producto de las primeras guerrillas en la Sierra de las Minas en el FGEI.

ORPA: Organización del Pueblo en Armas, desprendimiento de las FAR, originado en la Region Occidental en San Marcos, bajo la dirección de Rodrigo Asturias (Gaspar Ilom). Ocupó territorios de ese departamento, de Sololá, Chimaltenango, Sacatepéquez, Escuintla y unidades de comando en la ciudad de Guatemala.

PGT: Partido Guatemalteco del Trabajo (Comunista). De esta organización, y particularmente de su militancia juvenil la Juventud Patriótica del Trabajo (JPT), salieron muchos de los cuadros de relevo de los militares en las FAR.

URNG: Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. Mecanismo de coordinación de las 4 organizaciones político-militares que acordaron ese nombre sin nunca llegar realmente a la unidad. Nacida bajo presión de las otras organizaciones similares de Nicaragua, El Salvador y de los cubanos, lo mismo que de la solidaridad europea. Nunca fueron realmente una organización que trascendiera el mecanismo de coordinación de las 4 organizaciones revolucionarias.

2 comentarios en “Memoria crítica de un guerrillero: Los “Acuerdos de Paz” de Guatemala, “Una maniobra contra insurgente”

  • el 15 mayo, 2020 a las 6:21 pm
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    Compartimos este comentario que hemos recibido:
    Debemos compartir el enlace a un artículo titulado “¿César Montes dejó de ser útil para el poder?” al que puede accederse desde este vínculo https://cmiguate.org/cesar-montes-dejo-de-ser-util-para-el-poder/ . A partir de este artículo y de la recepción y publicación de la entrevista y asumiendo la validez de los argumentos y de los hechos relatados por César Montes, compañeros y compañeras de Guatemala comentan que en los últimos 10 años se ha ido recabando información en el sentido de que el entrevistado ha estado colaborando con empresas extractivas mineras, específicamente asesorándolas en aspectos relacionados con la represión a comunidades que las resisten. Se trata de represión y abusos terribles. Si este es el caso, la critica válida que Montes plantea señalando a otros dirigentes guerrilleros, según quienes reaccionan frente a esta entrevista, se aplicaría sobre sí mismo y su contenido es así aún más válido y relevante. Insistimos en escuchar muchas más voces. Lo que señala es valioso, relevante, oportuno, como lo es que sea sometido a la critica y debate serio, como él mismo lo hace.

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    • el 17 mayo, 2020 a las 11:01 pm
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      Una de las razones de ser izquierda en vías de extinción es por la intolerancia a la crítica que aún no supera. Antes que la derecha, son ellos los que me atacan con el mismo sistema de siempre: falacias ad ominen. Nunca hubo tolerancia a las críticas. Fueron in criticables, intolerantes, excluyentes que se
      creyeron ser dueños absolutos de la verdad. Continúan así sus últimos restos. Contra mi persona hubo siempre una lucha feroz para borrarme de la historia del movimiento revolucionario armado a pesar de ser uno de sus fundadores. Continua ese procedimiento que no es de revolucionarios. César Montes Macías.

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