Carlos Pérez: ‘Los jóvenes deben liderar la defensa del Yasuní ’

 

Carlos Pérez, dirigente de la ECUARRUNARI dijo que si se aprueba la explotación petrolera en el Yasuní, presentarán una demanda en la Corte Penal Internacional. “El único camino que nos queda es la resistencia si queremos sobrevivir a esta política de terror, del miedo, a este totalitarismo”.

 
‘Esta lucha no es de velocidad sino de resistencia”.
 
‘Ya es hora de que los asambleístas (de PAIS) sean libres, independientes, con pensamiento propio”.
 
El Frente de Resistencia por la Vida ha nacido como herramienta de diversas organizaciones que aseguran que están en pie de lucha en defensa de la naturaleza. La amalgama de la sociedad civil está conformada por la UNE, la Federación Médica Ecuatoriana, la Conaie, Ecuarunari, Movimiento Mariátegui, entre otros. Carlos Pérez Guartambel, presidente de la Ecuarunari, organización que lidera este frente, dialogó con La Hora sobre el momento que les motivó a formar este nuevo colectivo.
 
¿Queda espacio para la resistencia?
La resistencia es el único camino que nos queda ante esta serie de desafueros jurídicos al que estamos asistiendo, donde a través del control de la prensa, de la educación, de la justicia, del sindicalismo, de los grupos étnicos-indígenas, el Gobierno pretende cooptar como lo hizo (Benito) Mussolini en la Italia fascista y sus versiones falangistas en España y nazista en Alemania.
 
¿Y esta resistencia a través de qué se expresará?
A través de acciones judiciales nacionales e internacionales, por medio de manifestaciones que pueden ir desde los cantos, las expresiones artísticas, hasta las movilizaciones. Eso hay que hacerlo con mucha fuerza, pero también con mucha ternura.
 
¿Por qué a este Frente se integran grupos tan disímiles?
Porque nosotros no tenemos grupos cerrados, sectarios. Este no es un convento, es un espacio democrático donde pueden confluir sectores diversos. Los únicos que acá no pueden entrar son aquellos que tienen una concepción extractivista, capitalista, neoliberal, totalitarista, fascista.
 
Pero son grupos con planteamientos muy diferentes que van desde el tema ecológico, pasando por el educativo y llegando al rechazo al Código Penal…
Si algo tenemos que reconocerle al presidente (Rafael) Correa es que nos ha obligado a unificar la lucha social.
 
¿No es también porque el movimiento indígena por sí solo ya no tiene esa fuerza de movilización de años atrás y necesita a otros grupos?
Decir que estamos bien fortalecidos sería un engaño. Estamos débiles, pero no por eso estamos articulando con otros sectores la resistencia. No estamos ni siquiera en contra del presidente (Rafael) Correa porque él estará cuatro, ocho años y se largará, no sé si a la casa o a la cárcel.
 
Estamos en contra del sistema, de ese capitalismo cruel que a través del extractivismo va a meterse hasta el último rincón del planeta para sacar el oro, el petróleo.
 
¿Por qué se ha debilitado el movimiento indígena?
Hay varias razones: dirigentes inconsistentes sin conciencia social que fueron cooptados, los bonos de un paternalismo demagógico y engañoso del Gobierno. Adicionalmente son las caídas y levantadas (normales). A veces estamos en la cumbre y a veces en la quebrada. Pero lo importante es tener un horizonte.
 
¿Cuál ha sido el papel que en los últimos años han desempeñado las organizaciones indígenas, sociales, campesinas, sindicalistas?
Unos han tenido un papel de complicidad, otros de indiferencia, otros de sumisión y otros de resistencia. La historia juzgará a quienes actuaron bien y quienes mal. Lo peligroso es que la indiferencia nos puede llevar a una sumisión que sería fatal, sobre todo para el destino de nuestros hijos.
 
¿Cómo evalúa las marchas, plantones y otras acciones de rechazo que en las últimas semanas se han dado por el tema Yasuní?
Es un despertar y qué bueno que aquí haya un nuevo actor que es la juventud, que son quienes tienen que liderar la defensa del planeta en las condiciones que nos legaron nuestros abuelos. Y si los jóvenes hoy no defienden, están condenados a una lenta agonía.
 
Muchos de esos jóvenes han expresado que no quieren mezclarse con figuras políticas.
Eso es bonito. Qué bueno que la juventud reclame su propio espacio, su autonomía, que piensen por sí solos. Sé que ellos nunca van a despreciar la sabiduría de los abuelos, las canas de los mayores; pero esa frescura, esa vitalidad que tienen les permite abrir un camino propio, libre. Qué bueno que la juventud no sea manipulada por nadie.
 
¿Cree que en ese criterio de los jóvenes de evitar mezclarse con figuras ya conocidas haya influenciado que el Gobierno les haya presentado a ustedes como “los mismos de siempre”?
Creo que sí incide porque hay que reconocer que el Gobierno es audaz y tiene plata para hacer encuestas todas las semanas y contratar consultores. Pero al mismo tiempo pienso que cuando se dice una verdad a medias es doblemente falaz. No dicen que “los mismos de siempre” hemos luchado contra el TLC, contra la Base de Manta, contra la privatizaciones; que hemos logrado conquistas valiosas.
 
Ustedes han anunciado una marcha para el 17 de octubre, pero para esa fecha ya se prevé que el tema del Yasuní esté resuelto en la Asamblea.
Si tenemos que adelantar la fecha de la movilización habrá que adelantar.
 
¿Les cogieron dormidos?
Es probable que sea así, pero reitero el Gobierno es astuto. Vio que la marcha quedó para el 17 y para desvanecer eso están adelantando los debates.
 
En este panorama ¿qué opción le ve a la consulta popular?
Cuesta arriba, pero no hay que perder la esperanza. No es la última carta, es una de las cartas y hay que seguir luchando, defendiendo y hay que hacerlo de manera perseverante. 
 
 
Fuente: La Hora

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