Ecuador: Ni lo uno no lo otro sino todo lo contrario

“…¿Qué es ser de oposición? ¿Acaso la dinámica oposición/gobierno no juegan la misma lógica?. ¿Hay que hacer oposición? ¿Es la única forma posible de luchar?. En lo personal creemos que de ninguna manera, también hay que escapar de esa dinámica.  Y no se vale distinguir para este asunto solo entre “oposición de derecha y oposición de izquierda, como sugieren algunos” (1). Simples jugadores con las mismas lógicas. La realidad, por lo contrario,  nos obliga a plantearnos ser AUTÓNOMOS, es decir, CONSTRUCTORES DE CAMINOS, más allá de que haya o no “la bendita correlación de fuerzas” (también como por esos rumbos mexicanos lo han declarado públicamente los sureños rebeldes, nos cagamos en la correlación de fuerzas (2). Y  decir caminos es incluir los puentes que de vez en cuando permiten avanzar.  Y, ya sabemos, haciendo memoria de Machado: si “caminante no hay camino, se hace el camino al andar”, entonces quienes buscan el camino trazado, la vía, la dirección, pues no son caminantes, nomás son borregos (“con las debidas disculpas a quienes nos dan abrigo”). Y ser caminantes solo es posible con el alimento vital del antagonismo al sistema capitalista, al patriarcado y etcs; pero, ¡ojo!, antagonismo no es ponerlo  frente a mi, exteriorizándome, al capitalismo para darme gusto hablando y despotricando contra él, no, porque como dice Holloway, hacemos el capitalismo, y, por tanto, sin miedo a la libertad, solo nos autoconstituimos socialmente luchando…
 
 
ECUADOR: NI LO UNO NI LO OTRO SINO TODO LO CONTRARIO (*)
 
           “El Ecuador no desaparecerá por los terremotos, sino por los malos gobiernos”  (dicen que dijo una tal santa Mariana de Jesús allá por los lejanos años donde aún no había  república.)
 
La Pachamama se ha manifestado a través del volcán Cotopaxi parece que en franca y subversiva coordinación con sus gentes que han salido a las calles a protestar en demanda de asuntos que le atañen, y otros no menos explosivos. Según los vulcanólogos que han seguido su largo trajín de siglos, siempre ha habido erupción de este coloso más o menos cada cien años. Ahora se cumplen esos 100 años y, pues, la alarma es tal que la gama de colores ya no sirve, ha sido preciso declarar el estado de excepción. Esperemos no se le ocurra al mentado volcán erupcionar porque entonces tendríamos un estado de sitio.
 
 
Así están las cosas en la mitad del mundo, Ecuador, donde la revolución ciudadana está en entredicho por temores y temblores.  Aunque por ser momento excepcional ofrece advertir varias cosas, por ejemplo:
 
Para quienes creen en la llamada “revolución ciudadana” en Ecuador, lo que ocurre en estos días es una oportunidad para reflexionar sobre esa denominación que más que proyecto político de transformación, ha devenido  slogan vacuo para ocultar realidades. Para empezar: ¿Qué es ser ciudadano en un sistema y regímenes políticos que por siglos excluyó a la gente y la redujo a simple elector pasivo, si incluso a esa cacareada ciudadanía las mujeres entraron mucho después? ¿Revolución ciudadana no suena a slogan mal encarado a la mexicana con su Partido de la “Revolución Institucional”; es decir: simular, sacar partido de las ambigüedades que dejan las manipulaciones de las palabras. Total siempre les ha quedado el uso de la fuerza para en nombre de ese slogan imponerse con esa daga manchada de sangre marca “Estado de Derecho”. Aquellos que creen en la “construcción de ciudadanía” seguramente encontrarán de qué hablar, pero, tratándose de la “revolución ciudadana” del correísmo (nótese, correísmo, no ciudadanos), ni hay construcción de ciudadanía cuando todas las decisiones se concentran en una sola persona, en una suerte de regeneración de los sistemas corporativos donde la santa trinidad es la norma: Gobierno (Correa, el caudillo), partido (Alianza país) y organizaciones sociales (adeptas) son lo mismo. Y, claro, sistema corporativo funcional para hacer efectivas las reales decisiones que se toman más allá de lo local. En México, por esto mismo, ¿existe ciudadanía?. Ya lo han dicho los de las montañas del sureste: Puro cuento. Seguramente los que aún bregan del basurero del sistema político mexicano no les queda de otra que creer en eso, nomás haciendo la simulación de ser de izquierda para que no se vea tan “fiero”, es decir, no dé tanto asco. Igual,  la mentada ciudadanía en Ecuador no es el sustento real de su llamada “revolución” porque atrás quedó lo que, haciendo memoria, sabemos, era la motivación original del pueblo forajido que hoy ha salido nuevamente a las calles y que abrió el camino para iniciar una transformación real. La idea que pulsaba en muchos/as era la refundación del país donde la impronta indígena tendría al fin su lugar decisivo, no solo como otro simple sector de la sociedad ecuatoriana, sino como raíz que nutre la diversidad, pero no fue así. Algo ocurrió y ¡atención!, se dejó que ocurriera. Aquí no valen lamentos de traiciones que “ya somos mayorcitos como para andar buscando ese tipo de justificaciones”. Aquí lo que hubo fue una gran equivocación: Todos los actores de ese tiempo se encandilaron en quién, qué persona, “individuo de individualidad individual” sería elegido presidente. Los egos se vestían de programa político y el “convencer y no vencer” de los pueblos zapatistas, por decirlo de algún modo, ahí era un estorbo.  Las disputas de aquellos tiempos pasaban por los cálculos estratégicos, no por la preocupación de construcción de espacios de “poder” popular autónomos, y que en el Ecuador  de ése entonces la palabra autonomía era señal de ser ilusos porque lo que importaba era el poder. En definitiva, todos (no decimos todas porque las mujeres siempre en esta experiencia por lo demás marcada por los estilos machistas y patriarcales de parte y parte, han sido excluidas realmente, aunque hayan excepciones) hicieron esa alianza y a pesar de que habían ya señales de desvíos del anhelo original, no se hizo lo que se tenía qué hacer. Por ejemplo, el tema en la elaboración de la constitución donde los derechos de los pueblos indígenas fueron tratados al vapor, y en donde, entonces, no se tuvo la contundencia de responder ante esta clara señal de supeditar a lo coyuntural lo realmente importante. ¿Por qué?, pues, porque se trataba seguramente del análisis de  la “correlación de fuerzas” que solo permite hacer de la política un ejercicio para ser ganador y no proceso de construcción. El hecho es que se cosecha lo que se siembra. Las semillas adrenalinas de Correa están dando sus frutos adrenalinos, eso si, genéticamente modificados; su desarrollismo de nuevo tipo, o sea trasnochado a estas alturas del partido donde el capitalismo está en lo que está, se encuentra con el tope de no tener más de donde sacar recursos para emprender “sus inversiones  sociales” combinadas con beneficios reales desproporcionados a las empresas  (ahora hasta chinas, así de lejos) que en la bendita competencia capitalista pone a  unos contra otros, como de por si es la proclama de la “saludable competencia del libre mercado”, y que hoy, la oligarquía de siempre, viva y regenerada, pugna por no ser desplazada. En este punto ¿qué es la derecha? y, ¡ups!, ¿qué es la izquierda? (La otrora Otra Campaña por eso expresó “abajo y a la izquierda anticapitalista” para estar más allá de esa rancia distinción que ya no refleja la realidad). En definitiva, el gobierno de Correa, por solo decir de Ecuador, está en los límites. El autoritarismo y estilo adrenalino de Correa son, entonces, UN ESTORBO para el proyecto de real transformación que originalmente se propusieran los forajidos y que hoy salen, siguiendo el caudal indígena, aunque un poco a destiempo, para defender ese proceso. ¿Habrá en Alianza País, el partido que apoya a Correa, la suficiente entereza y conciencia de esto, es decir, de poner sobre la mesa el anhelo de transformación antes que la defensa del estorbo?. La sabiduría de nuestros ancestros manda que en los corazones de la gente no todo es blanco y negro. Dentro de Alianza País –no todos, claro está, es más, no los enquistados en la nueva trinca correista-  está también lo mejor del pueblo ecuatoriano que desea un auténtico cambio. Fueron forajidos también y hay que verlos como tales.  Quienes hagan de este proceso un asunto maniqueo son los más peligrosos enemigos de una auténtica transformación, porque, hay que decirlo, ya el Ecuador no es el mismo, ha cambiado y, creemos, para bien, en el sentido de conciencia política como posibilidad de asumir nuevas prácticas para  construir nuevo mundo, antes que solo la adrenalinosa expectativa mesiánica del gran día.  Tienen que reencontrarse los forajidos con los pueblos indígenas, afroecuatorianos, etc.
 
 
Por otro lado la llamada oposición. Valga aquí otra pregunta: ¿Qué es ser de oposición? ¿Acaso la dinámica oposición/gobierno no juegan la misma lógica?. ¿Hay que hacer oposición? ¿Es la única forma posible de luchar?. En lo personal creemos que de ninguna manera, también hay que escapar de esa dinámica.  Y no se vale distinguir para este asunto solo entre “oposición de derecha y oposición de izquierda, como sugieren algunos” (1). Simples jugadores con las mismas lógicas. La realidad, por lo contrario,  nos obliga a plantearnos ser AUTÓNOMOS, es decir, CONSTRUCTORES DE CAMINOS, más allá de que haya o no “la bendita correlación de fuerzas” (también como por esos rumbos mexicanos lo han declarado públicamente los sureños rebeldes, nos cagamos en la correlación de fuerzas (2). Y  decir caminos es incluir los puentes que de vez en cuando permiten avanzar.  Y, ya sabemos, haciendo memoria de Machado: si “caminante no hay camino, se hace el camino al andar”, entonces quienes buscan el camino trazado, la vía, la dirección, pues no son caminantes, nomás son borregos (“con las debidas disculpas a quienes nos dan abrigo”). Y ser caminantes solo es posible con el alimento vital del antagonismo al sistema capitalista, al patriarcado y etcs; pero, ¡ojo!, antagonismo no es ponerlo  frente a mi, exteriorizándome, al capitalismo para darme gusto hablando y despotricando contra él, no, porque como dice Holloway, hacemos el capitalismo, y, por tanto, sin miedo a la libertad, solo nos autoconstituimos socialmente luchando. Es el jugarse la vida en eso. Dicho de otro modo a quienes se prepararon por años para “tomar el poder” y al fin dijeron que lo encontraron pero que por la traición de Gutiérrez no pudieron continuar; a quienes no tuvieron agallas para rechazar a la fundación alemana GTZ (3) en la experiencia de construcción de la educación bilingüe intercultural EBI, una de las columnas vertebrales de la organización indígena más sobresaliente (no está por demás que la autonomía no se pide, se hace); a quienes hacen verdaderas carreras políticas con sus pueblos para luego detentar privilegios individuales llamando a eso con el eufemismo del individual “liderazgo”, como si nuestros pueblos no tuvieran las más sabias prácticas de encargos de responsabilidades y de toma de decisiones; a quienes creen que hay una derecha democrática más potable frente al autoritarismo izquierdoso; a todo/as nosotros/as  que dejamos que nos suplanten y no representen los llamados dirigentes; por todo ello  a todos/as nos toca tener la entereza, la altura de espíritu rebelde en RECONOCER NUESTROS ERRORES para hacer de ellos aprendizaje fructificador, y no esconderlos por miedo a perder. Desde ese reconocimiento, entonces, existe la posibilidad de que desde abajo se tejan los puentes que nos permitirán andar. “Que tire la primera piedra el que esté libre de pecado”, en esta materia, obviamente (nomás para recordar que, poniendo los trapos al sol, !qué tendríamos mis cuates!). Solo el de abajo reconoce al hermano, donde quiera que se encuentre agrietando. Cuando ya no es hermano es que se ha puesto arriba o sirve a los de arriba, o sea, ha cambiado el martillo, el pico, por la paleta para “encementar” en vano las grietas. El abajo forajido debe reencontrarse para reconducir el proceso de transformación ecuatoriano, y, quienes estorban, deberían tener la dignidad de hacerse a un lado cuando tenga que ser, para que el proceso de cambio siga su curso, porque, como han advertido los micromacrotelescopios de los pueblos rebeldes del sureste mexicano, viene una terrible tormenta y no hay que perder de vista la perspectiva anticapitalista global, no solo coyuntural y local porque el capitalismo es como una hidra. Creemos -atreviéndonos a sugerir-, que deberían, entonces, crearse espacios de encuentros y diálogos entre los del abajo forajido movilizados en las calles hoy, con los forajidos que siendo de Alianza País también no están conformes con las actitudes autoritarias de Correa, o incluso con los que creen en el gobierno mismo, y junto a la gran mayoría que abajo sufre y que hay que reconocer, con humildad,  no se encuentran expresados en ninguno de estos lados, pero que son de abajo. Hay que traer a Freire y construir colectivamente la pregunta generadora que junte a todos y todas los y las  de abajo a reflexionar, evaluar. Y, bueno, como sugerir no cuesta nada, también, pues, ¿por qué no apoyar el cobro de impuestos a las herencias de los más ricos? ¿Por qué no hacer de eso una discusión positiva para que sea efectiva y no simple demagogia, como se dice?. Esos pueden ser puntos de encuentro desde abajo y de manera autónoma, no reuniones cupulares entre los que hasta se conocen individualmente, sino entre la gente de abajo.  Igual los temas de la agenda justa que moviliza hoy a una parte de los forajidos.
 
¡Ah!, y si por suerte se logra reconducir el Ecuador de abajo, ojalá no la adjetiven como “ciudadana” a dicha experiencia porque…  ¡otro mundo es posible!, aunque, vamos,  no otro planeta donde volcanes como el Cotopaxi no se cobren las cuentas de quienes no supieron defender a la Pachamama.
 
 
Por: CROAR
(Cronopios Autónomos y Rebeldes)

 
(*) En este escrito se usa el término forajido como manera de recuperar la rebeldía de los de abajo que derrocaron al militar agente de la CIA Gutiérrez y que abrió el proceso de transformaciones en Ecuador.
(1)http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202322
(2)https://es.wikisource.org/wiki/Discurso_del_Subcomandante_Marcos_%22Hasta_morir_si_es_preciso%22
(3). La GTZ son las siglas de “Cooperación Técnica Alemana”, hoy GIZ: http://www.giz.de/de/html/index.html – http://finanzascarbono.org/colaboradores/agencia-alemana-de-cooperacion-tecnica-giz/
 
 

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