Guerra en Megalópolis: EEUU listo

Esta columna de Alfredo Jalife-Rahme es tan cierta como amenazante. Aún más escalofriante que su contenido es que a lo que hace referencia viene preparándose, organizándose, financiándose, planificándose, implementándose sin resistencia alguna. No es que no haya resistencias. Es que frente a la guerra total de ocupación global y de exterminio desde y del Capital transnacional para resolver su crisis, no hay resistencia, porque quienes no se involucran en las resistencias tienen algo en común con casi todas nuestras resistencias y es que no vemos, no queremos ver, no quieren que reconozcamos la magnitud de lo que se ha preparado y que, con experimentos y escaladas globales, ya se está implementando (seguramente en fases aún iniciales que nos dan algo de tiempo). El ejército de los EEUU se prepara para realizar ocupaciones militares sangrientas y masivas en algunas de las ciudades más grandes del mundo. Los ejércitos de diversos países se encuentran coordinados bajo el mando del imperio transnacional del Capital (OTAN, Israel et al) y no son solamente los grandes ejércitos del norte. Ahora el de Colombia, por ejemplo ha quedado a ordenes de las potencias Europeas. Se construyó (seguramente entre muchas otras) una base de entrenamiento para guerra urbana en Chile (Gaza es un modelo experimental con muertos de verdad, sobre todo niñas y niños, para esto) e instructivos como el titulado “Operaciones de Internamiento y Reasentamiento” del ejército de los EEUU (febrero de 2010), hacen parte de una maquinaria global militar y paramilitar de exterminio para la solución de la crisis del Capital transnacional. Y la crisis somos, precisamente nosotras y nosotros las resistencias, eso mientras no reconozcamos este riesgo inminente y asumamos lo que nos convoca a La Resistencia de los pueblos. Desde esta perspectiva, Ayotzinapa, el Plan Colombia, los Tratados de Libre Comercio y tanta propaganda, tendrán sentido, el sentido de nosotras y nosotros que no somos ellos. Pueblos en Camino

 

Bajo la Lupa

Ejército de EU se prepara a “actuar” en Mexico City,

Rio de Janeiro, Sao Paulo y Nueva York

 

Un grupo de investigadores del estado mayor del ejército de Estados Unidos realizó “estudios de campo” (sic) en las “megaciudades” de Nueva York, Mexico City, Bangkok, Lagos y Daca con el fin de prepararse a una intervención militar cuando sea llamado (sic) a actuar, según el perturbador documento Megaciudades y el ejército de EU: preparación para un futuro complejo e incierto, realizado por el jefe de estado mayor del ejército y su grupo de estudios estratégicos (http://goo.gl/SLLzD2).

 

¿Por quién fue y/o será “llamado” el ejército de Estados Unidos?

 

Se ignora si los “estudios de campo” del ejército de Estados Unidos en Mexico City forma parte de la fracasada Iniciativa Mérida o si se trata de una colaboración clandestina –por ende, antidemocrática e ilegal– de los implicados, que optaron por la opacidad local.

 

También el grupo de marras emprendió estudios para “casos virtuales” de intervención militar en Sao Paulo (máxima plaza bursátil de Latinoamérica) y Rio de Janeiro (sede de Petrobras).

 

Sao Paulo

 

Las masivas protestas en Sao Paulo y Rio de Janeiro, previas al Mundial de Futbol, ¿habrán formado parte de un estudio intervencionista “de campo”?

 

Los aludidos experimentos militares se deben a que Estados Unidos carece de experiencia para operar “en megaciudades: zonas urbanas con una población de más de 10 millones”.

 

Río de Janeiro

 

El documento, publicado en junio, advierte la inevitabilidad (¡supersic!) de que “en algún momento al ejército de Estados Unidos se le pida (sic) actuar en una megaciudad, cuando por el momento está mal preparado”.

 

El grupo considera que “entre los mayores problemas de las megaciudades, cuya solución requiere la intervención militar, figuran las tasas explosivas de crecimiento, la enorme disparidad de ingresos, que sigue creciendo, y el entorno de seguridad”, que es “cada vez más atractivo para los políticamente desposeídos” (¡supersic!), así como los desastres naturales y las redes ilegales que requieren la intervención terrestre de la infantería de Estados Unidos.

 

Ya en febrero pasado militares de Estados Unidos y Gran Bretaña (GB) habían evaluado cómo “las guerras del futuro se realizarán en las megalópolis”, cuando ningún ejército ha combatido en megaciudades con más de 20 millones de habitantes, según Defense News (http://goo.gl/ILRi0s).

 

En abril, el ejército australiano, cada vez más bélico, publicó su Reporte sobre la guerra futura en tierra (http://goo.gl/V6ugEI), que llega a las mismas conclusiones que sus colegas de Estados Unidos y GB, lo cual delata un nuevo modelo de intervencionismo militarista de la anglosfera.

 

El informe del ejército sobre “las guerras futuras en las megalópolis” ha causado intensa polémica en Estados Unidos, debido a la militarización y la brutalidad racista de su policía en Ferguson, Cleveland, Nueva York y Hollywood.

 

En referencia a Nueva York, el máximo centro financiero de la anglosfera, se descuenta que su objetivo es “prevenir disturbios civiles, levantamientos políticos, así como proteger la infraestructura clave y los recursos naturales (¡supersic!) en aras del interés nacional”, cuando el “poder de los gobiernos nacionales para lidiar con los problemas causados por la creciente urbanización y el crecimiento de las megaciudades se ha erosionado”.

 

¿Cómo prevenir nuevos “Occupy Wall Street” sin interferir en las sacrosantas cotizaciones de sus supercomputadoras, que constituyen la quintaesencia del poder financierista global de Estados Unidos?

 

Se criminaliza y se militariza así la dislocación social inherente a las megaciudades, que representan “conductos de acceso a recursos naturales críticos, como el petróleo” (¡supersic!), lo cual constituye las “tendencias de recursos” como “un terreno estratégico primordial en cualquier crisis futura que requiera la intervención militar de Estados Unidos”.

 

¿Siempre sí sirve el petróleo, pese a su transitorio desplome artificial?

 

Juzga que “dada la saturación de los celulares en los ambientes urbanos en el mundo y la interconectividad global de la World Wide Web, el aislamiento virtual es aún más improbable”.

 

Ciudad de México

El portal Infowars cuestiona el futuro despliegue de la infantería estadunidense, cuando debiera ocuparse de la permeable transfrontera, ya que existen informes de que los yihadistas islámicos podrían entrar a Estados Unidos por la frontera con México (http://goo.gl/EPRHc8), y refiere que la “preparación del ejército de Estados Unidos para ocupar las megaciudades” también incluye la neutralización de grupos extremistas y criminales “que puedan influenciar las vidas de la población mientras socavan la autoridad del Estado”, lo cual puede ser extrapolado, a mi juicio, a un neomacartismo global de la disidencia contestataria antineoliberal.

 

Infowars rememora los recientes manuales de entrenamiento del ejército de Estados Unidos para “disturbios de plena escala” en ese país, donde las tropas sean forzadas a “respuestas letales” (sic) para lidiar con las masas de manifestantes.

 

La ONU define que existen hoy 33 megaciudades que tienen más de 10 millones de habitantes y proyecta que para 2030 existirá un mayor número, donde habitará 60 por ciento de la población total de la Tierra.

 

¿Por qué no mejor descentralizar en forma racional las megaciudades?

 

Llama la atención que de las 33 megaciudades –en las que China ostenta cinco e India cuatro, mientras Tokio detenta el primer lugar con 37.8 millones– el ejército de Estados Unidos sólo mencione en forma selectiva a siete (la quinta parte): Mexico City (sexto lugar: 21.6 millones), Sao Paulo (séptimo: 21.2 millones), Lagos (noveno: 21 millones), Nueva York (undécimo: 20.1 millones), Daca (decimoctavo: 17 millones), Rio de Janeiro (25: 14.4 millones) y Bangkok (24: 14.5 millones), mientras pasa por alto en Latinoamérica a Buenos Aires (vigésimo: 16.1 millones).

 

Es altamente significativo que no le quite el sueño Delhi (segundo: 25.7 millones), Karachi (decimocuarto: 19.5 millones), El Cairo (decimoquinto: 18.4 millones), Teherán (decimosexto: 18.4 millones), Moscú (decimonoveno: 16.5 millones) ni Estambul (23: 14.5 millones), ya no se diga la segunda ciudad estadunidense, Los Ángeles (decimoséptimo: 17.2 millones). ¿Cuál es su parámetro de discriminación urbana y de “recursos”?

 

La colocación de Mexico City es muy lógica por la interoperabilidad de la Iniciativa Mérida y su inminente incrustación al Comando Norte (NorthCom) como a la integración económica de “Norteamérica” (pero sin mexicanos), con su divisa común el “amero”, según el proyecto del Council on Foreign Relations y del Instituto Fraser de Canadá (http://goo.gl/KGs7Ug).

 

Gaza City

Los nuevos caballos de Troya del siglo XXI disfrazados de “ayuda humanitaria” (sic) –cambio climático, ébola, megaciudades– conforman un caleidoscopio de coartadas para legitimar la intervención militar del ejército de Estados Unidos, ahora consagrado a un menú de tareas “filantrópicas” à la carte (sobre pedido).

 

El ominoso riesgo es que cualquier legítima oposición democrática a los regímenes barbáricos ( v.gr Mexico City) puede ser descalificada en forma primitiva por los multimedia de la telecracia imperante como “terroristas, vándalos (la moda en el ‘México neoliberal itamita’), sociópatas, yihadistas, antisemitas”: la nueva semiótica totalitaria de la represión neoliberal que blinda a sus aliados sionistas y neonazis ( v. gr. Ucrania).

 

¡Lo que falta por ver de canibalismo militar!

 

Alfredo Jalife-Rahme

La Jornada

http://www.jornada.unam.mx/2014/12/07/opinion/016o1pol

7 de diciembre de 2014

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