Sumak Kawsay, la palabra usurpada

El Plan Nacional de Desarrollo para el Buen Vivir sustentó la vigencia del concepto como “la forma de vida que permite la felicidad y la permanencia de la diversidad cultural y ambiental”. Pero cuatro especialistas cuestionan esa filosofía gubernamental.

 
El Buen Vivir es el imaginario con el cual el gobierno de Alianza País ha conducido sus actos, por lo menos en cuanto a planificación se trata.  Elevado a categoría constitucional, el concepto fue tomado de la cosmovisión indígena.  El Plan Nacional de Desarrollo para el Buen Vivir –en dos etapas– sustentó la vigencia del concepto bajo el argumento de que es el camino a seguir, y lo define como “la forma de vida  que permite la felicidad y la permanencia de la diversidad cultural y ambiental; es armonía, igualdad, equidad y solidaridad. No es buscar la opulencia ni el crecimiento económico infinito”. www.buenvivir.gob.ec. En la introducción al Plan Nacional 20013-2017, se reconoce que este documento recoge los planteamientos de los pueblos andino-amazónicos y plantea la noción del Buen Vivir, como “el objetivo central de la política pública”.
 
Hoy, tres líderes indígenas y un mestizo estudioso del mundo mítico ancestral, cuestionan el uso que el gobierno sigue dando al término, a la luz de la relación que ha llevado el régimen con el movimiento indígena. Uno de ellos, Ariruma Kowii, director del Área de Letras de la Universidad Andina Simón Bolívar, habla incluso de una suerte de genocidio cultural perpetrado por quienes, por ejemplo, han eliminado la educación bilingüe.
 
Plan V quiere mostrar la visión que sobre el Sumak Kawsay tienen ahora quienes son depositarios de la tradición y no sus usurpadores.
 
 
Ariruma Kowii
‘Hay una gran deuda y una gran ausencia’
 
 
“Sumak es en quichua lo grandioso y kawsay es vida. Esta es una filosofía de la vida. Es importante para trabajar en la recuperación de la memoria de nuestros pueblos. Todo el trabajo de la Colonia y la República estuvo orientado al empobrecimiento del espíritu de nuestras poblaciones. Más allá de la usurpación de los territorios, lo más fuerte fue el empobrecimiento del espíritu de la población. Porque ha mutilado la memoria de nuestros pueblos y se debilita la fortaleza para seguir luchando por sus derechos. El sumak kawsay viene a ser entonces toda esa riqueza espiritual que hay en los pueblos indígenas, la memoria en sí misma. La filosofía de vida que existía sobre aprender a comprender el ser de la naturaleza, el ser del espacio. En nuestros pueblos, el espacio tiene vida.  Por eso decimos allpa mama, pacha mama. Nuestros padres mayores son la naturaleza, el universo. El sentido universal es pensar que la naturaleza tiene vida y nuestro deber, siendo sus hijos, es cuidarla y protegerla. Para Occidente la naturaleza no tiene vida y por tanto es mercancía, se la ve como una opción mercantil, por lo tanto tenemos que aprovecharnos y explotarla. Pero desde el mundo indígena es todo lo contrario: la naturaleza tiene vida y siendo nosotros sus hijos tenemos que cuidarla”…
 
 
 
Carlos Pérez Guartambel, presidente de Ecuarunari
‘No hay Sumak Kawsay mientras algunos estemos en la resistencia, desde los arrabales’
 
 
 
“El Sumak Kawsay va más allá del socialismo. Su fundamento está en la comunitariedad. Es decir en esa vivencia, convivencia, convidar. Es todo colectivo y que busca no solamente privilegio del hombre. El socialismo es una visión antropocéntrica y es una visión colonial y patriarcal. Quizás pulida, labrada, como antítesis al capitalismo, pero no deja de ser occidental, colonial. En cambio el Sumak Kawsay es una idea potente que se fundamenta en la cosmogénesis y en la cosmovivencia de las comunidades originarias de la región andina y amazónica. Y marca una diferencia con esa concepción de occidente en que se respeta la naturaleza.
 
Si bien el socialismo está en contra de la explotación del hombre por el hombre, encubre la explotación del hombre a la naturaleza. En cambio acá nosotros a más de la confraternidad, tenemos un profundo respeto a la Pacha Mama. Porque nosotros no vivimos de la Pacha Mama como Occidente sino que vivimos con la Pacha Mama. Otra diferencia es que nosotros criamos a la Pacha Mama, esta no nos cría a nosotros. Y eso significa que hay una profunda reciprocidad de parte y parte. Y todo esto tiene, al menos en la visión andina, un sustento y este es la Chakana Sagrada, que encierra los cuatro puntos, los cuatro elementos que representan la vida: el aire, la tierra, el agua y el fuego. Y a su vez representa la reciprocidad, la complementariedad, la integralidad y la proporcionalidad. La reciprocidad con la solidaridad, la minga; la complementariedad con lo que encierra la representación de que no hay competencia, no hay dominador o dominado, se complemente el hombre y mujer, blanco negro, lo de arriba lo de abajo, el fuego y el agua. La integralidad es la visión holística que hace que todo esté vinculado. Y la proporcionalidad, el tema de la justicia, el dar y recibir”…
 
 
 
Lourdes Tibán
‘La matriz productiva contradice el Sumak Kawsay’
 
 
“Para nosotros, los pueblos indígenas, incorporar el Sumak Kawsay en la Constitución de la República fue algo así como introducir constitucionalmente una forma de vida de los pueblos indígenas, pensado en un equilibro entre el desarrollo humano y de la naturaleza. Dos elementos fundamentales que dan armonía a la vida.
 
También significó incorporar un modelo de desarrollo económico, pero para el gobierno eso no cabe. El modelo del gobierno se enfoca únicamente en el desarrollo económico. ¿Cuánta plata tienes? ¿Cuánta plata quieres tener? ¿Estás sentado sobre el oro? Hay que sacar la plata para salir de la pobreza. ¿Qué es la pobreza para el régimen? No tener carro, no estar en buenas universidades… No sé qué significa el Sumak Kawsay para el gobierno.
 
Para nosotros, el Sumak Kawsay está en cada una de nuestras mentes, la forma en cómo se hace la vida, mientras haya armonía entre el ser humano y la naturaleza. Discrepamos muchísimo con el cambio de la matriz productiva que propone el gobierno”…
 
 
 
Celso Fiallos
‘La vida no se vuelve bella por decreto’
 
 
“Conviví con los indios largo tiempo, y mi cuerpo se saturó de esa vivencia, la cual para mí es un premio de la vida. Dicha relación comenzó cuando estaba por cumplir 16 años. Al salir del colegio me encaminé al local del Partido Comunista, y encontré a mamá Tránsito Amaguaña. A la semana siguiente, estaba ayudándola a organizar una huelga. Desde entonces acompañé las luchas indígenas.
 
Al mismo tiempo encontré a Carlos Marx. Lo que me interesaba era la filosofía, las 5 leyes de la dialéctica. Sin embargo, con el pasar del tiempo, noté que la existencia se escapaba entre sus múltiples garras. En las páginas de Marx y Engels percibí un racismo brutal, similar al del conde de Buffon. Federico Engels pensaba que los indios eran biológicamente inferiores a las razas aria y semita”…
 
 
 
Redacción y fuente: PLAN V, 28 de abril del 2014

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