Antonio Bonanomi: “abrir el corazón, ver más allá del tiempo y no dejarse corroer por el capitalismo”

Encontramos una invaluable entrevista que le hacen al padre Antonio Bonanomi desde Instituto Misionero la Consolata en 1990. Con apoyo de compañeroas coordinamos la traducción de italiano a español, para compartirla porque nos parece totalmente vigente, sobre todo cuando a la identidad, contradicciones y desafíos se refiere. Destacamos aquí un apartado que nos parece vital para que hoy nos miremos al espejo y sinceramente nos preguntemos ¿qué ha sucedido desde entonces?, porque al parecer el trabajo de conciencia y consolidación de la identidad, a partir del 30% al que re refiere el padre Antonio dio frutos extraordinarios, convirtiendo al pueblo Nasa en el corazón de la resistencia y alternativa:

“… Así que nosotros vivimos, en este momento, entre la esperanza y el temor: Esperanza de que de verdad todos los esfuerzos que se están haciendo para recuperar la identidad Nasa tengan futuro. Temor de que la presión externa, la propaganda del sistema dominante, sea demasiado fuerte y no permita esta acción de recuperación.  Yo diría que, en este momento, los que tienen conciencia de ser un pueblo, aunque luego no siempre saben cómo expresar este “ser un pueblo”, son alrededor del 30 por ciento. El otro 70 por ciento, es dominado por los partidos políticos, por los intereses de las sectas religiosas u otros asuntos… y están así: No saben si irse por un lado o por el otro. Yo creo que dependerá mucho también de nosotros. En este momento, el equipo misionero ha asumido un poco la función de apoyar al 30 por ciento que quiere recuperar su identidad. No tanto para aislarse, sino para intercambiar. Porque es solamente asumiendo una identidad clara que se puede dar y recibir. Un diálogo que se da en la confusión no tiene ningún sentido, nadie saldría de este diálogo enriquecido, sino empobrecido…”

Ante la realidad actual, uno se pregunta si se ha dado un proceso de captura y debilitamiento de la identidad, ¿Cuáles serán los porcentajes hoy? Así sí. Pueblos en Camino

Transcripción de la Entrevista al Padre Antonio Bonanomi

IMC (Instituto Misionero la Consolata), 1990

 

0: 06 Pepe (P). Bueno, entonces nos encontramos en Toribío, frente a la iglesia parroquial de este pueblo de las montañas del Cauca, donde viven los indígenas paeces, mucho mejor denominados indígenas nasa… esta mañana hemos entendido el significado de la palabra “nasa”, que es la palabra exacta que nombra a este pueblo, y que significa “gente”; significa “personas”, “comunidad”.

 

Y en esta comunidad están trabajando los misioneros de la Consolata, desde hace prácticamente 5 años; casi 6. Porque la muerte de Álvaro (Ulcué) nos ha sorprendido a todos. Acá ya había una presencia de los padres misioneros de la Consolata antes de este asesinato, con el padre Ezio Roattino, y a partir de este hecho se ha consolidado esta presencia. Hoy en día, el coordinador, digamos, del grupo de los padres misioneros de la Consolata que trabajan en este territorio, es el padre Antonio Bonanomi, que está aquí con nosotros, y a quien le queremos hacer unas preguntas.

 

El Padre Antonio tiene una larga trayectoria en Italia y luego aquí en Colombia. Una trayectoria larga y controvertida, a veces tal vez polémica, pero siempre muy fecunda.

 

Entonces, ahora que estás aquí en Toribío, en este lugar más tranquilo, sereno, casi bucólico.. digo, casi…

 

Le queremos preguntar al padre Antonio, ¿cómo está aquí en Toribio? y ¿cómo estás reviviendo un poco toda tu experiencia de estos años?…

 

1:45 AB: Bueno… ¿cómo me encuentro?… me encuentro bien, bien en todos los sentidos, porque creo que un misionero sueña con llegar a un lugar como éste. Yo, desde cuando estoy en Colombia, he vivido tres experiencias diferentes, y todas me gustaron.

 

La primera experiencia, con los campesinos en Tocaima, en el sector de Cundinamarca, ha sido una experiencia muy rica y bella, también porque el equipo era muy interesante, cinco personas, cinco misioneros muy diferentes entre sí, pero también muy unidos en la búsqueda de un camino misionero.

 

La segunda experiencia, ha sido en Bogotá, bien en el seminario, como educador, bien trabajando un poco a nivel parroquial, ahí en la parroquia de la Consolata y también un poco en el sur, la parte más pobre de Bogotá. Y esta experiencia en los barrios más bajos me ha gustado mucho, ha sido una experiencia igualmente bella. Me dejó recuerdos hermosos.

 

Y finamente llegué aquí, a trabajar con las comunidades indígenas.

 

Tres experiencias muy diferentes, campesinos, barrios pobres de la ciudad y, ahora, las comunidades indígenas.

 

3:30 AB Llegar a las comunidades indígenas es llegar a las raíces de América.  Es el sentimiento que experimento; haber llegado a la raíz. Uno siente aquí que todo lo que vino después nació justamente aquí. Aunque numéricamente los indígenas que se reconocen como tales en Colombia son pocos, unos 600 mil, la raíz indígena está presente, me parece, en la mayoría de la población colombiana.

 

Hay regiones, como Boyacá, Cundinamarca, parte de Antioquia… donde la mayoría de la población es indígena, aunque haya perdido la memoria de ser indígena.

 

Aquí no, aquí la gente no ha perdido la memoria, la memoria a veces ha sido ofuscada, pero no se ha perdido, y, es más, la gente la está recuperando.

 

4:33 AB Ahora bien, trabajar aquí es por un lado sencillo, porque nosotros llegamos aquí cuando ya el padre Álvaro había marcado un camino y el padre Armando, que llegó inmediatamente después del asesinato de Álvaro, había continuado su labor, acompañado por la comunidad. Y cuando llegué yo, hace tres años, seguí con el trabajo de Álvaro y de Armando. Así que, de cierta manera, ya había un camino trazado, lo cual era una gran ventaja. Aunque claro, a medida que la gente va caminando, no se trata de replicar lo que ya se experimentó sino de abrir nuevos caminos, ver nuevas situaciones, encontrar nuevas respuestas

 

5:29 AB y este es el segundo elemento que me hace feliz. Aquí vivimos en una marcha, en un camino. Uno no repite lo que ya hizo ayer. Cada día es un nuevo día, porque cada día nos trae nuevos retos, nos exige nuevas respuestas, nuevas perspectivas, nuevas aperturas, y así uno se siente vivo. Tal vez la experiencia más rica sea esta experiencia de vida.

 

6:00 AB  El tercer elemento, que me parece muy importante, es que no trabajamos solos, sino en un equipo, en un grupo, de amigos, de hermanos. Somos sacerdotes, monjas, laicos, que trabajamos juntos. Un total de 11 personas que trabajamos en las 3 parroquias de Toribío, Tacueyó y Jambaló, y ahora hemos llegado a trabajar con otros en Caldono; y este estar juntos es el otro aspecto que da alegría. El hecho de sentir que uno no está sólo en la búsqueda de las respuestas, en el acompañamiento de la comunidad, hace que uno sienta este espacio humano y sicológico, y evangélico también del equipo, como Jesús, que caminaba acompañado por apóstoles y discípulos. Y esto hace que uno se sienta de verdad como miembro de una pequeña comunidad que quiere realizar una evangelización nueva, una evangelización que por un lado responda a las expectativas de la gente y, por el otro, exprese con mayor plenitud la misión de Jesús

 

7: 16 P: Efectivamente: los pueblos indígenas de Colombia que se reconocen como tales, no son muy numerosos. El pueblo Paez, Nasa, es ciertamente uno de los más grandes y numerosos en todo este sector. Efectivamente, aquí se ven todos indígenas de la misma raza. ¿Existe esta conciencia de pueblo? ¿La gente está madurando esta conciencia? ¿Su trabajo, el de ustedes, va en esta dirección? ¿La comunidad acepta esta identidad cultural, que es también una identidad cristiana? Porque, efectivamente, es un pueblo cristiano que está realizando un proyecto que tiene raíces en la cultura propia y raíces en el cristianismo. ¿Tú tienes esta percepción, te parece que sea efectivamente así?

 

8:16 AB Este pueblo, hay que reconocerlo, nunca ha sido un pueblo. Cuando los españoles llegaron aquí en 1535, más que un pueblo era un conjunto de grandes familias, y cada familia tenía su cacique. Muy a menudo las familias estaban peleadas entre si, por intereses de tierra o por otros motivos. Lastimosamente, después de eso, durante 500 años, este pueblo ha sido bloqueado, no ha podido desarrollarse armoniosamente, autónomamente, hacer un camino propio.

 

Durante 500 años ha tenido que usar todas sus energías no para desenvolverse sino para defenderse, para sobrevivir, en diferentes etapas. En los primeros 100 años, ha luchado con las armas para sobrevivir. Luego, cuando ya se dio cuenta que no podía resistir más con las armas, ha hecho unos acuerdos, y de ahí han surgido los que ahora son estas reservas o resguardos indígenas. Después de los acuerdos, frente a la invasión, ha tenido que defenderse. Y ahora está viviendo una nueva etapa, que es la de una organización más amplia, para seguir adelante.

 

Por lo tanto, la idea de pueblo nace ahora. En estos últimos veinte años. También gracias a la organización de la comunidad que se llama CRIC, Consejo Regional Indígena del Cauca, ha ido creciendo este espíritu común, esta convergencia, esta toma de conciencia de ser un pueblo, de tener una lengua, de tener costumbres,  tradiciones, valores, una manera de ver la vida, propios…

 

10:19 AB Ahora, este proceso, que se llama proceso de recuperación de la tierra, de la cultura, de la lengua… es un proceso muy difícil. También porque el pueblo lo está realizando en un momento histórico muy conflictivo, cuando la presión externa, a través de la educación del estado, a través de los medios de comunicación y de todos los instrumentos de los cuales dispone la sociedad dominante, son tan fuertes que la resistencia es muy difícil. Así que nosotros vivimos, en este momento, entre la esperanza y el temor: Esperanza de que de verdad todos los esfuerzos que se están haciendo para recuperar la identidad Nasa tengan futuro. Temor de que la presión externa, la propaganda del sistema dominante, sea demasiado fuerte y no permita esta acción de recuperación.

 

11:16 AB yo diría que, en este momento, los que tienen conciencia de ser un pueblo, aunque luego no siempre saben cómo expresar este “ser un pueblo”, son alrededor del 30 por ciento.

 

El otro 70 por ciento, es dominado por los partidos políticos, por los intereses de las sectas religiosas u otros asuntos… y están así: No saben si irse por un lado o por el otro. Yo creo que dependerá mucho también de nosotros. En este momento, el equipo misionero ha asumido un poco la función de apoyar al 30 por ciento que quiere recuperar su identidad. No tanto para aislarse, sino para intercambiar. Porque es solamente asumiendo una identidad clara que se puede dar y recibir. Un dialogo que se da en la confusión no tiene ningún sentido, nadie saldría de este dialogo enriquecido, sino empobrecido.

 

12:25 AB nosotros pensamos que, en este momento, si el pueblo Nasa pierde su identidad y se confunde con los campesinos, o con los obreros, o con una clase social cualquiera, Colombia va a perder mucho, porque este pueblo tiene valores, -como el servicio comunitario, o el trabajo comunitario, como la atención y la defensa de la naturaleza, como su propia espiritualidad, un fuerte sentimiento religioso… en fin-, tiene muchos elementos que podrían ser una gran riqueza para el futuro de todos los grupos étnicos que conforman la nación colombiana. Por el contrario, si este pueblo Nasa pierde su identidad, se empobrece el pueblo Nasa, pero también se empobrecen los demás porque no podrán recibir las riquezas que los Nasa les podrían brindar

 

13:23 P: Así, entre esperanza y el temor pero con una convicción… es decir, con una seguridad de que este proyecto se puede realizar… en general la gente acepta… o sea, tú dices que el 30 por ciento es consciente y el 70 por ciento parece que no… pero, en general, este 70 no es contrario a estas propuestas del otro 30 por ciento más consciente. ¿Es así?

 

13:52 AB Depende. Porque entre este 70 por ciento que no acepta, hay unas personas que ya se han vendido por razones políticas, o económicas, o por distintos intereses … Y estas personas realmente tienen apoyos externos. No se trata de personas autónomas que dicen sí o no por si mismas. Son usualmente obligadas a decir sí o no.

 

Ahora, por ejemplo, entre los motivos de la muerte del padre Álvaro, uno de los motivos, tal vez el fundamental, ha sido este: que cuando Álvaro apoyó el esfuerzo del pueblo Nasa para recuperarse a si mismo, los que se vieron amenazados en sus intereses se han organizado para matarlo.

 

Es decir, yo creo que el proceso de organización y de recuperación de la identidad propia, se da a un costo muy alto, porque no es una cuestión de recuperar el folklor, sino que se trata de recuperar la tierra, recuperar la política, la economía…

 

y hay personas que se sienten amenazadas en sus intereses, porque saben que si logran mantener dominado y mover a su antojo este 70 por ciento del pueblo Nasa, pues pueden sacar mucho provecho. Y por eso, cuando tú dices: “reorganicemos el pueblo nasa, recuperemos los valores originarios”, algunos se ponen contentos pero otros se enojan, porque ven que esta recuperación va a causales un daño

 

15: 36 AB Ahora, nosotros pensamos -y esta es una lectura evangélica que nosotros hacemos, no es sólo una lectura cultural, o política, o económica-, nosotros pensamos que Dios le dio a cada pueblo algunos dones, para que los pueblos pongan estos dones al servicio de otros pueblos. No son dones para que un pueblo se cierre, sino, al contrario, son para que se abra a los demás. Y nosotros pensamos que estos dones tienen que desarrollarse y estar abiertos para otros, en un dialogo entre culturas.

 

Así que, a nivel de una lectura teológica y bíblica de esta situación, pensamos que la muerte cultural del pueblo Nasa sería una victoria de la muerte contra la vida, o sea una negación de Dios.

 

16: 36 AB Dios aquí vive en la cultura de este pueblo, en los valores de este pueblo, en la historia de este pueblo, en las luchas de este pueblo. Y nosotros pensamos que toda esta vida de Dios no se puede desperdiciar. El esfuerzo que nosotros hacemos no responde sólo a motivaciones antropológicas o filosóficas, responde fundamentalmente a motivaciones de tipo teológico y bíblico.

 

17:05 P: Esta manera de pensar, lógicamente, es muy interesante. Puede ser cuestionable, y de hecho hay personas que no comparten estas ideas. Ustedes han tenido sus dificultades, sea a nivel local, sea a nivel de la institución Iglesia, sea a nivel de institución Consolata… Estas dificultades sin embargo, les han empujado a reflexionar más y a caminar de forma siempre más decidida…

 

Háblanos un poco de todo esto, digamos… de las reacciones del entorno, de otros grupos… digamos, de las posibles justificaciones que pueden tener…

 

17: 54 AB Es un poco difícil responder a tu pregunta, porque no me gusta defenderme… Es que me parece un desperdicio de tiempo eso de defenderse… Y, en este momento, uno no tiene tiempo para desperdiciar… pero bueno, igual te voy a contestar.

 

Mira, Pepe, te hablo desde el corazón. Desde que llegué a América Latina, hice dos grandes esfuerzos de reflexión: primero, entender bien la historia, la realidad, los fenómenos que se dan en América Latina. Llegar al corazón de esta gente, no limitarme a lo folklórico, o a quedarme en la superficie. Creo haber dedicado mucho tiempo al estudio y a la reflexión, a recoger datos, a analizar, a preguntar, a intercambiar ideas, a sentir, a escuchar. Y, segundo, el esfuerzo de conocer los documentos de la Iglesia, de conocer cuáles son las decisiones de la Iglesia en América Latina, especialmente el documento de Medellín, el documento de Puebla, y otra infinidad de documentos. Existe una infinidad de documentos sobre la Pastoral Indígena que no son conocidos, de los obispos del sector andino, del sector amazónico, del sector Centroamericano… hay un material enorme.

 

Yo creo haber intentado, especialmente en estos tres años, leer todo. Estudiar, ponerle atención, entender cuáles son las líneas de trabajo. Y en nuestro trabajo, como equipo misionero, hemos siempre intentado responder a estas dos exigencias: partir, por un lado, de la gente y, por el otro, de las directrices de la Iglesia, estudiando también los documentos de esta última. Todo eso, haciendo una síntesis, y la síntesis es el método de Jesús, son los objetivos de Jesús.

 

Nuestro esfuerzo no es solamente el de concretar lo escrito en unos documentos, o de interpretar una situación, sino de descubrir el proyecto de Dios al interior de esta situación y de estos documentos, el proyecto que se ha hecho visible en Jesús. Este, te lo confieso, siempre ha sido mi esfuerzo. Yo creo – no siempre entendí bien, tal vez cometí muchos errores- pero, honestamente, creo haber dedicado el 50 por ciento del tiempo a estudiar.

 

Ahora, a veces no entiendo por qué, cuando uno intenta seguir los documentos de la Iglesia, de inmediato provoca extrañas reacciones. Yo creo que a veces soy ingenuo, porque yo asumo que algunas cosas son normales y luego veo que para los demás no son normales de ninguna manera.

 

Por ejemplo, nosotros aquí tenemos básicamente dos líneas de trabajo: Evangelizar. O sea, nosotros no estamos aquí como políticos o como economistas, sino que lo que queremos es evangelizar, es decir, que nuestra presencia y nuestra acción sea una señal de la presencia y de la acción amorosa de Dios, de la consolación de Dios. Que sea la buena noticia, que nuestras personas y nuestro trabajo, que nuestra misma presencia, sea una buena noticia.

 

Ahora, tu sabes que la evangelización es un proceso que aquí tiene dos directrices principales: la inculturación y la liberación. Y esto ha sido declarado por la Iglesia. Son miles y miles de documentos que así lo declaran, ¿sí?

 

La inculturación. Es decir, el Evangelio nace de la historia, de la cultura, de las tradiciones del pueblo y recibe su plenitud en Jesús. Entonces, los dos polos: cultura-historia y Jesús, continuamente. Y estos dos polos van caminando juntos, en tanto el pueblo va caminando, también la revelación de Jesús camina con el pueblo. Y esto es lo que entendemos como inculturación.

 

Y segundo, la liberación. Entendemos por liberación aquel proceso que endereza lo que los hombres han torcido. Tú lo ves aquí: Dios quiere que vivamos como hijos suyos, y muchos viven como hijos de perros; Dios quiere que vivamos como hermanos, y muchas veces vivimos como enemigos, a nivel de clases sociales, de organizaciones; Dios quiere que dividamos bien los bienes de la tierra, y aquí uno ha tomado todo, y los demás se han quedado con nada. A mí me parece que estas líneas… yo no sé si son de Bonanomi, como dicen  a veces… pero a mi me parece que estas son las líneas de la Iglesia.

 

Desgraciadamente, sabes lo que pasa, Pepe, yo siento que a veces nosotros los misioneros somos un poco flojos, flojos en estudiar, flojos en leer los documentos, en interpretar la situación. Lo digo por mí mismo: hace tiempo, hace diez años, yo era mucho más rápido, en cambio ahora… ¡ay Señor!, con todas estas dificultades, a veces me dan ganas de decir me “yo me retiro, yo abandono”

 

23:20 AB

Pienso que mientras que el Señor me de la vida tendré que caminar ¿No? Y si esto genera un poco de conflicto, pues espero no ponerme demasiado soberbio, es decir, vivir el conflicto sin ofender, o aceptando humildemente también las correcciones. Espero no cerrarme nunca al diálogo, aunque a veces el diálogo me genere un poco de sufrimiento o algunos momentos difíciles.

 

24.00 P

De cualquier modo, el haber encontrado a las comunidades indígenas, para ti, ha significado de verdad volver a las raíces. Ha sido un “descubrimiento de América”. Porque, efectivamente, cuando nosotros los misioneros venimos desde Europa, llegando a estos territorios, nos encontramos con muchas realidades parecidas pero, a la vez, en muchos aspectos, muy diferentes de las nuestras. Pero viviendo en comunidades indígenas, es así que tal vez se descubren mucho más las diversidades y al mismo tiempo la riqueza y la complejidad de estas culturas indígenas.

 

Y ahora que te encuentras en esta situación, que de cierta forma piensas haber coronado tu “sueño misionero”, ¿que mensaje quisieras enviar a los jóvenes, particularmente en Italia?

 

Tú trabajaste mucho en el ámbito misionero, conoces el ambiente italiano -aunque allá también las cosas están cambiando-, pero los jóvenes siguen siendo entusiastas, interesados, inquietos. Entonces ¿qué mensaje enviarías a los jóvenes desde acá, desde Toribío, desde estas montañas del Cauca, desde esta comunidad indígena Paez?

 

25:06 AB

El primer mensaje lo retomo del Padre Álvaro. Álvaro les decía siempre a los jóvenes: “Es necesario encontrar una razón para vivir y una razón para morir”. Yo pienso que en cada lugar, en Italia, en África, en América, allá donde el Señor nos puso a vivir, en cada lugar, tenemos que encontrar esta razón para vivir y esta razón para morir. Y esto es lo que da sentido a la vida.

 

25:42 AB

Mucha gente, pienso, desaprovecha de la vida, no la usa bien, no la desarrolla, no la hace florecer, porque no ha encontrado una razón para vivir y una razón para morir. A veces se tiene que pagar con la vida la defensa de los pobres, la defensa de la verdad, la justicia, aquel mundo nuevo que Jesús ha soñado y por el cual él también ha dado su vida. Este es el primer mensaje.

 

26: 16 AB

El segundo mensaje, igual lo retomo de padre Álvaro. Decía Álvaro que “empezar a pensar es empezar a luchar”. Mucha gente no piensa, no abre el corazón, no mira más allá de su pequeño horizonte, de su pequeña frontera. A los jóvenes, yo les diría que sepan mirar más allá, más allá en el tiempo, es decir, que sepan anticipar el porvenir, y más allá en el espacio, que sepan mirar más allá del ambiente en el que viven, ver las situaciones de lucha, de pobreza, de sufrimiento, pero también de esperanza, que surgen desde estos pueblos.

 

27:00 AB

Y, finalmente, el último punto; que es lo que siempre decía Álvaro, que a Jesús siempre lo vamos a encontrar en el pobre, que Jesús se ha identificado con el pobre, y que solamente desde el lugar del pobre es posible reconocer a Jesús presente en todo el espacio humano.

 

27:19 AB

Por lo tanto, quisiera invitar a la juventud a no dejarse corroer por el consumismo; por todos aquellos fenómenos que son típicos de una sociedad capitalista. Una sociedad donde, a veces, el dinero, la carrera, las vacaciones, son el único fin de la vida. Y que por el contrario, sepan reconocer que sólo en el pobre pueden encontrar al Señor y que desde el lugar del pobre pueden anunciar el Señor a todos, porque todos tienen la necesidad de salvarse, pero no todos se salvan, porque no hay personas que sepan anunciarles el verdadero rostro de Dios, el Dios que se hizo pobre y desde los pobres quiere la salvación de todos.

 

28:04 P

Bueno, tres mensajes del Padre Antonio Bonanomi y del equipo misionero de Toribío, Cauca para los jóvenes y los menos jóvenes. Equipo que trabaja con los grupos, con las comunidades paez-nasa; Nasa-Pal…No, Nasa Xal? Comunidades que viven aquí, en el Cauca, Toribío, Tacueyó, Jambaló, San Francisco, Pitayó… y todos estos nombres tal vez un poco extraños, pero nombres auténticos de estas comunidades indígenas del Cauca.

Traducción al Castellano

Valentina Valle Baroz
Francesca Sorbara

Gaia Campogna

 

Edición y revisión final de la Traducción:

Valentina Valle Baroz y Emmanuel Rozental

Febrero de 2018

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