Caminos y experiencias para organizarnos, 
defender la dignidad, la vida y los territorios, desde abajo

La gente se organiza en comunidades y barrios, en campos y ciudades y en todas partes, desde abajo, para defenderse del capitalismo, del Estado y de las fuerzas de represión, de carteles y organizaciones criminales que buscan despojar y someter a la gente y explotar trabajo y territorios. Mientras se enfrenta la agresión y el terror, es difícil entender y tener claro quienes son los agresores y a quienes, en últimas y en todas partes, le sirven. A veces solamente se ven ejércitos, carteles, militares y policías, paramilitares, pandillas y bandas o sicarios. Estos casi siempre sirven o benefician a otros más poderosos que unos pueblos y procesos de resistencia identifican mejor que otros. Casi todos los procesos organizados de resistencia desde abajo, de alguna manera tienen que ver con procesos de organización más grandes para construir autonomía y gobiernos propios. Son estrategias muy diferentes que enfrentan grandes dificultades y desafíos, pero que, en lo fundamental buscan lo mismo: defender la vida, los territorios, la dignidad y la autonomía de pueblos y comunidades. Unas funcionan, otras fracasan. Unas caen en manos de gobiernos y grupos criminales o paramilitares. Muchas vuelven a empezar y aprenden de errores y trampas. Unas se arman y otras no lo hacen y se oponen a usar armas.
Muchas de estas experiencias y esfuerzos de organización desde abajo para la resistencia y la defensa de la vida, los pueblos, las comunidades y los territorios son desconocidas. Están por ahí ahora mismo sin que se conozcan. De los conocidos, hay tantos, en tantos países, ciudades y campos, que es difícil que se encuentren entre ellas y aprendan unas de otros, aunque esto viene sucediendo. Las y los zapatistas, la Guardia Indígena del Cauca, la resistencia Kurda, la Comunidad de Paz de San José de Apartadó y algunas de las que se presentan en el texto que les compartimos en seguida, son unas, muy pocas, de las más conocidas, pero no las únicas. Necesitamos organizarnos desde abajo para defendernos y consolidar autonomías. Necesitamos también aprender entre, desde y de estas organizaciones y esfuerzos. Sería muy bueno y útil coordinarnos desde las diversidades y diferencias. Estamos convencidos de que esta no es una opción. Es una necesidad para enfrentar la necesidad del capitalismo, el crimen organizado y los estados que le sirven.
El poder existe para eliminar la gente que le sobra al capital, destruir los procesos y pueblos que resisten y generan o defienden alternativas. Necesita sacarnos de territorios en ciudades y campos para hacer negocios y extraer riquezas. Lo está haciendo. Minería, represas hidroeléctricas, agronegocio, pero también, gentrificación, transferencia de territorios y espacios urbanos a la fuerza a intereses transnacionales a costa de terror, engaños, represión, impuestos y megaproyectos de modernización (desde grandes superficies y centros comerciales hasta el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos). La guerra misma para desterrarnos y despojarnos es un negocio. Con el no solamente acumulan, sino que nos roban y nos ponen a matarnos para eliminar a los que sobramos. De ciudades y campos sale la gente y va quedando el gran capital. Esta transición para el capitalismo y la ganancia es a la que sirve el ataque frente al que se organizan y organizamos las resistencias colectivas desde debajo. Cuando no nos organizamos para resistir y consolidar las autonomías a consciencia, nos reclutan, nos engañan o nos compran para ayudar al despojo. Estamos hablando de organizarnos con autonomía desde abajo para distinguirnos y diferenciarnos de quienes vienen con plata, programas, proyectos y expertos o líderes a organizarnos desde afuera o desde adentro, como oenegés, partidos y otras instituciones con recursos y programas ajenos. Cuando decimos consciencia no hablamos de líneas ideológicas o políticas que trazan estructuras y expertos o jefes, sino de las que nacen de y desde procesos colectivos de reflexión y debate, de discusión para la acción. De palabra, nuestra palabra, tejida en comunidad para la acción y de acción que teje la palabra nuestra.
Vamos a intercambiar un poco sobre esto en una Jornada-Encuentro en el que algunas de estas experiencias de organización y resistencia desde abajo sintetizan su larga experiencia en su palabra que resume el camino recorrido. Los desafíos, los problemas, los errores, las razones, las derrotas, los logros. Escuchar, compartir para ayudar a tejer. De eso se trata.
Para eso, compartimos en seguida un texto que presenta brevemente algunas de las experiencias de regiones de México, desde pueblos y comunidades indígenas en los estados de Michoacán, Chiapas, Guerrero y Jalisco. Les invitamos a leer este texto para enterarse un poco de lo que hicieron y vienen haciendo en estas comunidades, pero también, para pensarnos y querer conocer cómo se hace en otras partes de México, el continente y más allá. No son líneas ni recetas, sino experiencias concretas entre muchas para aportar a organizarnos desde abajo, para entender la agresión del capitalismo en sus muchas caras y actores engañosos y defender dignidad, vidas, territorios y autonomías tan diversas como los territorios y los pueblos, pero frente a un enemigo común al que le decimos NO MÁS!, BASTA! y lo hacemos de estas y otras maneras concretas. Así Sí! Pueblos en Camino

Seguridad comunitaria como estrategia de resistencia y autonomía
frente al despojo del territorio.

Maes de Maio, Sao Paulo, Brasil. Masacraron a sus hijos y se organizaron

Durante los años 2006-2012 emergieron en distintas regiones de México grupos de autodefensa que decidieron armarse para hacer frente a la violencia provocada por las empresas del narcotráfico y/o para defender su territorio.

Las experiencias organizativas eran diversas tanto en su origen como en su horizonte, por lo que es necesario ver que hay distintas aristas: están los pueblos que se arman para defenderse, pero que no surgen de procesos comunitarios; los que resisten al despojo y que deciden crear estrategias de seguridad comunitaria para defender su territorio y resguardar a la comunidad, y que plantean en su horizonte la construcción de la autonomía; y otros grupos que tienen fines paramilitares y que pueden ser parte de estrategia de una contrainsurgencia contra los pueblos en rebeldía.

Apartado

Los grupos de autodefensa surgen de personas organizadas que se levantan en armas para defenderse de la violencia que se vive en distintas regiones de México, ya sea solo para defender su vida, su comunidad, su patrimonio, su territorio, etcétera. La autodefensa también es un despliegue del hacer del sujeto, una forma de resistir, lo que cambia son las prácticas políticas, el origen, los vínculos, el horizonte ético político.

Los caballeros templarios. Terror y estado

Sobre las prácticas me refiero a las formas de hacer política en el sentido de si hay dirigentes y dirigidos que dictan qué hacer o si se intenta romper las relaciones de dominación; si buscan la toma del poder o si su horizonte es de un proyecto anticapitalista y antiestatista; si consideran que el fin justifica los medios (y en ese sentido hablan de “limpiar” y “exterminar” al enemigo, que es la misma lógica de las empresas de la droga o de las fuerzas de seguridad del Estado) o si la búsqueda de transformación es en el aquí y el ahora y eso exige el replanteamiento del hacer en la vida cotidiana, de manera que no se fragmente el espacio político del familiar, del laboral, del ocio.

Cherán. Las mujeres organizaron al pueblo. Expulsaron a Templarios, talabosques, políticos, policías y se estableció el gobierno autónomo en 2011. Las fogatas, día y noche forjaron la resistencia

Para pensar en el horizonte político nos sirve pensar en la experiencia de Cherán, en Michoacán, que tenía como objetivo la defensa de los bosques y que paralelamente inició un proyecto de autonomía, en contraste con algunos pueblos de Tierra Caliente donde hubo levantamientos pero con la perspectiva de “limpiar” Michoacán de caballeros templarios e ir extendiéndose para tomar el control de otros lugares y así acabar con la inseguridad. La lógica del primer caso era la defensa de la vida y en el segundo se reprodujo la actuó bajo la lógica de que el fin justifica los medios, lo que se tradujo en un pensamiento de aniquilar al “enemigo”. Lo complejo del análisis en torno a lo que sucedió en el sur de Michoacán a partir de 2013 es que en medio de la vorágine del levantamiento de las autodefensas hubo cientos de personas que tomaron las armas para rebelarse contra el terror impuesto por el crimen organizado. Su movilización fue de profunda rabia e indignación y vieron la coyuntura de los “comunitarios” como un posible camino para liberarse del terror que imponían los caballeros templarios.

Los pueblos que han construido sistemas de seguridad y justicia comunitaria también despliegan la autodefensa, pero generalmente recuperan estructuras de cargos tradicionales, tienen un origen comunitario y además de resistir construyen un proyecto de autonomía o buscan el ejercicio de su libre determinación.

Los grupos paramilitares son aquellos que cuentan con organización, equipo y entrenamiento militar, o grupos armados delincuenciales que el Estado utiliza para el control social, la criminalización o agresión violenta de opositores.

Los procesos organizativos que nos interesan son los que han construido sistemas de seguridad y de justicia comunitarias como estrategia para la defensa del territorio, lo que les ha permitido impedir que las empresas del crimen organizado impongan su terror a través de asesinatos y desapariciones. Podemos mencionar a las juntas de buen gobierno zapatistas, al Consejo Regional de Autoridades Comunitarias, CRAC PC, a los pueblos de Cherán, Nurío y Santa María Ostula, en Michoacán. Coincide que todas estas luchas emergieron en la etapa de profundización del neoliberalismo y que tienen un horizonte político de construcción de autonomía.

En los Acuerdos de San Andrés se entendía la autonomía como el derecho a decidir su forma de gobierno interna y sus maneras de organizarse política, social, económica y culturalmente. El dirigente mixe Floriberto Díaz (2001) opinaba que por higiene mental la discusión de las autonomías no puede provenir solamente de disertaciones teóricas sino, y sobre todo, de la reflexión de las realidades concretas en las cuales se matizan ciertas prácticas autonómicas, conservadas a pesar, y aun en contra del Estado-nación dominante.

En algunos pueblos persisten las estructuras políticas tradicionales que incluyen la organización para brindar seguridad y justicia al interior de la comunidad. El pueblo yaqui, por ejemplo, ejerce justicia a través de sus autoridades tradicionales. Los wixáritari de Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas, y algunos pueblos de Oaxaca, tienen una figura a la que nombran “topil”, que es un cargo que otorga la comunidad a las personas más respetadas y que tienen como finalidad resguardar el orden al interior del pueblo.

Las Juntas de Buen Gobierno zapatistas, en Chiapas, tienen mandatos de sus bases que pueden revocarse si no cumplen con lo decidido por las asambleas, y tienen entre sus competencias las referentes a la justicia, al registro civil, a los asuntos agrarios, a la salud o a la educación La lucha zapatista ha sido crucial para el proyecto político de gobiernos autonómicos de otros pueblos y comunidades, especialmente indígenas.

Desde 1995 Floriberto Díaz ya hablaba de un espacio territorial demarcado y definido por la posesión, y los sistemas de procuración y administración de justicia como elementos centrales de lo que implica la comunidad. Ese mismo año surgió la Policía Comunitaria de Guerrero (posteriormente se creó el Consejo Regional de Autoridades Comunitarias) como un órgano de seguridad comunitario que buscaba hacer frente a los delincuentes que asolaban la región.

Una década después, en 2005, la comunidad de Nurío, en el municipio de Paracho, Michoacán, logró recibir y administrar los recursos municipales que le correspondían a esta localidad, con lo cual crearon su propia policía comunitaria. En ese entonces era el único poblado del municipio de Paracho que se hacía cargo de su seguridad y fue el primero que recuperó la figura de la ronda comunitaria, que luego replicó la comunidad de Cherán en 2011.

En 2009, el pueblo nahua de Santa María Ostula, municipio de Aquila, Michoacán, anunció que debido a que habían agotado todas las vías legales y jurídicas para la defensa y reconocimiento de sus tierras y territorios y sólo habían recibido negativas, amenazas y represión por parte del Estado, el camino que tomarían sería ejercer su derecho histórico a la autonomía y a la libre determinación, con el lema de “la tierra, que es nuestra madre, no se vende, con la vida se defiende” y exigiendo su derecho a la autodefensa. El 1 de julio mil pobladores de Ostula recuperaron el paraje conocido como La Canahuancera y crearon su propia policía comunitaria para defender este territorio ubicado en la costa de Michoacán, al cual renombraron como Xayakalan.

El pueblo de Ostula sufrió el acoso de paramilitares y el asesinato de 32 comuneros y la desaparición de otros seis hombres. Entre éstos estaban dos de los principales defensores de Xayakalan, Pedro Leyva y don Trinidad de la Cruz, en diciembre de 2011, quienes fueron asesinados por miembros de la misma comunidad. En febrero de 2014 los nahuas logran reorganizar su policía comunitaria y continuar con su lucha en un contexto complejo, con distintas fuerzas armadas en su contra (los distintos cárteles que codician la costa de Michoacán, el Ejército, la Marina, el gobierno de Michoacán).

En 2011, el pueblo de Cherán coordinó rondas tradicionales (brigadas de vigilancia internas) para defender su territorio de talamontes protegidos por grupos armados de corte militar y brindar seguridad a los habitantes. Los talamontes además provocaban incendios con la finalidad de cambiar el uso de suelo para sembrar aguacate o para instalar narcolaboratorios en el monte. El pueblo descubrió que la alianza era del grupo del crimen organizado con las autoridades locales y estatales. “Nos enteramos que nos enfrentábamos no solo a un grupo, sino a toda una organización criminal. Y nuestros comuneros que les hicieron frente para defender el territorio, desafortunadamente fueron asesinados”. Los objetivos de la ronda eran la seguridad, la justicia y la reconstrucción de los bosques.

En la comunidad indígena de Ayotitlán, municipio de Cuautitlán de García Barragán (región Costa Sur de Jalisco), el Consejo de Mayores de la Sierra de Manantlán planteó en noviembre de 2012 la creación de su propia policía comunitaria para frenar el robo de minerales y de maderas preciosas por parte de hombres armados, a quienes se les vincula con la desaparición del comunero Celedonio Monroy Prudencio el 23 de octubre de 2012, uno de los defensores del territorio de la comunidad.

Guardia Indígena, Cauca, Colombia

La creación de la policía comunitaria no se concretó debido a que el gobierno municipal se coordinó con el gobierno estatal y federal para frenar esta propuesta. El 16 de marzo de 2013, la Procuraduría General de la República hizo pública su postura de que no se permitiría la creación de un grupo de autodefensa en Ayotitlán, Jalisco, mientras que el gobierno municipal realizó reuniones con los pobladores para advertirles del peligro de un modelo de seguridad comunitaria. “Lo que ustedes tienen es hambre, no problemas de inseguridad”, les dijeron funcionarios del municipio de Cuautitlán de García Barragán. A la gente le prometieron programas sociales a cambio de no apoyar la iniciativa de la policía comunitaria. En asamblea ejidal se votó en contra de la iniciativa, el robo de mineral continuó y el acoso contra los integrantes del Consejo de Mayores.

En la mayoría de los casos, la determinación de crear estrategias de autodefensa responde a la necesidad de enfrentar la guerra del capital que busca la colonización de los territorios.

Don Trino y Pedro Leyva asesinados por defender la dignidad y el territorio

Detrás de las rondas y las guardias comunitarias

En el pueblo de Cherán, ubicado en la Meseta Purépecha de Michoacán, después del levantamiento del 15 de abril de 2011, toda la comunidad se atrincheró y activaron cinco barricadas en las entradas, así como 200 fogatas que funcionaron a manera de barricada. Destituyeron por la vía de los hechos a las autoridades municipales, incluida la policía, y durante nueve meses se hicieron cargo de la administración del agua, de la seguridad, de la impartición de la justicia, de la alimentación y de todo lo necesario para la vida de la comunidad. El movimiento logró un fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para elegir a sus autoridades por usos y costumbres. En febrero de 2012 entró en funciones el gobierno comunal…

Desde 2011 se recuperaron las asambleas de los cuatro barrios y éstas se han mantenido como el eje de la vida comunitaria. En ellas participan los representantes de las fogatas del barrio en cuestión, organización que proviene del tiempo que la comunidad mantuvo el cerco.

Ronda Comunitaria y Guardabosques. Cherán

La ronda comunitaria también tiene coordinadores por cada barrio y son los que se encargan del resguardo de la cabecera municipal. Los guardabosques son los responsables de resguardar el territorio y de cuidar a los trabajadores que desde 2011 se han dedicado a reforestar el bosque. Esta estructura depende del Concejo de Honor y Justicia, aunque la ronda tiene sus asambleas internas para la toma de ciertas decisiones.

La seguridad, sin embargo, no solo está a su cargo. La comunidad se mantiene alerta ante cualquier amenaza, principalmente los que siguen participando en los rondines de manera voluntaria.
Es importante recordar que su lucha es un proceso en construcción y que en asambleas se ha planteado la urgencia de seguir discutiendo el horizonte de la comunidad, ya que desde 2011 hay dos posicionamientos políticos distintos, hay quienes le apuestan a un proyecto antiestatista y autonómico y quienes hablan de la libre determinación porque no quieren que el gobierno comunal deje de recibir recursos municipales.

En Santa María Ostula, en la costa de Michoacán, la experiencia es muy particular. En 2009 crearon su guardia comunitaria, pero con el tiempo cayeron en cuenta de que le habían dado armas a todos los que estaban dispuestos a recuperar su territorio. Para algunos esto facilitó la captura y la cooptación, o que se les hayan infiltrado “traidores”, como ellos nombran a los que asesinaron a los comuneros que defendían el territorio recuperado. La guardia se fue debilitando ante el terror que impuso el crimen organizado, protegido por los marinos y por el resto de autoridades. En 2013, los comuneros que estaban desplazados se coordinaron estratégicamente con los grupos de autodefensa de Coahuayana, Chinicuila y Coalcomán, para regresar a recuperar el control de Santa María Ostula. Los trabajadores de la empresa de los caballeros templarios huyeron y desde entonces hay rondines de autodefensas, que luego se inscribieron ante el gobierno de Michoacán como fuerzas rurales, otros se registraron como policías municipales y unos pocos se quedaron como voluntarios. Paralelamente, los nahuas reorganizaron su policía comunitaria, integrada por comuneros de las 23 encargaturas y que tiene como encargo resguardar el territorio e impedir el saqueo de mineras y de talamontes. Son 200 comuneros que asumen el cargo por un año y sin ningún salario, como sí sucede con las rondas comunitarias de Nurío y Cherán.
Sin embargo, en Ostula se nombró a líderes que ha sido por donde han tratado de debilitarlos, ya sea criminalizándolos, cooptándolos o poniéndolos en contra para que se debilite la organización de la comunidad.

Tanto Cherán como Nurío y Ostula han estado amenazados por la entrada de la fuerza única de Michoacán. En los dos primeros pueblos no ha podido ingresar, mientras que en Ostula se aceptó a pesar de la inconformidad de gran parte de la comunidad y de los mismos integrantes de las autodefensas. Esto se concretó como un acuerdo con el gobierno de Michoacán para que Cemeí Verdía, quien era el comandante de las autodefensas y de la policía comunitaria de Ostula, saliera de la cárcel luego de que en julio de 2015 fuera aprehendido.

Esta situación ha vuelto a poner en alerta a la comunidad, especialmente porque pareciera que es resultado de la estrategia de contrainsurgencia desplegada al menos para la costa de Michoacán, donde es más que evidente que la violencia que imponían las empresas del narcotráfico era funcional para despojar a los nahuas de sus montes y sus playas.

EZLN. Las mujeres y su mandato

Ante las dificultades que enfrentan algunas comunidades de Michoacán, vale la pena voltear de nuevo a la experiencia zapatista, donde la prohibición del alcohol y las drogas ha sido central en la construcción de otra sociedad. Asimismo tiene que haber una lucha permanente contra todas las relaciones de dominación, y una constante revisión para no reproducir lógicas de muerte del Estado y el capital, como puede ser la tortura, el asesinato o la desaparición de personas.

Alejandra Guillén
Junio 6 de 2016

El desafío que nos convoca

Rondas campesinas. Defendiendo las lagunas y el agua contra la minería

Siempre parece imposible organizar la resistencia, consolidarla, mantenerla bajo la orientación colectiva y consciente de pueblos y comunidades, sostenerla. Siempre nace donde no se puede. Es que tienen tanto poder los que nos atacan y nos sentimos tan débiles, tan necesitados y dependientes y, muchas veces, tan ignorantes, que todo el dolor y la rabia y el cansancio del esfuerzo para rebuscarnos la vida y de los golpes de la injusticia y del abuso nos aplastan. Uno siente que lo mejor es “no meterse en problemas” y conseguir lo que se pueda. Pero eso no funciona. Cada vez estamos peor. Nos empobrecen y desaparecen y discriminan y desplazan y encarcelan y matan si nos rebuscamos la vida. Si no “buscamos problemas”. No es por resistir y defendernos organizadamente que nos desprecian y atacan. Así es que unas y otros con todo en contra, reconocieron que entre la humillación que mata y la lucha que dignifica, la única opción es organizarnos. Como la mujeres de Cherán que salieron desde la iglesia a expulsar los talamontes armados o las familias campesinas de San José de Apartadó que le ordenaron a los ejércitos en guerra salir de sus tierras, o las Madres de Mayo en Sao Paulo a quienes les mataron las fuerzas armadas más de 250 de sus hijos así no más, o los y las ronderas en Cajamarca, Perú que están rodeando a Doña Máxima Acuña y su familia y defendiendo lagunas y tierras contra las mineras transnacionales y tantas y tantos otros. Pero sigue avanzando el terror y el capital. Siguen robando territorios y humillando pueblos. Siguen matando y reclutando. Siguen esclavizando y obligando a la gente a migrar al norte para hacerse esclavos después de quitarles todo. Siguen siendo descaradamente racistas y patriarcales. Siguen enterrando en el olvido con nuestra sangre y dolor, nuestra existencia. Es por eso que ahora nos convocamos desde palabra y acción dignas y en resistencia. ¿Cómo nos organizamos? ¿Quiénes empezaron? ¿Qué desafíos, peligros, problemas, enfrentamos? ¿Quiénes nos atacan, nos engañan, nos compran y cómo? ¿Qué lecciones hemos aprendido? ¿Qué funciona y qué no funciona y por qué? ¿Cómo empezar y seguir y mantenernos y tejernos?

Hay muchas preguntas y mucho camino recorrido, pero hay una grande que no da espera y necesita respuesta: ¿Cómo organizarnos y coordinarnos desde abajo, con autonomía para defender la vida, el territorio, la dignidad del capitalismo y el terror que le sirve? El camino de las respuestas está en hacerlo. En entender y actuar. En ir haciendo para ir entendiendo y viceversa. Quienes están abriendo el camino, que se conozcan, se encuentren, nos inspiren y nos enseñen para decidirnos, aprender y organizarnos.

Pueblos en Camino
2016-06-06

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