PDA y la mafia Moreno: Otra Oportunidad Desperdiciada

Ante la evidencia de corrupción y despojo criminal y vergonzoso cometido a nombre del PDA por su alcalde y su hermano Parlamentario del PDA, que adquiere proporciones monstruosas con las evidencias y confesiones recientes, lo que se puede afirmar sin lugar a equivocaciones es que, un alcalde del PDA y un Senador del Polo, encabezaron el escándalo de corrupción más vergonzoso y mafioso imaginable contra Bogotá y contra la militancia del partido.

Ante este destape que apenas comienza, tuvo la oportunidad el PDA de nuevo, de recapacitar, de no echarle la culpa a la derecha, de no señalar que era víctima de una campaña de difamación, de asumir con dignidad y con firmeza la verdad y PEDIRLE PERDÓN  a Bogotá y a Colombia. Es verdad que Samuel, Iván y todos los concejales y partícipes de la mafia a nombre del Polo, estafaron al partido. Pero quienes debieron descubrir todo esto, por lo menos investigarlo, eran las directivas del partido. Nunca lo hicieron. Si no sabían nada, su mediocridad, su incapacidad y su debilidad eran tales, que no merecen la confianza de nadie. Si sabían y no actuaron, había complicidad o, por lo menos, negligencia.

Errores se cometen en política y cuestan. Pero el mayor de los errores y el que no tiene manera de repararse, es no asumir las equivocaciones abierta y francamente y aplicar los correctivos. Desde el apoyo mismo a la candidatura de la Casa Moreno a la alcaldía, hasta la destitución de la mafia que actuó a nombre del Polo (sin contar con la debacle de la campaña y el candidato presidencial). Varias oportunidades ha tenido el Polo de enfrentar con valentía y firmeza sus errores para corregirlos y cada vez ha salido con la misma actitud que nada resuelve y que, por el contrario, garantiza la pérdida de respaldo y confianza. La dirigencia del Polo no quiere y por eso no puede asumir y superar sus equivocaciones. No robaron con los Moreno, ese no es el punto. Los Moreno robaron a su nombre a Bogotá y bajo sus narices. Había que revisar, reconocer, asumir y plantear en una evaluación franca y abierta a Bogotá y al país dónde y cuáles fueron los errores al apoyar a los Moreno, al no investigarlos, al actuar demasiado tarde y con tanta debilidad, al intentar encubrir el error propio señalando la persecución ajena.

Ante los hechos destapados ahora, el silencio habría sido vergonzoso y cómplice. Pero aún peor es, hacer un pronunciamiento aseverando que «En los casos de Samuel e Iván Moreno, el Polo obró con diligencia y con respeto al debido proceso». Esto no es cierto. Es una formalidad vacía. ¿Eso es todo lo que tienen para decir? ¿A su nombre se organizó una mafia para robarse los recursos públicos de Bogotá y el PDA obró con diligencia y con respeto al debido proceso? ¿Cuál proceso? ¿El que nunca inició el Polo contra los Moreno por no saber o no querer reconocer lo que todo el mundo sabía sobre su quehacer criminal? ¿Si esto es así en Bogotá ante esta mafia criminal, cómo sería si llegaran a la Presidencia, actuarían con la misma diligencia y respeto por el debido proceso permitiendo a su nombre el desfalco mafioso del país? ¿Qué garantía de aprender de los errores le dan a Colombia?

Lo contrario era lo digno. Sinceramente yo esperaba ante las revelaciones en curso, una declaración abierta así: «En los casos de Samuel e Iván Moreno, el Polo reconoce que obró con negligencia, inoportunidad y faltó al debido proceso frente a su militancia y a su Plataforma de Unidad». Esto, desarrollado, argumentado, producto de una investigación ética y juiciosa, es lo que el Polo ha debido presentarle al país. Lo que está en deuda de presentarle. En consecuencia, «Perdón Bogotá, porque en nuestro nombre los estafaron, los engañaron, los robaron». Hemos aprendido y jamás, NUNCA MÁS se hará a nombre del Polo!!! Lo garantiza nuestro quehacer honesto, nuestra investigación. Somos capaces de descubrir la corrupción en nuestras filas y de castigarla. Nadie lo tiene que hacer por nosotros!!

Sinceramente esperaba declaraciones públicas en este sentido, cuando me llega como a muchas y muchos, este comunicado oficial del Polo. Tantas cosas tan buenas, tan éticas, tan firmes, frente a la corrupción de este país que le han dado a figuras como el Senador Robledo, Clara López, Alex López y demás dirigentes del Polo credibilidad y estatura moral intachables, empañadas por este empeño absurdo de no reconocer que se equivocaron por cálculos electorales con candidatos a la alcaldía, al Congreso, a la Presidencia. Que pusieron por encima de principios no negociables, el negocio de defender espacios en el ejecutivo y votos amarrados.

Ninguna de las luchas que ha encabezado el Polo y sus voceros merece nada diferente a la admiración y la gratitud, pero todas se ven empañadas de manera definitiva por esta incapacidad orgullosa, paternalista, calculadora, mezquina, de esconder los propios errores y justificarlos a la luz de un delito de proporciones masivas. Carlos Gaviria Díaz, cuya carrera impecable, cuya honestidad a prueba de todo, debería, como Maestro que es, levantar su voz con toda firmeza y señalar el error propio y recurrente. Pero esa voz no sale. Como máximo, hace referencia a la formalidad de un «debido proceso» que fue demasiado poco, demasiado tarde y totalmente insuficiente. La responsabilidad que le cabe al PDA por el crimen contra Bogotá no se borra sino con reconocerla de la misma manera que se señala la corrupción de Uribe Vélez, de Valencia Cossio, del Agro Ingreso Seguro, de las EPS, de las Transnacionales, del TLC y de tantas otras. Algunos seguimos esperando esta coherencia por el bien de Colombia que necesita una izquierda democrática coherente. Mientras miles, millones, ya no pueden aceptar de un lado la denuncia valiente y de otro, la negligencia, la complicidad o el encubrimiento. Un acto de grandeza que se le debe al país era reconocer este error y con este superar a la vez los demás, los que impiden que las grietas derrumben lo consolidado.

Frustración y tristeza motivan esta nota, precisamente porque quienes se manifiestan de esta manera a nombre del Polo, han sido las voces que no han tolerado el abuso y el engaño enmarcados en formalidades del aparato de sometimiento y abuso que gobierna y expolia a Colombia. Porque han liderado con coherencia el levantamiento que se requiere contra un modelo económico que es la ruina bajo una bota imperial.

La dignidad que han exigido, los mira al espejo.

Sinceramente,

Manuel Rozental

Pueblos en Camino

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