Negarse a dialogar a nombre de dialogar con los pueblos indígenas
Mientras se difunde el cuidadosamente elaborado texto-discurso del presidente ABDE a la delegación indígena que lo escuchó y lo aplaudió, sin recurrir acá a ningún análisis, solamente señalando hechos conocidos, parece que hay motivos de sobra para no considerar ese texto y gesto como un contenido que merezca debate y reflexión alguna. Basta con señalar hechos (entre otros):
1. Los pueblos indígenas no tienen por qué ser pobres: hechos. – No son pobres: fueron y siguieron siendo empobrecidos por la conquista y colonización de un proceso que los despojó de sus territorios, derechos, cultura y todo. Ese despojo no ha sido ni reconocido, ni reparado por lo menos en justicia en lo material y mucho menos, en lo que este gesto de reconocimiento encubre, es decir, en el desprecio sistemático a sus usos y costumbres. – La definición de pobreza como carencia económica, perder en el juego de la codicia por el poder de acumular ganancias explotando territorios y personas, es la esencia de la pobreza bajo el régimen de despojo y abuso que llega y se legitima con el estado a partir de la masacre colonial. El derecho a reconocer otras riquezas que no provengan de la codicia y otras pobrezas que en cambio si surgen de la miseria de explorar, explotar, excluir y exterminar para acumular, de sacralizar el abuso y normalizarlo. Esa pobreza que ha masacrado y sometido y nos acerca al desastre final a fuerza de genocidio y ecocidio, es suprema y miserable pobreza. Esa misera, es negada y encubierta en este texto que dice reconocer la presencia de pueblos originarios muy anterior a lo que hoy llaman Colombia: Estado que trajo ante todo, la naturalización del empobrecimiento y la miseria de la codicia para estos pueblos.
2. Para salir de la pobreza, deben convertirse en empresarios. Es decir, quien no entra en el juego de la codicia para ganar explotando su pueblo y territorio en competencia en el mercado, es un perdedor y merece serlo. Primero la conquista fabrica a los pueblos como perdedores en ese juego macabro y luego los culpa por perder y les reclama (a los que puedan ser empresarios y ganar con el privilegio) entrar a hacerse empresarios exitosos despojando y explotando como socios de quienes lo hacen. Si no, seguirán siendo perdedores y pobres. Es su culpa. Eso quiere decir: “no tienen que ser pobres”. Exploten sus tierras y sus pueblos y entren al clan de los ganadores o sigan perdiendo (Busquen al arquitecto de este proyecto, el peruano Hernando de Soto y el derecho de los indígenas a ser propietarios y empresarios a cambio de dejar de ser indígenas, pero seguir pareciendo que lo son)
3. El examen minucioso de lo que han hecho con los recursos económicos las organizaciones indígenas (bienvenido sea en todo caso) y el rigor del examen: si los ejecutaron bien, no hay problema, si hay dudas, se examina con lupa y si hay malversaciones se castiga. ¿Suena justo, pero, qué autoridad tiene quien lo promueve y ejecuta cuando esto mismo debe aplicársele a su riqueza y bienes y está pendiente ante la justicia con procesos en curso? ¿De dónde salió su riqueza millonaria? Si no está claro, y no lo está, si son bienes de lavado, estafa, narcotráfico, paramilitarismo y más (ver lo que apenas empezará a confesar Alex Saab y Boliche entre otros), ¿tiene autoridad para ocupar ese cargo y señalar exigencias de transparencia y castigos a bienes mal habidos o malversados?
4. Camina entre cadáveres de niños indígenas del Cauca muertos por bombardeos que él ordenó y reclutados (voluntariamente o no, en todo caso a la fuerza, forzados por falta de oportunidades y promesas de estas que les son negadas), mientras acabando con los recursos para actividades culturales (más de 1000 proyectos) para entregarlas a iglesias y despojando de recursos para deporte (entre otros) deja sin alternativas a jóvenes a quienes impulsa a la guerra para luego matarlos. Los 6 que ha exhibido en bolsas en su mes de gobierno al parecer eran del Cauca. No sólo no respeta los cuerpos, por lo que ya las cortes le exigieron no exhibirse paseándose entre estos, sino que los empuja a las bolsas sin vida negándoles derechos (sólo les exige hacerse empresarios, porque “no tienen por qué ser pobres mientras los empobrece).
5. El respeto por pueblos y territorios con el “alma”, cuando hay una pregunta que ya ha respondido en los hechos y que los pueblos originarios tienen que plantearle como condición para escucharlo, reunirse con él y así, reconocerlo: Es el presidente leal a estos territorios y pueblos que llaman Colombia? ¿Puede serlo? Siendo un ciudadano de los EEUU, siendo militante del partido Republicano, debiendo su triunfo electoral en mayor medida al Presidente Trump (lo que el propio Trump ha dicho y no ha desmentido sino agradecido ABDE), ofreciendo y entregando recursos, territorios, acceso a militares de otros países (Plan Colombia 2.0 a EEUU e Israel, fuerzas genocidas) y vergonzosamente mostrándose servil y entregado a Rubio en Barranquilla, a Hegseth en Panamá y al Escudo de las Américas, Doctrina Monroe, Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU que de manera directa amenazan territorios (extracción de recursos, minería-agua-energía y guerra etc.). ¿Exigir la lealtad básica con territorios y pueblos no es una condición no-negociable para escucharlo y reunirse con él? ¿Diga lo que diga, si está entregándolo todo abiertamente a intereses que representan el Trumpismo y el Sionismo, es un interlocutor que tiene credibilidad para los pueblos indígenas?
6. ¿Ruta de diálogo? Con lo dicho y, además, con promesas como asumir por principio como valida la aseveración de una parte de un conflicto y señalar a la otra como parte de una disidencia (Dagoberto Ramos), el presidente se niega a dirimir un conflicto y a resolverlo. Por el contrario, lo profundiza y al señalar a una de las partes como una disidencia, amenaza con acciones de guerra contra esa parte del conflicto, simplificando, juzgando y sentenciando sin suficiente evidencia ni debido proceso. No habla de una tensión-conflicto con víctimas entre el pueblo Misak de Guambia y el pueblo Nasa de Pitayó para investigar si la relación de unos con un grupo armado es un hecho (puede serlo o no) ni si hay razones y motivos de fondo para esa disputa de tierras que deban dirimirse una vez esclarecidas. Toma partido por la única autoridad presente que representa una parte en el conflicto y condena en ausencia a la contraparte. Es solamente un ejemplo de una manera de actuar constante y recurrente en todos los ámbitos y aún antes de ser presidente con amplia evidencia. No dialoga con nadie. Impone la verdad que le conviene y la que le exigen por lealtad o tal vez bajo coerción sus superiores y la cambia según cálculos de beneficios de un momento a otro. De esto hay evidencias abundantes. Cuando se reunieron, ya había decretado negarse a responder a la prensa, compartir información oficial solamente con prensa amiga, perseguir y silenciar periodistas acabando con sus bienes, carreras, trayectorias, etc. Logrando aún que el secretario de Estado ordenara directamente la detención, maltrato y deportación de un comunicador colombiano en EEUU, caso que no podían haber ignorado porque fue noticia en el mundo entero. Por estas y otras muchas razones y hechos, esa reunión con indígenas es justamente un acto de legitimación por la vía de la propaganda de la negación al diálogo a nombre de dialogar.
¿Cuál es?, vale la pena preguntarse, ¿el resultado de esa reunión entre indígenas y el presidente? ¿Cuáles sus consecuencias? ¿Cuáles la verdaderas motivaciones de las partes involucradas?
Señalar hechos más allá de la burbuja de la propaganda no es atacar, por el contrario, aceptar lo que se nos diga sin cuestionarlo, implica someterse a condiciones de potencial abuso y maltrato encubiertas. Imponer es grosero, señalar desde hechos es respetuoso. Relativizar los hechos para justificar una actitud que puede ser perjudicial, termina siendo complicidad.
Estas palabras también pueden merecer correcciones y manifestarlas es una invitación a dialogar para clarificar con respeto. Señalar con base en hechos no es ni pretende ser atacar. No hacerlo, en cambio, es aceptar lo cuestionable.
¿Cómo Así?
Análisis de Contexto: En Tiempo Real
Pueblos en Camino
Septiembre 18, 2026.


