Raúl Zibechi ante este laberinto y nuestra dignidad

Resulta tan fácil nombrarlo como difícil llevarlo a la práctica y encontrar salidas. Tal es el desafío que nos convoca. Pero como la muerte y el despojo no son nunca opciones, para reconocer la tormenta y retomar el rumbo por un mundo de muchos mundos otro, posible y necesario, para avanzar en la tarea de entender y conocer desde el camino, para ir recuperando los territorios conscientes de las amenazas y de los peligros, presentamos un texto introductorio y echamos mano de nuevo de los análisis y lecturas de Raúl Zibechi y compartimos tres textos y dos entrevistas en video, todos recientes y que, en su conjunto y reapropiados desde abajo, pueden ayudarnos en esta tarea de volvernos a levantar y ser por fin, nosotras y nosotros. ¿Dónde Estamos? Pueblos en Camino

 

 

Raúl Zibechi: el laberinto y nuestra dignidad

Reducir la ciudadanía al consumismo, degradando movimientos sociales, procesos de lucha y agendas creativas a cambio del poder adquisitivo que, a su vez, se convierte-reducido y degradado- en capital político-electoral, “saca a millones de pobres de la pobreza”, según datos econométricos, a la vez que transforma procesos y proyectos de transformación social en mecanismos prácticos de reforzamiento del sistema capitalista desde dentro y en sus términos renovados. Las “ventajas comparativas” son para todos, aparentemente. Un “business is business” suplanta el anhelo de crear sociedades otras solidarias y tejidas sobre la base de la justicia social y de dejar atrás la codicia, la explotación del trabajo como plusvalía, la mediación del dinero, el individualismo a ultranza y la propiedad privada, lo mismo que las viejas prácticas políticas corruptas, jerárquicas y autoritarias. Ese es, seguramente el precio que se paga por entrar al Estado, a la institucionalidad del sistema pretendiendo o teniendo que gobernar desde arriba y adentro al aceptar la condición esencial del régimen: no se puede gobernar con los pueblos, se gobierna sobre estos argumentando como siempre que es para estos. Claro que todo esto es mucho más complejo y complicado, pero ello no obsta para que esbocemos y reconozcamos sus rasgos esenciales. Claro que hay maquinarias golpistas y terroristas activas, generando terror, manipulando y mintiendo y hay que reconocerlas, señalarlas, resistirlas y nunca ignorarlas, pero no deben ser pretexto para encubrir errorres y abusos. Claro que son peores los gobiernos de las derechas de Colombia, México, Honduras, Guatemala, etc. pero los seguimos resistiendo y sabiendo que ellos no pretenden ser nosotros ni llegaron al poder por nuestras luchas. Claro, muy claro, que, digan lo que digan para encubrir o no reconocer sus faltas, estamos contra el sistema capitalista, lo denunciamos, lo resistimos y no somos golpistas de derecha.

Las promesas que demanda el mercado electoral se tejen a las ilusiones de los abajos movilizados y muchas, muchos, esperan una transformación inmediata y total. Otros, aceptando los ritmos y mecanismos de las maquinarias del régimen, ahora en manos de las “izquierdas”, llaman a la calma, a esperar, a entender, a no meterse, a aceptar lo que se pueda, entregando como un cheque en blanco la lucha, la agenda, la confianza y todas las decisiones al gobernante en su sabiduría. Uno y otro mecanismo obran en contra de seguir construyendo desde abajo y de servirse en lo posible de los gobiernos para evitar poner a los pueblos a su servicio. Lo esperado, a pesar de todo y con la firme presión de los pueblos era que los gobiernos progresistas contribuyeran a una transición en la dirección de esa transformación exigida, revolucionaria y necesaria. Era el sentido de muchas luchas y procesos entre los que están por ejemplo los del MST, de la CONAIE y los alzamientos del Ecuador, de las guerras del Agua, del Gas, contra el paquetazo neoliberal y el extractivismo minero en Bolivia y, la primera de todas estas y la inspiración de las demás junto con Lavalas desde Haití: el Caracazo de Venezuela. Otro mundo posible y necesario desde abajo. Eso, no el consumismo, el pragmatismo electoral, la entrega de recursos y territorios, la destrucción o captura de movimientos y procesos y el incalculable enriquecimiento de una nueva élite burguesa izquierdo-parlante, dio origen a todos y cada uno de los gobiernos progresistas. 

De estas luchas, su cotidianidad, creatividad, compromiso, sentido transformador, potencial revolucionario, movilización, dinámicas complejas, relaciones con lo electoral y luego, de los avatares de los gobiernos progresistas, los contextos y condiciones que enfrentaron, sus decisiones, alianzas, impactos esperanzadores, pero también distorsionados y destructivos sobre los movimientos sociales, indígenas y populares, a la vez que de las presiones desde y las alianzas con el capitalismo, la perpetuación de las inequidades como corolario del consumismo acrecentado y de toda la confusión y el deterioro que siguieron y siguen y que aprovecha el golpismo del capital transnacional para ganar tanto con estos estados progres como con su derrocamiento, nos ha enseñado como nadie Raúl Zibechi. 

Son tiempos muy confusos y difíciles en los que saber quienes son ellos y quienes nosotras y nosotros se ha vuelto tan difícil como indispensable. Desde el poder hasta las células locales de los procesos, la explotación y el pragmatismo consumista al servicio de la acumulación concentrada de riquezas, sustento esencial del capitalismo, ha ido ocupando los espacios y apropiándose de los discursos y de las causas. Este neo-capitalismo consumista con discurso transformador corrompe. Enriquece mucho, muchísimo, tanto a una camada de líderes, como a grandes sectores del capital corporativo y financiero (los de siempre y unos nuevos, en particular Chinos), a la vez que crea redes y aparatos bien financiados a base de lealtades y obediencias debidas para reproducir y defender lo que haga el establecimiento progresista (incluidos, por ejemplo, medios de comunicación y propaganda que así como son del críticos y minuciosos frente a la derecha, se han puesto al servicio no del aporte crítico a estos procesos sino de la crítica a cualquier crítica y de la defensa a ultranza de estos gobiernos). Justifica y encubre maniobras, prebendas, robos, sobornos, en fin, dinámicas mafiosas que todo el mundo ve y conoce, pero que no se delatan hasta cuando estallan porque de un lado tienen beneficiarios de arriba a abajo a quienes les conviene todo esto y por otro, porque denunciarlos, siempre, termina ayudándole al golpismo de derecha. Los programas sociales exitosos y necesarios se convierten en asistencialismo insostenible, o en una inversión limitada en proporción a lo que se orienta hacia los intereses del gran capital. Así, la minería a cielo abierto, la explotación de hidrocarburos, la imposición de transgénicos y agronegocio, se combina y encubre con proyectos de seguridad social y subsidios a familias. 

La deslealtad con los procesos y proyectos colectivos surgidos y controlados desde abajo, reclama y necesita de la lealtad de los abajos confundidos y habitantes de un mundo ajeno, creado en su nombre, con sus entregas y fuerzas, para propósitos contrarios y contradictorios que además, los reducen, si acaso, a consumir, pero en general, a la sumisión, a la pobreza de siempre y a una impotencia entre el silencio de la lealtad frustrada y manoseada y la amenaza siempre en ciernes del poder de las derechas imperiales de siempre. 

En medio de este caos, re-surgen poco a poco los pueblos y sus procesos. Las semillas de “mandar obedeciendo” van germinando de nuevo. El abajo empieza a distinguir y diferenciarse de ese arriba izquierdo-indígeno-popular-parlante que ha desviado el rumbo. Hoy mismo, la marcha y el levantamiento indígena y popular en el Ecuador son ejemplo claro de esto. Exigen recuperar lo que ha sido siempre suyo y, aunque divididos por el consumismo y los enormes programas y dispositivos de captura asistenciales, desconcertados y sin saber quién es quién en esta maraña de retóricas, recursos, cargos y amenazas, re-toman su palabra y su camino, lo van haciendo, lo están haciendo. En algunos lugares se les acabó la paciencia del llamado al diálogo, a corregir el rumbo, una y otra vez invocado por ellos, una y otra vez negado o manipulado por los gobiernos. TIPNIS, gasolinazo, Yasuní, minería a cielo abierto, agronegocio, monocultivos, extractivismo, endeudamiento externo, malgasto de recursos, cadenas de corrupción, privatización del agua, autoritarismo, ataque a organizaciones colectivas-comunitarias indígenas y populares, apertura a inversiones extranjeras en condiciones de perdida de soberanía, firmas de tratados de libre comercio de rodillas, señalamiento de toda y cualquier protesta legítima como golpista, de derecha, apoyada por la CIA y mucho más y peor. La dignidad se va tejiendo de nuevo en condiciones aún más adversas que la de los levantamientos de los 80 y 90 que dieron origen a este ciclo que termina y termina mal. Pero con una ventaja potencial, si la sabemos reconocer y actuamos con sabiduría: queda claro que es desde abajo, desde las comunidades y colectivos urbanos y rurales desde donde se generan las alternativas y los caminos, que el capitalismo disfrazado de izquierda y presentado como progresismo y socialismo del siglo XXI, no es el proyecto de los pueblos y profundiza inevitablemente esta crisis que aprovechan las derechas imperiales, en la que nos hunden las izquierdas progresistas, que simultáneamente desdibujan y debilitan a los procesos indígenas y populares. 

Los desafíos que esto convoca son enormes. Hoy, quienes no han perdido el rumbo, o lo recuperan, no se han dejado engañar, no se han vendido y no se han cansado, deben organizarse y lo hacen con todo en contra, excepto su dignidad respaldada en la claridad que da la memoria y la experiencia y el tener que enfrentar más allá de retóricas y amenazas la muerte por extractivismo, despojo y represión, venga de donde venga, o la única salida posible hacia la vida que es su propia agenda de agendas desde los abajos urbanos y rurales frente a esta hidra y a esta tormenta. No puede ya confundirse la lealtad con quienes han abandonado el camino con la resistencia al golpismo imperial. Unos y otros son ellos. 

Resulta tan fácil nombrarlo como difícil llevarlo a la práctica y encontrar salidas. Tal es el desafío que nos convoca. Pero como la muerte y el despojo no son nunca opciones, para reconocer la tormenta y retomar el rumbo por un mundo de muchos mundos otro, posible y necesario, para avanzar en la tarea de entender y conocer desde el camino para ir recuperando los territorios conscientes de las amenazas y de los peligros, echamos mano de nuevo de los análisis y lecturas de Raúl Zibechi y compartimos tres textos y dos entrevistas en video, todos recientes y que, en su conjunto y reapropiados desde abajo, pueden ayudarnos en esta tarea de volvernos a levantar y ser por fin, nosotras y nosotros. ¿Dónde Estamos? Pueblos en Camino

Vínculos a Videos y Textos (leer abajo)

La represión como límite 

 

La hora más difícil para la izquierda: Fantasmas y fantasías en la crisis brasileña

 

Los recientes acuerdos Brasil-Estados Unidos ¿El retorno del patio trasero?

 

 

Entrevistas-videos

 

Movimientos anti-sistémicos en América Latina y México http://rompeviento.tv/RompevientoTv/?p=2440

 

Brasil Potencia Cruce de palabras con Raúl Zibechi

 

La represión como límite

Para las gentes de izquierda, en todo tiempo y lugar, la represión fue siempre un punto de inflexión, una línea roja que no se debe cruzar. Desde siempre las gentes de izquierdas rechazamos que cualquier Estado, del color que sea, pueda cruzarla sin que levantemos la voz, sin colocarnos incondicionalmente del lado de quienes sufren la represión, sin manifestar nuestro más decidido rechazo a un modelo de resolución de conflictos que es brutal y causa el dolor de quienes carentes de armamento militar reivindican lo que consideran justo.

El presidente Rafael Correa cruzó una línea que lo coloca del lado de tantos gobiernos opresores de nuestro continente. La muestra de ello se evidencia en el “glorioso” saldo de cientos de heridos y decenas de detenidos fruto de la intervención de los cuerpos de élite de la Policía Antimotines y las Fuerzas Armadas en localidades como Girón en Azuay, Pisanquí en Imbabura, Saraguro en Loja, Quito en Pichincha, El Chasqui en Cotopaxi o Logroño en Morona Santiago, entre otros lugares del país.

 

Operativo Policial en Saraguro

Rafael Correa cruzó esa línea de un modo muy perverso: usando nuestro lenguaje, los modos y estilos que utilizan los movimientos populares y partidos de izquierda, pronunciando palabras como revolución, cambio, justicia social y tantas otras cuyo sentido es violentado en el momento que se inicia la represión sobre los sectores sociales que históricamente han sido y siguen siendo marginados en esta sociedad.

El régimen que encabeza Correa está mostrando, en su furiosa reacción al paro encabezado por las organizaciones indígenas y sindicatos de trabajadores, su verdadero carácter: un nuevo modo de dominación, donde las políticas sociales pretenden acallar a los movimientos para lubricar el mismo modo de acumulación basada en el despojo y la violencia contra la naturaleza y las personas.

En Ecuador no hay ninguna revolución en marcha desde el poder estatal, sino la profundización del modelo extractivo, la dependencia creciente del mercado capitalista global, lo que requiere un resposicionamiento autoritario del Estado y de los modos de gobernar. Lo que está sucediendo, es consecuencia directa de este modelo: la caída de los precios del petróleo no hizo sino disparar una crisis que los de arriba pretenden sea pagada por los de abajo.

Nuestro apoyo incondicional a los sectores populares organizados en movimientos. Nuestro rechazo a la represión que no es más que la antesala de una salida por derecha de la crisis actual. Sólo la acción decidida y autónoma de los movimientos puede inclinar la balanza hacia soluciones populares y de izquierda.

Disfrazar este tipo de actuaciones bajo argumentos que hacen alusión a supuestos golpes blandos o intentos de desestabilización al régimen, no reflejan nada más que una manifiesta incapacidad para gobernar sin ejercer violencia sobre las gentes.

Es esta manera de gobernar, en la que el uso de la prepotencia, el privilegio del poder, el dominio y la superioridad se convierten en una conspiración contra el débil.

Raúl Zibechi y Decio Machado

Rebelión

19 de agosto de 2015

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202301

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La hora más difícil para la izquierda: Fantasmas y fantasías en la crisis brasileña

Brasil vive un fin de ciclo que anticipa un largo período conservador. Confusión y cansancio son algunas de las características de una izquierda que no encuentra fuerza moral ni material para frenar y revertir el avance de las derechas sociales y mediáticas. 

Cuando faltaba un año para finalizar el segundo mandato de Lula, en octubre de 2009, el sociólogo Francisco de Oliveira, fundador del PT y luego del PSOL, y uno de los intelectuales más respetados de Brasil, escribió un artículo titulado “El revés del revés” (Piauí, octubre de 2009). Era la continuación de otro, igualmente provocador, “Hegemonía al revés” (Piauí, enero de 2007), en el que utilizaba el concepto gramsciano para explicar cómo los capitalistas consentían ser políticamente conducidos por los dominados, con la condición de que no cuestionaran la explotación capitalista.

El sociólogo concluía su artículo de 2009 con una afirmación valiente pero que en ese momento pocos comprendieron su significado: “El lulismo es una regresión política”. Pasados seis años, en medio de un ajuste neoliberal que vulnera derechos sociales y con un escándalo de corrupción alucinante (Dilma reconoció que los dineros sustraídos equivalen a un punto del PIB), aquella afirmación puede servir de interpretación de la debacle en curso.

Sostiene que Lula fue elegido en 2002 con el mandato de “revertir el desastre de Fernando Henrique Cardoso”, quien en sus dos gobiernos “privatizó prácticamente todas las empresas estatales”, en una transferencia de riqueza, renta y patrimonio como pocas veces se conoció en el mundo. Ese mandato estuvo lejos de ser cumplido por los tres gobiernos del PT: las exportaciones volvieron a ser lideradas por los bienes primarios, “lo que no sucedía desde 1978”; la desigualdad siguió creciendo; y, quizá lo más grave, la política fue sustituida por la administración. “Se cooptaron centrales sindicales y movimientos sindicales, entre ellos el Movimiento de los Sin Tierra, que aún resiste”

 

UN LARGO CICLO CONSERVADOR. Cada semana aporta noticias peores para el gobierno de Dilma, cuyos defensores no dejan de agitar que se está cocinando un golpe de Estado que se ejecutaría a través del impeachment de la presidenta. Suena extraño porque el mismo PT jugó un papel importante hace poco más de décadas en la destitución de Fernando Collor, por sonados casos de corrupción. 

Esta semana hubo por lo menos tres noticias negativas. Cardoso desistió de reunirse con Lula y Dilma con el argumento de que “cualquier diálogo no-público con el gobierno parecería una maniobra para intentar salvar lo que no debe ser salvado”. En un alarde inequívoco de apoyo a la destitución de la presidenta, Cardoso agregó: “El momento no es apropiado para buscar un acercamiento con el gobierno, sino con el pueblo”. En efecto, el domingo 16 de agosto están convocadas manifestaciones en todo el país exigiendo la destitución de Dilma. Para una presidenta que cuya popularidad es el 7,7 por ciento, la situación no puede ser peor.

El martes 28 la justicia aceptó la denuncia contra Marcelo Odebrecht, presidente de la principal constructora del país, por los delitos de organización criminal, corrupción y lavado de dinero. Además fueron encauzados otros doce altos cargos de la constructora y de Petrobras. Según la justicia, las grandes constructoras formaron un cártel para manipular licitaciones de Petrobras con sobornos a directivos de la estatal vinculados a partidos políticos. Según el juez de la causa, Sergio Moro, hubo un aporte significativo de documentos por las autoridades suizas que confirman flujos de dinero de cuentas controladas por Odebrecht a dirigentes de Petrobras.

El miércoles 28 fue lanzada la décimosexta fase de la operación Lava-Jato por la Policía Federal con la detención, entre otros del ex director de Eletronuclear, subsidiaria de la estatal Eletrobras, vice-almirante retirado Othon Luiz Pinheiro da Silva. La nueva operación se denomina “Radioactividad” y afecta los contratos de la empresa creada en 1997 para operar y construir usinas temonucleares. 

Othon Pinheiro y Eletronuclear son dos piezas claves del programa nuclear brasileño, un sector muy sensible en las fuerzas armadas. En ésa área está prevista la construcción del primer submarino nuclear y completar el dominio del ciclo de enriquecimiento de uranio. No es extraño, entonces, que las páginas militares hayan reaccionado con dureza a las detenciones. 

En un intento por frenar la oleada de denuncias, muchas de ellas falsas y manipuladas por los medios, Lula denunció a los autores de la última portada de la revista Veja, por “daños morales”. La revista utiliza datos falsos para acusar al expresidente de corrupción. “El reportaje repite prácticas comunes de Veja: miente, hace acusaciones infundadas y sin pruebas, presenta conclusiones como si fuesen hecho, atribuye hechos, no tiene fuentes y busca atacar, de todas las formas, el honor y la imagen del expresidente Lula”, critica una nota del Instituto Lula.

 

DETERIORO SOCIAL. La hegemonía lulista no será sucedida por ninguna otra hegemonía, ni del PSDB de Cardoso ni, menos aún, del PMDB o de otros partidos. Lo que se viene es un período más o menos prolongado de inestabilidad política. Porque lo que predomina es una mezcla de confusión y cansancio, en la sociedad pero también en las elites políticas. 

La primera es bien visible en los pronunciamientos de dos fuerzas que deberían ser antagónicas, como los comunistas y los militares. El periódico comunista Vermelho (Rojo) asegura que “si perdemos Odebrecht, perdemos buena parte de lo que invertimos en África”. Va más lejos: “Si recordamos que Odebrecht es la principal poseedora nacional de tecnologías militares, a través de su participación en proyectos como el submarino nuclear, satélites, proyectos tecnológicos y balística, se puede entender mejor quienes están interesados en su destrucción” (Vermelho, 26 de julio de 2015).

Esta izquierda, entre la que debe contarse una buena parte del PT, considera que la operación Lava-Jato es una conspiración inducida por servicios secretos extranjeros. Señalan que los grandes medios “quieren destruir Odebrecht para derribar al gobierno” y para impedir a candidatura de Lula en 2018.

Un editorial de Defesanet, una de las principales páginas militares, titulado “La geopolítica en el Lava-Jato”, defiende vigorosamente al vicealmirante Othon, asegura que se trata de atacar el proyecto Angra 3 (la tercera central nuclear con tecnología completamente brasileña). Recuerda que Othon, que también es ingeniero nuclear licenciado en el MIT, impulsó el programa secreteo de la Marina para desarrollar centrifugadoras para enriquecimiento de uranio, y decidió enviar técnicos a Alemania Orienta y la Unión Soviética en los años 80 y 90 “en busca de conocimientos bloqueados por Occidente” (Defesanet, 28 de julio de 2015).

Comunistas y militares coinciden en la defensa de un proyecto de defensa nacional, que incluye tanto a Odebrecht como a Petrobras. Ambos rechazan a la socialdemocracia (PSDB), y se quejan de la reciente propuesta parlamentaria de Jose Serra de retirar el control exclusivo que la petrolera estatal tiene de los yacimientos pre-sal en la plataforma marítima. Defesanet se lamenta de que “algunas embajadas en Brasilia” estén festejando y espera que estos hechos no incentiven “el ataque al único proyecto estratégico brasileño que realmente eleva al país varios escalones”. Sería la segunda vez que esto sucede: la primera fue en dictadura, ahora en democracia, pero siempre por parte de la misma superpotencia.

“Exaustão” (agotamiento) es la expresión que utiliza el filósofo Paulo Arantes para describir el fin de ciclo. Pero, ¿qué ciclo es el que se termina? En este punto, se puede trazar una línea común con Francisco de Oliveira. “Agotamos por depredación extractivista el inmenso reservorio de energía política y social almacenada a lo largo de todo el proceso de salida de la dictadura”, dice Arantes (Correio da Cidadania, 15 de julio de 2015). 

Una energía que permitió la creación del PT, la CUT, el MST. Una energía evaporada por confundir política con gestión, por “un deterioro social jamás visto que exigía resultados rápidos”, que resume en “el derecho de los pobres al dinero”; donde siempre se había priorizado la dignidad. El lulismo degradó la ciudadanía al confundirla con derecho al consumo. Ahora que eso también falla, todo se viene abajo.

Raúl Zibechi

Brecha

Julio 15 de 2015

http://brecha.com.uy/fantasmas-y-fantasias/

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Los recientes acuerdos Brasil-Estados Unidos ¿El retorno del patio trasero?

 

 

“Hoy inauguramos una nueva fase en las relaciones bilaterales en el área de defensa. Con los dos acuerdos en vigor trazamos una agenda positiva de avances en la cooperación militar y tecnológica entre los dos países”, afirmó el ministro de Defensa de Brasil, Jaques Wagner, al finalizar la reunión que tuvo en el Pentágono, el 29 de junio, con Ashton Carter, secretario de Defensa de los Estados Unidos[1]. Como veremos, el ministro Wagner no exageraba.

Un día después el presidente Barack Obama no dudó en declarar su “absoluta confianza” en Dilma Rousseff, cuando se concretó la cumbre bilateral en la Casa Blanca. “Ella, que siempre fue muy honesta y franca conmigo, cumplió con lo que había prometido”.

 

Según la corresponsal del diario Clarín, Eleonora Gosman, Obama “se refería a dos convenios militares que la presidenta logró que le votara el Congreso poco antes de viajar a Washington. Eran acuerdos que había pedido el propio jefe de la Casa Blanca, para quien además eran un tema clave en esta cumbre bilateral”[2]. Pero Obama fue más lejos: “Brasil es un socio absolutamente indispensable en el enfrentamiento de los desafíos mundiales (…) no es apenas un

líder regional; es un líder global”[3].

 

Dilma correspondió a Obama –a quien se refirió como “querido presidente”- al señalar que “garantizó” que no habrá más espionaje. “Yo creo en el presidente”, dijo Dilma, y agregó que la suma de los acuerdos con Brasil y la aproximación a Cuba marcan un cambio en toda la región: “Es un momento decisivo en la relación con América Latina. Cambia el nivel de relación con toda la región”.

 

Nicholas Lemann, en un artículo en The New Yorker, destaca que “no es probable que Dilma haya perdonado a los Estados Unidos, pero ella necesita una tabla de salvación y no tiene muchas opciones”[4]. Según el periodista, en medio de los graves problemas que enfrenta el gobierno de Brasil, “esta semana por fin encontró a un amigo: Joe Biden. El vice-presidente la llamó para sugerir que visite Washington, y ella aceptó con entusiasmo, con las fechas y los detalles exactos que se determinen”.

 

De ese modo, Brasil y Estados Unidos recompusieron sus relaciones que estaban dañadas desde octubre de 2013 cuando Dilma suspendió su viaje a Washington ante las revelaciones de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés) espiaba a la presidenta. Aunque es evidente que el viaje de Dilma estuvo motivado por la crisis que atraviesa su gobierno, con menos del 10% de apoyo en la sociedad, las consecuencias se resumen en un completo viraje de su política exterior.

 

La mayoría de los analistas coincide con la corresponsal de Clarín en el sentido de que estamos ante “un rediseño en las relaciones continentales (entre América del Norte, del Sur y Central), como se vio en la Cumbre de las Américas en Panamá y, especialmente, en la reanudación de los vínculos diplomáticos, comerciales y políticos, entre Washington y La Habana”[5].

 

Los acuerdos de Washington

 

La página oficial del Palacio de Planalto divulgó la lista de acuerdos firmados el 30 de junio entre Obama y Rousseff, que incluyen siete áreas: comercio exterior, medio ambiente y energía, previsión social, defensa, agricultura, educación y ciencia, y tecnología. Destaca que Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil detrás de China y “el mayor inversor extranjero en Brasil” con un stock de 116.000 millones de dólares[6].

 

En cuanto al comercio exterior Dilma propuso doblarlo en la próxima década. La Declaración Conjunta sobre Cambio Climático establece el compromiso de ambas naciones de llevar al 20% la participación de fuentes renovables en la matriz energética para 2030. Brasil se compromete a reforestar 12 millones de hectáreas de selvas y alcanza en 2030 el “deforestación ilegal cero”, en tanto los Estados Unidos se comprometen a reducir del 26 al 28% la emisión de gases de efecto invernadero para 2025.

 

El acuerdo sobre medio ambiente fue el más difundido por los gobiernos. Acordaron también la libre importación de carne vacuna brasileña, después de 15 años de negociaciones, ya que hasta ahora sólo podía ingresar carne procesada. La medida favorece, según Planalto, al 95% de la agroindustria de exportación de Brasil. En el área de la cooperación científica y tecnológica se firmaron siete acuerdos, que van desde los desastres naturales hasta las energías limpias.

 

En el área espacial se acordó la participación de investigadores brasileños en centros de la NASA y la participación de científicos en los estudios estadounidenses sobre el sol (heliotermia) y el clima espacial.

 

En cuanto a la defensa, los dos países “van a desarrollar un proyecto de defensa conjunto, que debe incluir acuerdos tecnológicos y asociación entre empresas brasileñas y estadounidenses en el área de la defensa para, por ejemplo, la compra y venta de equipamientos y armamentos”[7].

 

El Comunicado Conjunto emitido el mismo día 30, menciona los diversos foros bilaterales existentes entre ambos países, destacando el Diálogo de Asociación Global, el Diálogo Económico y Financiero, el Diálogo Estratégico de Energía y el Diálogo de Cooperación en Defensa, así como foros sectoriales como el de Altos Ejecutivos Brasil-Estados Unidos que se reunió en Brasilia el 18 y 19 de junio, y varias comisiones comerciales.

 

El comunicado destaca que Dilma mencionó el “lanzamiento de un nuevo ciclo de concesiones para inversiones en el sector de infraestructura de Brasil, que abre oportunidades para empresas estadounidenses de 64.000 millones de dólares, a lo largo de varios años”[8]. Llama la atención la apertura a de un sector que hasta ahora venía siendo monopolizado por las constructoras brasileñas, hoy cuestionadas por las denuncias de corrupción en Petrobras.

 

Otra mención importante en el comunicado, se refiere a papel de la OEA: “Los presidentes reconocen la importancia de la Organización de los Estados Americanos en la defensa y promoción de la gobernabilidad democrática y de los derechos humanos”. A la vez, congratulan al nuevo secretario general, el uruguayo Luis Almagro, ex canciller del gobierno de José Mujica, y se comprometen a “trabajar con él para revitalizar la Organización, de modo ayude efectivamente a los Estados Miembros a hacer frente a los desafíos hemisféricos”.

 

En contraste con esa importante mención, apenas se alude a la Unasur por su “promoción del diálogo político en Venezuela” y su supervisión de las elecciones legislativas de diciembre. Parece evidente que la diplomacia brasileña ha definido un viraje en el que comienza a privilegiar a la OEA frente a la Unasur y a la Celac, que ni siquiera es nombrada en el comunicado. En los próximos meses podremos ver si, efectivamente, Unasur es relegada a un papel consistente en resolver problemas menores, mientras los grandes temas quedan en manos de la OEA.

 

El enigma de los acuerdos de Defensa

 

Antes de viajar al encuentro con Obama, el gobierno brasileño se empeñó en que el parlamento votara dos acuerdos que habían sido firmados en Washington el 12 de abril de 2010. Que esos acuerdos estuvieran pendientes de aprobación parlamentaria durante cinco años, es un hecho significativo.

 

Si bien el Acuerdo sobre Protección de Informaciones Militares tiene especificaciones claras sobre la creación de un cuadro jurídico para el intercambio seguro de informaciones, que incluye el intercambio de tecnologías, el Acuerdo Bilateral sobre Cooperación en Materia de Defensa, suena muy general y poco específico.

 

En el comunicado oficial, se dice que el Acuerdo “permitirá la realización de entrenamientos conjuntos, cursos y pasantías, y facilitará las negociaciones comerciales de equipamientos y armamentos”[9]. También incluye el encuentro de instituciones de defensa, intercambio de estudiantes, instructores y personal de entrenamiento, visitas de navíos y desarrollo e implementación de programas y proyectos de tecnología de defensa[10].

 

El ministro Wagner acudió con 17 empresarios de la Asociación Brasileña de Industrias de Materiales de Defensa y Seguridad, presentó los principales programas de defensa a la Cámara de Comercio de Estados Unidos y dejó claro el deseo de su gobierno de “agilizar los acuerdos bilaterales que estimulen una mayor asociación estratégica”.

 

En este punto, y ante la falta de aclaraciones de los gobiernos, aparecen una serie de dudas y especulaciones. Por un lado aparece, con total claridad, el deseo de vender más equipamiento militar a Estados Unidos. Brasil importó 42,4 mil millones de dólares y exportó a Estados Unidos 31,4 mil millones. Esa disparidad en la balanza comercial de defensa quiere ser reducida por el gobierno de Rousseff.

 

Pero el Acuerdo va más allá, aunque no se ha informado cuál será el “proyecto en el área de defensa” que ambos países van a desarrollar. Sin datos oficiales, sólo caben aproximaciones que suelen provenir de los medios especializados donde trabajan ex militares o periodistas afines al mundo militar.

 

Según un análisis de Defesanet, una de las principales analistas de los temas militares, señala que “una de las premisas básicas de los Estados Unidos, según especialistas, es la separación de Rusia del programa espacial brasileño”[11]. El análisis asegura que Estados Unidos no quiere que los rusos participen en la producción de vehículos de lanzamiento de satélites o transfiriendo su tecnología de misiles balísticos al brasileño Programa Nacional de Actividades Espaciales.

Antes de viajar a Washington, el ministro Wagner visitó durante una semana empresas e institutos en São José dos Campos, el polo industrial-militar de Brasil. En especial, visitó las empresas Mectron y Avibras para “identificar posibilidades y programas de interés para los Estados Unidos”[12]. Ambas son empresas estratégicas en el área espacial.

 

Mectron está integrada en Odebrecht Defensa y Tecnología y fabrica armamentos inteligentes (como misiles de alta precisión), radares y sistemas de comunicaciones. Es la única empresa en América Latina con capacidad para fabricar misiles antirradiación y una de las tres del mundo que posee esa tecnología[13]. Odebrecht tiene a su director preso por el escándalo de corrupción en Petrobras, aunque aún no ha sido juzgado.

 

Avibras fabrica artillería y sistemas de defensa, cohetes y misiles. Su producto más conocido es el Astros II, un sistema de lanzadores múltiples de cohetes con alcance de hasta 300 kilómetros ampliamente utilizado por Irak en la Guerra del golfo y más recientemente por Arabia Saudita[14]. Se desempeñó en el Centro de Lanzamiento de Alcántara en la construcción de cohetes, la principal base aeroespacial brasileña.

 

Ambas empresas trabajan juntas en el diseño y fabricación de misiles anti-navío para la Armada brasileña que tiene como uno de sus objetivos la defensa de los yacimientos de petróleo en la plataforma marítima, de la que ya se extraen 800.000 barriles diarios.

 

En las relaciones bilaterales han existido dos áreas críticas en temas de defensa: la nuclear y la espacial. Estados Unidos bloqueó el desarrollo de tecnología nuclear que Brasil estaba alcanzando gracias a un Acuerdo Nuclear con Alemania en 1975, con transferencia de tecnología[15].

 

Presionado por el gobierno estadounidense, el presidente Cardoso firmó en 1997 el Tratado de No Proliferación Nuclear que durante 29 años fue considerada en el país como “la legitimación de un orden internacional fundado en el desequilibro de derechos y obligaciones de los Estados” ya que consagraba privilegios a los cinco miembros del consejo de seguridad de Naciones Unidas[16].

 

En el área espacial los conflictos se iniciaron en el mismo período. En ambas áreas el Pentágono parece haber trazado una línea roja. Moniz Bandeira asegura que “el gobierno de Washington continuó bloqueando e impidiendo la adquisición de los componentes necesarios para la continuidad de los programas nuclear, espacial y del avión AMX”, un caza ítalo-brasileño[17].

 

En 1995 Brasil adhirió al Missile Technology Control Regime (MTCR) creado en 1987 por países de Occidente para prevenir la proliferación de misiles y tecnología espacial. y en 1992 retiró el programa espacial de la esfera militar[18]. Con esos pasos esperaba mejorar las relaciones con Estado Unidos en un período caracterizado por la ofensiva conservadora del “Consenso de Washington”.

 

El Centro de Alcántara

 

El Centro de Lanzamiento de Alcántara, en el estado de Maranhão, es el núcleo del programa espacial brasileño, que ha tenido muchos problemas y fracasos.

La nota divulgada por el Pentágono es tan ambigua como las que difundió el ministerio de Defensa de Brasil. “El secretario Carter y el ministro Wagner discutieron la importancia de profundizar el comercio y la tecnología de defensa señalando las oportunidades para la cooperación en el co-desarrollo y la co-producción en el futuro”[19].

 

Pero hay varios datos previos que hacen pensar que, efectivamente, los proyectos a desarrollar pertenecen al área espacial, lo que coloca la base de Alcántara en el centro de esta historia. La base se construyó en 1983 para sustituir al Centro de Lanzamiento de Barrera del Infierno, que tenía dificultades por su proximidad con centros poblados. Por su cercanía con el Ecuador, Alcántara es considerada una de las bases mejor situadas del mundo para lanzamientos de satélites[20]. Entre 1990 y 2000 realizó casi 30 lanzamientos de pequeños y medianos cohetes con objetivos científicos.

 

En el año 2000 el presidente Cardoso firmó un Acuerdo de Salvaguardas Tecnológicas con Estados Unidos que preveía que el Pentágono asumiera el control completo de Alcántara. El acuerdo otorgaba a Estados Unidos estatus de extraterritorialidad por el cual el Estado brasileño no podía controlar la base ni fiscalizar la entrada de equipos. Llegaba incluso a prohibir que los recursos por el arrendamiento de la base fueran usados para desarrollar el programa espacial brasileño[21].

 

Moniz Bandeira es uno de los más respetados analistas de la política exterior brasileña, y asegura que la cesión de la base a Estados Unidos tuvo “enorme resistencia dentro de las fuerzas armadas, donde gran parte de la oficialidad entendió que cerraría, al este, el cerco sobre la Amazonia brasileña, pues estaría situada, estratégicamente, en la entrada de la principal vía de acceso, este-oeste, lo que daría a los Estados Unidos facilidades para reunir medios de apoyo logístico en una eventual tentativa de ocupar el valle de los ríos Amazonas/Solimões”[22].

Debe decirse que las fuerzas armadas brasileñas consideran que la Amazonia es un espacio crítico cuyo control no debe ser dejado a ninguna potencia extranjera. En paralelo, los militares tienen una larga desconfianza de los Estados Unidos, intensificada bajo la segunda presidencia de Getúlio Vargas (1951-1954), que llevó al presidente Ernesto Geisel a denunciar, en 1977, el Acuerdo de Asistencia Militar firmado en 1952 por considerar que lesionaba los intereses del país[23].

 

En 2001, la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados decidió no aprobar el Acuerdo de Salvaguardas Tecnológicas con Estados Unidos[24]. En 2003, al llegar Lula a la presidencia, el proyecto de acuerdo fue archivado definitivamente y el nuevo gobierno decidió, el 21 de octubre 2003, firmar un acuerdo de cooperación con Ucrania para impulsar la industria aeroespacial con la creación de la empresa Alcántara Cyclone Space.

 

Poco antes, el 22 de agosto de 2003, se produjo un accidente en Alcántara cuando se incendió un cohete matando a 21 técnicos y destruyendo la base de lanzamiento. Algunos medios aseguraron que se trató de un sabotaje estadounidense, pero la investigación de la fuerza aérea no pudo establecer con precisión las causas del cortocircuito que provocó el incendio[25].

 

En 2011 Wikileaks reveló cables del Departamento de Estado a la embajada en Brasilia de 2009, donde queda claro que no apoya el programa espacial y presiona a Ucrania para que no transfiera tecnología espacial a Brasil. Los telegramas dicen que Estados Unidos “no apoyamos el programa nativo de vehículos de lanzamiento espacial de Brasil”; agregan que no se oponen a la existencia de la base de Alcántara, “mientras tal actividad no sea el resultado de la transferencia de tecnología de cohetes a Brasil”[26].

 

El 9 de abril trascendió que el gobierno brasileño decidió cancelar el acuerdo de cooperación espacial con Ucrania que, en realidad, nunca consiguió despegar[27]. Finalmente, el 30 de junio se concretan los acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y Brasil. En los últimos años Rusia venía avanzando acuerdos de defensa con Brasil. En 2008 Rusia vendió un lote de 12 helicópteros de ataque MI-35 y estaba casi cerrada la compra de sistemas de defensa Pantsir para los Juegos Olímpicos, pero luego de tres años de negociaciones no se concreta su llegada.

En diciembre de 2014, el viceprimer ministro ruso Dmitry Rogozin, encargado del sector de defensa y aeroespacial visitó Brasil. La aeronáutica Embraer se negó a recibirlo, porque “la empresa teme una indisposición de Estados Unidos” que es su principal mercado[28]. En tanto, Odebrecht le abrió las puertas de Mectron y además la comitiva visitó Avibras.

 

En los próximos meses los hechos hablarán por sí mismos. Uno de ellos es la cooperación militar en el área aeroespacial con Estados Unidos. Pero el otro, no menos importante, es si Petrobras seguirá controlando los yacimientos de petróleo en la plataforma marítima, conocidos como pre-sal. Vale recordar que destacados miembros de la oposición –que hoy pretende derribar a Dilma- prometieron a empresas estadounidenses modificar la legislación para facilitarles el acceso al petróleo brasileño, hasta ahora bajo control de la empresa estatal[29].

 

El retorno de la guerra fría en las relaciones internacionales, parece traducirse en nuevos alineamientos en la región latinoamericana, en gran medida fruto de las presiones cruzadas de las grandes potencias. En un momento en que Brasil atraviesa una fuerte inestabilidad económica y política, el acercamiento a Estados Unidos puede cortar las alas de una región que había dado sólidos pasos hacia su independencia y reafirmar su subordinación como “patio trasero”.

 

Raúl Zibechi  

20 / julio / 2015

Programa de las Américas

http://www.cipamericas.org/es/archives/15554

 

[1] “Brasil e Estados Unidos vão desenvolver projeto na área de defesa“, Ministerio da Defesa, 29 julio de 2015, en http://www.defesa.gov.br/noticias/16131-brasil-e-estados-unidos-vao-desenvolver-projeto-na-area-de-defesa

[2] “EE.UU. señala a Brasil como su principal socio en Sudamérica”, Clarin, 1de julio de 2015, en http://www.clarin.com/mundo/Dilma_Rousseff-Barack_Obama-Estados_Unidos-Brasil_0_1385861836.html

[3] “Consideramos o Brasil uma potência global, afirma Obama em encontro com Dilma”, Presidencia da Republica, 30 de junio de 2015, en http://blog.planalto.gov.br/consideramos-o-brasil-uma-potencia-global-afirma-obama-em-encontro-com-dilma/

[4] “The problem with Dilma Rousseff, The New Yorker, 27 de junio de 2015, en http://www.newyorker.com/news/news-desk/the-problem-with-dilma-rousseff

[5] “EE.UU. señala a Brasil como su principal socio en Sudamérica”, Clarin, 1de julio de 2015.

[6] “Conheça os acordos firmados por Dilma e Obama nos Estados Unidos”, Portal Planalto, 30 de junio de 2015 en http://www2.planalto.gov.br/noticias/2015/06/conheca-os-acordos-firmados-por-dilma-rousseff-e-barack-obama-nos-estados-unidos

[7] “Conheça os acordos firmados por Dilma e Obama nos Estados Unidos”, Portal Planalto, 30 de junio de 2015.

[8] “Comunicado Conjunto da Presidente Dilma Rousseff e do Presidente Barack Obama, Washington, 30 de junho de 2015”, en http://www.defesanet.com.br/br_usa/noticia/19602/BR-US—Comunicado-Conjunto—30-Junho-2015/

[9] “Brasil e Estados Unidos vão desenvolver projeto na área de defesa”, Ministerio da Defesa, 29 julio de 2015.

[10] “Condicionantes para a ajuda ao Brasil”, Defesanet, 9 de julio de 2015.

[11] “Condicionantes para a ajuda ao Brasil”, Defesanet, 9 de julio de 2015 en http://www.defesanet.com.br/br_ru/noticia/19682/BR-US—Condicionantes-para-a-ajuda-ao-Brasil/

[12] “Industrias de defesa de Sao José ficam entusiasmadas com acordos com os EUA”, Defesaner, 30 de junio de 2015 en http://www.defesanet.com.br/br_usa/noticia/19600/Industrias-de-defesa-de-Sao-Jose-ficam-entusiasmadas-com-acordos-com-os-EUA/

[13] http://odebrecht.com/pt-br/negocios/nossos-negocios/defesa-e-tecnologia

[14] https://www.avibras.com.br/site/pt/

[15] Aunque Estados Unidos impulsó el golpe de Estado de 1964, hubo fuertes choques de intereses geopolíticos entre Brasilia y Washington que se intensificaron en la década de 1970. Luiz Alberto Moniz Bandeira, As Relações Perigosas: Brasil-Estados Unidos (De Collor a Lula, 1990-2000), Editora Civilização Brasileira, Rio de Janeiro 2010, p. 39-40 y 54.

[16] Idem p. 143.

[17] Idem p. 146.

[18] Idem p. 146. Para MCTR véase https://en.wikipedia.org/wiki/Missile_Technology_Control_Regime

[19] U. S. Deparment of Defense, Release No: NR-257-15, 29 de junio de 2015 en http://www.defense.gov/Releases/Release.aspx?ReleaseID=17361

[20] https://pt.wikipedia.org/wiki/Centro_de_Lançamento_de_Alcântara

[21] Un detallado análisis del acuerdo en Luiz Alberto Moniz Bandeira, ob. cit. pp. 193-203.

[22] Idem pp. 193-194.

[23] Idem p. 204.

[24] Idem p. 293 y http://www1.folha.uol.com.br/fsp/brasil/fc2108200114.htm

[25] http://super.abril.com.br/ciencia/sabotagem-do-tio-sam

[26] “EUA tentaram impedir programa brasileiro de foguetes, revela WikiLeaks”, O Globo, 25 de enero de 2011 en http://oglobo.globo.com/mundo/eua-tentaram-impedir-programa-brasileiro-de-foguetes-revela-wikileaks-2832869#ixzz3fj1SEsol

[27] “Brasil vai cancelar acordo com Ucrânia para lançar foguetes”, Folha de Sao Paulo, 9 de abril de 2015.

[28] “ Embraer rejeita visita de vice-premiê e gera mal-estar entre Rússia e Brasil”, Valor, 17 de diciembre de 2014, en http://www.valor.com.br/brasil/3826320/embraer-recusa-visita-de-autoridade-e-irrita-moscou

[29] https://wikileaks.org/Nos-bastidores-o-lobby-pelo-pre.html

 

 

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