{"id":9881,"date":"2024-04-30T01:26:49","date_gmt":"2024-04-30T01:26:49","guid":{"rendered":"https:\/\/pueblosencamino.org\/?p=9881"},"modified":"2024-04-30T01:47:43","modified_gmt":"2024-04-30T01:47:43","slug":"ollas-comunitarias-avivando-las-llamas-de-la-memoria-y-la-rebelion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pueblosencamino.org\/?p=9881","title":{"rendered":"Ollas comunitarias: Avivando las llamas de la memoria y la rebeli\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Alrededor de las tulpas, que son el fuego milenario del encuentro, de la herencia, de los sabores y saberes, se trenza nuestra relaci\u00f3n con los territorios, se teje la memoria, se resiste y se aviva el fuego de la resistencia y de la libertad. Hoy, a\u00fan este espacio de llamas y afectos pretenden usurparlo, proclamarlo, hacerlo imagen y propaganda, para despu\u00e9s de rob\u00e1rselo vaciarlo de sentido y destruirlo como moda y mercanc\u00eda pasajera. Pero la tulpa, ese centro de mujeres con la tierra en colectivo y familia, ese coraz\u00f3n de libertad e intimidad, ese poder ser nosotrxs sin que nos vean ni nos juzguen para pervivir, no tiene precio ni puede caber en el mercado. Este bosquejo las rememora, las invoca y nos convoca a cuidarnos cuid\u00e1ndolas. A defenderlas defendi\u00e9ndonos. Son la vida en torno al fuego que nos mantienen de pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las vecinas sienten las mismas necesidades, cuando las vecinas hablan de sus problemas, o cuando las vecinas se juntan y sienten la misma hambre, muchas veces se autoorganizan alrededor de la comida, alrededor del fuego, alrededor de sus propios desaf\u00edos. As\u00ed ha pasado hist\u00f3ricamente y sigue pasando actualmente, tambi\u00e9n en los grandes y peque\u00f1os levantamientos, movilizaciones, y marchas, donde particularmente las mujeres y todo aquel que ejerce cotidianamente el cuidado de la vida garantiza tambi\u00e9n la alimentaci\u00f3n durante las acciones sociales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, en el Paro Nacional de 2021 en lo que llaman Colombia, cuando la juventud convoc\u00f3 a levantarse contra el aumento de los impuestos y los recortes a la salud propuestos por el gobierno del Presidente Iv\u00e1n Duque M\u00e1rquez, y luego cientos de miles de personas se sumaron buscando transformaciones sociales, las ollas comunitarias, sostenidas por el fuego, fueron el pilar esencial de la alimentaci\u00f3n de las primeras l\u00edneas, del levantamiento que estall\u00f3 en las calles por m\u00e1s de sesenta d\u00edas.  De esos hombres, mujeres y diversidades que se pon\u00edan delante de las marchas, frente a los plantones y dem\u00e1s acciones colectivas para cuidar las movilizaciones, para proteger al pueblo. Muchxs de ellxs fueron asesinados, desparecidos, torturados, encarcelados por el estado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se sabe con exactitud cu\u00e1ntas ollas comunitarias se gestaron, s\u00f3lo se sabe que quienes pasaban cerca de la olla donaban de lo poco que ten\u00edan en su casa -arroz, fr\u00edjol, lentejas, sal, aceite, papas, pl\u00e1tanos, o todo lo que estuviera a su alcance- y los distintos ingredientes se cocinaron en diversos arroces, sopas, sancochos y caldos en ollas gigantes comunales que alimentaron a las masas movilizadas en las ciudades. Grupos de mujeres y hombres recolectaban los alimentos, y luego los seleccionaban, los preparaban para que las ollas comunitarias estuvieran en acci\u00f3n constante. Mientras lavaban, pelaban, picaban, condimentaban y mezclaban los alimentos para lograr un deliciosa y humeante sopa, tambi\u00e9n compart\u00edan palabra sobre la lucha en las calles,&nbsp; sus necesidades, las mentiras de los medios de comunicaci\u00f3n, la represi\u00f3n, la resistencia, y sus sue\u00f1os adem\u00e1s de la vida y la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ollas comunitarias fueron ese lugar donde llegaban los muchachos y las muchachas a disfrutar de una buena comida, ah\u00ed se alimentaron colectivamente luchando juntxs por una causa com\u00fan. De hecho, varios j\u00f3venes empobrecidos y firmes en las primeras l\u00edneas, dec\u00edan que durante el paro lograron comer tres veces al d\u00eda gracias a las ollas comunitarias. A la vez, varias familias y colectivos, desde sus casas prepararon alimentos y bebidas para llevarles directamente hasta donde estaban las barricadas, porque les preocupaba cuidar a la juventud movilizada y tambi\u00e9n les indignaba que la llamada fuerza p\u00fablica derribara las ollas comunitarias para dejarles sin alimentos. Pese a esto, las ollas comunitarias se mantuvieron en palabra y acci\u00f3n para la movilizaci\u00f3n extensa. Ojal\u00e1 se sigan sosteniendo desde la autogesti\u00f3n y la solidaridad de los pueblos, m\u00e1s all\u00e1 de las ataduras que las institucionaliza y las hace dependientes del estado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fuego que me habita<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/fuego.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"720\" src=\"https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/fuego.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2674\" srcset=\"https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/fuego.jpg 960w, https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/fuego-300x225.jpg 300w, https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/fuego-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Desde ni\u00f1a, el fuego ha formado parte de mi vida cotidiana. Infinitos recuerdos de nuestra relaci\u00f3n cotidiana con el fuego ahora me habitan. Las tulpas siempre me remiten a sue\u00f1os, se\u00f1as, relatos, consejos, plantas, remedios, sabores, colores, olores, sonidos, tristezas y alegr\u00edas. Recuerdo la tulpa en nuestra casa en las monta\u00f1as del resguardo ind\u00edgena de Jambal\u00f3, al suroccidente de lo que llaman Colombia; sus tres piedras grandes en el suelo, casi en el centro de la cocina, con pedazos de le\u00f1a ardiente. Siempre cerca permanec\u00edan las ollas de comida, las aguas medicinales, el caf\u00e9 colado y la coca tostada que daban toda la energ\u00eda para el trabajo cotidiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo a la abuela y al abuelo maternos, con qui\u00e9nes tuve el privilegio de vivir mi ni\u00f1ez. Ellxs siempre cerca de la tulpa pregunt\u00e1ndonos por nuestros sue\u00f1os; explic\u00e1ndonos el sentido de las se\u00f1as (vibraciones corporales) para que reconoci\u00e9ramos los mensajes de la Madre Tierra; indic\u00e1ndonos c\u00f3mo usar las plantas para protegernos y cuidar el territorio; y aconsej\u00e1ndonos desde sus experiencias y contradicciones para caminar la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos ense\u00f1aron a entender las se\u00f1ales del fuego. Cuando el fuego suena ahogado, por ejemplo, como si desde adentro del fog\u00f3n alguien estuviera soplando, es porque pronto llegar\u00e1 una visita. Entonces debemos coger un poquito de ceniza y tirarla al fog\u00f3n diciendo en voz alta, \u201cQue no llegue con las manos vac\u00edas, que traiga algo\u201d. O cuando el fuego echa chispas y suenan como peque\u00f1as explosiones agudas, es porque va a llegar una persona de mal genio. As\u00ed lo aprend\u00ed con la abuela y as\u00ed lo vivencio hoy mismo, aqu\u00ed y ahora, con mi familia en las monta\u00f1as que me habitan.<\/p>\n\n\n\n<p>En el 2013 cuando particip\u00e9 en la \u201cEscuelita de la Libertad seg\u00fan las y los Zapatistas\u201d, estando en la casa de una familia de las bases de apoyo, el fuego empez\u00f3 a hacer chispas. La compa\u00f1era escuch\u00f3 las memorias de mi abuela mientras hac\u00edamos las labores dom\u00e9sticas necesarias para comer unas deliciosas tortillas. Expliqu\u00e9 a la compa\u00f1era que probablemente estaba por llegar una persona de mal genio a la casa. Al poco tiempo se acerc\u00f3 una mujer a la casa. La compa\u00f1era sorprendida me dijo: \u201cah\u00ed lleg\u00f3 mi comadre y s\u00ed es muy corajuda!!!\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra relaci\u00f3n con el fuego es fundamental en la intimidad familiar y tambi\u00e9n en la colectividad territorial. Los fuegos de la intimidad familiar se tejen en la colectividad territorial, no solamente por el aporte material que cada familia lleva, sino tambi\u00e9n por la energ\u00eda espiritual que cada familia dispone para la comunidad. Este tejido de fuegos tambi\u00e9n ha parido palabras y acciones colectivas para defender la vida, m\u00e1s all\u00e1 de la ruralidad y la urbanidad, que el estado nos ha asignado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las ollas comunitarias&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/javiersule.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/comunidad-nasa-alrededor-del-fogc3b3n-resguardo-las-mercedes.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Revivo hoy la memoria de las ollas comunitarias que ayudamos a atizar en las monta\u00f1as de Jambal\u00f3 en 1986, cuando mi mam\u00e1 lleg\u00f3 como maestra a la vereda El Voladero. &nbsp;La comunidad hac\u00eda festivales para autogetionar recursos y las clausuras de la escuelita eran el \u00e1mbito com\u00fan que permit\u00eda so\u00f1ar una mejor educaci\u00f3n. Recuerdo a las comadres, a las parteras, y a las vecinas llegando con algo de su huerta y cuchillo en la mano para cocinar. Recuerdo a los jornaleros, m\u00fasicos y vecinos llegando con le\u00f1a, y machete en mano por si hac\u00eda falta algo m\u00e1s. Le hac\u00edamos minga- trabajo colectivo ancestral donde todxs aportamos- a la vida para disfrutar en comunidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todas y todos camin\u00e1bamos una acci\u00f3n colectiva para lograr una escuelita digna, una mejor educaci\u00f3n, una ni\u00f1ez alegre, una comunidad organizada. Desde ese espacio se so\u00f1aba y se gestaba la vida cotidiana alrededor del fuego, en esa \u00e9poca casi todxs ten\u00edan la tulpa en sus casas. Las reuniones en la escuela no s\u00f3lo eran espacios para hablar de los avances y retrocesos de lxs estudiantes, sobre todo, eran para abordar las problem\u00e1ticas de la comunidad y buscar salidas colectivas. No todo era color de rosa, pero mantener el fuego encendido durante las distintas acciones colectivas garantiz\u00f3 mantener la organizaci\u00f3n comunitaria en su momento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las ollas comunitarias, m\u00e1s conocidas localmente como fogones en nuestros territorios, siempre han acompa\u00f1ado los trabajos comunales a trav\u00e9s de las mingas. Han estado presentes en los trueques y en las asambleas; han alimentado las fiestas tradicionales; y nunca han faltado en las movilizaciones y acciones colectivas que hemos caminado m\u00e1s organizadamente desde el Consejo Regional Ind\u00edgena del Cauca<sup>[2]<\/sup> desde hace 50 a\u00f1os en la Madre de los Bosques (Kauka, en idioma Namtrick de mi pueblo Misak).<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros fogones han sido alimentados por la determinaci\u00f3n y las solidaridades en las monta\u00f1as, por la reciprocidad entre nosotrxs y la tierra, y por la necesidad de lograr un objetivo com\u00fan entre pueblos originarios: recuperar la tierra. Para este objetivo, mi abuelo me contaba que hac\u00edan fiestas grandes para recaudar recursos, pero que casi siempre llegaba la Polic\u00eda a derribar las ollas comunitarias y a botar las canoas de chicha para da\u00f1ar la acci\u00f3n colectiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Derribar las ollas comunitarias pr\u00e1cticamente ha sido ley. El estado y la polic\u00eda as\u00ed lo han hecho en todas partes para desestabilizar nuestra organizaci\u00f3n. Aun as\u00ed, las ollas comunitarias han sido el coraz\u00f3n de las luchas territoriales, y ahora con m\u00e1s necesidad en las ciudades, pues han sido el refugio para mitigar el hambre causado por los extractivismos y despojos que mercantilizan la tierra y la vida misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En las ciudades hay experiencias bonitas. Hay quienes han resistido la crisis de los sistemas que caen sobre sus espaldas, gracias a la colectividad alrededor del fog\u00f3n y han logrado alimentarse pese al empobrecimiento al que han sido sometidxs en espacios urbanos. La juntanza entre gente desterrada y gente empobrecida en las ciudades les ha permitido no s\u00f3lo luchar por la comida a trav\u00e9s de ollas comunitarias, adem\u00e1s alimentar las rebeld\u00edas para garantizar una vida digna.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fuego alimenta al cuerpo y al esp\u00edritu&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/flacso.edu.ec\/accionnoviolenta\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/foto-ollas-comunitarias-867x600.jpeg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>En los levantamientos, en los paros, en las revueltas, en las huelgas, en las marchas, en los plantones, en las asambleas populares, en los cortes de ruta, en las recuperaciones de tierra, en los congresos comunales, en la apropiaci\u00f3n de f\u00e1bricas, en los bloqueos de v\u00edas, en los tribunales populares,&nbsp; en los piquetes y en las barricadas \u2026 el fuego siempre ha estado presente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El fuego nos ayuda a soportar bajas temperaturas y a cocinar alimentos para resistir, entre muchas otras. Las ollas comunitarias y el fuego son una pareja necesaria. Han estado presentes y son vitales alimentando las dignas rebeld\u00edas que denuncian e interpelan a los estados, a las transnacionales y a todos los otros poderes que siempre nos oprimen. En su mayor\u00eda, las ollas comunitarias, han sido el fruto de la autoorganizaci\u00f3n, la autogesti\u00f3n y el autocuidado, mucho m\u00e1s all\u00e1 de las promesas y mentiras del estado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde mucho tiempo atr\u00e1s, en territorios ruralizados y en territorios urbanizados, las luchas contra el hambre, por la tierra y por el agua, han sostenido las ollas comunitarias como pr\u00e1ctica para la vida y eje central para alimentarse colectivamente. Sin irnos muy atr\u00e1s, bastar\u00eda recordar a algunos referentes ejemplares que en varias latitudes han atizado los fuegos de lucha:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Comit\u00e9 de Amas de Casa de la Mina Siglo XX que se fund\u00f3 en los a\u00f1os 60 por las esposas de los mineros de esta\u00f1o de la Mina Siglo XX en Potos\u00ed en lo que llaman Bolivia. Estas mujeres se organizaron contra la represi\u00f3n y el encarcelamiento de sus esposos que marcharon por el pago del salario. Ellas&nbsp; exig\u00edan la libertad de los mineros, el abastecimiento de alimentos y el pago del trabajo. Entre ellas se distingui\u00f3 como una de las m\u00e1s aguerridas, la se\u00f1ora Domitila Barrios de Chungara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n la Comunidad Urbana Autogestionada Villa El Salvador, que surgi\u00f3 en 1973 del esfuerzo de familias empobrecidas en Lima en lo que llaman Per\u00fa, en donde las mujeres se organizaron para garantizar su alimentaci\u00f3n. En ese contexto, Mar\u00eda Elena Moyano, una de las grandes referencias de esta comunidad autogestionada, fund\u00f3 el Club Micaela Bastidas, preocupada por las problem\u00e1ticas de la mujer, por la educaci\u00f3n y por la salud de las familias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Veracruz, en lo que llaman M\u00e9xico, hay tambi\u00e9n la inspiraci\u00f3n de Leonila V\u00e1squez, quien en 1994, conmovida por lxs migrantes centroamericanos que pasan en la \u201cbestia\u201d (tren de la muerte) para cumplir su \u201csue\u00f1o americano\u201d, decidi\u00f3 compartir lo poco que ten\u00eda para su familia y entregarlo en \u201clanches\u201d, lanzando las bolsas de comida&nbsp; al tren para lxs migrantes. Hoy son m\u00e1s mujeres, conocidas como Las Patronas quienes siguen el legado de Leonilda y ahora tienen m\u00e1s apoyo para cumplir con esta labor humanitaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y el movimiento piquetero, que se gest\u00f3 a finales de los 90 en Buenos Aires en lo que llaman Argentina. \u201cPiquetes\u201d (cortes de ruta, bloqueos) fueron instalados en varias partes de la ciudad rechazando&nbsp; la precarizaci\u00f3n del trabajo y el hambre como consecuencia del neoliberalismo rampante. En el 2001, se consolidan los \u201cpiquetes\u201d tambi\u00e9n con la valent\u00eda y dignidad de las mujeres que tienen m\u00e1s visibilidad siendo parte fundamental no s\u00f3lo de la alimentaci\u00f3n com\u00fan sino en todos los \u00e1mbitos de cuidado durante los piquetes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es s\u00f3lo una muestra de un sinf\u00edn de ilustraciones. Y sin duda, las ochenta fogatas de Cher\u00e1n en la meseta pur\u00e9pecha en lo que llaman M\u00e9xico son nuestra referencia. D\u00eda y noche durante m\u00e1s de seis meses se resisti\u00f3, encendido por las mujeres prendiendo las fogatas que, a su vez, se convirtieron en la chispa del gobierno comunal k\u00b4eri que hoy inspira y contagia al mundo.<sup>[3]<\/sup>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la pandemia, el hambre, el hartazgo y la indignaci\u00f3n fueron lo que obligaron a los pueblos a organizarse. Vieron claramente la necesidad de alimentarse colectivamente para resistir el sometimiento econ\u00f3mico; la urgencia de estallar juntxs frente a pol\u00edticas y reformas que se siguen empobreciendo; y la premura para decidir como sostener los distintos levantamientos y garantizar la vida. Adem\u00e1s, en un contexto de fascismo creciente, de abandono social y de guerras presentes y otras en ciernes, es insuficiente nombrar a las autoproclamadas Madres Primera L\u00ednea en las ollas comunitarias desde lo que llaman Chile, Ecuador, Colombia, o Per\u00fa &#8211; las mujeres- que son fundamentales para autogestionar todo en la vida cotidiana, adem\u00e1s cuando se juntan, logran alimentar revoluciones. Tambi\u00e9n hay que mencionar a las madres, a las mujeres, a la ni\u00f1ez, y a la juventud que d\u00eda a d\u00eda est\u00e1 siendo bombardeada, desterrada, y desaparecida, y hasta impedida de gestar sus propias ollas comunitarias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Habitar el olvido y cuidar las tulpas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/miro.medium.com\/v2\/resize:fit:2800\/format:webp\/0*tBIYvDZ0ZTiT5jzZ\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Entre much\u00edsimas otras ollas comunitarias que ni siquiera se autonombraron, solamente garantizaron comida digna para las resistencias y los sentipensares que caminaron codo a codo en acciones concretas mayoritariamente desde las mujeres. &nbsp;Es decir, de lo m\u00e1s reciente que hemos atestiguado con resistencias desde Abya Yala, no basta con listar los espacios autogestionados, con escribir los nombres de las ollas comunitarias, y con citar las frases de las mujeres cocinando para enumerar la plenitud de las acciones colectivas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que ir m\u00e1s all\u00e1 de los reflectores. Debemos juntarnos en la penumbra para ir garantizando que las ollas comunitarias se consoliden desde la autoorganizaci\u00f3n, el autocuidado y la autogesti\u00f3n y no se pierdan en la pol\u00edtica asistencial que intenta burocratizar hasta la comida. Que no se pierdan en la institucionalizaci\u00f3n que buscan los partidos pol\u00edticos. Que no se conviertan en la bandera de la compa\u00f1era ni del compa\u00f1ero de lucha que se candidatiza para tomar el poder desde arriba. Que sigan germinando como semillas que florecen en tierra fertilizada por la digna rebeld\u00eda y la urgencia de autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En un contexto donde los poderes desde arriba nos han demostrado que por m\u00e1s libertarios que sean siempre deben cumplirle al r\u00e9gimen sacrificando a los pueblos (basta con mirarnos en el espejo desde lo que llaman Venezuela, Nicaragua, Chile, y Bolivia), nuestros fuegos son fundamentales. En un contexto en el que se avecinan otras pandemias, como la del hambre, en el que las guerras siguen siendo el mayor negocio; en el que los extractivismos siguen triunfando, en el que el patriarcado sigue convirtiendo la tierra en mercanc\u00eda, las ollas comunitarias son una necesidad emergente para sostener la vida y las relaciones colectivas entre pueblos. As\u00ed lo sigue demostrando aqu\u00ed y ahora, la Red de Ollas Comunitarias en Popay\u00e1n. &nbsp;Nos invito a sumergirnos en el olvido que habitan las ollas comunitarias, cuando las luces del espect\u00e1culo dejan de darle luz a sus sudorosos rostros y callosas manos detr\u00e1s de las humeantes ollas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>Autora: Vilma Roc\u00edo Almendra Quiguan\u00e1<\/strong>s<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><br>Texto traducido a ingl\u00e9s y publicado en el libro \u00abConstellations of Care: Anarcha-Feminism in Practice\u00bb. Editado por Cindy Barukh Milstein, Pluto Press, Londres, 2024. Ver p\u00e1gina web del libro en ingl\u00e9s:<a href=\" https:\/\/www.plutobooks.com\/9780745349954\/constellationsofcare\/. \"> https:\/\/www.plutobooks.com\/9780745349954\/constellationsofcare\/. <\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>[2]<\/sup> El consejo fue creado en 1971 para luchar por la unidad, por la tierra, por la cultura y por la autonom\u00eda de los pueblos en las monta\u00f1as del Cauca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><sup>[3]<\/sup> Para conocer la historia de estas fogatas y las estructuras de autogobierno comunal que surgieron de ellas, v\u00e9ase Scott Campbell, \u00abThe Bonfires of Autonomy in Cher\u00e1n\u00bb, en Deciding for Ourselves: The Promise of Direct Democracy, editade por Cindy Milstein (Chico, CA: AK Press, 2020), 161-98.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alrededor de las tulpas, que son el fuego milenario del encuentro, de la herencia, de los sabores y saberes, se<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":9884,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[25,9,93,28,26],"tags":[1507,1504,1503,1506,1411,1410,1505,1502,362],"class_list":["post-9881","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-c11-planes-de-vida","category-c45-contextos-sociales-y-politicos","category-destacados","category-c14-economias-alternativas-y-solidarias","category-c13-resistencias-y-luchas-sociales","tag-comida-digna","tag-fogon","tag-fuego","tag-mujeres-primera-linea","tag-ollas-comunitarias","tag-paro-nacional-colombia-2021","tag-resistencia-urbana","tag-tulpa","tag-vilma-almendra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9881","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9881"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9881\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9888,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9881\/revisions\/9888"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9884"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9881"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9881"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9881"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}