{"id":6872,"date":"2018-12-28T03:47:34","date_gmt":"2018-12-28T03:47:34","guid":{"rendered":"http:\/\/pueblosencamino.org\/?p=6872"},"modified":"2018-12-28T03:49:26","modified_gmt":"2018-12-28T03:49:26","slug":"desde-guatemalaindios-hijos-de-puta-aqui-vienen-a-trabajar-cabrones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pueblosencamino.org\/?p=6872","title":{"rendered":"\u2026desde Guatemala\u2026\u201c\u00a1Indios hijos de puta, aqu\u00ed vienen a trabajar, cabrones!\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>Desde Guatemala Sergio Palencia nos comparte un texto inicial sobre el libro Memorias del Tajumulco, escrito por el combatiente kaqchikel Santiago Boc Tay que abarca el per\u00edodo 1974-1981 en el que un ni\u00f1o-joven ind\u00edgena pe\u00f3n-jornalero hace memoria sobre el recorrido hacia la decisi\u00f3n de sumarse a la lucha guerrillera; el camino que lo lleva a hacerse revolucionario. Compartimos este texto justamente cuando <strong><a href=\"https:\/\/twitter.com\/PrensaComunitar\/status\/1078095702536921088\">desde Guatemala se informa que \u201c<\/a><\/strong><em><strong><a href=\"https:\/\/twitter.com\/PrensaComunitar\/status\/1078095702536921088\">en este momento se acciona un Golpe de Estado, desde el poder ejecutivo y la juntita militar que el gobierno de la mano con la Oligarqu\u00eda: Quieren disolver la Corte de Constitucionalidad<\/a><\/strong><\/em><strong><a href=\"https:\/\/twitter.com\/PrensaComunitar\/status\/1078095702536921088\">.\u201d<\/a><\/strong>  <\/p>\n\n\n\n<p>Bajo esta ola fascista global, en una Guatemala que se viene levantando una y otra vez contra un r\u00e9gimen corrupto que se instala a partir de unos \u201c<em>acuerdos de paz<\/em>\u201d en 1996, cuyo prop\u00f3sito central es consolidar la historia que niega y entierra en el olvido la constelaci\u00f3n de luchas de los pueblos con propaganda, terror y corrupci\u00f3n. El r\u00e9gimen Guatemalteco da continuidad a una narativa racista y de despojo en tierras mayas despreciadas y ensangrentadas. Los militares asesinos se hacen gobernantes y, a pesar de las insurrecciones en curso y en ciernes, cambian de rostro y de nombres, pero se ratifican en el poder con el poder violento del enga\u00f1o, la compra y, claro, la guerra. Nunca ha habido paz en Guatemala, nunca. Dice Sergio Palencia al respecto: \u201c<em>La mirada al pasado debe estar presta a desentra\u00f1ar vivencias que rebasan las explicaciones generales. S\u00f3lo teni\u00e9ndolas en cuenta y situ\u00e1ndolas en la mir\u00edada de las luchas humanas se pueden captar como momentos que a\u00fan en el presente exigen vinculaci\u00f3n<\/em>.\u201d Santiago Boc Tay recuerda y al hacerlo teje, trenza y hace memoria; la otra memoria. La forma y el accionar concreto, las fincas y las aldeas, jornalerxs y peones y el levantamiento guerrillero no son f\u00f3rmulas ni recetas desde vanguardias infalibles. Son experiencias en contextos particulares y concretos de un mismo esp\u00edritu, de una misma fuerza, de un entusiasmo que se hace sabidur\u00eda, decisi\u00f3n y toma forma en luchas espec\u00edficas en contextos que las demandan y nos exigen conocerlos y conocernos. \u201c<em>Dos generaciones convergen<\/em>.\u201d\u201c<em>As\u00ed como su padre se resguard\u00f3 de la persecuci\u00f3n castilloarmista tras el derrocamiento de \u00c1rbenz, sus hijos, veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, vuelven a hacerlo. Una nueva lucha est\u00e1 naciendo con sus caracter\u00edsticas generacionales<\/em>.\u201d Se\u00f1ala Palencia re-conociendo este <em>tiempo pleno<\/em> de las luchas de los pueblos cuya forma responde a momentos y desaf\u00edos, pero cuyo sentido permanece en la dignidad libre que exige un mundo. La memoria de los pueblos, de sus hijas e hijos neg\u00e1ndose a la sumisi\u00f3n desde el olvido corresponden y habitan un tiempo que es aqu\u00ed y ahora siempre que la ira y la dignidad nos reclaman: \u201c<em>El dolor de la finca, el abrazo de su madre, la historia de su padre, de su abuelo, van abriendo en el relato el momento y la explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 decide alzarse en armas<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Ese <strong><em>porqu\u00e9<\/em><\/strong> que motiva la decisi\u00f3n y la hace impostergable, no se debe, como en ese momento, \u00fanicamente a las armas, sino a lo que haga falta, a\u00fan las armas, para levantar en unidad de generaciones una constelaci\u00f3n de dignidad que nos abarca, nos exige y nos convoca siempre. A trav\u00e9s de la memoria de una fase de la vida de Santiago Boc Tay en lucha, antes de la arrasadora represi\u00f3n del r\u00e9gimen Guatemalteco, el mismo que se restableci\u00f3 a partir de la guerra m\u00e1s sangrienta y cruel del Continente, habitando ese \u00e1mbito y arranc\u00e1ndolo de la reinterpretaci\u00f3n que llaman historia y que se escribe para negar a quienes lucharon doblemente, a sangre y fuego y luego con la narrativa que se apropia de hechos para vencedores, Sergio Palencia nos recuerda que: \u201c\u00ab<em>En ning\u00fan otro momento los pueblos oprimidos de Guatemala hab\u00edan mostrado tanta valent\u00eda en comparaci\u00f3n despu\u00e9s de su invasi\u00f3n. Una y otra vez debemos decir que la lucha fue necesaria, no nos usaron, no nos empujaron, era el momento de actuar<\/em>\u00bb. <em>Constituye un elemento crucial pensar la revoluci\u00f3n en t\u00e9rminos de procesos de atrevimiento, de quiebre, como tambi\u00e9n de construcci\u00f3n de horizonte compartido. La revolucionaria o, en este caso, el revolucionario, se constituye desde las decisiones que va tomando y la develaci\u00f3n de su labor individual en consonancia con una historia que hereda, que hace propia, por la cual se responsabiliza. Es tanto desgarramiento de los v\u00ednculos primarios como creaci\u00f3n de nuevas comunidades en pos del <\/em>novum<em> transformador<\/em>.\u201d Por eso, luego de este recorrido y mientras propone unas conclusiones se\u00f1ala: \u201c<em>La mirada al pasado debe estar presta a desentra\u00f1ar vivencias que rebasan las explicaciones generales. S\u00f3lo teni\u00e9ndolas en cuenta y situ\u00e1ndolas en la mir\u00edada de las luchas humanas se pueden captar como momentos que a\u00fan en el presente exigen vinculaci\u00f3n<\/em>.\u201d <\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, cuando Guatemala, territorio del despojo, es sometida en esta fase mafiosa-fascista del capital patriarcal racista a la conquista que elimina excedentes de poblaci\u00f3n y capital para apropiarse de riquezas y recursos rehaciendo geograf\u00edas y territorios globalmente, hoy, cuando el buf\u00f3n Jimmy Morales, comediante-presidente desnudo en su mediocridad perversa, hoy cuando el Congreso de ese pa\u00eds est\u00e1 hundido en el fango de su inmundicia, hoy cuando ya se sabe que la paz era la entrega de tierra y pueblos a transnacionales extractivistas y del agro-negocio, hoy cuando no puede negarse que el racismo habit\u00f3 a\u00fan a los propios movimientos guerrilleros y que la paz captur\u00f3 con recursos y cargos procesos que costaron sangre y fueron ejemplo de dignidad, hoy, cuando esto que sucede en Guatemala sucede ac\u00e1 que es todo el planeta que necesitan capturar los fascistas del capital transnacional, hoy, repasar la memoria como lo hace Sergio Palencia, de la mano de Santiago Boc Tay, es una convocatoria, un llamado a entender quienes somos nosotrxs ahora mismo y quienes son ellxs, a entender esta fase de la conquista y a levantarnos no s\u00f3lo con f\u00f3rmulas y cuadrillas para resistirla sino con lo que haga falta, organiz\u00e1ndonos y teji\u00e9ndonos desde abajo para resistir, claro, pero sobre todo, para parir ese mundo otro que <strong><em>todav\u00eda s\u00ed<\/em><\/strong> habitamos y nos espera desesperando. Nos corresponde no repetir sino aprender y alzarnos ahora mismo desde la memoria-experiencia-constelaci\u00f3n. Los mediocres y bandidos de siempre se coordinan y desvergonzados, atroces, ejecutan su golpe, con la \u201c<em>juntica militar<\/em>\u201d de turno en Guatemala, con Bolsonaros, Trumps, Erdogan, Macri, Duque-Uribe, AMLO y tantos otros disfrazados pero al servicio de lo mismo. Hoy, la memoria no es recuento de hechos y datos objetivos, es herramienta para desenterrar, para desentra\u00f1ar la nostalgia por la vida en libertad que nunca nos ha abandonado y nos exige sabidur\u00eda para hacer el camino de pie, en femenino y con la frente en alto. Dicho de otra manera \u201c<em>un momento donde la memoria de lucha est\u00e1 volvi\u00e9ndose a asumir. Esto posibilita engarzar de manera dial\u00e9ctica la variedad de la particularidad con el movimiento de la totalidad<\/em>.\u201d<strong>\u00bfD\u00f3nde Estamos? Lectura de Contexto. Pueblos en Camino<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\" class=\"has-medium-font-size\"><strong>SANTIAGO BOC TAY<br>Y LA MEMORIAREVOLUCIONARIA IND\u00cdGENA,<br>1974-1981<\/strong><a href=\"#_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Guerra Civil guatemalteca gran cantidad de ind\u00edgenas del Altiplano decidieron empu\u00f1ar las armas contra el Estado. La memoria de sus decisiones a lo largo de esta lucha han sido silenciadas o ignoradas. El libro Memorias del Tajumulco, escrito por el combatiente kaqchikel Santiago Boc Tay, abre nuevos caminos para explorar la subjetividad de los trabajadores ind\u00edgenas que cuestionaron las condiciones de explotaci\u00f3n en las fincas cafetaleras y ca\u00f1eras localizadas en la boca costa del Pac\u00edfico. En este ensayo seguimos la narraci\u00f3n y consciencia de Boc en su decisi\u00f3n de buscar al movimiento revolucionario entre 1974 y 1981. Al mismo tiempo&nbsp; explicamos el momento del conflicto en otras \u00e1reas para as\u00ed comprender sus experiencias desde una perspectiva amplia. El objetivo de este trabajo es combinar la cr\u00edtica dial\u00e9ctica hist\u00f3rica con la narrativa y experiencias de Santiago Boc Tay.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong> finca, organizaci\u00f3n campesina, jornalero, decisi\u00f3n revolucionaria, levantamiento ind\u00edgena.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Abstract <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>During the Guatemalan Civil War many indigenous from the Highland decided to take arms against the State. The memory of their decisions during this struggle has been silenced or ignored. The book<em> Memories of the Tajumulco<\/em>, written by the Kaqchikel combatant Santiago Boc Tay, opens new ways to explore the subjectivity of indigenous workers who questioned their exploitation in the large scale coffee and sugar canne estates located in the Pacific piedmont. In this essay we follow Boc\u2019s narration and awareness of his decision to search the revolutionary movement between 1974 and 1981. At the same time we explain the moment of the conflict in other areas in order to understand his experiences in a broader perspective. The purpose of this work is to combine dialectical historical critic with the narrative and experiences of SantiagoBoc Tay.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Key words:<\/strong> plantation, peasant organization, laborer,\nrevolutionary decision, indigenous uprising.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<a href=\"#_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ning\u00fan otro momento los pueblos oprimidos de Guatemala hab\u00edan mostrado tanta valent\u00eda en comparaci\u00f3n y despu\u00e9s de su invasi\u00f3n. Una y otra vez debemos decir que la lucha fue necesaria, no nos usaron, no nos empujaron, era el momento de actuar<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro <em>Memorias del Tajumulco, testimonios de la guerra interna en Guatemala<\/em> se publica en 2015 y reedita un a\u00f1o despu\u00e9s. Su autor, Santiago Boc Tay, fue combatiente de la Organizaci\u00f3n Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA) entre 1980 y 1996, principalmente en el departamento de San Marcos, Guatemala. El libro comparte una serie de vivencias m\u00e1s o menos ordenadas cronol\u00f3gicamente de lo que fue el periodo m\u00e1s \u00e1lgido de la guerra en el pa\u00eds. El siguiente trabajo empero no es una rese\u00f1a del libro entero o un an\u00e1lisis de todos los cap\u00edtulos. A medida que lo iba leyendo me di cuenta que el libro guarda varios conjuntos de memorias en periodos distintos de la historia de guerra en Guatemala, desde el movimiento campesino de reclamo por la tierra, las ofensivas guerrilleras hasta la resistencia frente a los operativos del Ej\u00e9rcito guatemalteco, cada una tejida desde vivencias colectivas. Dado que en los \u00faltimos a\u00f1os he venido trabajando la reconstrucci\u00f3n de la guerra entre 1972 y 1982, pens\u00e9 en hacer un escrito que acompa\u00f1ara y analizara los relatos de Boc por periodos espec\u00edficos, describiendo el marco general en el cual se mueve. Dicho de otra forma, elrelato de la experiencia particular desde el contraste y cotejo del momento del conflicto. El enfoque se dividi\u00f3 en dos partes: uno, c\u00f3mo describe su vida como jornalero en las fincas y su decisi\u00f3n de alzarse en armas con la revoluci\u00f3n; dos, el periodo de ofensiva del Ej\u00e9rcito guatemalteco en el \u00e1rea de San Marcos.<\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente ensayo trata del primer periodo el cual comprende espec\u00edficamente entre mayo de 1974 y mayo de 1981. Las fechas son espec\u00edficas: la primera corresponde a la ocupaci\u00f3n de tierras en una finca colindante de su natal San Mart\u00edn Jilotepeque, Chimaltenangoy, la segunda, su incorporaci\u00f3n con entrenamiento guerrillero en el \u00e1rea de lucha de Tajumulco, San Marcos. Un posterior ensayo se enfocar\u00e1 en la campa\u00f1a de ataque del Ej\u00e9rcito guatemalteco, las masacres en los departamentos occidentales y la crisis de ORPA entre junio de 1981 y finales de 1984. Este trabajo est\u00e1 acompa\u00f1ado de dos fotograf\u00edas de la \u00e9poca y de dos mapas del momento de la guerra en 1980 y 1981. La idea es situar al lector en una constelaci\u00f3n hist\u00f3rica donde todav\u00eda no hab\u00edan pasado las masacres de 1982 y la revoluci\u00f3n desde abajo se conceb\u00eda como posible. Resulta central conocer la lucha por constelaciones de experiencia humana, emotividades, reflexiones que dibujan un horizonte que&nbsp; quiebra con la normalidad, no solo del momento <em>in situ<\/em> de la vivencia, sino de una narrativa general y homogenizadora. Al finalizar, a manera de cierre de este primer momento, se presentan los aportes del libro en la reconstrucci\u00f3n de la subjetividad ind\u00edgena revolucionaria durante estos a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Finca, guerra silenciosa, 1954-1974<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Santiago Boc Tay nace en 1963 dentro de una finca de mozos llamada Don Tom\u00e1s, en San Mart\u00edn Jilotepeque. Desde finales del siglo XIX este municipio del departamento de Chimaltenango constitu\u00eda un eje central para la producci\u00f3n de las grandes fincas cafetaleras localizadas al sur, rumbo a la boca costa. Durante las primeras d\u00e9cadas hasta aproximadamente 1940 estas fincas en el Altiplano kaqchikel autorizaban parcelas a los campesinos ind\u00edgenas a cambio del trabajo en la producci\u00f3n de caf\u00e9<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>. Tal relaci\u00f3n laboral todav\u00eda estaba integrada por medidas coactivas que obligaban a las familias a cumplir el trabajo bajo la constante inspecci\u00f3n y control de los capataces. Este fen\u00f3meno afect\u00f3 de semejante manera a las aldeas mam de San Marcos y q\u2019eqchi\u2019 de Alta Verapaz. Santiago Boc, por su parte, narra c\u00f3mo su infancia y adolescencia est\u00e1n atravesadas por la explotaci\u00f3n y discriminaci\u00f3n en las fincas. En su libro recuerda c\u00f3mo su abuelo y su padre tambi\u00e9n hab\u00edan sufrido pero tambi\u00e9n luchado contra la gran propiedad finquera: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe coment\u00f3 mi padre que cuando cay\u00f3 el gobierno de Jacobo \u00c1rbenz en 1954 hubo movimientos en la capital y ellos fueron citados para defender al gobierno que hab\u00eda decretado que se parcelara la finca de donde \u00e9ramos mozos. \u201cYa no subimos al carro que nos iban a llevar\u201d, dijo, \u201cporque lleg\u00f3&nbsp; la noticia que el presidente hab\u00eda sido derrocado. Despu\u00e9s sub\u00edan los alcahuetes del pueblo y nos persegu\u00edan. Era la gente de Castillo Armas, se perdi\u00f3 la posibilidad de que las tierras fueran para nosotros\u201d. Contaba [mi padre] que por el mucho hostigamiento se iban abajo, al bosque, para esconderse hasta que un d\u00eda los coparon y los golpearon con la culata de los rifles mientras los calificaban de comunistas\u00bb<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. Su padre era miembro del Partido de Acci\u00f3n Revolucionaria (PAR) durante el movimiento agrarista previo ydurante la presidencia de \u00c1rbenz. Resalta Boc este precedente de lucha generacional donde su abuelo y su padre fueron parte del movimiento agrarista en b\u00fasqueda de la Reforma Agraria. Por primera vez se relaciona la acusaci\u00f3n de comunistas con la persecuci\u00f3n y golpes de ind\u00edgenas organizados. El lugar de refugio, ya en 1954, <em>era el bosque<\/em>, la monta\u00f1a como lo hab\u00eda sido para Kaji Imox y la resistencia kaqchikel en la d\u00e9cada de 1530, en la regi\u00f3n colindante.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo particular en el escrito de Santiago Boc es que va surgiendo <em>la comunidad ind\u00edgena como sujeto de lucha<\/em>, tanto en las gestas p\u00fablicas, de car\u00e1cter nacional, como en las silenciosas al interior de las fincas de mozos. En mayo 1974 la comunidad kaqchikel del caser\u00edo La Uni\u00f3n reclama el pago de las prestaciones debidas por la finca Don Tom\u00e1s. El capataz, un hombre llamado \u00c1ngel Mar\u00eda G\u00e1lvez seg\u00fan el libro, es quien llama a la Polic\u00eda Judicial para reprimir al movimiento en este caser\u00edo chimalteco. Al no encontrar a uno de sus l\u00edderes, su t\u00edo Aurelio, los agentes estatales secuestran a su esposa, hija y otros vecinos: \u00abLos desconocidos llevaban un listado y de los nombres que ellos mencionaban nadie aparec\u00eda. Dispararon r\u00e1fagas, algunas personas dijeron que sonaban como cuetes. Se llevaron a mi t\u00eda Natalia, con su nena en brazos. Ella les suplic\u00f3 que le permitieran entrar a su casa para llevar ropa de su nena, no dejaron que se moviera. Se llevaron de otras casas a Julio, un se\u00f1or vecino del lugar, a L\u00e1zaro, mi primo. Eran seis en total los vecinos capturados violenta e inexplicablemente. Yo asustado, bordeando el r\u00edo llegu\u00e9 a la casa y cont\u00e9 lo que vi. Al anochecer se reunieron los mozos a comentar el acontecimiento\u00bb<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>Estamos hablando de un secuestro colectivo <em>cuatro a\u00f1os antes de la llegada de las guerrillas a la regi\u00f3n<\/em>.&nbsp; A pesar de la persecuci\u00f3n las familias del caser\u00edo La Uni\u00f3n trabajaron la tierra ocupada. Las amenazas de represi\u00f3n son cada vez mayores. Boc trae a colaci\u00f3n una en especial por parte de la hermana del capataz de la finca: \u00ab\u00a1Ay indios, la polic\u00eda les vamos a meter!\u00bb<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>. En los meses siguientes, estando la milpa ya alta, un polic\u00eda lleg\u00f3 para resguardar los tractores usados por el finquero para destruir el trabajo de La Uni\u00f3n. El conflicto arreciaba. Sin aclarar la fecha Santiago Boc recuerda c\u00f3moel l\u00edder del movimiento por la tierra, Isidoro Aj\u00fa, fue baleado por un esbirro ladino del patr\u00f3n. Si bien sobrevivi\u00f3, los \u00e1nimos se caldearon y la comunidad de La Uni\u00f3n manifest\u00f3 en plena cabecera municipal, algo&nbsp; inusitado en una regi\u00f3n de&nbsp; marcada divisi\u00f3n estamental entre las aldeas y la cabecera. Ante la constante lucha y la incapacidad para someterlos, el propietario cedi\u00f3 una caballer\u00eda a favor de sus antiguos mozos, falto de una indemnizaci\u00f3n monetaria. Para el a\u00f1o de 1977 los trabajadores del lugar hab\u00edan logrado una transformaci\u00f3n agraria por s\u00ed mismos, una suerte de reforma agraria local, desde abajo, fen\u00f3meno de disputa por la tierra que se intensificaba hacia finales de la d\u00e9cada en varias regiones de Centroam\u00e9rica<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito de la pol\u00edtica municipal tambi\u00e9n estaban sucediendo cambios. Felipe \u00c1lvarez Tepaz era electo en 1974 alcalde de San Mart\u00edn Jilotepeque, dejando afuera a los candidatos ladinos de partidos anticomunistas como el MLN. El caser\u00edo La Uni\u00f3n, por su parte, se fue convirtiendo en centro de organizaci\u00f3n regional campesina. \u00abSiempre acompa\u00f1\u00e9 a mi padre a los lugares del pueblo donde se reun\u00eda la liga de campesinos y, cuando llegaban invitados, las reuniones se hac\u00edan en la escuelita de los mozos. No olvido las reuniones alrededor del ocote, el humo que tiznaba y la luz que reflejaba el rostro y los sombreros de los se\u00f1ores\u00bb<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>. Ante el logro del parcelamiento de parte de la finca y la creciente organizaci\u00f3n ind\u00edgena, los finqueros, apoyados por sus capataces y comisionados militares, capturan y torturan a doce miembros de la familia Aj\u00fa y otras tres personas, Fidel Xicay, Marcelo Coy y Salvador Boc. Varios de estos casos son mencionados por la Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento Hist\u00f3rico<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>, intensific\u00e1ndose entre 1980 y 1983<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>.&nbsp; La represi\u00f3n sobre caser\u00edos como La Uni\u00f3n, pertenecientes a la aldea El Molino, sigue un patr\u00f3n similar al resto del occidente de Chimaltenango. Esto lo analizaremos m\u00e1s adelante cuando comparemos el momento de la guerra en dos de los departamentos donde estuvo el combatiente Santiago Boc.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, <em>la constante en la memoria de Boc es la finca<\/em>, sea como disputa por la tierra o en la explotaci\u00f3n del trabajo. En su libro Boc enumera las fincas en las que trabaj\u00f3 de ni\u00f1o a partir de 1973 hasta sus experiencias en 1979, siendo ya un adolescente que inicia un proceso de cuestionamiento del orden social. Su primer trabajo es en la finca La Esperanza, en el sur de Chimaltenango: \u00abMis hermanos mayores ten\u00edan m\u00e1s de diecisiete, yo ten\u00eda diez a\u00f1os. Nosotros en la n\u00f3mina est\u00e1bamos como ayudantes. A los dos m\u00e1s peque\u00f1os, mi hermana mayor&nbsp; y yo solamente nos daban la mitad de raci\u00f3n de comida, consist\u00eda en 15 tortillas&nbsp;divididas para la cena y que alcanzara para el desayuno del d\u00edasiguiente\u00bb<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>. El contrato laboral finquero consist\u00eda en aprovechar la fuerza de trabajo familiar, comunal, como agregado a un representante, generalmente hombre mayor. La medida de las tareas pod\u00eda por lo tanto exigir la cooperaci\u00f3n familiar de mujeres y ni\u00f1os en un sueldo, de por s\u00ed, bajo. Los campesinos se organizaban por cuadrillas esperando la instrucci\u00f3n del caporal: \u00abEn columna caminamos como una formaci\u00f3n en busca del se\u00f1or caporal, quien soplaba el cacho o una bocina brillosa de metal\u00bb<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>. Muy distintas ser\u00e1n<em> las columnas<\/em> que nos describir\u00e1 despu\u00e9s en su vivencia con las aldeas mam de San Marcos ya en los a\u00f1os del alzamiento. <\/p>\n\n\n\n<p>Entre 1974 y 1975, mientras su caser\u00edo disputaba la tierra a la finca Don Tom\u00e1s, Santiago Boc, su padre y sus hermanos migraban a las fincas La Suiza y San Bernardo, en Escuintla y SantaRosa respectivamente. \u00abDurante este viaje recuerdo que mi hermano Max se enferm\u00f3 y hubo que evacuarlo de la finca. Pap\u00e1 lo sac\u00f3 tres horas a tuto para tomar el bus en la aldea m\u00e1s cercana. Lo regres\u00f3 a la casa sin medicina y lo dej\u00f3 a la suerte en los brazos de mam\u00e1\u00bb<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>. El pa\u00eds entero es experimentado por el autor como una enorme finca, llena de enfermedades, hambre y trabajo extenuante. Pero no solo esto, la finca est\u00e1 presente tanto afuera de la comunidad como adentro. Lo que los capataces representan en el espacio finquero los comisionados militares lo cumplen en las calles de los pueblos. As\u00ed, en 1976, trabajando para la finca El Colorado en Santa Rosa, el autor relata una de estas cacer\u00edas de j\u00f3venes para ser integrados a las fuerzas armadas estatales: \u00abFuimos el primer d\u00eda domingo al pueblo de Barberena cuando de repente un grupo de comisionados militares armados se apearon de un cami\u00f3n civil y con fuerza agarraron a mi primo y a mi hermano Joaqu\u00edn y se los llevaron. Yo me qued\u00e9 horas perdido y asustado\u00bb<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo a\u00f1o en una finca algodonera de La Gomera, Escuintla,&nbsp; Bochabla del ambiente militarizado en el d\u00eda de pago: \u00abTractores y carretones abundaban a la vista. Varios hombres de guardia sosten\u00edan en el hombro sus escopetas, carabinas y unos rev\u00f3lveres brillosos, sus cachas largas, sus ca\u00f1ones que les bajaban hasta las rodillas. Se movilizaban hasta la ventanilla, donde por fin fueron llamando por lista para recibir la gran cantidad de pisto,seg\u00fan a cada quien le tocaba lo que hab\u00eda cortado en quintales de algod\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>. En su aguda observaci\u00f3n de los detalles, el autor recrea el d\u00eda de pago como concentraci\u00f3n de la disputa por el salario, el trabajo y el producto en la lucha de clases finquera. El d\u00eda del pago se convert\u00eda en un momento de lucha latente, muchas veces abierta, entre los medidores finqueros y los trabajadores. Describe su vivencia Boc como una denuncia: \u00abLa medici\u00f3n por caja era el m\u00e9todo m\u00e1s tramposo de medici\u00f3n pues con el m\u00e9todo de pesar con romana era mucho m\u00e1s efectivo para el cortador que el grano de caf\u00e9 maduro con tanta miel pesa m\u00e1s. Esto lo fui aprendiendo en otras fincas, \u00e9sta fue una de las trampas m\u00e1s explotadoras\u00bb<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter local, no publicitado de las luchas fue expandi\u00e9ndose por la charla y la experiencia com\u00fan de explotaci\u00f3n. Los triunfos en la recuperaci\u00f3n de tierras en el caser\u00edo La Uni\u00f3n, las condiciones de enfermedad y explotaci\u00f3n en las fincas as\u00ed como el aumento de la organizaci\u00f3n campesina propiciaron en el agro <em>la voz de una posibilidad <\/em>de transformaci\u00f3n radical. Desde los intersticios de los espacios finqueros son los jornaleros mismos quienes comentan la presencia de la guerrilla pasando por sus aldeas. Un horizonte se abr\u00eda y desde el mismo Santiago Boc lo describe en el movimiento de su memoria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuestionamiento y decisi\u00f3n, 1975-1979<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Santiago Boc trabaj\u00f3 en fincas cafetaleras y algodoneras en Chimaltenango, Escuintla, Santa Rosa, Alta Verapaz, San Marcos. Su libro se mueve como un entrelazamiento de memorias de experiencias donde la explotaci\u00f3n finquera se vive de distintas maneras. Su narraci\u00f3n empero llega al punto m\u00e1s \u00e1lgido con la dolorosa vivencia en la finca Nuevo Mundo, en el municipio de Malacat\u00e1n, San Marcos: \u00abEra la \u00e9poca de limpieza del cafetal y nos enteramos que recientemente una cuadrilla se hab\u00eda retirado. En el lugar para acampar&nbsp; hab\u00eda vacas y caballos, en estos lugares no se reun\u00edan las condiciones indicadas para el uso del ser humano. Al llegar las personas hac\u00edan grupos por afinidad, por familia, por amistad o como mejor les conviniera. Cada grupo limpi\u00f3 el lugar y su sector para hacer su fogata. El primer d\u00eda nos picaron las garrapatas. Las cuerdas por tarea eran muy grandes, tanto que un d\u00eda no logramos sacar la tarea, sin embargo lo intentamos el primero y el segundo d\u00eda. Una semana despu\u00e9s decidimos abandonar el lugar por el maltrato que el caporal nos daba. A pesar de medir solo un metro cincuenta cent\u00edmetros de estatura, el caporal siempre cargaba un arma en la cintura y dentro de sus expresiones nos dec\u00eda: \u201c\u00a1Indios hijos de puta, aqu\u00ed vienen a trabajar, cabrones!\u201d. Ante esto nos retiramos. Dijo mi padrino: \u201c\u00a1Nos vamos, Tabic\u00f3!\u00bb<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>El desprecio como jornaleros se expresa como un insulto racista. Esto nos recuerda el insulto del capataz G\u00e1lvez y su hermana en la finca Don Tom\u00e1s, en San Mart\u00edn Jilotepeque. Los golpes propiciados por las polic\u00edas judiciales a su padre por comunista y agrarista, el secuestro de la esposa e hijo del l\u00edder campesino Aj\u00fa, la <em>agarrada&nbsp;<\/em>violenta y abusiva de los comisionados militares en Barberena, todas ellas, son heridas sociales que escucha como testimonios de dolor de su familia y&nbsp; su comunidad. La finca como productora de caf\u00e9 se basa tambi\u00e9n en la constante repetici\u00f3n de la violencia contra <em>los indios<\/em>. En el caso del capataz de la finca Nuevo Mundo, es el mismo Boc quien presenta la experiencia propia de las condiciones inhumanas de trato. Junto a su padrino deciden regresar a pie desde San Marcos hasta Chimaltenango. Primero bajan de la finca hasta el pueblo de Malacat\u00e1n donde pernoctan en la calle frente a la iglesia local. Por no contar con dinero deben caminar hasta Coatepeque, en Quetzaltenango, para llegar a un pueblo cercano a Santa Luc\u00eda Cotzumalguapa, Escuintla. \u00abEn el camino los camiones que transportaban ca\u00f1a botaban algunas ca\u00f1as y nosotros con tanta necesidad y sed mastic\u00e1bamos ca\u00f1a mientras camin\u00e1bamos\u00bb<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a>. Siguiendo la ruta el conductor de un pick up les ofrece llevarlos hasta Chimaltenango al escuchar su historia. Duermen esta vez debajo de trailers \u00abentre volcanes de olotes y nuestra ropa tiesa de sudor\u00bb. Pocas horas descansaron pues antes del amanecer su padrino lo llama a retomar el camino. <\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente otro conductor los termin\u00f3 de llevar a su caser\u00edo en San Mart\u00edn. La llegada de regreso con su madre se convierte en el centro de la experiencia de dolor y cansancio en las fincas. Esto lo relata con sumo detalle y parece ocupar un lugar central en su rememoraci\u00f3n del dolor como jornalero: \u00abAl llegar a mi rancho mi madre abri\u00f3 sus brazos y con suspiros hizo que la maleta hecha de costal se me cayera.&nbsp;<em>Nos abrazamos y en ella se not\u00f3 mi sufrimiento<\/em>. Entre llantos ya no pude hablar y con la mirada en alto trat\u00e9 de controlarme serenamente. Momento dif\u00edcil que no olvido desde esa edad. De esto mi padre estaba consciente y nos contaba la vida que le hab\u00eda tocado vivir junto a mi abuelo pues no hubo otra alternativa\u00bb<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>. Originalmente el libro <em>Memorias del Tajumulco<\/em> se llam\u00f3 <em>El espejo del campesino<\/em> como una manera de reflejar en la historia particular del autor el trabajo, la familia, las circunstancias, las alegr\u00edas del campesino ind\u00edgena guatemalteco. En su narraci\u00f3n el abrazo&nbsp; con su madre es un momento que marca un antes y un despu\u00e9s, esto en varios sentidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno, lo plantea como un reconocimiento familiar del sufrimiento de la familia ind\u00edgena. El regreso de Boc a los brazos de su madre es una imagen reflejo del propio dolor recibido desde el amor materno, del hogar. Dos, su padre est\u00e1 presente como recuerdo de vivencias semejantes, como vivencia hist\u00f3rica. En este sentido Santiago se reconoce en su padre y viceversa, es una historia de lo que tambi\u00e9n a \u00e9l \u00able hab\u00eda tocado vivir\u00bb. Tres, en medio del dolor Boc enfatiza el recibimiento de su madre, el abrazo como de llegada \u2013 e inicio \u2013 emocional. La narraci\u00f3n del abrazo materno, despu\u00e9s del sufrimiento como jornalero e ind\u00edgena, da marcha a una paulatina transformaci\u00f3n cr\u00edtica respecto la finca, no solo como consciencia sino como deseos de actuar. No es casualidad que en los pr\u00f3ximos p\u00e1rrafos hable de las pl\u00e1ticas de los jornaleros y empleados capitalinos sobre la guerrilla. El dolor de la finca, el abrazo de su madre, la historia de su padre, de su abuelo, van abriendo en el relato el momento y la explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 decide alzarse en armas. <\/p>\n\n\n\n<p>La opci\u00f3n de ser combatiente revolucionario se va presentando paulatinamente por el autor. Son tres los pre\u00e1mbulos a la decisi\u00f3n de alzarse. La primera es cuando a\u00fan est\u00e1 en su caser\u00edo, hacia 1976, en un lugar que describe como rodeado de milpas, de nuevo junto a su padre: \u00abcuando cumpl\u00ed trece a\u00f1os est\u00e1bamos entre las milpas con mi pap\u00e1 y le dije: \u201cpap\u00e1, si yo viera a los guerrilleros me ir\u00eda con ellos\u201d y le caus\u00f3 risa. \u201cPues un d\u00eda otras personas comentaron que los vieron arriba del municipio de Santa Luc\u00eda Cotzumalguapa, que cargaban mochilas y estaban armados\u201d, le dije. <em>Las milpas se mov\u00edan como un mar que me cubr\u00eda hasta el cuello con sus hojas<\/em>. Este comentario tan alegre lo hice el d\u00eda de mi cumplea\u00f1os\u00bb<a href=\"#_ftn21\">[21]<\/a>. La segunda vez ya no es sembrando milpa en su tierra sino ya como jornalero en la finca La Marina, ubicada en Santa Rosa. Junto a sus paisanos Fulgencio y Reginaldo hab\u00edan llegado en busca de trabajo entre los meses de junio y julio de 1978. Por esos d\u00edas las manifestaciones en la capital iban en aumento, no solo con la reciente salida a luz p\u00fablica del Comit\u00e9 de Unidad Campesina (CUC), el 1 de mayo de 1978, sino con las protestas de estudiantes y campesinos contra la masacre de medio centenar de q\u2019eqchi\u2019es en Panz\u00f3s, Alta Verapaz<a href=\"#_ftn22\">[22]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>En ese ambiente de efervescencia e indignaci\u00f3n social Santiago Boc escucha c\u00f3mo varios jornaleros de Huehuetenango ya hablan de dejar de trabajar para las fincas y alzarse en armas con el Ej\u00e9rcito Guerrillero de los Pobres (EGP), movimiento rebelde que operaba en ese entonces en los departamentos del occidente del pa\u00eds entre poblaci\u00f3n ind\u00edgena ixil, mam y q\u2019eqchi\u2019 principalmente. El lugar que nos narra ya no es <em>la milpa de la aldea <\/em>sino el de <em>una porqueriza en una finca<\/em>. \u00abCuando estaba todav\u00eda en la finca La Marina,<em> la de la cochiquera hedionda<\/em>, dos j\u00f3venes del departamento de Huehuetenango me contaron que ellos ve\u00edan pasar a los guerrilleros por su aldea. Yo muy inquieto les pregunt\u00e9: \u201c\u00bfQui\u00e9nes y c\u00f3mo son?\u201d. Los j\u00f3venes huehuetecos dijeron que ya no iban a seguir trabajando en las fincas. Me dijeron: \u201cnosotros nos vamos con los guerrilleros\u201d. Esto me sirvi\u00f3 de informaci\u00f3n. Tambi\u00e9n el caporal de esa finca que era mi paisano me coment\u00f3: \u201chay que irse preparando porque pronto nos iremos a unir para luchar\u201d. Me ofreci\u00f3 que me fuera a recibir un curso, yo me entusiasm\u00e9 pero al terminar la jornada de la temporada de trabajo no nos volvimos a ver con ellos jam\u00e1s\u00bb<a href=\"#_ftn23\">[23]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>Este momento de su libro es importante porque nos muestra las pl\u00e1ticas que ten\u00edan entre s\u00ed los jornaleros en diversas fincas. Estos trabajadores son de origen mam y kaqchikel, han visto pasar a los guerrilleros cerca de sus aldeas, sintonizan por las noches la radio sandinista. Denota una experiencia colectiva donde la organizaci\u00f3n campesina se genera desde una situaci\u00f3n donde se ve\u00eda cada vez como m\u00e1s inminente un enfrentamiento armado. \u00abEn las reuniones en las que particip\u00e9 junto a mi padre siempre escuch\u00e9 las palabras: \u201corganizaci\u00f3n\u201d, \u201clucha\u201d, \u201clos ricos tienen las mejores tierras y se ubican en la Costa Sur, nosotros los pobres que sabemos producir la tierra, no las tenemos\u201d. En el caser\u00edo nos reunimos diez j\u00f3venes, el t\u00e9rmino generador sali\u00f3 de nosotros mismos aunque m\u00e1s era una interrogante: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 somos muy pac\u00edficos nosotros?\u201d. Platicamos, nos entr\u00f3 la noche. Para m\u00ed esto fue muy importante. Ya hab\u00edamos escuchado radio Sandino. Esas noticias hab\u00edan llegado a nuestros o\u00eddos. En conclusi\u00f3n: \u201chay que rebelarse y eso es en contra del gobierno de los ricos\u201d. As\u00ed lo puntualizamos. Yo me manten\u00eda en espera de que llegara el momento que alguien me platicara de eso. En una radio escuch\u00e9: \u201cSi Nicaragua triunf\u00f3, Guatemala tambi\u00e9n debe triunfar\u201d. Lo recuerdo como un comentario relevante para aquellos momentos, no me acuerdo de la emisora\u00bb<a href=\"#_ftn24\">[24]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>La tercera ocasi\u00f3n tambi\u00e9n sucede en un ambiente de trabajadores, esta vez urbanos. Se trata de alba\u00f1iles y fontaneros en una construcci\u00f3n de una zona popular de ciudad de Guatemala. Santiago Boc recuerda las meditaciones que tuvo mientras un compa\u00f1ero de trabajo, de nombre C\u00e9sar, lo quer\u00eda convencer para prestar servicio militar. Boc recrea la escena como una de silencio y escucha pero tambi\u00e9n de salida hacia una decisi\u00f3n. \u00ab\u201c\u00a1No mano!\u201d, me dice \u00e9l, \u201cand\u00e1 y te present\u00e1s al cuartel, metete en el Ej\u00e9rcito! Este chance no es para vos, all\u00ed te van a poner fibra mano\u201d. En el caser\u00edo La Uni\u00f3n en donde viv\u00eda con mi familia ya se rumoraba de la Organizaci\u00f3n del Pueblo en Armas. Hab\u00edan aparecido pintas de ORPA en algunos postes de los caminos. Mientras escuchaba a C\u00e9sar y su propuesta no contest\u00e9 nada. \u00c9l me repet\u00eda \u201cyo trabajo en la Polic\u00eda Militar Ambulante\u201d mientras por mi parte pensaba en las pintas de ORPA que hab\u00eda visto en los caminos\u00bb<a href=\"#_ftn25\">[25]<\/a>.Esto acontece en agosto de 1979. Para comprender la situaci\u00f3n en un conjunto m\u00e1s amplio, veamos qu\u00e9 suced\u00eda en ese y los pr\u00f3ximos meses.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1979 el EGP hab\u00eda hecho una campa\u00f1a de propaganda armada tomando las cabeceras municipales de Nebaj, Cotzal, Sacapulas y Uspant\u00e1n, en el departamento del Quich\u00e9. El Ej\u00e9rcito lanza las primeras ofensivas en la regi\u00f3n. Por su parte el CUC organizaba una enorme huelga en el coraz\u00f3n de la producci\u00f3n finquera, en la Costa Sur, la cual finalmente estallar\u00eda en febrero de 1980. La unidad entre estudiantes de Universidad de San Carlos, catequistas, obreros de los sindicatos capitalinos y de Amatitl\u00e1n iba cobrando fuerza a pesar de la represi\u00f3n. Por su parte, la Organizaci\u00f3n del Pueblo en Armas (ORPA) se da a conocer a nivel nacional el 18 de septiembre de 1979 con la toma de la finca Mujuli\u00e1, en el municipio de San Mart\u00edn Sacatepequez, Quetzaltenango. Durante estos meses es cuando Boc observa las pintas de ORPA en su municipio natal y conversa con el alba\u00f1il sobre la Polic\u00eda Militar.<\/p>\n\n\n\n<p>De regreso en el caser\u00edo La Uni\u00f3n los comisionados militares pasan casa por casa haciendo un sondeo de hombres, j\u00f3venes y viejos, en la regi\u00f3n oriental de Chimaltenango. El Ej\u00e9rcito hab\u00eda ordenado a los comisionados locales preguntar por la edad de los j\u00f3venes kaqchikeles, potenciales combatientes en una esperada guerra. \u00abEse era el clima. Ya&nbsp; comenzaban los movimientos de lEj\u00e9rcito. Mi instinto para percibir el peligro me indicaba que no deber\u00edamos con mi hermano de dieciocho a\u00f1os dormir en la vivienda, sino en el monte\u00bb<a href=\"#_ftn26\">[26]<\/a>.Para muchos j\u00f3venes, catequistas y organizados del CUC, el a\u00f1o de 1980 trastocar\u00eda m\u00e1s agudamente la vida cotidiana. Muchos para este momento ya ven en la monta\u00f1a un espacio de seguridad frente al incremento de presencia de la polic\u00eda judicial y de soldados encubiertos. As\u00ed como su padre se resguard\u00f3 de la persecuci\u00f3n castilloarmista tras el derrocamiento de \u00c1rbenz, sus hijos,veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, vuelven a hacerlo. Una nueva lucha est\u00e1 naciendo con sus caracter\u00edsticas generacionales. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un jornalero se alza, mayo\n1980 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Luego de trabajar en fontaner\u00eda y limpieza, Santiago Boc regresa a su comunidad. Tiene 17 a\u00f1os. Corre el mes de mayo de 1980. Anteriormente hab\u00eda escuchado de la guerrilla por dos jornaleros huehuetecos, un caporal kaqchikel y la radio nicarag\u00fcense. No ser\u00e1 la excepci\u00f3n ahora, un vecino le lanza la invitaci\u00f3n: \u00abUn l\u00edder campesino de la finca La Merced cruz\u00f3 por el campo del caser\u00edo. Recordaba haberlo visto antes en el pueblo mas no conoc\u00eda su nombre. Me pregunt\u00f3: \u201c\u00a1Hola muchacho! \u00bfQui\u00e9n es tu pap\u00e1?\u201d. R\u00e1pido le respond\u00ed lo que me preguntaba. \u201c\u00a1Con ustedes quer\u00edamos hablar!\u201d, me dijo otra vez. \u201c\u00bfDe qu\u00e9?\u201d, le respond\u00ed de nuevo. Me dijo que quer\u00edan que cinco j\u00f3venes se fueran, sin decirme a d\u00f3nde. Sin embargo dijo: \u201ccreo que te gustar\u00eda\u201d y yo le ped\u00ed que me dijera el d\u00eda en que hablar\u00edamos. \u201cYo les aviso\u201d, me contest\u00f3. <em>Me qued\u00e9 muy inquieto, pero<\/em> <em>solo yo guard\u00e9 dentro de m\u00ed esa conversaci\u00f3n<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn27\">[27]<\/a>.As\u00ed inicia el relato de la opci\u00f3n por incorporarse a las filas revolucionarias. Una lectura detenida nos muestra puntos que el autor da por conocidas en el lector, algunas de una importancia central. Es bueno resaltarlas en lo que es la ambientaci\u00f3n del momento de su alzamiento guerrillero.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno, el hombre que cruza por el caser\u00edo conoce a su padre y es parte del movimiento campesino surgido contra las fincas La Merced y Don Tom\u00e1s, al norte del pueblo de San Mart\u00edn Jilotepeque. La tradici\u00f3n agrarista de 1954 y revitalizada en 1974 ahora se realiza en torno a <em>La Resistencia<\/em>, redes fomentadas por el comunista Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), luego presentes en la regi\u00f3n con las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). ORPA es una escisi\u00f3n de este movimiento por lo que no llega como algo completamente extranjero sino con tradici\u00f3n organizativa de lucha en esa regi\u00f3n kaqchikel. Dos, sorprende hoy en d\u00eda la familiaridad con la que invita al muchacho a una pl\u00e1tica, no solo de conscientizaci\u00f3n, sino de ofrecimiento para ir directamente al campamento madre de la guerrilla ORPA. Boc relata una atm\u00f3sfera de disposici\u00f3n en 1980, de entusiasmo, convocatoria, llamado. Tres, el movimiento agrarista, campesino, de los adultos se torna movimiento guerrillero en los j\u00f3venes. Dos generaciones convergen. <\/p>\n\n\n\n<p>Ante esto Santiago Boc decide no compartir con nadie el esperado encuentro, ni siquiera&nbsp; con su familia. La invitaci\u00f3n lo conmueve pero al mismo tiempo lo guarda en secreto. \u00abEl 13 de mayo [1980] me lleg\u00f3 el aviso a trav\u00e9s de Jaime, un amigo m\u00edo, de una reuni\u00f3n con alguien de ORPA. Nos reunimos a las tres de la tarde, dijo: \u201clleg\u00f3 una persona de la capital\u201d. Los intermediarios en esta cita fueron los l\u00edderes campesinos de la finca La Merced. Los dos con Jaime fuimos a la reuni\u00f3n. Est\u00e1bamos inquietos por saber cu\u00e1l ser\u00eda la noticia. Ya antes hab\u00edamos tenido reuniones con ellos en las que hab\u00edamos comentado sobre nuestra condici\u00f3n de campesinos\u00bb<a href=\"#_ftn28\">[28]<\/a>. La reuni\u00f3n que pormenoriza Boc se da en un bosque situado en los linderos de las fincas La Merced y Don Tom\u00e1s. Es la tercera vez que aparece en&nbsp; su relato el bosque, la monta\u00f1a, como parte integral de la experiencia de los rebeldes y perseguidos de las aldeas. Empero esta vez no es para escapar en un momento de debilidad o peligro ante las autoridades y sus esbirros sino para unirse a los rebeldes armados. Muchos j\u00f3venes se impregnan de un horizonte y una posibilidad concreta. La pl\u00e1tica sigue as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa persona nos salud\u00f3 y no tard\u00f3 en lanzarnos la propuesta, misma que ya hab\u00eda sido preparada por medio de las reuniones anteriores entre los muchachos. Dijo entonces: \u201c\u00bfqui\u00e9nes se quieren ir a la monta\u00f1a?\u201d. \u201c\u00a1Yo!\u201d, dijo Jaime. \u201c\u00a1Tambi\u00e9n yo!\u201d, agregu\u00e9. El compa\u00f1ero empez\u00f3 a explicar la situaci\u00f3n y nos dijo que la decisi\u00f3n de ahora era muy importante. Nos comparti\u00f3 su experiencia sobre el conocimiento que \u00e9l ten\u00eda del campamento en San Marcos. Yo pregunt\u00e9 sobre los requisitos para ingresar, la edad a la que pod\u00edamos ingresar y que si pagaban. \u201cPara luchar no hay edad, lo pueden hacer todas las personas que as\u00ed lo deseen. Paga no hay, es voluntario\u201d, fue la respuesta\u00bb<a href=\"#_ftn29\">[29]<\/a>. El punto que&nbsp; remarca Boc es finalmente la invitaci\u00f3n concreta del guerrillero y su anuencia personal a emprender el camino. Para el militante guerrillero el&nbsp;objetivo es motivar la reflexi\u00f3n del tipo de decisi\u00f3n que est\u00e1n tomando. De acuerdo a Boc los j\u00f3venes responden casi en algarab\u00eda, sin completa claridad de lo que ser\u00e1 la vida, estrategia o planes de la organizaci\u00f3n una vez destacados en el campamento de San Marcos. <\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda hay una transici\u00f3n en la manera de pensar: \u00bfrecibir\u00e1 salario por parte de la organizaci\u00f3n? \u00bfes su edad, 17 a\u00f1os, apta para ser admitido? El contacto centra su respuesta en la voluntad: no hay paga y no hay edad para la lucha. El empe\u00f1o del militante es llamar a la revoluci\u00f3n si bien no se detenga ante situaciones tan importantes como la edad o la madurez en la decisi\u00f3n. Llega finalmente el punto culminante queda t\u00edtulo al apartado: la fecha de la salida de su casa y el primer alejamiento de su familia: \u00abQuedamos en reunirnos por la madrugada del 18 de mayo [1980] en la pila del pueblo, San Mart\u00edn Jilotepeque, frente a la iglesia. Van otros compa\u00f1eros que no conocen el campamento nos aseguraron en aquel momento. No hubo ofrecimiento de dinero alguno ni paga. Sobre mi decisi\u00f3n de irme solamente lo compart\u00ed con mi hermano quien no contradijo mi decisi\u00f3n. Sal\u00ed de la casa a las tres de la ma\u00f1ana. Al rechinar la puerta <em>para salir corriendo<\/em> se levant\u00f3 mi pap\u00e1 y me pregunt\u00f3: \u201c\u00a1Bueno vos! \u00bfy a d\u00f3nde vas?\u201d. Yo, a diez pasos y caminando <em>le respond\u00ed mientras segu\u00eda caminando<\/em>: \u201cvoy con unos amigosa la capital a averiguar de un trabajo\u201d. Solamente escuch\u00e9: \u201c\u00bfpero regres\u00e1s?\u201d.\u201c\u00a1S\u00ed\u00ed\u00ed!\u201d, le contest\u00e9, pero no dije qu\u00e9 d\u00eda ni cu\u00e1ndo. En la ma\u00f1ana del \u00faltimo contacto asum\u00ed el compromiso al cual no fall\u00e9\u00bb<a href=\"#_ftn30\">[30]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima frase es central para entender el entramado construido de la decisi\u00f3n. Es una reflexi\u00f3n posterior al compromiso asumido. Contrario a la emotividad narrada en el abrazo de su madre, luego de regresar de la finca en San Marcos, ahora denota otra actitud donde guarda para s\u00ed la magnitud de su decisi\u00f3n. Por momentos pareciera que reintegra la experiencia emocional de 1978 en la decisi\u00f3n de su alzamiento de 1980. Los silencios hablan mucho en este sentido pues la firmeza de su opci\u00f3n revolucionaria estuvo, hasta ese momento, siempre referida a sus padres y su tradici\u00f3n de lucha. No obstante esto es una aparente frialdad desde el fortalecimiento de su b\u00fasqueda personal. Tal es el grado de certidumbre en sub\u00fasqueda que incluso est\u00e1 dispuesto a <em>guardar en secreto <\/em>su decisi\u00f3n. Por eso cuando su padre le pregunta a d\u00f3nde se dirige a media madrugada Santiago Boc enfatiza el hecho de <em>no detenerse<\/em> para explicar o decir adi\u00f3s. Es un momento de salida y desgarramiento consciente del seno materno y paterno. Por eso en su memoria repite dos veces la misma palabra: \u00ab<em>caminando<\/em>le respond\u00ed mientras segu\u00eda <em>caminando<\/em>\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"498\" height=\"519\" src=\"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/ORPA-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6876\" srcset=\"https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/ORPA-1.png 498w, https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/ORPA-1-288x300.png 288w\" sizes=\"auto, (max-width: 498px) 100vw, 498px\" \/><figcaption>Imagen 1. Campamento El Brote, ORPA, 1979<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La contradicci\u00f3n est\u00e1 en pleno movimiento, por eso el car\u00e1cter tan vivo de la escena que Boc expone. Solo un hermano sabe de su decisi\u00f3n de unirse a la guerrilla: \u00ab\u00c9l me anim\u00f3: \u201c<em>ta&nbsp;<\/em>bueno vos, ah\u00ed trat\u00e1s de cuidarte\u201d, me dijo. [&#8230;] Esa noche me regal\u00f3 una <em>choca<\/em>,una moneda de veinticinco centavos de quetzal, \u201cpara que te tom\u00e9s un agua en el camino\u201d, dijo\u00bb<a href=\"#_ftn31\">[31]<\/a>. No es el momento de hablarlo con sus padres pues a\u00fan <em>est\u00e1 tierno<\/em> en el nuevo horizonte. L ainc\u00f3gnita de la <em>nueva comunidad asumida \u2013 la guerrilla \u2013 <\/em>se revelar\u00eda al d\u00eda siguiente: \u00abEl contacto para subir a la monta\u00f1a lo realizamos enfrente a lapila en la plaza del pueblo, como ya dije. \u00c9ramos cuatro y result\u00f3 que nos conoc\u00edamos desde la escuela. Nos saludamos con sorpresa. El quinto era Hern\u00e1n cuyo padre era mozo colono de la finca La Merced\u00bb<a href=\"#_ftn32\">[32]<\/a>. Todos son j\u00f3venes kaqchikeles que comparten un pasado regional como hijos de mozos colonos&nbsp; en las fincas. Ahora \u00abcon sorpresa\u00bb se reconocen y son guiados en el camino por otro vecino alzado, Hern\u00e1n, quien ya hab\u00eda estado en el campamento revolucionario de San Marcos. <\/p>\n\n\n\n<p>Comienza entones para Boc lo que es <em>el camino inverso a la experiencia de 1978<\/em>, una donde viajar\u00eda precisamente al municipio donde estaba ubicada la finca Nuevo Mundo. Esta vez no es para ir a formar parte de la columna o cuadrilla de jornaleros, sino de una columna guerrillera. \u00abA Malacat\u00e1n llegamos en carro m\u00e1s o menos al mediod\u00eda, a las tres de la tarde. Pasamos por San Pablo, que est\u00e1 a orillas de la monta\u00f1a. En alg\u00fan lugar de esta ruta empezamos la marcha y entramos por la aldea Tuibuj. Luego cruzamos el r\u00edo Negro y todos nos trat\u00e1bamos con el t\u00e9rmino\u201ccompas\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn33\">[33]<\/a>. En el fondo es un paso cualitativamente distinto: de jornaleros que trabajan para la finca a guerrilleros que buscan acabar con la misma. Boc ya no est\u00e1 en el bosque colindante con la finca san martineca sino en una monta\u00f1a al costado de una aldea ind\u00edgena mam. El paso tambi\u00e9n es significativo: la monta\u00f1a resguard\u00f3 a los agraristas en 1954 mientras en 1980 est\u00e1 cobijando un nuevo esfuerzo revolucionario con los hijos de los mozos colonos, jornaleros ahora arm\u00e1ndose. <\/p>\n\n\n\n<p>En su relato la noche se convierte en el momento tanto de la despedida en el caser\u00edo kaqchikel como de la bienvenida en tierra mam: \u00abEntrando la noche con la oscuridad sobre los \u00e1rboles escuchamos el \u201c\u00a1alto!\u201d del compa\u00f1ero en posta. Hern\u00e1n contest\u00f3 la contrase\u00f1a. Con una carabina empu\u00f1ada vimos al primer compa\u00f1ero joven vestido de verde olivo que sonri\u00f3 y terci\u00f3 el arma y dijo: \u201c\u00a1Bienvenidos!\u201d. Abraz\u00f3 a Hern\u00e1n y despu\u00e9s nos dio el abrazo a todos. Era Hugo. Otros vinieron al encuentro. Ya en la champa general, a orillas de la fogata, la luz del fuego se reflejaba en el rostro de los compa\u00f1eros y en los uniformes. Llegaban otros compa\u00f1eros y nos saludaban con un \u201c\u00a1bienvenidos compas!\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn34\">[34]<\/a>.Este campamento hab\u00eda sido bautizado El Filtro dado que ah\u00ed se hab\u00eda producido un quiebre entre la antigua Regional de las FAR y la reciente ORPA. El comandante An\u00edbal era el encargado del campamento, le segu\u00eda en jerarqu\u00eda el teniente Ismael. Hab\u00edan seis alzados de ciudad de Guatemala, dos de El Salvador y, como ya se mencion\u00f3, al menos cinco de San Mart\u00edn Jilotepeque. El campamento El Filtro se encontraba en un \u00e1rea colindante a una aldea llamada Tuibuj, en el municipio de Tajumulco. <\/p>\n\n\n\n<p>En su libro Santiago Boc menciona en muchas ocasiones c\u00f3mo Tuibuj era una aldea que apoyaba a ORPA en alimentaci\u00f3n, cargamento, informaci\u00f3n log\u00edstica y posteriormente combatientes. Nos habla de un hombre al que llama solamente <em>Miguel<\/em>, l\u00edder y <em>Jka\u00b4b\u00b4l<a href=\"#_ftn35\"><strong>[35]<\/strong><\/a> <\/em>de la aldea. En los primeros meses de 1980 Miguel hab\u00eda realizado una <em>B&#8217;ech<a href=\"#_ftn36\"><strong>[36]<\/strong><\/a><\/em> por la lucha guerrillera y sus dirigentes, entre ellos Gaspar Ilom (Rodrigo Asturias):&nbsp; \u00abComo resultado adivin\u00f3 su futuro\u00bb, nos diceBoc,&nbsp; \u00abdijo que su tarea ser\u00eda luchar al lado de su pueblo para liberarlo de las injusticias\u00bb<a href=\"#_ftn37\">[37]<\/a>. Ese mismo a\u00f1o varias escuadras del Ej\u00e9rcito Guerrillero de los Pobres se movilizaban al norte, en Huehuetenango. En la aldea Chimban, del municipio de San Miguel Acat\u00e1n, un gu\u00eda espiritual realiz\u00f3 una ceremonia parecida con un grupo de combatientes revolucionarios y l\u00edderes akatekos de la regi\u00f3n<a href=\"#_ftn38\">[38]<\/a>.Entre los l\u00edderes estaba el alcalde rezador o <em>mam\u00edn<\/em>, un hombre de nombre Andr\u00e9s Dolores \u2013 en akateko Antil Torol, proveniente de la aldea Poza<a href=\"#_ftn39\">[39]<\/a>. El fen\u00f3meno no es exclusivo de estas dos aldeas, Tuibuj y Chimban, sino fue parte de la confluencia en lucha durante el a\u00f1o 1980. La ceremonia ind\u00edgena en la perspectiva del levantamiento. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo que nos va mostrando Santiago Boc es el movimiento de la lucha de clases en Guatemala. Diversa, s\u00ed; en fraccionamientos y disputas internas, sin duda. Empero hacia 1980 es cada vez m\u00e1s claro que el antagonismo fundamental era la aldea y la finca, las personificaciones enfrentadas como, tambi\u00e9n, la disgregaci\u00f3n de la aldea desde las fuerzas propulsoras de la proletarizaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n capitalista v\u00eda la renta finquera. La pr\u00e1ctica cultural ind\u00edgena est\u00e1 repleta entonces de una memoria de lucha que rebasa un marco r\u00edgido de la lucha de clases. Antes que los proletarios o los campesinos per se, es la aldea en su disgregaci\u00f3n y tambi\u00e9n en sus fuerzas de solidaridad la que crea las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de las perspectivas revolucionarias en el a\u00f1o de 1980. Doce a\u00f1os antes, a\u00fan bajo un canon leninista y un dejo de economicismo, el antrop\u00f3logo Joaqu\u00edn Noval remarc\u00f3 c\u00f3mo en lo que llama las comunidades peque\u00f1as se encuentran las fuerzas de la nacionalizaci\u00f3n finquera y capitalista en Guatemala. Originario del municipio de Ayutla, San Marcos, Noval fue parte de una generaci\u00f3n de militantes e intelectuales comunistas que buscaban conocer el eje de la lucha en las particularidades guatemaltecas. <\/p>\n\n\n\n<p>En un escrito de 1968 Noval establece los ejes de la lucha en la aldea y la finca: \u00abPero hay tendencia a no ver esta polaridad, por el hecho de que los grandes propietarios burgueses de tierras no establecen en las comunidades peque\u00f1as m\u00e1s que aquellas relacionadas que caen estrictamente dentro del campo de la producci\u00f3n de bienes materiales, y generalmente ni siquiera residen habitualmente en sus propiedades rurales.Por ello no es extra\u00f1o que casi no haya relaciones interpersonales entre los miembros de dos clases separadas por una ancha brecha, a pesar del famoso \u201cpaternalismo\u201d que muchos especialistas observaban hasta hace no mucho tiempo en las plantaciones de caf\u00e9, principalmente entre patronos y \u201cmozos colonos\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn40\">[40]<\/a>. El libro de Boc relata el proceso de quiebre entre los patronos y los mozos colonos en un momento donde sus hijos, ya en proceso creciente de proletarizaci\u00f3n, deciden alzarse. En el campamento El Filtro est\u00e1n convergiendo jornaleros kaqchikeles y mames, estudiantes universitarios capitalinos y campesinos salvadore\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p>En el siguiente mapa mostramos tres aspectos del momento de la guerra hacia mayo de 1980. Las zonas de cuadr\u00edcula celeste corresponden a regiones donde el movimiento cooperativista ven\u00eda siendo impulsado con \u00e9xito, tales como Quich\u00e9, Alta Verapaz, San Marcos y Chimaltenango. Como vemos \u00e9ste se extiende en \u00e1reas del altiplano y la boca costa ind\u00edgena. Las zonas rojas indican lugares donde se mov\u00edan escuadras guerrilleras y las flechas indican su \u00e1rea de expansi\u00f3n. Diferenciamos la zona celeste de la roja para mostrar que para ese momento todav\u00eda no se ha vuelto un fen\u00f3meno masivo el apoyo de comunidades y aldeas a la revoluci\u00f3n armada. Es decir, no todas las aldeas de una regi\u00f3n roja describen totalidad de apoyo, el mapa m\u00e1s bien refiere a \u00e1reas de operaci\u00f3n de escuadras o pelotones guerrilleros. Durante los pr\u00f3ximos meses las fuerzas armadas estatales empezar\u00e1n una campa\u00f1a de secuestro y asesinato de l\u00edderes social dem\u00f3cratas,cooperativistas, l\u00edderes campesinos, en una estrategia de destrucci\u00f3n de la oposici\u00f3n civil. Asimismo, en el mapa hemos resaltado las \u00e1reas donde se estar\u00e1 moviendo Santiago Boc entre ciudad de Guatemala, su aldea en Chimaltenango y la regi\u00f3n donde reci\u00e9n empieza acciones el campamento madre de ORPA, en San Marcos y Quetzaltenango. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"538\" height=\"624\" src=\"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Mapa1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6877\" srcset=\"https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Mapa1.png 538w, https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Mapa1-259x300.png 259w\" sizes=\"auto, (max-width: 538px) 100vw, 538px\" \/><figcaption>Mapa1. Momento de la guerra hacia mayo de 1980<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Patrones de la guerra durante\n1980<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como Boc explicara previamente, el Ej\u00e9rcito pone en movimiento t\u00e1cticas para detener la creciente organizaci\u00f3n campesina en su municipio en Chimaltenango. Una acci\u00f3n consisti\u00f3 en las visitas de comisionados militares para conocer sobre los hombres del \u00e1rea y sus edades. En las aldeas kaqchikeles donde viv\u00eda Boc se agudiza la represi\u00f3n individual, especialmente contra los l\u00edderes organizados en disputa con las fincas La Merced y Don Tom\u00e1s. Recordemos c\u00f3mo \u00e9l y su hermano ya dorm\u00edan en el bosque durante los primeros meses de 1980. Uno de los primeros operativos en este momento incipiente de la guerra es el secuestro de Tereso Paredes Sutuc, desaparecido el 6 de febrero de 1980. Se inicia una persecuci\u00f3n sistem\u00e1tica contra las redes organizativas cristianas, de Ligas Campesinas y del Comit\u00e9 de Unidad Campesina. El 15 de septiembre de 1980 un grupo armado mata a Pedro Aj\u00fa L\u00f3pez, familiar de un l\u00edder campesino en el caser\u00edo Don Tom\u00e1s, aldea El Molino. Pedro ten\u00eda 18 a\u00f1os. Ese mismo mes se da una de las primeras masacres masivas por parte del Ej\u00e9rcito, un total de 20 personas de Varituc<a href=\"#_ftn41\">[41]<\/a>, aldea de Comalapa colindante con el caser\u00edo de Santiago Boc. <\/p>\n\n\n\n<p>El 21 de noviembre de 1980 escuadrones anticomunistas y militares irrumpen en la casa del alcalde Felipe \u00c1lvarez Tepaz, en el pueblo de San Mart\u00edn Jilotepeque, secuestr\u00e1ndolo y posteriormente mat\u00e1ndolo. Se inicia as\u00ed un periodo de persecuci\u00f3n a su familia y de destrucci\u00f3n de las redes de la Democracia Cristiana en el municipio. El principal objetivo del Estado guatemalteco a trav\u00e9s de su Inteligencia y del Ej\u00e9rcito es <em>la desarticulaci\u00f3n de las instancias oficiales, institucionales, otrora permitidas de la oposici\u00f3n<\/em>. Los asesinatos a l\u00edderes como Fuentes Mohr o Colom Argueta, en 1979, eran parte de la represi\u00f3n de personalidades p\u00fablicas que representaran una posibilidad alternativa a la camarilla militar-olig\u00e1rquica. En junio 1980 la Polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito secuestran masivamente a los l\u00edderes sindicalistas en el centro de ciudad de Guatemala y en la casa de retiros conocida como Ema\u00fas, Escuintla. Una de las posibles lecturas de este movimiento estatal es forzar la guerra o definir los bandos en un enfrentamiento que se ve\u00eda inminente. La separaci\u00f3n entre Estado y sociedad es cada vez m\u00e1s profunda, ahondando la crisis que se resolver\u00eda con el directo enfrentamiento clasista y, en las condiciones guatemaltecas, estamental. <\/p>\n\n\n\n<p>Hemos dado una mirada de \u00e1guila sobre la represi\u00f3n en Chimaltenango y Ciudad de Guatemala, ahora bien, \u00bfqu\u00e9 pasaba en los departamentos a donde se dirige Boc, San Marcos y Quetzaltenango? El patr\u00f3n es&nbsp; similar. El 20 de enero de1980 la CEH<a href=\"#_ftn42\">[42]<\/a> registra el secuestro de Santiago B\u00e1maca y Miguel Fuentes, el primero alcalde de Nuevo Progreso, San Marcos, y el segundo trabajador de la misma municipalidad. El caso detalla c\u00f3mo ambos fueron capturados y desaparecidos al interior de una finca de nombre Verapaz, operativo donde particip\u00f3 un finquero junto a elementos castrenses. En marzo del mismo a\u00f1o el Ej\u00e9rcito desaparece a Braulio Gonz\u00e1les, candidato a la alcald\u00eda por el municipio de El Quetzal, tambi\u00e9n en San Marcos. Ya en la zona del altiplano marquense, en Sipacapa, militares capturan a los hermanos Antonio y Ambrosio Tema P\u00e9rez, el primero tesorero de la municipalidad y el segundo gerente de la cooperativa Movimiento Campesino<a href=\"#_ftn43\">[43]<\/a>. En octubre los comisionados militares de San Pablo capturan y golpean a Audelio Chilel frente a su familia en la aldea El Porvenir<a href=\"#_ftn44\">[44]<\/a>.El punto en com\u00fan entre esta regi\u00f3n mam de San Marcos y la regi\u00f3n kaqchikel en Chimaltenango es la persecuci\u00f3n de autoridades municipales, cooperativistas y miembros de ligas campesinas, todos acusados de colaborar con los grupos guerrilleros. <\/p>\n\n\n\n<p>Para finales de 1980 el Informe describe las dos primeras masacres masivas en San Marcos y Quetzaltenango, similar tambi\u00e9n tiempo a lo que acontec\u00eda en Chimaltenango. La primera en la aldea Tuibuj, en Tajumulco: \u00abmiembros del Ej\u00e9rcito de Guatemala ejecutaron a alrededor de treinta personas, entre las que se encontraban ni\u00f1os. Algunas de las v\u00edctimas fueron quemadas vivas en sus casas. Solamente se pudo identificar a Reyes L\u00f3pez. La aldea era un punto de abastecimiento de la ORPA\u00bb<a href=\"#_ftn45\">[45]<\/a>. En otra aldea mam llamada La Esperanza, en el municipio quetzalteco de San Juan Ostuncalco, el Informe cita los nombres de cinco adultos y seis ni\u00f1os reprimidos bajo la acusaci\u00f3n de apoyar a ORPA. Al igual que en Tuibuj, este grupo militar finaliza la represi\u00f3n con la quema de las casas en la aldea<a href=\"#_ftn46\">[46]<\/a>. Un patr\u00f3n que se repite en la regi\u00f3n kaqchikel y&nbsp;mam es la participaci\u00f3n directa de finqueros y capataces en denuncias, secuestros y desapariciones junto al Ej\u00e9rcito de Guatemala. Los comisionados militares est\u00e1n tambi\u00e9n presentes como canales de informaci\u00f3n para la represi\u00f3n armada y posteriormente, en operativos de cerco.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>La tendencia es una intensificaci\u00f3n de la violencia, de la guerra propiamente, <em>a partir del resquebrajamiento y enfrentamiento de las relaciones finqueras<\/em>. El car\u00e1cter de lucha de clases motiva e incendia la guerra pero no se reduce a choques de, digamos, estructuras salariales y de propiedades. Se conjuga eso y m\u00e1s<a href=\"#_ftn47\">[47]<\/a>. Para entonces, \u00bfcu\u00e1les eran las caracter\u00edsticas de los operativos de ORPA en la regi\u00f3n? Presentamos una aproximaci\u00f3n bastante general a sabiendas de que este periodo debe ser estudiado con mucho mayor detenimiento, tanto para el movimiento de las tropas castrenses como de las guerrilleras, siempre en el mar de las luchas ya desatadas en la regi\u00f3n y expresadas como crisis finquera. El departamento de San Marcos comparte una historia de lucha agrarista de larga trayectoria. Al igual que en el oriente de Chimaltenango y Alta Verapaz, el agrarismo motiv\u00f3 la organizaci\u00f3n de mozos colonos ind\u00edgenas y mestizos contra los finqueros desde el Gobierno de Juan Jos\u00e9 Ar\u00e9valo y con mayor&nbsp; fuerza durante el de Jacobo \u00c1rbenz<a href=\"#_ftn48\">[48]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos campesinos marquenses el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) fue un punto de confluencia organizativa en sus demandas de tierra. Posterior a la Contrarrevoluci\u00f3n de 1954 y especialmente desde mediados de la d\u00e9cada de 1960, varios dirigentes marquenses del PGT pasan a pensar un frente de lucha, constituyendo <em>el Regional de Occidente<\/em> de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). Este fen\u00f3meno tambi\u00e9n se da en aldeas kaqchikeles de San Mart\u00edn Jilotepeque y en redes organizativas de los municipios q&#8217;eqchi&#8217; al oriente de Alta Verapaz, si bien sin crear propiamente un frente. Es decir, las ra\u00edces de la lucha revolucionaria por la tierra se hunden en San Marcos y Quetzaltenango en la crisis estatal abierta por la Revoluci\u00f3n de Octubre. La Organizaci\u00f3n del Pueblo en Armas (ORPA) surge desde una escisi\u00f3n del Regional de las FAR. Una de las razones para separarse de FAR fue la cr\u00edtica al supuesto bandidaje y al abigeato en el que hab\u00eda ca\u00eddo el grupo organizado en San Marcos<a href=\"#_ftn49\">[49]<\/a>.Tambi\u00e9n afectaba la distancia entre la comandancia de FAR en Pet\u00e9n y el Regional en la frontera con Chiapas<a href=\"#_ftn50\">[50]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>Como ya dijimos, ORPA finalmente sale a la luz p\u00fablica con la toma de una finca en tierra caliente quetzalteca.Previamente su campamento madre se hab\u00eda movilizado en los municipios de Pajapita, El Tumbador y Nuevo Progreso, San Marcos. Su aparato de paso fronterizo era heredero de la organizaci\u00f3n clandestina del PGT, de la cual hab\u00eda sido dirigente el mismo Joaqu\u00edn Noval. Para mayo de 1980 ORPA se ha desplazado de tierra caliente al altiplano mam en las aldeas del Tajumulco. Entre junio y julio se divide en dos grupos para realizar acciones de propaganda armada: uno en las aldeas fronterizas de Malacat\u00e1n, al suroccidente, otro en las fincas y pueblos alrededor de San Pablo, incluyendo la toma de la cabecera de Esquipulas Palo Gordo. Cada grupo cuenta con alrededor de 30 a 40 combatientes. Es un momento que Santiago Boc describe como de numerosos alzamientos de campesinos locales a la revoluci\u00f3n. Para septiembre 1980 el campamento llamado El Observatorio es frecuentado por aldeanos de Los Romeros y de Tuibuj. <\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo mes Boc habla de la llegada de 12 alzados kaqchikeles procedentes de San Mart\u00edn Jilotepeque. Con excepci\u00f3n de tres, el resto regresa tras el combate contra una patrulla castrense, conocido como La Pipa. De acuerdo a Santiago Boc, para octubre 1980 hab\u00eda entre 85 y 90 combatientes revolucionarios de ORPA solamente en el campamento El Observatorio, Tajumulco, sin contar con el otro grupo todav\u00eda en campa\u00f1a de propaganda armada por las fincas de Malacat\u00e1n y la costa marquense. En ese contexto Boc recibir\u00e1 la instrucci\u00f3n de participar en un viaje de entrenamiento hacia la meca de la revoluci\u00f3n latinoamericana..&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entrenamiento en Cuba y\nNicaragua<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes de cumplir seis meses de alzado, Boc y otro compa\u00f1ero kaqchikel pidieron permiso para visitar a sus familias en San Mart\u00edn Jilotepeque. Para su sorpresa su encargado directo, elcapit\u00e1n Nayo, les concede la solicitud: \u00abtambi\u00e9n es importante decirles que la organizaci\u00f3n los ha elegido a ustedes para su preparaci\u00f3n \u2013 por su entrega en las tareas diarias y su identificaci\u00f3n con los principios de nuestra lucha y la organizaci\u00f3n \u2013 para realizar un viaje de entrenamiento a Cuba\u00bb<a href=\"#_ftn51\">[51]<\/a>. Corr\u00eda la primera semana de octubre de 1980. Los contactos y lugares fueron planificados para llegar a ciudad de Guatemala y, a partir de ah\u00ed, tomar un avi\u00f3n rumbo a Honduras. \u00abLa noticia para m\u00ed fue bienvenida, me sorprendi\u00f3 y me motiv\u00f3. Sent\u00ed una emoci\u00f3n grande&nbsp; y empec\u00e9 a buscar el momento para despedirme de un amor\u00edo que qued\u00f3 interrumpido cuando eran las once de la noche\u00bb<a href=\"#_ftn52\">[52]<\/a>. El haz de luz de una linterna los&nbsp;sorprendi\u00f3 en plena despedida amorosa: \u00ab\u201d\u00a1Viene el relevo!\u201d y muy f\u00e1cil nos absorbi\u00f3 la oscuridad de la noche entre bejucos, broza y esa posta que no olvido\u00bb.<a href=\"#_ftn53\">[53]<\/a> Al d\u00eda siguiente caminaron a la aldea Tocache, luego al pueblo de San Pablo para, finalmente, llegar a Malacat\u00e1n. <\/p>\n\n\n\n<p>Eran las nueve de la noche cuando llegaron a ciudad de Guatemala. Al siguiente d\u00eda, luego de pasar la noche en un hostal, Boc se dirigi\u00f3 al caser\u00edo La Uni\u00f3n en lo que ser\u00eda el momento de compartir su ya tomada decisi\u00f3n de alzarse con la guerrilla: \u00abDesde arriba divis\u00e9 a mi padre entre las milpas, a cincuenta&nbsp;metros de la casa. Me dirig\u00ed a esta y nos saludamos con mi mam\u00e1. \u201c\u00a1Hijo!\u201d, exclam\u00f3. Mi pap\u00e1 escuch\u00f3 y lleg\u00f3 donde est\u00e1bamos. Nos abrazamos despu\u00e9s de seis meses de no vernos. Por primera vez me hab\u00eda ausentado tanto tiempo. Antes del abrazo nos estrechamos la mano y me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfPor dios, mijo, qu\u00e9 te hiciste vos hombre? Contanos por d\u00f3nde te fuiste\u201d. Mi madre le secund\u00f3 en coro: \u201c\u00a1Mi muchacho! \u00bfQu\u00e9 te hiciste mijo, hombre?\u201d. Me contaron que me buscaron en varios lugares. Para entonces ya ten\u00eda mis diecisiete a\u00f1os, con claridad pol\u00edtica ideol\u00f3gica b\u00e1sica\u00bb<a href=\"#_ftn54\">[54]<\/a>.Santiago Boc es recibido con sorpresa por su padre y su madre, curiosos pero a la vez preocupados por no saber de \u00e9l. Mientras en mayo hab\u00eda eludido las preguntas de su padre y evitado despertar a su madre en la madrugada, seis meses despu\u00e9s asume la decisi\u00f3n de presentarse como guerrillero. <\/p>\n\n\n\n<p>Primero fue el silencio y salir a hurtadillas de su casa. Ahora es recibido con abrazos y cuestionamientos. Su padre le pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no me contaste? \u00bfPor qu\u00e9 no compartiste conmigo?\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn55\">[55]<\/a>. Es momento de enfrentar las dudas y posibles recriminaciones de sus padres: \u00abYo entr\u00e9 reprimi\u00e9ndome, me re\u00ed y le dije: \u201cpues si le digo no me hubiera dejado ir. Es m\u00e1s \u2013 le segu\u00ed explicando \u2013 con lo que nos ha tocado vivir con la familia, con lo que he aprendido de usted, ha sido y es lo mejor. Desde los nueve a\u00f1os lo acompa\u00f1\u00e9 a reuniones y fuimos a las fincas. D\u00e9jenme, s\u00e9 que no es su culpa que yo no haya estudiado. Creo que estoy claro de lo que pasa, me siento con fuerzas y con compromiso. Los compa\u00f1eros en San Marcos me esperan y, dentro de la familia, que sea a m\u00ed a quien le toque estar en la monta\u00f1a. Y continu\u00e9: \u201c\u00bfse recuerda que un d\u00eda de mi cumplea\u00f1os se lo dije, para m\u00ed no hay otro futuro?\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn56\">[56]<\/a>. Esta explicaci\u00f3n es sumamente rica, resaltemos algunos aspectos que interpreta de la situaci\u00f3n. Uno, inicia Boc con cierto temor a su padre, sinti\u00e9ndose acusado y hasta con una ligera culpa. Justifica el ocultamiento de la decisi\u00f3n para protegerla del \u00e1mbito de decisi\u00f3n paterna, parecido a quien le da sombra a una peque\u00f1a planta ante la fortaleza del sol. <\/p>\n\n\n\n<p>Sus palabras son, pues, <em>protectoras de un \u00e1mbito de decisi\u00f3n individual<\/em>, de separaci\u00f3n del joven respecto a los padres. Su punto de partida es una desobediencia, una rebeld\u00eda. Dos, Santiago pasa a la ofensiva para justificar su lucha desde la situaci\u00f3n de pobreza de la familia y del ejemplo de lucha, de organizaci\u00f3n, del propio padre. Con esto respalda su alzamiento como continuidad de las reuniones campesinas en el caser\u00edo y el recuerdo del trabajo explotador en las fincas. Su participaci\u00f3n en la revoluci\u00f3n, \u201cen la monta\u00f1a\u201d, ser\u00e1 la contribuci\u00f3n de la familia Boc Tay a la lucha popular. Tres, la pl\u00e1tica con sus padres se va convirtiendo en una reflexi\u00f3n personal y a la vez colectiva de su vida como ni\u00f1o, hijo de una familia ind\u00edgena kaqchikel, mozos, luego jornaleros, en constante b\u00fasqueda de enfrentar la vida. Sabe que no es culpa de ellos no haber podido estudiar. Empero la falta de educaci\u00f3n formal la contrasta con la fuerza y compromiso que siente hacia la emergente causa, hacia su nueva <em>familia por opci\u00f3n<\/em>. En su rememoraci\u00f3n de aquel momento termina respondiendo a la pregunta del padre, evadida en un primer momento. Su deseo de ser combatiente no es algo nuevo, y ase lo hab\u00eda dicho en su cumplea\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p>La charla la enmarca en el <em>recuerdo de los aromas, temperaturas, acciones dentro la cocina materna<\/em>, espacio determinante desde donde habla. Boc narra con detalle el movimiento de la voluntad de sus padres a la par del calor del fog\u00f3n, del humo: \u00abMientras mi madre soplaba el fuego, mi padre fue cediendo. Ella sac\u00f3 el agua de adentro de la tinaja y la ech\u00f3 en el jarro de barro para el caf\u00e9. Mi padre cambi\u00f3 deopini\u00f3n: \u201chas cambiado mijo\u201d, dijo y a continuaci\u00f3n \u201ccreo que ten\u00e9s la raz\u00f3n pero deb\u00e9s cuidarte mucho\u201d. \u201cEst\u00e1 bien\u201d, le respond\u00ed y nos re\u00edmos. Tom\u00e9 la iniciativa y de una vez les cont\u00e9 que solo ten\u00eda veinticuatro horas para estar juntos, \u201cma\u00f1ana los dejo\u201d. <em>\u201c\u00bfOtra vez?\u201d<\/em> pregunt\u00f3 mam\u00e1 muy preocupada.\u201cS\u00ed, me voy a un curso\u201d. No me lo creyeron, r\u00e1pido pensaron que estaba bromeando\u00bb<a href=\"#_ftn57\">[57]<\/a>. Es precisamente aqu\u00ed donde comienza el retorno cr\u00edtico, aumentado, de aquella otra vivencia de 1978 que describe con semejante detalle y detenimiento: el abrazo de su madre cuando regresa destrozado emocionalmente de la finca malacateca. Empero ahora se confronta a la retenci\u00f3n de su madre, a su preocupaci\u00f3n, a un momento de su amor que busca resguardarlo pero, a la vez, mantenerlo como ni\u00f1o indefenso. <\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta \u201c\u00bfotra vez?\u201d es la expresi\u00f3n hablada del ambiente de la cocina y del soplo del fog\u00f3n. Al d\u00eda siguiente debe marcharse, situaci\u00f3n que nos presenta Boc desde una polifon\u00eda de di\u00e1logos e interjecciones: \u00abA las diez de la ma\u00f1ana del siguiente d\u00eda lleg\u00f3 Haroldo, salud\u00f3 a mi padre y le dijo: \u201cpaso trayendo al compa\u00f1ero H\u00e9ctor\u201d. Mi padre respondi\u00f3: \u201caqu\u00ed no vive\u201d. Al escuchar sal\u00ed y le dije a Haroldo: \u201clleg\u00f3 la hora, caminemos\u201d. R\u00e1pido record\u00e9: \u201c\u00a1el contacto frente a las oficinas de Galgos es hoy!\u201d. \u201cS\u00ed, vamos&#8230;\u201d. Mi padre pregunt\u00f3: \u201c\u00bfson amigos? \u00a1ah, son amigos!\u201d, se respondi\u00f3. \u201cS\u00ed\u201d, le dije. Mi madre llor\u00f3, me abraz\u00f3 y me repiti\u00f3: \u201c\u00a1No te vay\u00e1s mi muchacho!\u201d. Les repet\u00ed: \u201cme voy por poco tiempo, solo ser\u00e1n unos meses\u201d. Yo estaba inquieto, mi madre dolida profundamente, mis hermanas mayores se encontraban trabajando de dom\u00e9sticas en la ciudad y mis dos hermanos trabajaban haciendo le\u00f1a\u00bb<a href=\"#_ftn58\">[58]<\/a>. Elcontraste con la \u00faltima despedida es evidente, por lo menos en dos aspectos. Uno, ahora sale de su casa acompa\u00f1ado de otro alzado kaqchikel que lo llama por su nuevo nombre. Ya no ser\u00e1 Santiago ni Tabic\u00f3, ahora es <em>H\u00e9ctor<\/em>. Su padre parece pasar un momento de confusi\u00f3n y temor: no sabe qui\u00e9n es el joven ni a qui\u00e9n se le conoce por dicho nombre. <\/p>\n\n\n\n<p>Dos, las l\u00e1grimas de su madre no son de recibimiento, de acogida, sino de despedida y preocupaci\u00f3n ante su hijo que se marcha para su preparaci\u00f3n a la guerra. No obstante su hijo confront\u00f3 el miedo al punto de regresar a las fincas de Malacat\u00e1n, no como jornalero sino como revolucionario, desde un movimiento que buscara expropiar las tierras para entregarlas a los sin-tierra. Boc identifica a su familia como parte tambi\u00e9n de la clase trabajadora: sus hermanas dom\u00e9sticas, sus hermanos cortando le\u00f1a, \u00e9l entren\u00e1ndose para el combate. Visto desde ahora el segundo semestre de 1980 represent\u00f3 para muchos ind\u00edgenas el momento de separarse de sus familias y alzarse por la revoluci\u00f3n social. Mientras esto suced\u00eda en la aldea chimalteca, tres meses antes en los Cuchumatanes del Quich\u00e9, dos j\u00f3venes mujeres del pueblo ixil se despiden tambi\u00e9n de su familia y aldea para empu\u00f1ar las armas junto al Ej\u00e9rcito Guerrillero de los Pobres: \u00abLes dijeron que nos \u00edbamos y empezaron a rezar por nosotros y despu\u00e9s empezaron a llorar, porque no saben si nos vamos a morir. Nos desped\u00edan. Todos se quedaron llorando y salimos de la casa a las 9:00 de la noche\u2026 [pero] yo me fui sin tristeza, bien contenta, feliz. No llor\u00e9 nada\u00bb<a href=\"#_ftn59\">[59]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio recopilado por Ricardo Falla data de finales de 1983 cuando a\u00fan los recuerdos de la decisi\u00f3n del alzamiento estaban frescos. Lo que nos revelan las palabras de la mujer ixil y del joven kaqchikel es el arrojo de su decisi\u00f3n y las emociones con las cuales la vivieron. Dicho acontecimiento hist\u00f3rico motiva en Boc una reflexi\u00f3n en perspectiva: \u00abEn ning\u00fan otro momento los pueblos oprimidos de Guatemala hab\u00edan mostrado tanta valent\u00eda o en comparaci\u00f3n despu\u00e9s de su invasi\u00f3n. Una yotra vez debemos decir que la lucha fue necesaria, no nos usaron, no nos empujaron, era el momento de actuar\u00bb<a href=\"#_ftn60\">[60]<\/a>.Constituye un elemento crucial pensar la revoluci\u00f3n en t\u00e9rminos de procesos de atrevimiento, de quiebre, como tambi\u00e9n de construcci\u00f3n de horizonte compartido.La revolucionaria o, en este caso, el revolucionario, se constituye desde las decisiones que va tomando y la develaci\u00f3n de su labor individual en consonancia con una historia que hereda, que hace propia, por la cual se responsabiliza. Es tanto desgarramiento de los v\u00ednculos primarios como creaci\u00f3n de nuevas comunidades en pos del <em>novum<\/em> transformador. <\/p>\n\n\n\n<p>La narraci\u00f3n que Boc hace del sufrimiento de su familia y de su pueblo es, al mismo tiempo, la raz\u00f3n de movilizarse en la lucha. La tristeza de la despedida se entremezcla con la afirmaci\u00f3n individual desde y frente a su comunidad. No estamos en un momento hist\u00f3rico donde los relatos de los sobrevivientes enfatizan el silencio, el temor o incluso el arrepentimiento tras las masacres de 1982. Al contrario, la escritura va acompa\u00f1ando los distintos momentos emocionales y reflexivos del a\u00f1o revolucionario de 1980, no generaliz\u00e1ndolos desde la derrota sino abriendo el pasado a las distintas vivencias que se dieron en la Centroam\u00e9rica en creciente insubordinaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"510\" height=\"333\" src=\"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/ORPA-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6878\" srcset=\"https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/ORPA-2.png 510w, https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/ORPA-2-300x196.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><figcaption>Imagen 2. Combatientes kaqchikeles en ORPA<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Ingresando al Altiplano en guerra, mayo 1981<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los contactos clandestinos cumplieron su papel pero el viaje se atras\u00f3 un mes. Mientras, Boc convivi\u00f3 con los guerrilleros urbanos en las casas de seguridad ubicadas en la capital. Finalmente subi\u00f3 al avi\u00f3n&nbsp; rumbo a San Pedro Sula. All\u00ed mismo tomaron el bus hacia Nicaragua. Hac\u00eda poco m\u00e1s de un a\u00f1o Managua se hab\u00eda convertido en escenario de una insurrecci\u00f3n popular que llev\u00f3 al poder al Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional. La log\u00edstica fue m\u00e1s r\u00e1pida en un principio y tan solo dos d\u00edas tardaron para abordar el avi\u00f3n rumbo a Cuba. Su entrenamiento estaba por empezar: \u00abDurante 45 d\u00edas recibimos preparaci\u00f3n intensa como tropa de infanter\u00eda. En tiro obtuve calificaciones regulares, as\u00ed como en t\u00e1ctica, manejo de artiller\u00eda liviana y en el arme y desarme de fusiles. Finalizaba diciembre para luego recibir el a\u00f1o nuevo 1981 en pleno curso. [&#8230;] Tambi\u00e9n subimos a unos cerros de la monta\u00f1a para realizar pr\u00e1cticas en el d\u00eda o en la noche. \u00c9stas eran para m\u00ed como un paseo en comparaci\u00f3n con lo vivido en las faldas del Tajumulco, lugares aquellos que hab\u00eda explorado, conocido y donde hab\u00eda acampado\u00bb<a href=\"#_ftn61\">[61]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>La preparaci\u00f3n militar hab\u00eda sido b\u00e1sica y en condiciones mucho menos exigentes a las enfrentadas en las monta\u00f1as guatemaltecas. Cuando se piensa en las pr\u00f3ximas y arrasadoras campa\u00f1as del Ej\u00e9rcito guatemalteco, prepar\u00e1ndose ya en ese momento, la idea de enviar combatientes hasta Cuba, ausent\u00e1ndolos de sus frentes m\u00e1s de medio a\u00f1o, parece mostrar una perspectiva de que la guerra, efectivamente, ser\u00eda prolongada. Sin embargo lo que se ven\u00eda evidenciando concretamente es el car\u00e1cter de <em>planes r\u00e1pidos y totales del Ej\u00e9rcito guatemalteco <\/em>sobre las casas de seguridad guerrilleras y las aldeas que la apoyaban. Las exploraciones en los montes cubanos los denomina paseos en comparaci\u00f3n con su primera experiencia con la sierra marquense.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de febrero de 1981 regresa Boc y otros combatientes a Nicaragua para continuar los ejercicios de preparaci\u00f3n. Este recuerdo hace exclamar a Boc una reflexi\u00f3n admirada de lo que presenci\u00f3: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 juventud lista para la guerra! Por dos meses recalentamos los temas aprendidos en Cuba, apoyados por un maestro vietnamita. Su especialidad era realizar el tiro de mortero sin usar la placa base\u00bb<a href=\"#_ftn62\">[62]<\/a>. La pr\u00e1ctica con fusiler\u00eda en Cuba y con morteros en Nicaragua hac\u00eda pensar que las condiciones de abastecimiento, log\u00edstica y armamento estar\u00edan presentes en las monta\u00f1as guatemaltecas, cosa que no fue para nada el caso. Visto desde ahora exist\u00eda una disposici\u00f3n social<em> in crescendo<\/em> para la guerra sin las condiciones objetivas de un enfrentamiento de tal magnitud. Despu\u00e9s de visitar los dos pa\u00edses revolucionarios en la regi\u00f3n Boc retorna a mediados de abril de1981 a una ciudad de Guatemala \u00abinvadida por fuerzas contrainsurgentes, aunque se comentaba que tambi\u00e9n por fuerzas guerrilleras. Un buen n\u00famero de los que ven\u00edamos no cubrieron los contactos que les hab\u00edan dado, se fueron a sus casas y se condenaron por eso\u00bb<a href=\"#_ftn63\">[63]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>En poco menos de tres meses esas fuerzas contrainsurgentes desplegar\u00edan ataques contra las casas de seguridad de ORPA y EGP<a href=\"#_ftn64\">[64]<\/a>, desbaratando las redes log\u00edsticas y de informaci\u00f3n concentradas en el \u00e1rea urbana. Muchos de los combatientes listos para la guerra con quienes ven\u00eda Boc murieron ah\u00ed: \u00abD\u00edas despu\u00e9s le cayeron en la ciudad a la casa de la Colocha, por alguna raz\u00f3n me salv\u00e9. Los resultados fueron dolorosos para la organizaci\u00f3n. Fue despu\u00e9s de la Semana Santa, en abril de 1981. Cayeron en combate m\u00e1s de 10 compa\u00f1eros. Esto es lo que medio se conoci\u00f3 en aquel entonces\u00bb<a href=\"#_ftn65\">[65]<\/a>.&nbsp; Antes de salir Boc tuvo oportunidad de saludar a su hermano y primo. Les habl\u00f3 de su aprendizaje en el uso de armas, de la disposici\u00f3n al combate y de su regreso al Frente de San Marcos. Ellos le hablan de una masacre contra aldeanos de Chuabajito, en San Mart\u00edn Jilotepeque: \u00abEsa vez el Ej\u00e9rcito lleg\u00f3 en cami\u00f3n. En el lugar mataron a m\u00e1s de veinte personas. El oficial decapit\u00f3 a una ni\u00f1a de ocho a\u00f1os cuando se opuso a que se llevaran a su pap\u00e1. Esto era la noticia m\u00e1s alarmante. En nuestra conversaci\u00f3n les dije que se cuidaran porque no se sab\u00eda qu\u00e9 pod\u00eda pasar por lo que se &nbsp;avecinaba. Solo un mi primo me felicit\u00f3\u00bb<a href=\"#_ftn66\">[66]<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<p>La charla se realiz\u00f3 en un barrio popular de la zona 7 capitalina, cercano al lugar donde hac\u00eda a\u00f1o y medio hab\u00eda trabajado como ayudante de fontanero. Es una charla con sus familiares j\u00f3venes en un \u00e1rea popular. La ciudad mientras era patrullada d\u00eda y noche por la polic\u00eda, los judiciales y los militares. La noticia de la masacre en Chuabajito se daba al mismo tiempo de las palabras sobre el combate guerrillero a iniciarse pronto. \u00bfEn qu\u00e9 momento del enfrentamiento estaba regresando Boc? En esos primeros meses de 1981 ya operan en Comalapa y San Mart\u00edn Jilotepeque escuadras del Ej\u00e9rcito Guerrillero de los Pobres (EGP)<a href=\"#_ftn67\">[67]<\/a>, as\u00ed como las redes de la <em>Resistencia<\/em> y un grupo armado de la Organizaci\u00f3n del Pueblo en Armas (ORPA). Las acciones se extienden desde el sur de Quich\u00e9 por segmentos de la carretera Panamericana hasta Chimaltenango. Entre enero y junio de 1981 se toman cabeceras municipales y estaciones de polic\u00eda. Tanto el EGP como ORPA abren nuevos frentes de guerra: el Frente Augusto C\u00e9sar Sandino (FACS) y el Frente 5 respectivamente. Durante estos meses el Ej\u00e9rcito desarrolla operaciones con pelotones de kaibiles atacando objetivos espec\u00edficos. <\/p>\n\n\n\n<p>Aldeas como Las Lomas, Parraxaj y Xiqu\u00edn Sanah\u00ed son arrasadas en operativos militares de desembarco masivo, sobretodo a partir de febrero 1981. La guerra comienza a enfrentar no solo a los bandos armados sino a las poblaciones en lo que respecta informaci\u00f3n del enemigo, canales de abastecimiento, apoyo en emboscadas o secuestros. En las aldeas de Santiago Boc la guerra genera una din\u00e1mica basada en las luchas por la tierra de 1974. En finca La Merced el Ej\u00e9rcito captura y desaparece a tres hombres el 18 de abril 1981. Por su parte el EGP desaparece a Salvador Boc el 5 de junio 1981 en el caser\u00edo Don Tom\u00e1s<a href=\"#_ftn68\">[68]<\/a>. Este patr\u00f3n de guerra se radicalizar\u00eda a\u00fan m\u00e1s en los pr\u00f3ximos meses. Santiago Boc, por su parte, regresa a Tajumulco durante la primera semana de mayo 1981.\u00abEl siguiente d\u00eda sal\u00ed de retache al Gran Volc\u00e1n en el departamento de San Marcos. Sub\u00ed acompa\u00f1ado por Audiel quien cuando me vio en el lugar convenido para el contacto, me dijo: \u201cBueno \u00bfy usted qu\u00e9 hace aqu\u00ed? V\u00e1monos para el campamento\u201d. Le respond\u00ed: \u201csi para eso vine\u201d\u00bb<a href=\"#_ftn69\">[69]<\/a>. Una descripci\u00f3n sobria del retorno al \u00e1rea de operaciones de lo que ser\u00eda el Frente Luis Ixmat\u00e1, de ORPA. El momento de la guerra que presencia Boc tiene como caracter\u00edstica una participaci\u00f3n masiva de algunas aldeas mam de San Marcos y Quetzaltenango con la ORPA. <\/p>\n\n\n\n<p>Aquella aldea donde se hab\u00eda realizado la ceremonia mam, Tuibuj, ahora se movilizaba en columnas para transportar alimento y armas. El efecto masivo se repet\u00eda en diferentes comunidades ind\u00edgenas en Huehuetenango, Quich\u00e9, Chimaltenango. Los pelotones guerrilleros en San Marcos y Quetzaltenango hab\u00edan pasado de una campa\u00f1a de propaganda armada a emboscadas a convoys militares y ataques a destacamentos locales. Boc une en una sola descripci\u00f3n el momento de la lucha: \u00abEntre los meses de junio y julio del a\u00f1o 1981 montamos una emboscada en el crucero del Tajumulco, en la carretera que comunica a los municipios de Ixchiguan y Tacan\u00e1. \u00c9ramos alrededor de cuarenta armados con fusiles M-16. Entre los jefes de escuadra estaban Delfina, Camilo, el capit\u00e1n Rub\u00e9n y Nery comandante y los tenientes Ismael y Manolo. Con anterioridad hab\u00edamos recibido un desembarque de&nbsp;<em>chas<\/em> [comida], la que al mismo tiempo hab\u00eda servido para embutir armas,entre los granos recibidos. Nos llegaron fusiles M-16 y Fal 7.62. De acarrear y esconder la chas se encargaron los compas de la aldea Tuibuj, fueron cerca de200 quintales de granos. <em>Parec\u00edan hormigas que sub\u00edan y bajaban, los costales con vituallas blanqueaban en la oscuridad de la noche, era como un hilo movido por el ritmo de los pasos de una columna guerrillera.<\/em> Pero en este caso era una columna de compas de la poblaci\u00f3n mayoritariamente. La noche del desembarco, a media noche, trepamos arriba de las fincas La Patria y La Igualdad, y por fin llegamos al campamento ya en ese lugar limpiamos las armas para usarlas en la emboscada\u00bb<a href=\"#_ftn70\">[70]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre junio y julio de 1981 las fuerzas armadas estatales lanzan ataques en la capital contra casas de seguridad de ORPA, EGP y,&nbsp; en menor medida en ese momento, del PGT. El siguiente mapa muestra en este sentido el momento de la guerra hacia mayo de 1981. Destacan los operativos estatales contra l\u00edderes del movimiento cooperativista y de Democracia Cristiana, as\u00ed como la extensi\u00f3n del \u00e1rea de influencia y apoyo comunitario a la revoluci\u00f3n armada. En Boc se menciona principalmente el apoyo de la aldea Tuibuj, Tajumulco, la cual posteriormente es arrasada por el Ej\u00e9rcito. Otras apoyaban en distintos modos o bien ya se organizaban como bases del Ej\u00e9rcito, caracter\u00edstico de algunas aldeas del municipio de San Pablo, colindante con Tajumulco. Este momento de la guerra como enfrentamiento poblacional ser\u00e1 analizado en un trabajo posterior sobre el periodo entre julio 1981 y 1984<a href=\"#_ftn71\">[71]<\/a>. Al ser concebida la ciudad como centro de log\u00edstica e informaci\u00f3n nacional, se pierde la comunicaci\u00f3n entre lo que hab\u00eda llegado a ser la retaguardia urbana y la vanguardia rural. Los pelotones en el campo operan una guerra regional, sin posibilidades de conformar un frente de avance unificado para tomar la ciudad estamental y derrotar el r\u00e9gimen surgido de 1954. Al parecer el Estado como movimiento armado ya se hab\u00eda preparado ante una eventual ofensiva guerrilla sobre la ciudad. Apenas en enero de 1981 las fuerzas guerrilleras en El Salvador hab\u00edan lanzado la llamada Ofensiva final. <\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s que probable que losmovimientos avanzados en el pa\u00eds vecino fueran concebidos como precauciones y advertencias por el Ej\u00e9rcito guatemalteco, de ah\u00ed que las ofensivas guerrilleras por separado a\u00fan no constituyeran un peligro de unificaci\u00f3n en tanto simetr\u00eda de enfrentamiento armado. <em>El Estado como movimiento contrainsurgente<\/em> hab\u00eda iniciado desde mediados de 1980 hasta finales de1981 una campa\u00f1a de destrucci\u00f3n del poder local ind\u00edgena, asociado a redes del movimiento cooperativista, de partidos de oposici\u00f3n y ligas campesinas. Demanera que el Estado guatemalteco ya hab\u00eda lanzado campa\u00f1as militares contra \u00e1reas de poblaci\u00f3n definidas como enemigas. La guerra estatal se fue construyendo para ser total al mismo tiempo que la lucha de clases, en su forma particular guatemalteca, se hab\u00eda potenciado desde la aldea como n\u00facleo de relaciones de lucha. Mientras aldeas como Tuibuj ya hab\u00edan optado por apoyar masivamente el movimiento revolucionario, en otros pueblos y aldeas mam como Estancia de la Cruz, Zunil, el Ej\u00e9rcito desaparec\u00eda la mayor\u00eda de la alcald\u00eda ind\u00edgena entre mayo y julio de 1981. Arriba, cerca del cr\u00e1ter del Tajumulco, el combatiente Boc en las filas de ORPA estaba parado al borde de un momento hist\u00f3rico que definir\u00eda la guerra. La finca temblaba, las aldeas estaban en pie. Sin embargo los ca\u00f1onazos en la ciudad contra las casas de seguridad guerrilleras eran el pre\u00e1mbulo de lo que suceder\u00eda durante el pr\u00f3ximo a\u00f1o en elresto del altiplano. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"538\" height=\"629\" src=\"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Mapa-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6879\" srcset=\"https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Mapa-2.png 538w, https:\/\/pueblosencamino.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Mapa-2-257x300.png 257w\" sizes=\"auto, (max-width: 538px) 100vw, 538px\" \/><figcaption>Mapa2. Momento de la guerra hacia mayo de 1981<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong>: <strong>Aportes a la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de la guerra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es tan rico ese instante en duraci\u00f3n conductiva y transitoria (como remanso del cual \u00e9l ofrece un momento de consciente contemplaci\u00f3n) que esa riqueza se comunica tambi\u00e9n a lo pasado y a lo perdido, y hasta adorna con el valor de la vivencia lo que entonces pas\u00f3 sin ser percibido<a href=\"#_ftn72\">[72]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La mirada al pasado debe estar presta a desentra\u00f1ar vivencias que rebasan las explicaciones generales. S\u00f3lo teni\u00e9ndolas en cuenta y situ\u00e1ndolas en la mir\u00edada de las luchas humanas se pueden captar como momentos que a\u00fan en el presente exigen vinculaci\u00f3n. El libro de Santiago Boc Tay permite adentrarnos en los recuerdos y experiencias de los a\u00f1os previos al momento m\u00e1s intenso de la guerra. En este trabajo nos hemos centrado en acompa\u00f1ar su relato en un periodo de ocho a\u00f1os entre 1974 y 1981. Claro, el libro en s\u00ed abarca hasta el final de la guerra y abarca otras experiencias detalladamente contadas por el autor como el cerco a San Pablo en 1984, la resistencia ante los operativos del Ej\u00e9rcito en 1987 o los operativos en Quetzaltenango en 1995. M\u00e1s que una visi\u00f3n general del libro nos pareci\u00f3 importante centrarnos en el primer momento, el cual abarca una quinta parte del mismo<a href=\"#_ftn73\">[73]<\/a>. En este cierre quisi\u00e9ramos plantear algunos de los aportes que brinda el libro deBoc para repensar la historia de un momento tan importante en la historia de Guatemala y Centroam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno, el escrito de Boc nos ofrece la mirada en retrospectiva de un <em>combatiente revolucionario maya-kaqchikel<\/em>. Aqu\u00ed se combinan varios rasgos que hay que tomar en cuenta. Boc crece en el seno de una familia ind\u00edgena dedicada a la agricultura en un municipio donde la disposici\u00f3n de tierra depend\u00eda de las fincas locales. Este aspecto se repite constantemente no solo como memoria individual sino en la que hereda a su vez de su padre y de su abuelo. Cuando habla de los trabajos estacionales cortando ca\u00f1a, tapiscando caf\u00e9, mirando la medici\u00f3n de su producto, no lo hace en t\u00e9rminos externos, sino \u00e9l mismo y su familia lo experimentan. A su vez sus padres deciden no ense\u00f1arle el idioma materno y Boc crece en un mundo ind\u00edgena que se expresa en castellano, propio del campo, lo cual le permite entablar conversaciones con jornaleros mames o alba\u00f1iles mestizos. As\u00ed pues no solo hablamos de proletarizaci\u00f3n econ\u00f3mica sino a su vez de una nueva manera de los pueblos ind\u00edgenas desde el castellano, el trabajo y el mercado finquero. <\/p>\n\n\n\n<p>Dos, la redacci\u00f3n de Boc gira entorno a recuerdos concretos que se van relacionando hasta formar una <em>constelaci\u00f3n hist\u00f3rica de experiencias.<\/em> Cuando nos habla del viaje con su padre a una finca a Pal\u00edn o de regreso de Malacat\u00e1n con su padrino, Boc no parte de una conclusi\u00f3n final sino de la descripci\u00f3n detallada de las vivencias. As\u00ed, por ejemplo, nos encontramos no solo con la finca de Pal\u00edn sino con la enfermedad de su hermano, c\u00f3mo su padre lo carg\u00f3, el poco dinero que ganaron en esa gira y luego su reflexi\u00f3n del sufrimiento bajo tales condiciones. Pareciera que se hace presente de nuevo como adolescente que observa y relata. Por eso, contrario a una seguidilla de relatos de actos heroicos lo que nos parece una fortaleza en el libro de Boc es la descripci\u00f3n pormenorizada de los ambientes, el recuerdo de los di\u00e1logos entablados y las emociones despertadas en \u00e9l y los suyos. El \u00e9nfasis por captar lo concreto es lo que a su vez va hilando las posibilidades de comprender conjuntos de vivencias humanas, acendradas en lo que se comparte como generaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Tres, la explicaci\u00f3n de la guerra como enfrentamiento entre ej\u00e9rcito y guerrilla es profunidzada al describir su g\u00e9nesis en la<em> violencia de las relaciones finqueras<\/em>. Al recordar sus experiencias de ni\u00f1o y adolescente la constante en Boc es la finca: la lucha de su aldea por la tierra, las condiciones de enfermedad e insalubridad en el trabajo, la tensi\u00f3n en el d\u00eda de pago, los insultos racistas de capataces y familiares ladinos. En los relatos de Boc el pa\u00eds entero parece reproducir en distintas \u00e1reas geogr\u00e1ficas, \u00e9tnicas y clasistas la contradicci\u00f3n entre finca y mozos-jornaleros. Pero no solo eso, la finca lleva consigo aparejada toda una l\u00f3gica armada en sus espacios internos y externos, sea en las bandas con escopetas que custodian durante el d\u00eda de pago, de los capataces que llaman a la polic\u00eda y al ej\u00e9rcito o, como en su vivencia de Santa Rosa, las cacer\u00edas de j\u00f3venes para obligarlos a prestar servicio militar en los pueblos. El punto de partida es el enfrentamiento entre esta formaci\u00f3n jer\u00e1rquica, racista, apropiadora de renta y las comunidades que sobreviven, persisten e incluso luchan como jornaleras. El Ej\u00e9rcito como forma estatal, en particularidades como la guatemalteca o la salvadore\u00f1a, surge de las condiciones conflictivas y violentas de la producci\u00f3n finquera.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro, la narraci\u00f3n de Boc ofrece un flujo vivencial que puede nutrir una comprensi\u00f3n de los or\u00edgenes dela guerra en el pa\u00eds. Ahora bien, en el mismo sentido, la ciencia social como tarea y tenacidad cr\u00edtica puede aportar en la vinculaci\u00f3n de los extremos no mediados desde lo que constituye una de sus principales fortalezas: la capacidad de conexi\u00f3n de las relaciones entre particularidad y totalidad. En este trabajo hemos acompa\u00f1ado los motivos del alzamiento con el desarrollo de los distintos momentos del conflicto entre 1974 y 1978 y, finalmente, el desatamiento de la guerra en 1980. La gran deuda de las ciencias sociales en este pa\u00eds es una visi\u00f3n explicativa de la guerra, de la rebeli\u00f3n social, sus expresiones, como de una reconstrucci\u00f3n de las campa\u00f1as militares entre 1980 y 1984. El legado de la constelaci\u00f3n hist\u00f3rica del armisticio de 1996 fue la neutralizaci\u00f3n y la ahistoricidad del relato jur\u00eddico, en el fondo, subordinante del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico. No es cuesti\u00f3n solamente de voluntad,l os testimonios y libros como los de Boc llevan menos de una d\u00e9cada de salir a la luz, en un momento donde la memoria de lucha est\u00e1 volvi\u00e9ndose a asumir. Esto posibilita engarzar de manera dial\u00e9ctica la variedad de la particularidad conel movimiento de la totalidad. <\/p>\n\n\n\n<p>Claro, la tarea por la historia conlleva tanto un momento acumulativo como uno de irrupci\u00f3n, semejante al rayo intuitivo. La cuesti\u00f3n de la objetividad en los testimonios o relatos de la revoluci\u00f3n, de la guerra, debe ser asimismo puesto en pr\u00e1ctica dentro de la fragmentaci\u00f3n contempor\u00e1nea de la voz. El vaiv\u00e9n y la balanza de los discursos ideol\u00f3gicos en un momento hist\u00f3rico debe ser enfrentado, asumido, no distanciado bajo la aparente neutralidad valorativa. Todo conocimiento apunta hacia una praxis incluso cuando la niega como principio metodol\u00f3gico. Enfrentar la pregunta por la objetividad conlleva, como taladro cr\u00edtico, la cuesti\u00f3n de la subjetividad. No es evidente o dado c\u00f3mo deber\u00e1 ser la nueva escritura de la historia o si m\u00e1s bien, en el esp\u00edritu de los tiempos presentes, siquiera se realice como algo unitario. Empero, una certeza nos asiste: la batalla conceptual debe estar movi\u00e9ndose en la escritura de la historia, no como elemento adherido desde afuera sino como atenci\u00f3n, audacia y enraizamiento en las vivencias populares. Lo obviado de la emoci\u00f3n y el lanzarse al vac\u00edo son riesgos y oportunidades de actualizaci\u00f3n en las experiencias de quiebre social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sergio Palencia Frener &nbsp;&nbsp;<br>Publicado originalmente en&nbsp;<\/strong><em><strong>Revista Eutop\u00eda,<\/strong><\/em><strong>&nbsp;A\u00f1o 2, N\u00fam. 4, Julio-Diciembre 2017. Universidad Rafael Landivar,Guatemala, Centroam\u00e9rica.<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Archivo de la Escriban\u00eda del Gobierno y Secci\u00f3n de Tierras.(1944). \u00abDepartamento de Chimaltenango\u00bb (pp. 64-73) en: <em>\u00cdndice de los expedientes.<\/em> Guatemala: Tipograf\u00eda Nacional, pp. 40. <\/p>\n\n\n\n<p>Archivo de la Escriban\u00eda del Gobierno y Secci\u00f3n de Tierras.(1944). \u00abDepartamento de Escuintla\u00bb (pp. 74-86) en: <em>\u00cdndice de los expedientes.<\/em> Guatemala: Tipograf\u00eda Nacional, pp. 40. <\/p>\n\n\n\n<p>Archivo de la Escriban\u00eda del Gobierno y Secci\u00f3n de Tierras.(1944). \u00abDepartamento de San Marcos\u00bb (pp. 233-249) en: <em>\u00cdndice de los expedientes.<\/em> Guatemala: Tipograf\u00eda Nacional, pp. 40. <\/p>\n\n\n\n<p>Boc Tay, Santiago. (julio 2015). <em>Memorias del Tajumulco. Testimonio de la guerra interna en Guatemala.<\/em>Quetzaltenango: Los Altos, pp. 255<\/p>\n\n\n\n<p>Cabarr\u00fas, Carlos. (1983). <em>G\u00e9nesis de una revoluci\u00f3n. An\u00e1lisis del surgimiento y desarrollo de la organizaci\u00f3n campesina en El Salvador<\/em>. M\u00e9xico: Ediciones de la Casa Chata, pp. 411<\/p>\n\n\n\n<p>Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento Hist\u00f3rico (1999). <em>Guatemala, memoria del silencio.<\/em>Tomo VI. Casos ilustrativos, anexo I. Guatemala, UNOPS (Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas), pp. 426<\/p>\n\n\n\n<p>Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento Hist\u00f3rico (CEH-VII, 1999). Tomo VII. Casos ilustrativos, anexo I. Guatemala, UNOPS (Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas), pp. 291<\/p>\n\n\n\n<p>Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento Hist\u00f3rico (CEH-IX, 1999). \u00abCaso 6096: Andr\u00e9s Juan F\u00e9lix, 19 de julio 1981 [Chimban, San Miguel Acat\u00e1n]\u00bb (pp. 425), en: <em>Guatemala, memoria del silencio.<\/em> Tomo IX. Casos presentados, anexo II. Guatemala, UNOPS, pp. 291<\/p>\n\n\n\n<p>Di\u00f3cesis de San Marcos. (agosto2012). <em>Recuperaci\u00f3n de la Memoria Hist\u00f3rica: San Marcos.<\/em> Guatemala: in\u00e9dito, pp. 206<\/p>\n\n\n\n<p>Falla, Ricardo. (2015). <em>Ixc\u00e1n:el campesino ind\u00edgena se levanta, 1966-1982<\/em>. Guatemala: Editorial Universitaria, URL, Avancso. <\/p>\n\n\n\n<p>Forster, Cindy. (2001). \u00abAgrarian Radicalism in San Marcos, 1944-1952\u00bb (pp. 138-176) en: <em>The Time of Freedom. 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Estados Unidos: The University of North Carolina Press \u2013 Chapel Hill &amp; London, pp. 272.<\/p>\n\n\n\n<p>Hurtado, Margarita. (2009). \u00abOrganizaci\u00f3n y lucha rural, campesina e ind\u00edgena: Huehuetenango, Guatemala, 1981\u00bb (pp. 1-35) en: <em>Guatemala, 1981: una rebeli\u00f3n ind\u00edgena y campesin<\/em>a, FLACSO, Guatemala. Programa de investigaciones sobre la Historia y la Memoria. <\/p>\n\n\n\n<p>Luk\u00e1cs, Gy\u00f6rgy. (1915 \/ 2002). <em>Teor\u00eda de la novela. Ensayo hist\u00f3rico-filos\u00f3fico acerca de las formas de la \u00e9pica grande (con el pr\u00f3logo de 1962).<\/em> Madrid: Editorial Nacional, pp. 156<\/p>\n\n\n\n<p>Noval, Joaqu\u00edn. (1968). \u00abAcerca de la existencia de clases sociales en la comunidad peque\u00f1a\u00bb en: <em>Revista Estudios <\/em>No. 2, pp.31-41, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala.<\/p>\n\n\n\n<p>Palencia, Sergio. \u00abEl concepto de revoluci\u00f3n en la Biograf\u00eda de Turcios Lima, de Ricardo Ram\u00edrez\u00bb (pp. 181-202)en: <em>Revista Eutop\u00eda<\/em>, Universidad Rafael Landivar, A\u00f1o 1, n\u00fam. 2, julio-diciembre 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>Palencia, Sergio.(septiembre 2016) <em>Chimaltenango, levantamiento revolucionario, 1976-1982<\/em>. Guatemala: in\u00e9dito, pp. 106<\/p>\n\n\n\n<p>Prado Ponce, Eduardo. (1984). <em>Comunidades de Guatemala. Recopilaci\u00f3n.<\/em> Guatemala: Impresos Herme, pp. 588<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fotograf\u00edas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Imagen 1. Campamento El Brote, ORPA, 1979. Colecci\u00f3n fotogr\u00e1fica de Gilberto Morales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Imagen 2. Combatientes kaqchikeles en ORPA. Colecci\u00f3n fotogr\u00e1fica&nbsp;de Gilberto Morales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mapas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mapa 1. Momento de la guerra hacia mayo de 1980. Elaboraci\u00f3n propia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mapa 2. Momento de la guerra hacia mayo de 1981. Elaboraci\u00f3n propia. <br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Publicado originalmente en <em>Revista Eutop\u00eda,<\/em> A\u00f1o 2, N\u00fam. 4, Julio-Diciembre 2017. Universidad Rafael Landivar,Guatemala, Centroam\u00e9rica. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Agradezco la lectura y los comentarios a este escrito hechos por Gilberto Morales, Niix M\u00e9ndez, Belind aRamos, Leticia Gonz\u00e1lez, entre febrero y abril 2017. Asimismo, agradezco las fotograf\u00edas compartidas por Gilberto Morales. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Santiago Boc Tay, <em>Memorias del Tajumulco. Testimonio de la guerra interna en Guatemala.<\/em>(Quetzaltenango, Los Altos, 2015), 14<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  En el <em>Archivo de la Escriban\u00eda del Gobierno y Secci\u00f3n de Tierras<\/em> (1944) se puede dar seguimiento al proceso expropiador \u2013 y de defensa de tierras comunales \u2013 en los departamentos. Si bien no es objetivo de este escrito en particular, al estudiar el proceso de certificaci\u00f3n de propiedades en Chimaltenango, SanMarcos y Escuintla se puede ver el proceso de capitalizaci\u00f3n y oligarquizaci\u00f3n como proceso inversamente proporcional a la transformaci\u00f3n de las comunidadesen mozas colonas y, luego, cuadrillas proletarizadas. V\u00e9ase sobre todo el periodo entre los a\u00f1os 1860 y 1930, con la ra\u00edz hist\u00f3rica de familias finqueras como Barrios, Arz\u00fa, Herrera, como tambi\u00e9n de empresas alemanas, estadounidenses y bancos salvadore\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid. 17.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 21.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ib\u00edd., 22.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Semejante sucede para los a\u00f1os de1975 y 1978 en municipios de los departamentos de San Salvador, Usulut\u00e1n y Chalatenango en El Salvador. Cons\u00faltese el ya cl\u00e1sico trabajo de Carlos Cabarr\u00fas, <em>G\u00e9nesis de una revoluci\u00f3n. An\u00e1lisis del surgimiento y desarrollo de la organizaci\u00f3n campesina en El Salvador (<\/em>M\u00e9xico, Ediciones de la CasaChata).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 23.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento Hist\u00f3rico (CEH), <em>Guatemala: Memoria del silencio, tomo VI<\/em>(Guatemala, UNOPS, 1999).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para esos a\u00f1os la mayor\u00eda de desapariciones forzadas y masacres son atribuidos por la CEH&nbsp; al Ej\u00e9rcito y dos de ellos por parte de laguerrilla.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \nIbid., 24.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \nIbid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \nIbid., 25.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \nIbid., 27.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \nIbid., 28.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 24.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 29.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 29.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid., 30, cursiva propia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid., 36<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Un finquero llamado Flavio Monz\u00f3n hab\u00eda pedido con urgencia la presencia del Ej\u00e9rcito ante el creciente descontento de las comunidades q\u2019eqchi\u2019es por el robo de sus tierras y la represi\u00f3n de sus l\u00edderes. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 33.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid., 32.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;Ibid., 33.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;Ibid., 35, cursiva propia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 36, cursiva propia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref32\">[32]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 37.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref33\">[33]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid., 38.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref34\">[34]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref35\">[35]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  <em>Jka\u00b4b\u00b4l <\/em>es la palabra mam de lo que ahora se denomina gu\u00eda espiritual o sacerdote maya.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref36\">[36]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;La palabra mam <em>B&#8217;ech<\/em> es traducida en castellano como <em>ceremonia maya<\/em>. Al igual que en idiomas como el kaqchikel o el k&#8217;iche&#8217;, <em>kotzij<\/em>o <em>b&#8217;ech <\/em>significan <em>flores<\/em>. Una estimada amiga de Quetzaltenango nos explica: \u00ab<em>B&#8217;ech<\/em> es flor u ofrecimiento de flores. <em>B\u00b4ech<\/em> est\u00e1cargado de muchas cosas. Pero en ella se encierran las flores. Lo mejor que se puede ofrecer\u00bb (Guatemala, 28 de febrero 2017)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref37\">[37]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 37.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref38\">[38]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Margarita Hurtado era una de las revolucionarias presentes en las aldeas akatekas en 1980. Por esos a\u00f1os su <em>nom de guerre&nbsp;<\/em>era Susana. En un escrito presentado en Brasil para la Asociaci\u00f3n de Estudios Latinoamericanos y en FLACSO-Guatemala, en 2009, Hurtado presenta lo que es una de las primeras reflexiones sobre la relaci\u00f3n entre la guerrilla y las comunidades ind\u00edgenas en los a\u00f1os m\u00e1s fuertes del levantamiento, 1979-1981. Respecto de la reuni\u00f3n, Hurtado (2009: 21) expone: \u00abPor invitaci\u00f3n del Alcalde Rezador y su \u201ccorporaci\u00f3n\u201d, una representante del EGP particip\u00f3 en diciembre de 1980 en la primera reuni\u00f3n en el centro ceremonial de Chimb\u00e1n. El objetivo principal de los Mamines, era escuchar directamente acerca de las ideas de la revoluci\u00f3n y obtener respuestas a una serie de preguntas que ten\u00edan al respecto. La reuni\u00f3n se llev\u00f3 a cabo durante la noche, asist\u00eda el Alcalde Rezador, su esposa, el mayordomo, los s\u00edndicos y dem\u00e1s miembros de la corporaci\u00f3n, as\u00ed como algunos Mamines de aldeas vecinas. Empez\u00f3 con una ceremonia en idioma Akateko, muchas candelas, mucho incienso y mucho rezo frente al altar. El discurso guerrillero fue b\u00e1sicamente el mismo, aunque quiz\u00e1s con especial \u00e9nfasis en los derechos de los pueblos ind\u00edgenas a vivir y expresar libremente su espiritualidad.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref39\">[39]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  En diciembre 2011 asist\u00ed al cambio de alcaldes rezadores de San Miguel Acat\u00e1n, en la aldea Chimban. Me acompa\u00f1\u00f3 y gui\u00f3 un antiguo combatiente akateko del EGP en la regi\u00f3n. Con \u00e9l visitamos el lugar en el camino donde Antil Torol, mam\u00edn en 1980, hab\u00eda sido torturado y asesinado por el Ej\u00e9rcito el 19 de julio de 1981. Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de la ceremonia de cambio de autoridad, conversamos con el nuevo mam\u00edn. Fue \u00e9l quien nos comparti\u00f3 el nombre en akateko del mam\u00edn que hab\u00eda realizado la ceremonia con la guerrilla en diciembre 1980. La traducci\u00f3n directa de acuerdo al antiguo combatiente es Andr\u00e9s Dolores. Al regresar a la ciudad busqu\u00e9 en lasp\u00e1ginas del informe de la CEH si exist\u00eda tal referencia. All\u00ed estaba. El Informe lo presenta en la descripci\u00f3n del caso 6096 con el nombre de Andr\u00e9s Juan F\u00e9lix, \u00abquien era sacerdote maya de ochenta a\u00f1os de edad.\u00bb (CEH-IX, 1999:425). El mam\u00edn elegido en 2011 recuerda los motivos de la ceremonia akateka: \u00ab\u00c9l pidi\u00f3 pues para protecci\u00f3n de comunidad y pidi\u00e9ndole pues que el Ej\u00e9rcito no viniera a hacer da\u00f1os a ello sy a la vez pidi\u00f3 al movimiento y luego pedirle a que el Ej\u00e9rcito no viniera a destruir todo lo que hay.\u00bb (Entrevista Mam\u00edn Diego, 16 diciembre 2011). Esto nos da luces del tipo de experiencias sociales sucediendo entre la guerrilla y algunos l\u00edderes ind\u00edgenas en distintas partes del altiplano guatemalteco. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref40\">[40]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Joaqu\u00edn Noval, \u00abAcerca de la existencia de clases sociales en la comunidad peque\u00f1a\u00bb, en <em>Revista Estudios <\/em>No.2, pp.31-41, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala (Guatemala, 1968) Guatemala. 6-7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref41\">[41]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento Hist\u00f3rico (CEH), <em>Guatemala: Memoria del silencio, tomo VI<\/em>(Guatemala, UNOPS, 1999), caso 371.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref42\">[42]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIb\u00edd., caso 7162.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref43\">[43]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIb\u00edd., caso 7195.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref44\">[44]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIb\u00edd., caso 7049.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref45\">[45]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ib\u00edd., caso 8026.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref46\">[46]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIb\u00edd., caso 8269.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref47\">[47]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  La divisi\u00f3n entre <em>campesinos insurgentes<\/em> y <em>campesinos asociados a finqueros y militares<\/em> no puede entenderse linealmente.&nbsp; Un estudio detallado de estas contradicciones lo realiz\u00f3 el antrop\u00f3logo jesuita Carlos Cabarr\u00fas en tres aldeas del municipio de Aguilares, en el centro de El Salvador. V\u00e9ase: Cabarr\u00fas, Carlos, <em>G\u00e9nesis de una revoluci\u00f3n. An\u00e1lisis del surgimiento y desarrollo de la organizaci\u00f3n campesina en El Salvador (<\/em>M\u00e9xico, Ediciones de la Casa Chata), pp. 411<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref48\">[48]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Los ensayos y libros de Jim Handy(1988, 1994) y de Cindy Forster (2001) son primordiales para conocer la organizaci\u00f3n de las comunidades ind\u00edgenas durante la d\u00e9cada revolucionaria(1944-1954).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref49\">[49]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Conversaci\u00f3n con GilbertoMorales (24 de febrero 2017), cotejado con la narraci\u00f3n presentada por Santiago Boc (2015). <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref50\">[50]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Empero, esto debe estudiarse con m\u00e1s detenimiento y cotejar los m\u00faltiples conflictos en perspectivas, no solo de estrategia y t\u00e1ctica, sino de mandos, relaci\u00f3n con el campesinado local y redes de abastecimiento, todo lo cual rebasa este escrito. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref51\">[51]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid., 47.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref52\">[52]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref53\">[53]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIb\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref54\">[54]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid., 48.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref55\">[55]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref56\">[56]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid., 48.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref57\">[57]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIb\u00edd., cursiva propia. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref58\">[58]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;Ibid., 49.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref59\">[59]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nFalla, Ricardo, <em>Ixc\u00e1n: El campesino ind\u00edgena se levanta, 1966-1982<\/em>\n(Guatemala: Editorial Universitaria, Avancso, URL, 2015), 362<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref60\">[60]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 14.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref61\">[61]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;Ibid., 50.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref62\">[62]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref63\">[63]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid. 51.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref64\">[64]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;En un ensayo previo titulado <em>El concepto de revoluci\u00f3n en laBiograf\u00eda de Turcios Lima <\/em>(2016) ya vimos c\u00f3mo ya desde 1967 exist\u00eda una perspectiva que centralizaba en la ciudad capital los elementos log\u00edsticos, de financiamiento y de comunicaci\u00f3n guerrilla para los esfuerzos de guerra rurales, situaci\u00f3n que se mostrar\u00eda como una enorme debilidad en la lucha desatada en 1980-1982.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref65\">[65]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 52.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref66\">[66]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;Ibid.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref67\">[67]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Los datos concernientes a la regi\u00f3n kaqchikel durante la guerra son parte de un escrito mayor, presentado en parte en la conferencia <em>A Conflict: Resistance and Genocide in Guatemala&nbsp;<\/em>organizado por la Shoah Foundation, University of Southern California. Palencia, Sergio. (septiembre 2016) <em>Chimaltenango, levantamiento revolucionario, 1979-1982<\/em>. Guatemala: in\u00e9dito, pp. 106<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref68\">[68]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento Hist\u00f3rico (CEH), <em>Guatemala: Memoria del silencio<\/em> (Guatemala: ONU), caso648.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref69\">[69]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\nIbid., 52.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref70\">[70]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Ibid., 53, cursiva propia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref71\">[71]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Otras apoyaban en distintos modos obien ya se organizaban como bases del Ej\u00e9rcito, caracter\u00edstico de algunas aldeas del municipio de San Pablo, colindante con Tajumulco. Este momento de la guerra como enfrentamiento poblacional ser\u00e1 analizado en un trabajo posterior sobre el periodo entre julio 1981 y 1984.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref72\">[72]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Luk\u00e1cs, Gy\u00f6rgy.<em> Teor\u00eda de la novela. Ensayo hist\u00f3rico-filos\u00f3fico acerca de las formas de la \u00e9pica grande.<\/em>(Madrid: Editorial Nacional),127<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref73\">[73]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Exactamente de la p\u00e1gina 1 a la 56 de un total de 247 p\u00e1ginas en la edici\u00f3n del a\u00f1o 2015. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde Guatemala Sergio Palencia nos comparte un texto inicial sobre el libro Memorias del Tajumulco, escrito por el combatiente kaqchikel<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":6876,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[7,2,3],"tags":[687,684,246,685,688,686],"class_list":["post-6872","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-c20-actualidades","category-c22-donde-estamos","category-c48-lectura-de-contexto","tag-decision-revolucionaria","tag-finca","tag-guatemala","tag-jornalero","tag-levantamiento-indigena","tag-organizacion-campesina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6872","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6872"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6872\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6882,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6872\/revisions\/6882"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6876"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6872"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6872"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6872"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}