{"id":306,"date":"2013-04-29T00:43:39","date_gmt":"2013-04-29T00:43:39","guid":{"rendered":"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp\/?p=306"},"modified":"2013-04-29T00:43:39","modified_gmt":"2013-04-29T00:43:39","slug":"la-paz-de-los-pueblos-sin-duenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pueblosencamino.org\/?p=306","title":{"rendered":"La Paz de los Pueblos sin Due\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p> \t<span style=\"font-size:12px;\">(Tomado de la&nbsp;<strong><a href=\"http:\/\/www.cide.edu\/revista_contrapunto.htm\" style=\"font-size: 0.8em;\">Revista Contrapunto<\/a>)&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.zcommunications.org\/a-peoples-peace-for-a-country-without-owners-by-manuel-rozental\">Leer en ingl\u00e9s<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:12px;\">\u201cEn Colombia no hay desplazamiento porque hay guerra. Hay guerra para que haya desplazamiento\u201d. &nbsp;Este planteamiento de H\u00e9ctor Mondrag\u00f3n se\u00f1ala el car\u00e1cter y objetivo estrat\u00e9gicos del terror y de la guerra al servicio de la acumulaci\u00f3n bajo el modelo capitalista que se ha impuesto en Colombia. Entendemos que la guerra y el terror, vengan de donde vengan, son hoy, instrumentos de sometimiento y despojo contra los pueblos, para beneficio del capital transnacional en su af\u00e1n de acceder a territorios, trabajo y riquezas. &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p> \t&nbsp;<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div> \t<span style=\"font-size:12px;\">Aspiramos a que las negociaciones entre la insurgencia armada (por ahora las FARC, pero muy seguramente pronto con el ELN) y el Gobierno de Colombia, concluyan r\u00e1pidamente con la firma de un acuerdo que garantice el cese al fuego definitivo y permanente entre las partes. El contexto, la correlaci\u00f3n de fuerzas, las condiciones y los alcances reales de esta negociaci\u00f3n y acuerdos y de quienes en ellos participan, deben examinarse frente a los objetivos estrat\u00e9gicos del capital global y sus din\u00e1micas y contrapartes en Colombia, de una parte, y frente a las luchas ind\u00edgenas y populares de otra, para ayudar a ubicarlos en el lugar que les corresponde e intentar con ello contribuir a evitar caer en una trampa que le permita al capital no solamente consolidar, legitimar y profundizar el modelo de despojo, esta vez a nombre de la paz, sino continuar adem\u00e1s con el terror y la guerra por otras v\u00edas. De manera esquem\u00e1tica, este texto esboza apenas unos argumentos en el esp\u00edritu de la \u201cMinga de Resistencia Social y Comunitaria\u201d(1) cuando nos convoc\u00f3 a transformar \u201cun pa\u00eds con due\u00f1os y sin pueblos, en un pa\u00eds de los pueblos, sin due\u00f1os\u201d(2).&nbsp;<\/span><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>El Modelo se blinda y establece las condiciones<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tColombia es un \u201cpa\u00eds producto\u00bb(3) con una enorme riqueza y una ubicaci\u00f3n estrat\u00e9gica para los intereses del capital. En lo fundamental, el pa\u00eds existe en funci\u00f3n de transferir valor hacia los grupos econ\u00f3micos que controlan el poder corporativo transnacional. La historia reciente y actual de Colombia es determinada por objetivos estrat\u00e9gicos del capital para abordar y superar la profunda crisis que lo afecta. El terror, la propaganda y las pol\u00edticas de Estado, han sido dise\u00f1adas e implementadas de manera articulada desde y para el beneficio de grupos econ\u00f3micos globales y de las corporaciones transnacionales que los conforman. La doctrina central que organiza este proyecto estrat\u00e9gico corporativo es la del \u201cLibre Comercio\u201d, que se ejecuta bajo el marco coordinado de los \u201cTratados de Libre Comercio\u201d (TLC) y del \u201cPlan Colombia\u201d (PC). En esencia, a trav\u00e9s de los TLC y del PC se ha conseguido convertir a las corporaciones transnacionales en sujetos de derecho y protegerlas de los derechos individuales y colectivos de ciudadanos y pueblos. Una combinaci\u00f3n de biopol\u00edtica y geoestrategia(4), someten la actividad econ\u00f3mica y productiva, el imaginario social, los territorios y las instituciones al prop\u00f3sito de extracci\u00f3n \u201cre-primarizada\u201d de riqueza en condiciones de despojo y explotaci\u00f3n sistem\u00e1ticas de manera que las ganancias de procesos de producci\u00f3n, legales e ilegales, se transfieran a los grupos econ\u00f3micos transnacionales.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn las \u00faltimas 5 d\u00e9cadas, la agenda legislativa y los Planes de Desarrollo de gobiernos sucesivos, han ido generando un marco legal-institucional de ajuste que desmonta derechos y libertades para garantizar intereses extractivistas y corporativos en preparaci\u00f3n para la firma y ratificaci\u00f3n de los \u201cTLC\u201d. Ignorada y sometida la oposici\u00f3n creciente y s\u00f3lidamente argumentada que demuestra sus efectos nefastos, los TLC suplantan la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1991 por una serie de constituciones supra-nacionales(5) que convierten a Colombia y a sus pueblos en un \u00e1mbito sometido de la conquista corporativa global. Esta conquista jur\u00eddico-legal, no habr\u00eda sido posible sin el sometimiento de todo el pa\u00eds a trav\u00e9s de estrategias de coerci\u00f3n (terror) y consenso (propaganda). Selvas, campos, litorales y ciudades miseria dentro de las grandes ciudades, vienen siendo transformados &nbsp;en campos de concentraci\u00f3n, de exterminio y de trabajo bajo el poder de grupos armados, mafias y violencia al servicio de la acumulaci\u00f3n, bajo un estado de terror permanente. Con el pretexto de las guerras contra el narcotr\u00e1fico y el terrorismo, coordinadas y dirigidas desde el Pent\u00e1gono, se dise\u00f1an e implementan las diversas fases del PC, que orientan la guerra y se sirven de sus actores (estatales y para estatales, legales e ilegales) como instrumentos al servicio del \u201cLibre Comercio\u201d para provocar, entre otros impactos estrat\u00e9gicos, la extensi\u00f3n del conflicto armado y del terror a todos los rincones del pa\u00eds, el despojo, reclutamiento, sometimiento y desplazamiento masivo de la poblaci\u00f3n en una de las mayores crisis humanitarias del mundo, la \u201cliberaci\u00f3n\u201d y entrega de territorios, trabajo, ahorro y recursos a proyectos extractivos, especulativos y productivos transnacionales.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl terror y la violencia garantizan y orientan a la vez, el control pol\u00edtico sobre el Estado desde \u00e1mbitos locales, para imponer la agenda legal-institucional del \u201cLibre Comercio\u201d, a la vez que resultan fundamentales para consolidar el control territorial-poblacional y de las din\u00e1micas econ\u00f3micas ligadas a la acumulaci\u00f3n de grupos globales. Una sofisticada estrategia de propaganda, encubre y legitima este modelo de conquista (\u201cfor export\u201d), fabricando una versi\u00f3n falsa de pa\u00eds democr\u00e1tico y respetuoso de la ley, se\u00f1alando, eliminando o aislando a quienes develan verdades y proponen alternativas y promoviendo resignaci\u00f3n y consenso pragm\u00e1ticos y \u201crealistas\u201d bajo este \u201cModelo Colombia\u201d(6), frente al que \u201cno hay alternativas\u201d. Una vez suficientemente consolidado este modelo de \u201cpa\u00eds producto\u201d, el poder del capital global se ha blindado contra resistencias y alternativas: las condiciones para la negociaci\u00f3n con la insurgencia est\u00e1n dadas.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEs en este contexto, que \u201cAlfonso Cano\u201d, asesinado Comandante en Jefe de las FARC, env\u00eda una propuesta de paz que es, en lo esencial, la agenda de las negociaciones que se trabaj\u00f3 y se acord\u00f3 entre las partes antes de instalarse en Oslo el proceso que hoy avanza en La Habana. Una agenda que, en lo fundamental, aborda tem\u00e1ticas en el marco del \u201cLibre Comercio\u201d, sin proponer, como condici\u00f3n esencial, la transformaci\u00f3n de este modelo que concentra poder y beneficios para el capital transnacional. Retrospectivamente resulta evidente que mientras las FARC y el Gobierno negociaban la agenda, movimientos, organizaciones y procesos de resistencia, oposici\u00f3n y lucha ind\u00edgena y popular, ajustaron visiblemente sus agendas en este mismo sentido. Se destacan la Minga de Resistencia Social y Comunitaria y el Congreso de los Pueblos al que diera nacimiento la Minga. La agenda original cuyo \u201cMandato\u201d(7) reconoc\u00eda al modelo econ\u00f3mico y al \u201cLibre Comercio\u201d, sus actores e impactos como el \u201cdesaf\u00edo que nos convoca\u201d qued\u00f3 supeditado a otros temas similares y compatibles con los que se debaten en La Habana(8). Todo indica que el modelo econ\u00f3mico se blind\u00f3 para hacer posible la negociaci\u00f3n y condicionar sus alcances.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>Bot\u00edn Colombia: La disputa por el poder<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLas contrapartes nacionales de este modelo econ\u00f3mico est\u00e1n constituidas por peque\u00f1os grupos exclusivos y excluyentes, necesariamente aliados y vinculados a la generaci\u00f3n y transferencia de valor al capital corporativo global que los condiciona. Estos grupos constituyen y detentan el poder en Colombia, sustentado en el control sobre la riqueza: naturaleza, trabajo y ahorro. Son el Estado colombiano. Se trata de sectores que concentran privilegios asumiendo por principio que su bienestar es el bienestar de la naci\u00f3n y su codicia, es un derecho incuestionable. &nbsp;No se trata, en la actualidad, de un sector monol\u00edtico y homog\u00e9neo.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa lucha por entrar a los \u00e1mbitos del privilegio y controlar para su beneficio la institucionalidad y los recursos de poder es dura y, en el caso colombiano, particularmente violenta y cruenta. El dominio sobre territorios, el gobierno y la poblaci\u00f3n requiere de altos niveles de coerci\u00f3n, a la vez que de estrategias de generaci\u00f3n de sometimiento y consenso. Esta estructura de poder vertical, basada en el privilegio excluyente, ha establecido una permanente contradicci\u00f3n entre lo leg\u00edtimo y lo legal, la criminalizaci\u00f3n de la lucha por la supervivencia y la legitimaci\u00f3n de la violencia y de la criminalidad como mecanismos para acceder tanto a la supervivencia como al poder, a bienes y beneficios. La estructura y din\u00e1mica sociales son violentas y promueven la violencia como condici\u00f3n tanto para mantenerse y proteger la concentraci\u00f3n de poder como para lograr cambios. Los poderosos, a su vez, surgen y blindan su privilegio a trav\u00e9s del apoyo corporativo-imperial, su afluencia econ\u00f3mica, el terror, la propaganda y las pol\u00edticas p\u00fablicas para su beneficio. Las burgues\u00edas tradicionales, constituidas en \u201cclases dirigentes\u201d son dinast\u00edas hereditarias (Pastrana, Santos y otras) que se han visto obligadas a competir y hacer alianzas con clases y grupos emergentes (es el caso de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez) que se abren paso controlando recursos, mercados (legales e ilegales), territorios y fuerzas (militares y paramilitares).&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSe consolidan mafias desde arriba y desde abajo, jer\u00e1rquicas y verticalmente articuladas, con capacidad de someter entre s\u00ed al pa\u00eds y a su poblaci\u00f3n dominada a su imagen y semejanza. Todo esto se encubre con discursos, rituales y h\u00e1bitos que generan una apariencia de civilidad, democracia y respeto por la ley, el \u201chonor\u201d y el debate abierto de ideas y argumentos de modo que, los buenos modales y el respeto por las instituciones se constituyen en dispositivos de selecci\u00f3n, inclusi\u00f3n excluyente y normas de sometimiento. Vale todo para llegar arriba donde el c\u00f3digo de formalidades y las apariencias encubren-dif\u00edcilmente, la corrupci\u00f3n y el terror. Sentarse a la mesa desde la que se controla el poder en el marco del pa\u00eds-producto del capital transnacional, es una disputa cruenta entre contradictores y enemigos hasta establecer equilibrios fr\u00e1giles y temporales, seg\u00fan convenga m\u00e1s la alianza o la coexistencia que la eliminaci\u00f3n del contrincante. Tal es el ejercicio de la pol\u00edtica y del poder en Colombia: la disputa por un bot\u00edn entre unos pocos que manipulan bases para su beneficio, bajo toda clase de pretextos y argumentos (paz, democracia, desarrollo, progreso, etc.). Desde la perspectiva de estos grupos, la Mesa de Negociaci\u00f3n con la insurgencia es simult\u00e1neamente, un intento de esta por acceder al poder a trav\u00e9s de un acuerdo y una disputa entre quienes calculan que, al permitir a la insurgencia un espacio restringido, consolidan la institucionalidad y defienden (o incrementan) su parte del bot\u00edn con el cese al fuego y quienes insisten en eliminarla con el mismo prop\u00f3sito. &nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>Re-legitimaci\u00f3n con condiciones y grietas<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa Marcha por la Paz del 9 de abril de 2013, d\u00eda de las v\u00edctimas, ha sido convocada visible y desde el gobierno Santos y sectores pol\u00edticos y econ\u00f3micos de la burgues\u00eda tradicional, as\u00ed como por la insurgencia y sectores cercanos a la misma. Generan un hecho pol\u00edtico, visible, para exhibir capacidad de convocatoria y as\u00ed, una correlaci\u00f3n de fuerzas en favor del proceso de negociaci\u00f3n. Su \u00e9xito brinda el pretexto para la instalaci\u00f3n de una mesa Gobierno-ELN(9). Los sectores fascistas, liderados por Uribe V\u00e9lez declaran su oposici\u00f3n a la marcha &nbsp;y a la negociaci\u00f3n que se\u00f1alan como un proceso que ofrece impunidad a \u201cbandidos y criminales\u201d promoviendo el terror y de la guerra. Probablemente, la mayor\u00eda de quienes marcharon a favor de la paz, no se identifican con quienes la convocan desde posiciones opuestas, sino con el fin del conflicto armado, evidenciando su limitada autonom\u00eda pol\u00edtica. A pesar de las condiciones de privacidad y discreci\u00f3n establecidas, los di\u00e1logos han abierto espacios para el debate restringido de temas normalmente excluidos de la agenda pol\u00edtica. El agro, la concentraci\u00f3n de tierras, las \u201cZonas de Reserva Campesina\u201d, la participaci\u00f3n pol\u00edtico electoral con garant\u00edas, los derechos de las v\u00edctimas del conflicto armado, el respeto a derechos y libertades que se vienen restringiendo y negando a medida que se consolida el poder transnacional-mafioso, entre otros. Estas aperturas son beneficiosas, pero su alcance es limitado.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSi el gobierno consigue controlar a las fuerzas de la ultraderecha incrementando la acumulaci\u00f3n y &nbsp;garantizando estabilidad al r\u00e9gimen, mientras la insurgencia consigue un m\u00ednimo de garant\u00edas y reformas para su inserci\u00f3n formal en la din\u00e1mica institucional como organizaci\u00f3n pol\u00edtico-electoral con una base de apoyo significativa, el resultado ser\u00e1 una ampliaci\u00f3n del \u00e1mbito del poder y del contenido del debate pol\u00edtico, bajo el modelo actual del \u201cLibre Comercio\u201d. El establecimiento se relegitima con la inserci\u00f3n e incorporaci\u00f3n de nuevos actores, a cambio de reformas que no lo amenacen y, por el contrario, lo consoliden. La negociaci\u00f3n aparece ante sectores de la sociedad como una oportunidad que debe aprovecharse para no quedarse por fuera. La paz se convierte en bot\u00edn electoral y en opci\u00f3n de ascenso, pero tambi\u00e9n es una promesa distante e incierta, de realizar las postergadas transformaciones, desde dentro de la estructura de poder. Para otros esta es una amenaza intolerable. Las negociaciones se dan en medio de una guerra en la que el Estado, sin derrotarla, ha demostrado su efectividad para ubicar y eliminar altos mandos de la insurgencia. La perpetuaci\u00f3n del terror y de la guerra, el potencial desmantelamiento y descomposici\u00f3n de parte de los actores armados en bandas criminales y la consolidaci\u00f3n de estructuras mafiosas locales y nacionales, establecen una cultura de coacci\u00f3n asfixiante que presiona a la poblaci\u00f3n a exigir resultados y a aceptar con resignaci\u00f3n los acuerdos posibles aunque est\u00e9n lejos de ser los necesarios.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLas condiciones m\u00ednimas para que se firme un acuerdo de cese al fuego definitivo y permanente, desde el establecimiento, incluyen, por ejemplo, mantener o incrementar la inversi\u00f3n presupuestal post-conflicto en las fuerzas armadas , re-lanzar la guerra con otros pretextos , garantizar los intereses de las transnacionales y proteger los monopolios econ\u00f3micos, incluido el agro negocio y la inversi\u00f3n especulativa, a expensas de la redistribuci\u00f3n y el incremento de la inversi\u00f3n social. Procesos ind\u00edgenas y populares que han venido moviliz\u00e1ndose contra el modelo con independencia de los actores armados, optan por modificar sus agendas transformadoras para participar de las negociaciones con propuestas pol\u00edtico-electorales, reivindicativas y de reformas. En estas circunstancias, el riesgo de transformar los acuerdos en una repartici\u00f3n del bot\u00edn Colombia a cambio del cese al fuego, no debe perderse de vista. Riesgo ante el que las v\u00edctimas del conflicto han exigido sus derechos proponiendo mecanismos para que la verdad, justicia y reparaci\u00f3n integral definan el resultado y los alcances de los acuerdos.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>Ni Estado ni insurgencia armada pueden construir la paz en nombre de Colombia<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLas organizaciones de la insurgencia armada, surgidas en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, son una respuesta al ileg\u00edtimo Estado colombiano y el r\u00e9gimen al que sirve. Las FARC-EP, nacen como ej\u00e9rcito de campesinos, v\u00edctimas organizadas para para protegerse y proteger al pueblo de la violenta agresi\u00f3n de las fuerzas del Estado al servicio de terratenientes e intereses externos. Ej\u00e9rcito que sufri\u00f3 como y con los pueblos, adem\u00e1s de los efectos de la pol\u00edtica p\u00fablica y de la propaganda, el terrible accionar de las fuerzas armadas y de los escuadrones de la muerte apoyados por el Pent\u00e1gono, que vienen dejando huellas de terror e impunidad imborrables. Cabe recordar el exterminio del movimiento pol\u00edtico Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, y las centenas de masacres cometidas contra el pueblo colombiano y sus procesos organizativos de oposici\u00f3n y resistencia, que son muestra de la forma en que el r\u00e9gimen masacra a quienes dejan las armas o asumen la lucha popular sin ellas. Infortunadamente, este \u201cEj\u00e9rcito del Pueblo\u201d, desde d\u00e9cadas atr\u00e1s, es v\u00edctima y victimario. Se convirti\u00f3 en un agresor m\u00e1s, particularmente en los territorios donde tiene presencia.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEn la din\u00e1mica de la guerra y en su af\u00e1n de reclutar y financiarse para acceder al poder, someten al pueblo colombiano a la ley de sus armas, a sus imposiciones, autoritarismo, sectarismo, crueldad y al terror, cuyos fines ret\u00f3ricos, contradicen con sus actos, en contraposici\u00f3n a las muchas propuestas y movilizaciones desde abajo y colectivas, de autonom\u00eda territorial, de gobiernos propios, de resistencia, transformaci\u00f3n y alternativas al modelo. Rechazan la libertad ideol\u00f3gica y pol\u00edtica y, a la vez que luchan contra las fuerzas del Estado, act\u00faan contra procesos ind\u00edgenas y populares. Las FARC-EP, sujetas a las consecuencias de una guerra prolongada en circunstancias y din\u00e1micas cambiantes desde la intolerancia inherente al r\u00edgido modelo y estructuras de guerra revolucionaria que les dio or\u00edgen en un contexto particular, se\u00f1alan, persiguen, declaran objetivo militar y convierten en sus v\u00edctimas a quienes, por principio, deber\u00edan estar protegiendo: luchadores populares y comunidades empobrecidas. Lejos de proteger las iniciativas populares de transformaci\u00f3n y resistencia, han pretendido someter al pueblo a su organizaci\u00f3n pol\u00edtico-militar. Se transformaron por ello, en otro factor de terror contra los pueblos, generando uno de los pretextos de los que se sirven los intereses de control extractivista para acceder, a trav\u00e9s del terror y de la represi\u00f3n a territorios y pueblos para su despojo y sometimiento al servicio del capital. Logra as\u00ed el capital un objetivo estrat\u00e9gico: convierte la guerra, venga de donde venga, en un instrumento para el desmantelamiento de la resistencia popular y para la par\u00e1lisis de la insurrecci\u00f3n ind\u00edgena y popular aut\u00f3noma y transformadora, aplastada en medio del fuego cruzado de la insurgencia y del r\u00e9gimen. En consecuencia, los pueblos en resistencia, exigen que salga la guerra de sus territorios &nbsp;y la insurgencia ha perdido legitimidad como vocera de la lucha popular.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tSon estos se\u00f1ores de la guerra: Estado colombiano mafioso y transnacional e insurgencia armada de las FARC (por el momento), los que est\u00e1n sentados negociando en La Habana, \u201cla Paz de Colombia\u201d bajo la condiciones del modelo del \u201clibre comercio\u201d. No tienen la legitimidad para hacerlo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>Nos robaron con la guerra. Que no nos roben la paz&nbsp;<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLo que deben negociar son las condiciones para el cese al fuego definitivo y permanente, para poner fin a la guerra entre ellos y contra los pueblos. Los acuerdos deben garantizar que los pueblos recuperen o no pierdan m\u00e1s espacios de lucha aut\u00f3nomos, restringidos ya por el modelo con el terror y la guerra y que ahora podr\u00edan limitar a\u00fan m\u00e1s con la \u201cpaz\u201d del r\u00e9gimen. La soluci\u00f3n del conflicto social y pol\u00edtico que ha generado la guerra, supera la capacidad y legitimidad de quienes participan en las mesas, as\u00ed como supera el alcance de los acuerdos. Ni el Estado ni la insurgencia tienen legitimidad para negociar la paz en nombre y representaci\u00f3n del pueblo colombiano. Colombia, su transformaci\u00f3n, sus pueblos y la paz no caben en esa negociaci\u00f3n entre el Estado y la insurgencia. No puede ni debe negociarse el pa\u00eds en esas mesas, a\u00fan ampliando la participaci\u00f3n a otros sectores, ya que estos y el futuro quedar\u00edan sujetos tanto a los actores armados y sus intereses, como a aceptar las condiciones estructurales impuestas por el modelo econ\u00f3mico bajo las que se negocia. As\u00ed lo demostr\u00f3 el reciente Paro Cafetero &nbsp;que abarc\u00f3 la mayor parte del pa\u00eds, poniendo en evidencia que ante la inviabilidad y crisis del modelo econ\u00f3mico y del Estado, el camino de resistencia y transformaci\u00f3n es aut\u00f3nomo y desde las bases, porque la paz es la libertad de los territorios con sus pueblos.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos acuerdos de cese al fuego, una vez ratificados, deber\u00edan respetar y generar condiciones m\u00ednimas para promover procesos incluyentes, aut\u00f3nomos, participativos y amplios de construcci\u00f3n de una Colombia otra, retomando, por ejemplo, el camino propuesto inicialmente por la Minga de Resistencia Social y Comunitaria, el Congreso de los Pueblos y tantas otras luchas sociales y populares. En el marco de la movilizaci\u00f3n para la construcci\u00f3n colectiva de un pa\u00eds-otro, el Estado en proceso de transformaci\u00f3n y la insurgencia, en tanto movimiento pol\u00edtico, caben en Colombia. Por el contrario, pretender que Colombia quepa en las negociaciones entre la insurgencia y el Estado, en las condiciones actuales, o pretender meter la agenda del pa\u00eds-otro y a los sectores y luchas populares en la Mesa, no solo complicar\u00eda y estorbar\u00eda el proceso en curso sino que, muy seguramente terminar\u00eda legitimando al r\u00e9gimen, generando falsas expectativas y frustraciones, consolidando el modelo mafioso de terror y control pol\u00edtico-territorial, repartiendo el pa\u00eds como un bot\u00edn, a la vez que incorporando al proyecto de acumulaci\u00f3n extractivista nuevas burgues\u00edas con discursos de transformaci\u00f3n social y dando pie a que el sector fascista que se opone a las negociaciones tenga tiempo para reagruparse y actuar cerrando a sangre y fuego, una vez m\u00e1s, el camino al di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>El requisito que no puede cumplirse<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLa paz que exige la Colombia ultrajada y violada , desde sus v\u00edctimas, reclama, primero al Estado pero tambi\u00e9n a la insurgencia, que cumplan con un prerequisito de respeto impostergable, en un gesto sincero de humildad, generosidad y grandeza que hasta el momento no parece caber en la agenda de negociaci\u00f3n. Alg\u00fan d\u00eda tendr\u00e1n que comprender y asumir sus cr\u00edmenes y la consecuencia de sus actos, cometidos bajo la premisa patriarcal, ego\u00edsta y arrogante, pilar del orden social que nos somete y que debe transformarse: la misma que les ha llevado a usurpar, a esclavizar, a eliminar con el poder, lo colectivo, lo com\u00fan; a\u00fan la vida y el territorio, para acumular sometiendo. Alg\u00fan d\u00eda, deber\u00e1n estar dispuestos a pedirle perd\u00f3n sincero a Colombia, para poder sumarse desde all\u00ed a la construcci\u00f3n colectiva de otro pa\u00eds.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tComprometerse en serio con la verdad, la justicia y la reparaci\u00f3n integral frente a cada una de las v\u00edctimas, para que el \u00a1Nunca M\u00e1s! no vuelva a ser mentira y &nbsp;asuman las consecuencias. Esta es una condici\u00f3n fundamental para la paz y un resultado concreto de las luchas transformadoras. Los procesos ind\u00edgenas y populares que luchamos contra este \u201cPa\u00eds con due\u00f1os y sin pueblos\u201d, por el \u201cPa\u00eds de los Pueblos sin Due\u00f1os\u201d defendemos desde esta perspectiva la negociaci\u00f3n y el cese al fuego definitivo y permanente entre el Estado y la insurgencia, porque sabemos que la paz es colectiva, sin la explotaci\u00f3n del capital y viene desde abajo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tConvocamos \u201ca qui\u00e9nes nos atrapan entre dos machismos que no quieren escuchar a la Madre Tierra. Un machismo que habla palabras y realiza acciones de guerra, de violencia, de fuerza y ayuda a reclutar para la muerte a nuestros hijos e hijas de la armon\u00eda. Otro machismo que nos condena a plegarnos ante el mandato de los poderosos con razones pr\u00e1cticas y afanes autoritarios y ego\u00edstas\u201d(10), a escuchar a nuestros pueblos y pueblas y a nuestra Madre Tierra, para que esa otra palabra que est\u00e1 silenciada emerja desde la penumbra y se convierta en el camino que necesitamos para nuestra paz. Una vez m\u00e1s, les decimos que apoyamos la propuesta de cese al fuego que est\u00e1n negociando y que esperamos que los acuerdos se firmen pronto, para que este paso nos permita levantarnos en libertad a caminar palabra y acci\u00f3n emanada de la Madre Tierra sin patriarcados, corporaciones transnacionales, \u00e9lites, vanguardias iluminadas, extractivismos, monocultivos mentales y territoriales y sin m\u00e1s agendas de muerte que privilegian la codicia. Exigimos el cese al fuego para hacer la paz de todas y todos.&nbsp;<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<a href=\"http:\/\/www.zcommunications.org\/a-peoples-peace-for-a-country-without-owners-by-manuel-rozental\"><strong>A People&#8217;s Peace for a Country without Owners<\/strong><\/a><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tTexto escrito por<strong> Emmanuel Rozental y Vilma Almendra<\/strong> para la <a href=\"http:\/\/www.cide.edu\/revista_contrapunto.htm\"><strong>Revista Contrapunto<\/strong><\/a>, Centro de Formaci\u00f3n Popular del Oeste de Montevideo, Montevideo, 2013.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div>\n<p> \t\t<em style=\"font-size: 11px;\"><strong>El contenido de este texto recoge en lo fundamental los aportes y posturas de comuneras y comuneros ind\u00edgenas del Cauca, de colectivos de comunicaci\u00f3n ind\u00edgenas de diversas regiones de Colombia y de algunos representantes de procesos ind\u00edgenas y populares. Los autores reconocen de manera especial los aportes colectivos de varios miembros del Tejido de Comunicaci\u00f3n y Relaciones Externas para la Verdad y la Vida de la ACIN (Asociaci\u00f3n de Cabildos Ind\u00edgenas del Norte del Cauca). La responsabilidad por el contenido final es exclusiva de los autores.<\/strong><\/em><\/p>\n<div> \t\t&nbsp;<\/div>\n<\/p><\/div>\n<div> \t<strong style=\"font-size: 0.8em;\">Emmanuel Rozental <\/strong><span style=\"font-size: 0.8em;\">es activista, escritor, militante de movimientos ind\u00edgenas y populares. Fue el primer Coordinador y Miembro Fundador del Tejido de Comunicaci\u00f3n y Relaciones Externas para la Verdad y la Vida<\/span><\/div>\n<div> \t<strong style=\"font-size: 0.8em;\">Vilma Almendra <\/strong><span style=\"font-size: 0.8em;\">es Comunicadora Social y Periodista. Comunera Ind\u00edgena Nasa-Misak del Norte del Cauca. Miembro Fundador del Tejido de Comunicaci\u00f3n y Relaciones Externas para la Verdad y la Vida de la ACIN<\/span><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>Referencias<\/strong>:<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(1)Para contrastar la agenda de 5 puntos de la Minga modificada ver<\/strong>. Vieira, Constanza. Los 5 puntos de la agenda con \u00c1lvaro Uribe siguen vigentes. 2008-10-26. http:\/\/www.ips.org\/blog\/cvieira\/?p=206 . Consultado 2013-04-10<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(2)Di\u00e1logo con el ELN m\u00e1s pronto que trade<\/strong>. El Espectador 2013-04-10. http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/paz\/articulo-415022-dialogo-el-eln-mas-pronto-tarde . Consultado 2013-04-10<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(3)Francisco Santos, tal como Uribe, pide no marchar el 9 de abril.<\/strong> El Espectador, 2013-04-07. http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/politica\/articulo-414514-francisco-santos-tal-uribe-pide-no-marchar-el-9-de-abril consultado 2013-04-10<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(4)La paz con las FARC costar\u00eda 18 billones de pesos.<\/strong> RCN Noticias, 2013-03013. http:\/\/www.canalrcnmsn.com\/noticias\/ministerio_de_defensa_prepara_estrategia_si_se_logra_un_acuerdo_con_las_farc Consultado 2013-04-10<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(5)Santos anunci\u00f3 guerra contra \u201cOllas\u201d del pa\u00eds.<\/strong> El Tiempo, 2013-04-01. http:\/\/www.eltiempo.com\/colombia\/bogota\/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12719853.html . Consultado 2013-04-10<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(6)MOVICE. Propuestas m\u00ednimas sobre verdad, justicia, reparaci\u00f3n y garant\u00edas de no repetici\u00f3n. <\/strong>2013-03-06. http:\/\/www.movimientodevictimas.org\/images\/archivos2\/folleto1A_1_68.pdf . Consultado 2013-04-10<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(7)Ver, Gonz\u00e1lez-Posso, Camilo. Desde el Cauca, desarmar la guerra<\/strong>. 2012-07-24. <a href=\"http:\/\/www.censat.org\/articulos\/10024-analisis\/10519-desde-el-cauca-desarmar-la-guerra\">http:\/\/www.censat.org\/articulos\/10024-analisis\/10519-desde-el-cauca-desarmar-la-guerra<\/a>. Consultado 2013-04-10<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(8)Montoya Su\u00e1rez, Aurelio. Las razones estructurales y coyunturales del Paro Cafeter<\/strong>o. Entrevista, equipo Desde Abajo. 2013-03-22. <a href=\"http:\/\/www.moir.org.co\/Las-razones-estructurales-y.html\">http:\/\/www.moir.org.co\/Las-razones-estructurales-y.html<\/a> . Consultado 2013-04-10<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(9)Rozental, Emmanuel. La crisis de ellos es en sentido inverso a la nuestra.<\/strong> En Palabras para Tejernos, resistir y transformar en la \u00e9poca que estamos viviendo. Guti\u00e9rrez, Raquel Ed. Pez en el \u00e1rbol. Septiembre de 2011. P\u00e1ginas 179-202<\/span><\/div>\n<div> \t<span style=\"font-size:10px;\"><strong>(10)Almendra Quiguan\u00e1s, Vilma. La paz de Mama Kiwe en libertad, de la mujer sin amarras ni silencio<\/strong>. En Palabras para Tejernos, resistir y transformar en la \u00e9poca que estamos viviendo. Guti\u00e9rrez, Raquel Ed. Pez en el \u00e1rbol. Septiembre de 2011. P\u00e1gina 146<\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Tomado de la&nbsp;Revista Contrapunto)&nbsp;Leer en ingl\u00e9s \u201cEn Colombia no hay desplazamiento porque hay guerra. 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