{"id":249,"date":"2012-10-14T15:25:17","date_gmt":"2012-10-14T15:25:17","guid":{"rendered":"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp\/?p=249"},"modified":"2012-10-14T15:25:17","modified_gmt":"2012-10-14T15:25:17","slug":"estariamos-ante-el-resurgimiento-de-una-patria-donde-la-violencia-no-sea-el-habitat-normal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pueblosencamino.org\/?p=249","title":{"rendered":"\u00abEstar\u00edamos ante el resurgimiento de una patria donde la violencia no sea el h\u00e1bitat normal\u00bb"},"content":{"rendered":"<p> \tConversaciones con Iv\u00e1n Cepeda Castro, representante de la oposici\u00f3n<\/p>\n<p> \tIv\u00e1n Cepeda es un defensor de los derechos humanos, representante a la C\u00e1mara,portavoz&nbsp; del Movice, una voz que sabe del conflicto, de la muerte y las penas insondables, y sabe tambi\u00e9n de la vida que reverbera en nuestro territorio y nuestras gentes; una voz con la capacidad de examinar diversas facetas de un proceso de paz que instalar\u00e1 su mesa de acuerdos en Oslo en los primeros d\u00edas de octubre.<\/p>\n<p>  <!--more-->   <\/p>\n<p> \t<strong>H\u00e9ctor Jos\u00e9 Arenas A.<\/strong><\/p>\n<p> \tPoner fin a la confrontaci\u00f3n armada y relegar el ejercicio de la violencia, de la amenaza, del atentado, al pasado, constituye un acontecimiento hist\u00f3rico para nuestra naci\u00f3n. Un sue\u00f1o que no cabe en corazones obligados a callar ante la ignominia. Un ideal de convivencia que permitir\u00eda consagrar las energ\u00edas colectivas a curar tantos estragos, tantas situaciones sociales catastr\u00f3ficas que matan o laceran a diario cuerpos y esp\u00edritus en nuestro pa\u00eds. Este enfoque mueve el compromiso y la memoria del representante de la oposici\u00f3n Iv\u00e1n Cepeda Castro.<\/p>\n<p> \tEn nuestra naci\u00f3n, la paz ha sido un sue\u00f1o que, a fuerza de atrocidades, no volvimos a abrigar. Nos acostumbramos a sobrevivir en medio del horror: pan nuestro de cada d\u00eda. La degradaci\u00f3n de la confrontaci\u00f3n armada fue de la mano con la consolidaci\u00f3n de una narcoeconom\u00eda ligada a la guerra contrainsurgente e insurgente (1), en la que el gobierno de los Estados Unidos particip\u00f3 decisivamente. El gobierno anterior catapult\u00f3 los puntos de fusi\u00f3n entre el Estado, el paramilitarismo y el narcotr\u00e1fico.&nbsp; Sin fusionarse en una totalidad, las reservas \u00e9ticas del pa\u00eds emergieron frente al criminal designio. Los movimientos sociales hicieron sentir su voz. La veta del decoro de la naci\u00f3n se opuso al proceso de legitimaci\u00f3n institucional del narcoparamilitarismo, con sus filones de periodistas, jueces, defensores de derechos humanos, colectivos de abogados, sectores de los trabajadores, campesinos, estudiantes, maestros, mujeres, artistas, y de pueblos originarios y afros, franjas de partidos pol\u00edticos.<br \/> \tLa Corte Suprema de Justicia, que el Gobierno no hab\u00eda logrado cooptar, fue perseguida desde el DAS a partir de 2007 por emitir sentencias en Derecho, contrarias al control absoluto de la institucionalidad. Como respuesta, no tard\u00f3 la persecuci\u00f3n a los magistrados ponentes por la red de intereses que converg\u00edan en un r\u00e9gimen con pocos precedentes en la regi\u00f3n: narcoestado colonial (2).<\/p>\n<p> \tEn el escenario dantesco heredado, que consume las energ\u00edas de la naci\u00f3n e invaluables recursos sacrificados en una guerra con sus altares en las fuentes de utilidades, irrumpi\u00f3 la noticia en los \u00faltimos d\u00edas del mes de agosto, del \u00abAcuerdo para la terminaci\u00f3n del conflicto y la construcci\u00f3n de una paz estable y duradera\u00bb, suscrito entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc) con base en las conversaciones exploratorias que sostienen en La Habana desde febrero del 2012.<\/p>\n<p> \tCon el aire fresco de esta noticia, acudimos el martes 11 de septiembre al cuarto piso del Congreso Nacional para escuchar a Iv\u00e1n Cepeda Castro, defensor de los derechos humanos, representante a la C\u00e1mara, vocero del Movice, una voz que sabe del conflicto, de la muerte y las penas insondables, y sabe tambi\u00e9n de la vida que reverbera en nuestro territorio y nuestras gentes; una voz con la capacidad de examinar diversas facetas de un proceso de paz que instalar\u00e1 su mesa de acuerdos en Oslo en los primeros d\u00edas de octubre.<br \/> \tAl momento de ingresar a su oficina, el ambiente tiene tensi\u00f3n. V\u00eda twiter lleg\u00f3 un informe que revela una orden del jefe de seguridad de Tom\u00e1s Uribe, mayor Herrera Ariza: interceptar todas las comunicaciones de Cepeda y hacerle un seguimiento durante las 24 horas. El representante marca en un gesto el esfuerzo para concentrarse en la conversaci\u00f3n, comunica por v\u00eda telef\u00f3nica a un asesor la informaci\u00f3n que ha recibido, y de paso, con un humor que suspende el aliento, se lo dice al Mayor. A rengl\u00f3n seguido, Iv\u00e1n aleja de su mente el riesgo anunciado, pero algunas l\u00edneas de su rostro revelan las graves responsabilidades que pesan sobre sus hombros en este tiempo decisivo. A la pregunta \u00bfqu\u00e9 factores pueden, en este momento, potenciar la esperanza en el fin de la confrontaci\u00f3n armada?, no hay un silencio. \u00abHay que partir de la conciencia sobre lo que significan m\u00e1s de 50 a\u00f1os de conflicto y de entender que el proceso en marcha busca una respuesta compleja a ese acumulado de violencia, como tambi\u00e9n que en la naci\u00f3n hay un gran cansancio de la guerra; madura, avanza una conciencia colectiva que siente y comprende la necesidad de conquistar la paz. Hay sectores de la \u00e9lite que ven en el conflicto armado una barrera objetiva, un gran obst\u00e1culo para sus intereses econ\u00f3micos\u00bb.<br \/> \tEl contenido de las declaraciones del gobierno nacional y de las farc, y la precisi\u00f3n en los temas de la agenda que esta vez est\u00e1n sobre la Mesa para explorar los acuerdos de fondo y las condiciones para hacerlos definitivos, desatan la contenida esperanza \u2013despu\u00e9s de m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas de salvaje confrontaci\u00f3n y fallidos procesos por ponerle fin\u2013 de cerrar, esta vez s\u00ed, la p\u00e1gina de barbarie que tanta sangre, sufrimiento y miseria marcan a nuestra naci\u00f3n.<br \/> \tAntes, sin dar espacio para otra pregunta con respecto a los intereses del poder, Iv\u00e1n reflexiona sobre la Colombia percibida como una naci\u00f3n no competitiva en los foros internacionales, que puede no importar al sector que ascendi\u00f3 al poder con \u00c1lvaro Uribe, pero s\u00ed preocupa al entorno del presidente Santos. Adem\u00e1s, las transformaciones en otros pa\u00edses del \u00e1rea, con procesos democr\u00e1ticos y de participaci\u00f3n social, hacen aparecer a Colombia como una excepci\u00f3n con peso en el retardo de los procesos de integraci\u00f3n regional que la situaci\u00f3n mundial exige.<\/p>\n<p> \tLos \u00faltimos ministros de Defensa subrayan una y otra vez \u00abel comienzo del fin\u00bb, y ninguno de quienes aspiran a la paz tienen duda de que las farc han sufrido golpes muy fuertes. Iv\u00e1n Cepeda mira dentro del Estado, las instituciones, la sociedad y la insurgencia. \u00abEn la mesa de acuerdos, las partes no llegan derrotadas pero s\u00ed debilitadas, cada una desde su perspectiva. El Gobierno y el Estado han sufrido un desgaste muy fuerte que no obedece s\u00f3lo a la confrontaci\u00f3n armada con la insurgencia sino tambi\u00e9n a los m\u00e9todos que se han usado. El Estado decidi\u00f3 en estos a\u00f1os de guerra sacrificar su legitimidad, sacrificar la Constituci\u00f3n Nacional, para emplear m\u00e9todos criminales que han degradado cada vez m\u00e1s la confrontaci\u00f3n y que le han causado un profundo da\u00f1o a la legitimidad de las instituciones; todos los poderes p\u00fabicos han sufrido sus propios colapsos, sus propias rupturas. El Congreso, para no ir muy lejos, ha sufrido esc\u00e1ndalos gigantescos y el poder judicial otro tanto, y algo similar podemos decir del ejercicio presidencial. Este da\u00f1o crea la necesidad de sentarse a pactar las condiciones para que desaparezca el conflicto, por lo menos en su forma armada, creando unas condiciones que hagan innecesario e incluso imposible el uso de las armas\u00bb.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \t<strong>Las patas de la Mesa<\/strong><br \/> \tCon diferentes tonos, las partes han coincidido en la voluntad de lograr un acuerdo para terminar el conflicto armado, que tiene caracter\u00edsticas diferentes de la agenda de otros acuerdos. Iv\u00e1n Cepeda reflexion\u00f3 sobre esas diferencias. \u00abEn el ayer cercano hubo di\u00e1logos exploratorios, incluso pactos, pero esta es la primera vez que tenemos una agenda definida, pactada. En el Cagu\u00e1n llegaron a tomar como referencia un conjunto de temas, pero nunca a decir en consenso &#8216;estos son los puntos sobre los cuales vamos a pactar&#8217;. El acuerdo que se acaba de firmar se logr\u00f3 en medio de confrontaciones muy candentes: del lado de la guerrilla \u2013estando en esas conversaciones\u2013; contaron las muertes de su comandante y de su l\u00edder militar, Alfonso Cano y Jorge Brice\u00f1o. Del lado del Estado, \u00e9ste no ha podido evitar los recios ataques de la guerrilla en muchas partes. Y pese a todo, hoy llegamos a este punto. Es m\u00e1s, la guerrilla ha dicho que no se levantara de la mesa hasta lograr un acuerdo, y algo similar dijo el Gobierno\u00bb. Una valoraci\u00f3n, por supuesto, con sentido positivo del nuevo escenario.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \t<strong>Tierra y uso del poder<\/strong><br \/> \tEn el viento est\u00e1 la pregunta \u00bfCu\u00e1les son los temas decisivos e imprescindibles para lograr acuerdos que pongan fin a la confrontaci\u00f3n armada? En la voz pausada de Iv\u00e1n Cepeda se han fusionado los timbres de una conjugaci\u00f3n de consecuencias del conflicto. Hijo de un esp\u00edritu art\u00edstico y severo militante comunista andino; hijo de una dulce y extraordinaria organizadora social y l\u00edder popular de la costa atl\u00e1ntica; hijo de un hombre \u00edntegro que resisti\u00f3 el calvario del exterminio sistem\u00e1tico de sus amigos y compa\u00f1eros, y a\u00f1os de veinte amenazas cobardes cada d\u00eda, hasta ser acribillado por el terror de Estado; hijo de un pa\u00eds que ha visto bajar la muerte y prevalecer la impunidad, en calles y veredas, con protecci\u00f3n del poder: \u00abHay dos grandes asuntos al final de este camino: dos aspectos estructurales que son causa de la confrontaci\u00f3n: La reforma del mundo rural, uno, y las libertades y garant\u00edas del ejercicio de la oposici\u00f3n pol\u00edtica y social, otro. Ning\u00fan proceso de paz ha producido transformaciones de car\u00e1cter socioecon\u00f3mico, estructurales. En cambio, s\u00ed se ven transformaciones pol\u00edticas que les permitieron a las fuerzas que antes estaban en la insurgencia llegar a fuerzas gobernantes. Sud\u00e1frica, Norte de Irlanda, por ejemplo. Espero que en los acuerdos de paz que puedan darse se tomen decisiones que trasciendan el asunto de las libertades pol\u00edticas, y que repercutan en la transformaci\u00f3n del mundo rural, de su pobreza, y de ese inmenso desequilibrio que hay entre el campo y la ciudad en Colombia\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 sectores resultar\u00e1n afectados para ese pa\u00eds distinto?<\/p>\n<p> \t\u00abLa Ley de Tierras no ha podido avanzar porque no basta una ley. No basta la creaci\u00f3n de unos tribunales. No basta la decisi\u00f3n que toma una instituci\u00f3n como el Incoder. Y no basta porque, en las zonas donde se ha presentado el despojo, el Estado est\u00e1 puesto en funci\u00f3n de una m\u00e1quina criminal y de acumulaci\u00f3n de riqueza. Por eso, si la reforma agraria no toma en consideraci\u00f3n el poder local, ser\u00e1 letra muerta. Es evidente que hacer una reforma agraria pasa por enfrentar poderes locales entroncados con los terratenientes, ganaderos y agroindustriales m\u00e1s improductivos. Si no los enfrenta, la reforma tendr\u00e1 alcances muy limitados, como los tiene la propia restituci\u00f3n. La restituci\u00f3n es apenas un t\u00edmido ejercicio para rasgu\u00f1ar ese poder que tiene siglos\u00bb.<br \/> \tY contin\u00faa con gran precisi\u00f3n: \u00abMuchas zonas rurales, perif\u00e9ricas, requieren una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. Y mucho m\u00e1s: el marco general del pa\u00eds requiere democratizar el poder, hacer que las elecciones sean transparentes; que las personas que vayan a gobernar en los municipios, en las ciudades intermedias, no sean asesinadas. Que las organizaciones sociales puedan ejercer libremente su trabajo; que quienes son castas familiares que gobiernan en esos lugares con m\u00e9todos criminales, desde tiempos inmemoriales, sean reemplazados y judicializados, que la contrataci\u00f3n del Estado no sea un bot\u00edn. Por ejemplo, siete gobernaciones de la costa atl\u00e1ntica siguen contratando con la se\u00f1ora Enilce L\u00f3pez. Lo relacionado con el funcionamiento de los juegos de azar en la Costa est\u00e1 en manos del narcotr\u00e1fico y el paramilitarismo\u00bb, denuncia.<br \/> \tEn su gravedad y largo tiempo, el conflicto marca otros temas aleda\u00f1os, que el Representante maneja y domina en sus intervenciones no escuchadas, y menos meditadas, por muchos de los congresistas: \u00abEl narcotr\u00e1fico, el poder pol\u00edtico en las regiones, y la reparaci\u00f3n pol\u00edtica del exterminio de la UP y los atentados y cr\u00edmenes contra otras organizaciones. Son temas que implican mutuas concesiones, porque de eso se trata una negociaci\u00f3n. La historia del pa\u00eds muestra el trasfondo de un sector muy poderoso que es contrario a cualquier cambio y cualquiera p\u00e9rdida de privilegios que han ganado por medio del ejercicio m\u00e1s despiadado de la violencia y la asociaci\u00f3n con el crimen organizado. Es significativo que en la mesa de negociaci\u00f3n el Gobierno no llamara, por lo menos hasta ahora, a ese sector, el m\u00e1s furioso opositor a un proceso de soluci\u00f3n pol\u00edtica. Que ese sector habla por boca del ex presidente \u00c1lvaro Uribe no es un secreto. En ese conjunto radica una parte fundamental del problema, porque al mismo tiempo que ese sector ha hecho del ejercicio del poder una pr\u00e1ctica autoritaria, con utilizaci\u00f3n de la fuerza p\u00fablica para reprimir y silenciar violentamente a opositores, esa criminalidad estatal tiene fusi\u00f3n con la criminalidad organizada, caracter\u00edstica de la violencia estatal en Colombia\u00bb.<br \/> \tLa elecci\u00f3n a la C\u00e1mara del representante Cepeda signific\u00f3 para muchos el ascenso del decoro, la memoria y el compromiso con la verdad de las v\u00edctimas del poder. Su campa\u00f1a y sus intervenciones d\u00eda tras d\u00eda, que se\u00f1alan a buena parte del poder local, llaman a pensar sobre la b\u00e1rbara divisi\u00f3n social que produjeron la Conquista y la Colonia. Una casta y un sector racial que se atribuyeron todos los privilegios, en el proceso de usurpaci\u00f3n titulada de la tierra, bajo la consideraci\u00f3n de la amplia mayor\u00eda nativa, negra y mestiza como una raza inferior, sin derechos. Un orden injusto que nutri\u00f3 una prolongada confrontaci\u00f3n que devino m\u00e1s compleja al comenzar el siglo XX por los intereses del hiperpoder global y su necesidad de controlar territorios y poblaci\u00f3n. Hay quienes insisten en que no es posible comprender nuestro pasado sin saber cu\u00e1l es el punto en el que se cristaliz\u00f3 el pacto entre sectores del Estado y la criminalidad organizada.<br \/> \tAlgunos investigadores se\u00f1alan que durante el gobierno de Ronald Reagan, 1981 marc\u00f3 el momento de la diplomacia y los pactos que concedieron licencia de funcionamiento a sectores del narcotr\u00e1fico dispuestos a participar en la guerra sucia, no s\u00f3lo contra las guerrillas sino asimismo contra cualquiera de las expresiones contrarias al control global del territorio (3).<br \/> \tIv\u00e1n Cepeda tiene una reflexi\u00f3n y un conocimiento propios frente al tema, en los d\u00edas que corren: \u00abHa habido muchos momentos, pero hay uno en particular importante. As\u00ed dejamos dicho en el debate de control pol\u00edtico sobre el general Mauricio Santoyo y su historia. El punto en el que, por ejemplo, la polic\u00eda nacional sacrific\u00f3 su legitimidad como instituci\u00f3n, cuando el pacto hecho para perseguir y dar muerte a Pablo Escobar. En la decisi\u00f3n de enfrentar a Escobar con los mismos m\u00e9todos que \u00e9l utilizaba, y por tanto aliarse con el cartel de Cali, con la casa Casta\u00f1o, con la banda de La Terraza, con el paramilitarismo del Magdalena Medio. Ese fue un pacto en el cual facciones del Estado operaban de manera encubierta con el paramilitarismo y con el narcotr\u00e1fico, y las consecuencias de ese pacto vinimos a verlas en el a\u00f1o 2002, cuando se produjo el ascenso, la entronizaci\u00f3n en el poder, de ese sector\u00bb.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \t<strong>Pacto mafioso y genocidio<\/strong><br \/> \tA nuestra naci\u00f3n, desde hace d\u00e9cadas, le birlan la soberan\u00eda y la verdad sobre los intereses que hay detr\u00e1s de las decisiones de los intereses for\u00e1neos impuestos sobre su destino. As\u00ed sucedi\u00f3 en 1945, cuando, decretado el genocidio del movimiento gaitanista, se orden\u00f3 el asesinato de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n. Despu\u00e9s, en 1985, cuando emergi\u00f3 la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, una alianza siniestra entre el fundamentalismo anticomunista, los intereses del capitalismo atl\u00e1ntico y sectores del narcotr\u00e1fico hab\u00edan decretado de antemano el genocidio contra esta organizaci\u00f3n que buscaba hacer pol\u00edtica de avanzada. Hemos sido objeto de campa\u00f1as sistem\u00e1ticas contratadas con agencias internacionales para manipular el imaginario colectivo y tender un manto de confusi\u00f3n que evite conocer la red de intereses que han hecho del Estado un instrumento de control del territorio y la poblaci\u00f3n.<br \/> \tEste momento inaugural de un nuevo proceso de paz saca a debate, con un mayor tama\u00f1o, no completo, el entramado de lo que acontece en Colombia. La verdad oculta no puede brillar en medio de la violencia, y el representante Cepeda recalca que el momento real de la verdad se dar\u00e1 una vez que termine el conflicto y no pese sobre los actores, los testigos, las v\u00edctimas, la espada de Damocles del propio uso de la violencia. Cree que una vez que fructifique un pacto de paz deberemos entrar en un proceso de verdadero esclarecimiento y responsabilidad de todos los hechos que acontecieron. Considera el congresista que es comprensible, aunque no justificable, que en medio de una negociaci\u00f3n las partes sigan sosteniendo tesis y discursos que son propios del conflicto, negando su responsabilidad sobre diferentes hechos e intentando convencer a la opini\u00f3n de que no se ha incurrido en ciertas pr\u00e1cticas. Y que eso es v\u00e1lido tanto para la guerrilla como para el Gobierno.<br \/> \tEs el comienzo de la Mesa, sin el despertar y el clamor de todos, ni la presencia del conjunto y la diversidad de las din\u00e1micas sociales [&#8230;] Con sentimiento, sin la entonaci\u00f3n artificial de los oradores de carrera, el vocero de Movice contin\u00faa se\u00f1alando que: \u00abllegar\u00e1 el momento en el que la sociedad exigir\u00e1 la verdad porque el Gobierno, por su lado, pide que la guerrilla debe dejar de reclutar ni\u00f1os, de secuestrar, pero no reconoce su responsabilidad [&#8230;] en los desaparecidos, en las amenazas y los &#8216;falsos positivos&#8217;. Impugna a la guerrilla por incurrir en narcotr\u00e1fico, pero acabamos de ver hace pocas semanas que el Jefe de Seguridad del Palacio de Nari\u00f1o fue extraditado como un hombre a sueldo del paramilitarismo y del narcotr\u00e1fico, en el Palacio Presidencial. Quienes han hecho uso de esos m\u00e9todos tendr\u00e1n que reconocerlo. Si llegamos a un proceso de paz en el cual el debate p\u00fablico sustituya a la confrontaci\u00f3n armada, la gente no va a creer ni a legitimar tesis, argumentos, justificaciones, que de suyo son inadmisibles\u00bb.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \t<strong>Paz y medios de comunicaci\u00f3n<\/strong><br \/> \tLas noticias de abrir y los titulares no cambian su sentido. Ofrecen unas visiones recortadas de la confrontaci\u00f3n, de sus or\u00edgenes, de sus actores, y ahora, con el proceso de paz en marcha, insisten en divulgar una mirada que no recoge la complejidad del proceso, las diferentes \u00f3pticas que convergen en la mesa de acuerdos, la gravedad de la crisis social (4). Buscan un efecto, y aunque la participaci\u00f3n ciudadana no depende de los medios de comunicaci\u00f3n, s\u00ed es desviada, disminuida en su presi\u00f3n por el tipo de trabajo que desarrollan. Desde nuestro lugar alternativo, independiente, nos inquieta el papel de los medios de comunicaci\u00f3n y su responsabilidad frente al proceso de paz y al escenario de la participaci\u00f3n ciudadana. Al respecto, Iv\u00e1n Cepeda considera que en estos procesos se va llegando a una madurez, tanto de quienes negocian como de quienes est\u00e1n realizando procesos sociales concomitantes a esa negociaci\u00f3n.<br \/> \tCree y quiere pensar, que independiente de su signo ideol\u00f3gico, los medios han aprendido a establecer el equilibrio necesario entre el deber de informar y el deber de respetar los procedimientos de una negociaci\u00f3n de paz. \u00abYo esperar\u00eda eso\u00bb.<\/p>\n<p> \tAnte nuestro gesto dubitativo, Iv\u00e1n con la velocidad mental y el aplomo quindiano que casi estamos seguros que hered\u00f3 de su padre, Manuel Cepeda Vargas, director del peri\u00f3dico Voz, secretario de organizaci\u00f3n de su partido, periodista, congresista, puntualiza que ciertos comunicadores act\u00faan bajo el impulso de su inter\u00e9s particular. \u00abMe refiero concretamente a Francisco Santos, que intenta justificar la filtraci\u00f3n espectacular de la agenda de negociaci\u00f3n como si se tratara simplemente de un asunto de audacia period\u00edstica, cuando constituy\u00f3 una forma de entorpecer o torpedear el proceso en su embri\u00f3n\u00bb. En la pausa de su hablar, pensamos que hoy en los corrillos est\u00e1 claro que afect\u00f3 el tiempo, para alcanzar la conformidad y la vinculaci\u00f3n del eln.<\/p>\n<p> \tEl representante Cepeda prosigue: \u00abTodos debemos prepararnos para explicar, exigir incluso, que las negociaciones tomen en cuenta las voces, los requerimientos que durante a\u00f1os han hecho los movimientos sociales sobre la agenda tem\u00e1tica. Para eso hay que crear mecanismos. En lo concerniente a la C\u00e1mara de Representantes y su Comisi\u00f3n de Paz y la Comisi\u00f3n de Paz del Senado, ya estamos en el trayecto de convocar siete grandes audiencias regionales, para conocer las ideas de la gente y canalizar esas opiniones mediante los mecanismos que cree la propia Mesa. Y advierte: Vendr\u00e1 otro momento substancial en la hip\u00f3tesis de llegar a un acuerdo de paz: la gran participaci\u00f3n ciudadana deber\u00e1 en ese momento tomar protagonismo. Por ahora, \u00e9ste se encuentra en cabeza de quienes negocian. Pero luego, en la aplicaci\u00f3n de los acuerdos posibles, deber\u00e1 ser la movilizaci\u00f3n social, popular, ciudadana, la instancia que garantice los acuerdos, y la que activamente construya esas nuevas condiciones\u00bb.<br \/> \t&nbsp;<br \/> \t<strong>Cr\u00edmenes de lesa humanidad y la justicia transicional<\/strong><br \/> \t\u00abDada una negociaci\u00f3n, el asunto adquiere un car\u00e1cter bilateral\u00bb. Cepeda, conocedor del marco de los Protocolos I y II del Derecho Internacional Humanitario, y asistente a visitas que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos autoriz\u00f3 a los jefes paramilitares con condena all\u00e1, hace notar que la cuesti\u00f3n no es solamente si la guerrilla, sus comandantes, sus miembros, podr\u00e1n ser o no objeto de justicia transicional sino tambi\u00e9n los agentes del Estado. A\u00fan m\u00e1s, se\u00f1ala: los empresarios y los pol\u00edticos que actuaron de la mano de paramilitares, ordenando y utilizando en m\u00faltiples atentados y de manera criminal la fuerza p\u00fablica.<br \/> \tSin negar que exista un marco jur\u00eddico internacional que determina estos asuntos, asume que ser\u00eda ingenuo hacer abstracci\u00f3n de tales disposiciones y que esa institucionalidad internacional construida, con sus defectos y sus unilateralidades, implica que los cr\u00edmenes de lesa humanidad, los cr\u00edmenes de guerra, los actos de genocidio, no pueden ser objeto de medidas de indulto, amnist\u00eda e impunidad. Una normativa por la cual \u00abhay que construir un modelo que, satisfaciendo las exigencias de esos est\u00e1ndares, permita llegar a la paz\u00bb.<\/p>\n<p> \tCepeda vislumbra por primera vez en la historia contempor\u00e1nea \u00abun nuevo poder en Colombia, distinto, un poder alternativo, que s\u00ed puede producir transformaciones estructurales; una posibilidad cierta de un escenario para el ejercicio de la pol\u00edtica con libertad y sin discriminaci\u00f3n ni exclusi\u00f3n por las ideas, por el origen de las cunas, la pobreza y la forma de pensar. Aqu\u00ed no se trata solamente del problema de las armas sino igualmente de c\u00f3mo se domina, se sustraen y se manipulan el sistema electoral, los medios, el producto nacional y las riquezas. Si en Colombia crece el acuerdo de paz, aunque no van a desaparecer los conflictos sociales ni me hago la ilusi\u00f3n de que de manera m\u00e1gica llegue la soluci\u00f3n de los graves problemas que tiene nuestra sociedad, estar\u00edamos ante el resurgimiento de nuestra sociedad en una patria donde la violencia, en su formas m\u00e1s feroces, no sean el h\u00e1bitat normal de la naci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p> \t<strong>NOTAS:<\/strong><\/p>\n<p> \t1 Cocaine, death esquads, and the war on terror. U.S. imperialism and the class struggle in Colombia. Oliver Vilar and Drew Cottle.Monthly Review Press, 2011.<br \/> \t2 \u00edd.<br \/> \t3 Ver Prohibido olvidar. Gustavo Petro y Mauren Amaya, Casa Editorial Pisando Callos, 2006.<br \/> \t4 Ver desde abajo N\u00ba 184, septiembre 20\u2013octubre 20, \u00abLa paz f\u00e1cil\u00bb.<br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \tArt\u00edculo originalmente publicado en <a href=\"www.eldiplo.info\" title=\"\">www.eldiplo.info<\/a>. Rebeli\u00f3n lo ha publicado con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conversaciones con Iv\u00e1n Cepeda Castro, representante de la oposici\u00f3n Iv\u00e1n Cepeda es un defensor de los derechos humanos, representante a<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-249","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-c48-lectura-de-contexto"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=249"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/249\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}