{"id":1753,"date":"2015-09-07T13:58:47","date_gmt":"2015-09-07T13:58:47","guid":{"rendered":"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp\/?p=1753"},"modified":"2015-09-07T13:58:47","modified_gmt":"2015-09-07T13:58:47","slug":"la-renta-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pueblosencamino.org\/?p=1753","title":{"rendered":"La renta de la vida"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\"> \t<span style=\"font-size:14px;\"><em>Hoy, la creaci\u00f3n de riqueza a nivel corporativo<\/em><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"> \t<span style=\"font-size:14px;\"><em>viene de las compa\u00f1\u00edas que comandan las ideas,<\/em><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"> \t<span style=\"font-size:14px;\"><em>no de las que fabrican cosas.<\/em><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">John H. Bryan, Director Ejecutivo de Sara Lee Corp.<\/span><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p align=\"right\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/naturalnews.com\/Cartoons\/Spanish\/conquerors_c_600.jpg\" style=\"height: 349px; width: 650px;\" \/><br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>Tabla rasa<\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\">El capitalismo es el reino de la uniformidad. No es maldad cong\u00e9nita o gusto por la monoton\u00eda, es que la condici\u00f3n primordial del sistema del mercado absoluto es la universalidad de los precios como \u00fanica medida del intercambio. Y la operaci\u00f3n de este mecanismo supone que bienes iguales, que se venden por montos iguales, se generen a costos tendencialmente iguales y con iguales tecnolog\u00edas; es decir homogeneidad productiva, especializaci\u00f3n de las factor\u00edas, estandarizaci\u00f3n de los productos, uniformidad, uniformidad, uniformidad&#8230;&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y&nbsp;si lo heterog\u00e9neo es disruptivo pues atenta contra la universalidad del intercambio monetario, simplemente hay que suprimirlo. As\u00ed, el joven capitalismo apost\u00f3 al emparejamiento, emprendiendo una gran cruzada universal por hacer tabla rasa de la diversidad de los hombres y de la naturaleza. A unos los uniform\u00f3 con el indiferenciado overol obrero y a la otra nivelando suelos y talando bosques para establecer vertiginosos monocultivos. Fracas\u00f3, pero en el intento a\u00fan puede llevarnos entre las patas.&nbsp;<\/span><br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>Perversiones campestres<\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\">El sistema industrial es propicio a la monoton\u00eda tecnol\u00f3gica y la serialidad humana, por eso el capitalismo es fabril por antonomasia. La agricultura, en cambio, es el reino de la diversidad: heterogeneidad de climas, suelos, ecosistemas y paisajes, que se expresa en diversidad productiva y sustenta la pluralidad de talantes socioculturales.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp;&nbsp;El saldo de la imposici\u00f3n de los moldes capitalistas a la producci\u00f3n agropecuaria fue perverso. Monopolios naturales de un bien originario y escaso como la tierra, y diversidad en el espacio y el tiempo de los costos de producci\u00f3n, generaron rentas absolutas y diferenciales que distorsionaban la distribuci\u00f3n del excedente econ\u00f3mico, propiciando modalidades viciosas de acumulaci\u00f3n. Algunos pensaron que era una herencia del viejo r\u00e9gimen, en realidad era el saldo de someter un proceso productivo basado en recursos preexistentes, diversos, desigualmente repartidos y escasos, al sistema de mercado absoluto; era la resistencia de la naturaleza a la compulsi\u00f3n emparejadora del capital.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; La gran utop\u00eda del capitalismo decimon\u00f3nico fue una agricultura operando al modo fabril. Un sector agropecuario dependiente s\u00f3lo de m\u00e1quinas e insumos industriales y por fin independizado de la voluble y dispar naturaleza. Con una producci\u00f3n que dependiera \u00fanicamente de la propia producci\u00f3n, se pensaba, el mercado podr\u00eda hacer limpiamente su trabajo igualador y desaparecer\u00edan tanto los monopolios indeseables como las rentas.&nbsp;<\/span><br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>La industria de la vida<\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\">A&nbsp;fines del siglo XX se cumpli\u00f3, por fin, la profec\u00eda decimon\u00f3nica. Al descifrar el germoplasma, la biotecnolog\u00eda crey\u00f3 haberse apropiado de las fuerzas productivas de la naturaleza, que ahora podr\u00edan ser aisladas, reproducidas y transformadas&nbsp;<em>in vitro.<\/em>&nbsp;Y tambi\u00e9n, como una m\u00e1quina o un insumo de origen industrial, pod\u00edan ser patentadas y valorizadas por sus nuevos propietarios.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; Pero, al igual que la vieja agricultura, la flamante biotecnolog\u00eda tiene una base natural, pues el germoplasma es un recurso diverso, finito y abigarrado, que se ubica en ecosistemas territoriales, sobre todo del Sur. Como al comienzo lo fueron las tierras f\u00e9rtiles, irrigadas y con climas propicios, la biodiversidad &#8211;base de la ingenier\u00eda gen\u00e9tica&#8211; es hoy monopolizable. Y esta privatizaci\u00f3n excluyente de un bien natural escaso es, de nuevo, fuente de especulaci\u00f3n y rentas.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; Los viejos terratenientes y las antiguas compa\u00f1\u00edas extractivas depredadoras est\u00e1n dejando paso a las colosales corporaciones biotecnol\u00f3gicas, gigantes transnacionales que si antes se especializaban en farmac\u00e9utica, cosm\u00e9ticos, alimentos, semillas, medicina veterinaria o agroqu\u00edmicos, hoy son omnipresentes industrias de la vida.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; Industrias en expansi\u00f3n, pues en el capitalismo de fin de milenio est\u00e1 ocupando espacios crecientes la producci\u00f3n bi\u00f3tica, que durante el siglo pasado fue desplazada por la multiforme petroqu\u00edmica y actualmente representa un 45 por ciento de la econom\u00eda mundial. Arrinconada junto al fog\u00f3n por m\u00e1s de un siglo, madre naturaleza regresa por sus fueros, y las perversiones que acarrea su sujeci\u00f3n a la horma del mercado irrestricto es uno de los factores m\u00e1s desquiciantes del capitalismo crepuscular y un severo riesgo para la vida toda.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; Y&nbsp;no son s\u00f3lo flora y fauna bruta, tambi\u00e9n el genoma humano anglosaj\u00f3n ha sido descifrado, y las grandes compa\u00f1\u00edas transnacionales est\u00e1n recopilando y codificando los caracteres de otras razas, pues &#8211;como se\u00f1ala Pat Mooney&#8211; el dinero est\u00e1 en las diferencias. El diagn\u00f3stico precoz de enfermedades, el dise\u00f1o de nuevos medicamentos, la producci\u00f3n de tejidos org\u00e1nicos para trasplantes, y otras vertiginosas posibilidades, se hallan en manos de quienes intentan patentar el c\u00f3digo cifrado de Ad\u00e1n.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; En el arranque del nuevo milenio, el perverso monopolio econ\u00f3mico sobre un bien silvestre polimorfo y escaso, est\u00e1 poniendo la alimentaci\u00f3n, la salud y casi la mitad de la econom\u00eda, al servicio de capitales y procesos de acumulaci\u00f3n cuya capacidad de chantaje y especulaci\u00f3n es ilimitada pues de ellos depende, ni m\u00e1s ni menos que la existencia humana.&nbsp;<\/span><br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>De la renta de la tierra a la renta de la vida<\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\">Si en los siglos XVIII, XIX y XX un gran conflicto fue el destino de la renta capitalista de la tierra y del subsuelo, a fines del siglo pasado y en el presente, la rebatinga es por la renta de la vida. Y en las dos \u00e9pocas los grandes perdedores son las comunidades campesinas e ind\u00edgenas. Los hombres de cuyas labores y saberes depende gran parte de la producci\u00f3n agropecuaria y la reproducci\u00f3n social de la biodiversidad, pagaron con trabajo, dinero o productos, las rentas del antiguo r\u00e9gimen, y cuando no fueron expropiados en nombre de la modernidad, les toc\u00f3 la de perder en el reparto del excendente capitalista. Pero si de una u otra forma siempre han tenido que pagar por el acceso a una tierra que originalmente era suya, en el futuro pagar\u00e1n por acceder a los recursos bi\u00f3ticos, tanto silvestres, como por ellos domesticados o intervenidos por la biogen\u00e9tica.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; Los avatares de las semillas dramatizan esta historia. Primero fue la selecci\u00f3n por el propio productor, que le daba autonom\u00eda; luego los h\u00edbridos, que ten\u00eda que comprar a\u00f1o tras a\u00f1o para que no se diluyeran sus atributos; m\u00e1s tarde los transg\u00e9nicos, que combinan cualidades de m\u00e1s de una especie; y ahora la tecnolog\u00eda Terminator, consistente en la alteraci\u00f3n gen\u00e9tica de plantas para volverlas est\u00e9riles y poner la llave de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica &#8211;y la cerradura&#8211; en manos de trasnacionales. Y esta es una saga donde cuentan menos los rendimientos agr\u00edcolas sostenibles que la rentabilidad corporativa y lo \u00faltimo a considerar es el impacto ambiental de la tecnolog\u00eda.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; Si el monopolio sobre la tierra y sus cosechas dio lugar a rentas colosales generadas especulando con el hambre, la usurpaci\u00f3n de la clave gen\u00e9tica de la vida es una fuente aun m\u00e1s grande de poder econ\u00f3mico, pues est\u00e1 en sus manos la alimentaci\u00f3n, la salud y cerca de la mitad de los procesos productivos.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp;&nbsp;La tierra y la vida son demasiado importantes para abandonarlas al juego del mercado y a los dados cargados de los grandes apostadores. La \u00e9pica historia de las reformas agrarias del siglo pasado revela que ordenar el acceso al territorio es prioridad social y asunto de Estado. Y con m\u00e1s raz\u00f3n lo es el usufructo sobre las claves de la vida. Pero en verdad, m\u00e1s que asuntos de Estado son incumbencia de la comunidad humana; y para empezar de las comunidades agrarias, los responsables directos de la reproducci\u00f3n social de la biodiversidad.&nbsp;<\/span><br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>Banqueros de datos<\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\">El sustento de la revoluci\u00f3n biotecnol\u00f3gica es la revoluci\u00f3n inform\u00e1tica, y el monopolio del germoplasma adopta cada vez m\u00e1s la forma de bases de datos. As\u00ed, la vida se transforma en&nbsp;<em>bytes<\/em>&nbsp;y su propiedad restrictiva deviene fundamento de los modernos procesos de capitalizaci\u00f3n. Parafraseando a Brecht, podr\u00edamos decir que en los tiempos de la gran red, peor que el&nbsp;<em>hacker<\/em>&nbsp;que asalta sistemas inform\u00e1ticos es la corporaci\u00f3n que privatiza vitales bancos de datos.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; De hecho los monopolios inform\u00e1ticos son la nueva clave de la acumulaci\u00f3n. La globalizaci\u00f3n del dinero virtual y la privatizaci\u00f3n de la informaci\u00f3n financiera reservada es la m\u00e1xima fuente de ganancias del mundo contempor\u00e1neo y el origen de nuevas crisis planetarias del capital. El ciberespacio deviene el m\u00e1s importante \u00e1mbito de mercadeo, y la privatizaci\u00f3n de las direcciones&nbsp;<em>web<\/em>&nbsp;y de la informaci\u00f3n sobre los gustos e intereses de sus usuarios, sustenta los nuevos monopolios comerciales. Los bancos de germoplasma y la informaci\u00f3n sobre los c\u00f3digos gen\u00e9ticos son base de la in\u00e9dita industria de la vida.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; As\u00ed, el nuevo soporte del capital es la inform\u00e1tica, y las ganancias empresariales dependen cada vez m\u00e1s de la privatizaci\u00f3n de los bancos de informaci\u00f3n y del control sobre las redes por las que fluye. La verdadera riqueza econ\u00f3mica del siglo xxi es la riqueza digitalizada.&nbsp;<\/span><br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>El mapa y el territorio<\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\">La especulaci\u00f3n basada en prospectivas de los flujos financieros mundiales del capital virtual, el acceso planetario a los consumidores que navegan en el ciberespacio, los c\u00f3digos gen\u00e9ticos de millares de plantas y animales, y del propio genoma humano descifrado, son sin duda fuentes colosales de acumulaci\u00f3n. Pero no son la verdadera riqueza. Son los nuevos valores de cambio pero en s\u00ed mismos no son valores de uso.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; La cartograf\u00eda no es el territorio, y la biodiversidad no son s\u00f3lo los jardines bot\u00e1nicos, las colecciones, los bancos de germoplasma y su forma superior, los c\u00f3digos gen\u00e9ticos descifrados. La riqueza biol\u00f3gica est\u00e1 sustantivamente en los ecosistemas. Originalmente, es claro que se encuentra ah\u00ed, y por eso la nueva guerra territorial del capital se expresa en el avasallamiento o la seducci\u00f3n de las comunidades agrarias y en la pugna de los gigantes corporativos por el control sobre las regiones biodiversas, sobre todo del Sur.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; Pero, en la perspectiva depredatoria de los saqueadores, una vez obtenidas las muestras el ecosistema sale sobrando, pues su estrategia econ\u00f3mica consiste en sustituir la biodiversidad y las pr\u00e1cticas culturales que la preservan por monocultivos de variedades transg\u00e9nicas, de ser posible basados en semillas castradas que intensifican la dependencia del agricultor.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; Entonces, la acci\u00f3n de los corsarios gen\u00e9ticos y la privatizaci\u00f3n de los c\u00f3digos de la vida no son s\u00f3lo mecanismos de enriquecimiento especulativo; son tambi\u00e9n y sobre todo acciones ecocidas, un atentado a la biodiversidad, un suicidio planetario.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; La biodiversidad&nbsp;<em>in situ<\/em>&nbsp;est\u00e1 mayormente en el Sur, en manos de comunidades campesinas, con frecuencia ind\u00edgenas; en cambio la biodiversidad&nbsp;<em>ex situ<\/em>&nbsp;est\u00e1 en el Norte, en los bancos de germoplasma y las bases de datos que posee el gran capital. La perspectiva de controlar y expoliar a los peque\u00f1os agricultores &#8211;y tambi\u00e9n a los consumidores&#8211; con el monopolio de la tecnolog\u00eda gen\u00e9tica, es indeseable pero fundada; en cambio la pretensi\u00f3n de que as\u00ed las corporaciones se apropian de la biodiversidad, es un espejismo. La verdadera industria de la vida est\u00e1 en los ecosistemas y los sociosistemas, lo otro es la industria de la muerte.&nbsp;<\/span><br \/> \t&nbsp;<\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong><em>In situ, ex situ<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\">El monopolio&nbsp;<em>ex situ<\/em>&nbsp;de la biodiversidad, representada por los bancos de germoplasma y los c\u00f3digos gen\u00e9ticos, y por la diseminaci\u00f3n de variedades transg\u00e9nicas, de preferencia castradas, es socialmente expoliador, econ\u00f3micamente injusto y ecol\u00f3gicamente suicida; es, en fin, la ant\u00edtesis de la sustentabilidad. Pero hay que admitir, tambi\u00e9n, que el manejo comunitario y emp\u00edrico de la biodioversidad&nbsp;<em>in situ<\/em>devino incompatible con los retos de la demograf\u00eda; que con frecuencia tecnolog\u00edas que antes fueron racionales se tornan depredadoras y que los campesinos al filo de la hambruna dif\u00edcilmente resisten la seducci\u00f3n de monocultivos ferticidas y paquetes tecnol\u00f3gicos agresivos pero prometedores.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; La posibilidad de sobrevivencia humana, inseparable de la conservaci\u00f3n de la biodiversidad, no est\u00e1 entonces en el germoplasma cultivado&nbsp;<em>in vitro<\/em>, que hoy controla el gran capital; pero no est\u00e1 tampoco en el germoplasma silvestre o domesticado que a\u00fan usufruct\u00faan las comunidades.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; La salida no est\u00e1 en ninguno de los dos vistos por separado, la soluci\u00f3n est\u00e1 en ambos operando concertadamente. S\u00f3lo que la l\u00f3gica mercantil del polo empresarial del dilema, se ha mostrado hist\u00f3ricamente incompatible con una estrategia cuyo sustento es el respeto a lo diverso y el reconocimiento de la irreductibilidad \u00faltima de los valores de uso a los precios de mercado. Sin duda podemos, y debemos, ponerle precio a la conservaci\u00f3n de los ecosistemas, pagar los llamados servicios ambientales y restituir a las comunidades por el uso de plantas, animales y saberes por ellas generados. Hay que reconocer que si bien con tales acciones le ponemos precio a lo inapreciable, imponemos normas de econom\u00eda moral a fuerza de voluntad societaria y en nombre de la econom\u00eda del sujeto le torcemos la mano a la econom\u00eda del objeto.&nbsp;<br \/> \t&nbsp;&nbsp; La soluci\u00f3n est\u00e1 en articular c\u00f3digos y biodiversidad viviente, bancos de germoplasma y ecosistemas, saberes locales y saberes formales. Pero la clave del proceso no radica en el mapa sino en el territorio, pues en \u00faltima instancia la biodivesidad se pierde&nbsp;<em>in situ<\/em>&nbsp;y se restituye&nbsp;<em>in situ<\/em>. El proceso empieza y termina en el ecosistema y su piedra de toque no est\u00e1 en el capital sino en la comunidad.<\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\"><strong>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p> \t<span style=\"font-size:14px;\">No son, \u00e9stas, visiones apocal\u00edpticas ni anticapitalismo trasnochado. Es que la irreductible diversidad biol\u00f3gica y la perseverante pluralidad sociocultural, son en verdad los l\u00edmites de un sistema que ha creado riqueza pero tambi\u00e9n miseria, que ha dominado a la naturaleza pero tambi\u00e9n la ha destruido; de un sistema emparejador que quiso hacer tabla rasa de la diversidad en nombre del impersonal intercambio de mercanc\u00edas y por fortuna ha fracasado en el intento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"> \t<strong><span style=\"font-size:14px;\">Por: Armando Bartra<br \/> \tSuplemento Ojarasca, No. 42, Octubre 2000<\/span>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, la creaci\u00f3n de riqueza a nivel corporativo viene de las compa\u00f1\u00edas que comandan las ideas, no de las que<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-1753","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-c18-extermino-terror-y-guerra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1753","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1753"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1753\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1753"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1753"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1753"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}