{"id":117,"date":"2012-07-22T14:49:16","date_gmt":"2012-07-22T14:49:16","guid":{"rendered":"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp\/?p=117"},"modified":"2012-07-22T14:49:16","modified_gmt":"2012-07-22T14:49:16","slug":"el-sumak-kausay-equilibrio-y-bien-vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pueblosencamino.org\/?p=117","title":{"rendered":"El sumak kausay: Equilibrio y bien vivir"},"content":{"rendered":"<p> \t&nbsp;<\/p>\n<div> \t<input alt=\"\" src=\"http:\/\/www.filosofiadelbuenvivir.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/SumakKawsayBuenVivir.jpg\" style=\"width: 283px; height: 284px; border-width: 5px; border-style: solid; margin: 5px; float: left; \" type=\"image\" \/>&nbsp;Desde hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os las comunidades ind\u00edgenas de Abya Yala1 (nombre original de lo que hoy conocemos como Am\u00e9rica Latina) ofrecen al mundo invasor su sabidur\u00eda acerca del desarrollo de la vida y de la convivencia arm\u00f3nica con la naturaleza. Pero esta cuesti\u00f3n nunca fue tenida en cuenta por la gente que tom\u00f3 ese espacio como un lugar de colonizaci\u00f3n. En los tiempos de la invasi\u00f3n, los ind\u00edgenas, por no hablar el espa\u00f1ol o el portugu\u00e9s y no conocer al dios \u00fanico de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, fueron considerados seres sin alma, animales, gente incapaz, \u00fatiles apenas para servir como esclavos. Su cultura, su manera de organizar la vida, su lengua, su cosmovisi\u00f3n, todo fue aplastado, tornado sin valor.<\/div>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPero el conocimiento ancestral nunca se perdi\u00f3 totalmente. En las comunidades originarias la memoria ancestral permanec\u00eda viva en los viejos y la ense\u00f1anza segu\u00eda, boca a boca, en la oralidad, pasando de padre y\/o madre a hijo y\/o hija. Los pueblos ind\u00edgenas que no hab\u00edan sido totalmente destruidos por el invasor nunca dejaron de adorar a sus dioses, organizando sus comunidades, protegiendo sus semillas, sus tradiciones.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tToda la crueldad, la violencia y la opresi\u00f3n de los tiempos coloniales no fueron suficientemente fuertes para apagar una historia de miles de a\u00f1os que ya se escrib\u00eda en esas tierras antes de la llegada de los europeos, incluso en culturas que llegaron a ser grandes civilizaciones como los incas, los aztecas y los mayas. A lo largo del tiempo, a medida que el capitalismo se iba haciendo m\u00e1s fuerte, los ind\u00edgenas segu\u00edan, compenetrados y unidos, fortaleciendo tambi\u00e9n sus conceptos y su organizaci\u00f3n. Muchas fueron las revueltas, motines y revoluciones protagonizados por ellos en nombre de la liberaci\u00f3n y de la supervivencia de su manera de vivir. La conquista nunca se ha dado de forma pac\u00edfica. A\u00fan hoy siguen vivos en la memoria de las gentes h\u00e9roes como Tupac Amaru, Tupac Katari, Micaela Bastidas, Bartolina Sisa, Lautaro, Guaicaipuru y tantos otros que se levantaron en armas para defender su cultura. Son, todos ellos, l\u00e1mparas que alumbran el camino que se hace cada d\u00eda en la lucha cotidiana.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tHoy, los pueblos ind\u00edgenas siguen ofreciendo al mundo su sabidur\u00eda, aunque pocos la acepten. Pero ya no est\u00e1n en silencio. Desde los a\u00f1os 60 del siglo pasado, las comunidades est\u00e1n asumiendo un protagonismo que ya no encuentra freno en toda Abya Yala. Organizan encuentros continentales, llevan a cabo revoluciones (como los zapatistas), defienden sus concepciones del mundo, adoran a sus viejos dioses.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos ind\u00edgenas siempre tuvieron muy claro que el modelo de desarrollo propuesto por el modo capitalista de producci\u00f3n no es bueno ni para ellos ni para nadie. Lo comprobaron en su propia carne. El proceso de destrucci\u00f3n del ser humano y de la naturaleza es visible y est\u00e1 llevando al mundo a la cat\u00e1strofe, tanto ambiental como humana. La promesa del progreso, bajo el punto de vista del capital, no llega a la mayor\u00eda, o por lo menos no como algo bueno. El progreso es de unos pocos y el que llega a la mayor\u00eda lo hace en forma de explotaci\u00f3n, destrucci\u00f3n, muerte. Basta ver la propuesta actual de la miner\u00eda en Am\u00e9rica Latina, que planifica traer de nuevo las minas a cielo abierto, con el uso del mercurio, algo destructivo y atrasado, y que no conlleva nada m\u00e1s que muerte y desolaci\u00f3n para los pueblos que viven en las ciudades donde esas empresas se est\u00e1n consolidando y actuando sin freno. Es lo que pasa en este momento en Argentina, en Chile, en Bolivia, en Ecuador.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tLos nativos no quieren ese tipo de progreso. Y tampoco quieren el modelo de desarrollo propuesto por la izquierda tradicional que tambi\u00e9n se ampara en la promesa del progreso sin tener en consideraci\u00f3n el proyecto hist\u00f3rico de los ind\u00edgenas. Para las gentes aut\u00f3ctonas est\u00e1 todo muy claro: no es posible, dentro del capitalismo, el llamado \u201cdesarrollo sustentable\u201d. \u00c9sa no es m\u00e1s que una trampa del capital, que quiere hacer creer que con unos ciertos cuidados, una cierta delicadeza, se puede humanizar la cara predadora y violenta del capitalismo. Nadie lo cree. No en el mundo ind\u00edgena.<\/div>\n<div> \tAs\u00ed que en las \u00faltimas d\u00e9cadas asoman los conceptos ind\u00edgenas de sumak kausay (usado por los kichwas del Ecuador), o el sumac qama\u00f1a (usado por los aimaras en Bolivia), la tierra sin males (de los guaran\u00ed). Son modelos de organizaci\u00f3n de la vida que presuponen y exigen otra episteme para entender e interpretar el mundo. As\u00ed que son de muy dif\u00edcil comprensi\u00f3n desde la percepci\u00f3n occidental, euroc\u00e9ntrica y cristiana.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEscucha aut \u00e9ntica Para entender la proposici\u00f3n del sumak kausay (que en la lengua originaria significa \u201cbuen vivir\u201d) es necesario desnudarse totalmente de los prejuicios y de la prepotencia t\u00edpicas del invasor y de la cultura moderna occidental. Hay que conocer la manera de vivir de los ind\u00edgenas y, desde ella, o\u00edr atentamente lo que tienen que decir, como tendr\u00eda que haberse hecho hace 500 a\u00f1os. Hay que tener una disposici\u00f3n autentica de di\u00e1logo real, disposici\u00f3n de escuchar de hecho lo que el otro tiene que decir. Una especie de \u201cactitud escuchadora\u201d, como dicen los navajos, que creen en la necesidad de o\u00edr y quedarse en silencio por mucho tiempo, como rumiando las palabras. S\u00f3lo despu\u00e9s el otro puede hablar. Porque habr\u00e1 comprendido. Eso, por s\u00ed solo, ya es una manera nueva de enfrentarse a un di\u00e1logo, cosa muy dif\u00edcil en una cultura que se ha caracterizado por imponer su modo de ser por la fuerza y por las armas.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl sumak kausay no es, como algunos quieren hacer creer, un discurso po\u00e9tico, pueril o pat\u00e9tico acerca de la protecci\u00f3n de la naturaleza. No es una actitud ritual de protecci\u00f3n de uno o de otro animal en riesgo de extinci\u00f3n. Es, como bien resalta el te\u00f3rico y ex viceministro de Econom\u00eda ecuatoriano Pablo D\u00e1valos, una alternativa concreta y real al modelo de desarrollo capitalista que ya ha mostrado su agotamiento y su incapacidad de garantizar un buen vivir a toda la gente. Es otra forma de producir, distribuir y consumir las riquezas, que tiene como punto principal un \u201cnuevo contrato\u201d con la naturaleza, permitiendo el uso de la tierra pero respetando su din\u00e1mica. Es una relaci\u00f3n arm\u00f3nica y equilibrada (no el \u201csustentable\u201d del capital) entre el ser humano y la tierra, porque en la cosmovisi\u00f3n aut\u00f3ctona no es posible separar uno de otro.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tIncluso la nueva Constituci\u00f3n ecuatoriana contiene un cap\u00edtulo espec\u00edfico para garantizar los derechos de la naturaleza. En esas comunidades el territorio es parte constitutiva del ser. Un ejemplo de esto se puede observar en el wallmapu (1) de la comunidad mapuche, de Chile. Al decir wallmapu no se est\u00e1 designando \u00fanicamente un trozo de tierra, sino una totalidad del ser mapuche. Un mapuche no est\u00e1 entero sin su wallmapu y ese territorio, que es tambi\u00e9n cultura, no puede estar en desequilibrio. Entonces, proteger el territorio es proteger una manera de ser en el mundo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tAs\u00ed que m\u00e1s que nada es preciso comprender que el sumak kausay forma parte del proyecto hist\u00f3rico-pol\u00edtico de los ind\u00edgenas del continente, no es una lucha particularista-ambiental. Se encuentra impregnado en la vida misma, en la cultura, en lo cotidiano. Al recuperar sus formas ancestrales de convivencia y organizaci\u00f3n pol\u00edtica, los pueblos luchan contra el capitalismo desde otra concepci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la propia izquierda que hasta hoy no ha incorporado (por no comprenderlas) las demandas ind\u00edgenas, mir\u00e1ndolas como folclore y anacronismo.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tMuchos son los te\u00f3ricos de izquierda que acusan a los ind\u00edgenas de dejarse manipular por la derecha cuando \u00e9stos est\u00e1n en lucha en contra gobiernos progresistas, como es el caso de Ecuador, donde se est\u00e1 llevando a cabo una batalla contra la miner\u00eda y contra el Gobierno, que cede paso a los empresarios. Pero pocos de nuestros compa\u00f1eros se proponen conocer con profundidad la cosmovisi\u00f3n ind\u00edgena sin prejuicios.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPara un pueblo de la Amazon\u00eda, por ejemplo, el agua es m\u00e1s que algo que mata la sed, es cosa sagrada. En ella nacen y viven sus dioses. Entonces, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1n aceptar que una empresa contamine sus r\u00edos? Ser\u00eda lo mismo que uno entrase en una iglesia cat\u00f3lica y quebrase la imagen de Cristo, o que quemase el libro sagrado de los musulmanes. Pero por lo que parece, destruir la vida de uno es v\u00e1lido si se hace en nombre del progreso.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl peruano Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, en los a\u00f1os 30 del siglo pasado, fue el primero en intuir que la cuesti\u00f3n ind\u00edgena no podr\u00eda estar al margen de las preocupaciones pol\u00edticas de la izquierda, pero, desgraciadamente, su voz sigue estando poco divulgada y pocos son los que consideran las demandas ind\u00edgenas en sus programas o propuestas de gobierno. Hay mucho que avanzar en ese camino.<\/div>\n<div> \tAs\u00ed que el sumak kausay tiene que ser mejor conocido y comprendido. Esas formas ancestrales que hoy de nuevo asoman (porque nunca han estado perdidas) no son retrocesos en la historia. Al rev\u00e9s. Lo que se hace es traer lo que hab\u00eda de bueno en el pasado, como la cooperaci\u00f3n, la reciprocidad, la equidad, formas de vivir que no encuentran morada en el modo de producci\u00f3n capitalista, y recuperarlas dial\u00e9cticamente. Esos modos de organizar la vida son resistencias propositivas, concretas y factibles, incluso porque esas pr\u00e1cticas siguen siendo realizadas en lo m\u00e1s profundo de los pa\u00edses, por las peque\u00f1as y medianas comunidades. Nunca fueron olvidadas. El reto ahora es hacerlas factibles en las grandes ciudades. Un desaf\u00edo que los ind\u00edgenas est\u00e1n seguros de que pueden cumplir. Lo que necesitan es que las gentes sean capaces de o\u00edrles con o\u00eddos de escuchar. \u00a1De verdad!<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEs cierto que el mundo ind\u00edgena aun tiene mucho que conquistar, pero tambi\u00e9n es cierto que el sumak kausay (la utop\u00eda concreta del buen vivir) empieza a andar en Am\u00e9rica Latina.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \t<strong>De la teor \u00eda a la realidad<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tTiene pies reales, est\u00e1 en las Constituciones de Ecuador y de Bolivia, est\u00e1 en la construcci\u00f3n del Estado Plurinacional, otra osad\u00eda de las comunidades aut\u00f3ctonas, capaces de construir una nueva forma de convivir con la herencia colonial euroc\u00e9ntrica. El sumak kausay ya se hace real en las comunidades, en peque\u00f1os grupos, en movimientos, en organizaciones. Es una cosa viva. Hacer que esa propuesta sea entendida no es tarea f\u00e1cil porque, como ya se ha dicho, exige otra episteme, la descolonizaci\u00f3n del pensamiento, la capacidad de pensar ese espacio geogr\u00e1fico de Abya Yala con los instrumentos epistemol\u00f3gicos aut\u00f3ctonos, locales, seguir lo que ya ense\u00f1aba el maestro venezolano Sim\u00f3n Rodr\u00edguez: \u201cbasta de copiar desde Europa. Hay que inventar lo nuevo\u201d.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tEl desarrollo capitalista ya nos ha dado su lecci\u00f3n: para que uno viva, otro tiene que morir. No queremos eso. El desarrollo capitalista ya ha mostrado que su l\u00f3gica es la de sobreexplotar el trabajo, destruir el ambiente, al hombre. El desarrollo capitalista genera centros y periferias, genera pobrezas, hambres, miserias. As\u00ed que \u201ceso que es, no puede ser verdad\u201d, como ya dec\u00eda el filosofo Ernst Bloch, y es por creer en esto que los ind\u00edgenas de Abya Yala siguen luchando y apuntando hacia el futuro con otra l\u00f3gica, que no es la capitalista, que no es tampoco la socialista seg\u00fan los moldes europeos. Es un modelo aut\u00f3ctono, original, cimentado en la realidad de nuestra tierra y de nuestra gente.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tDe nosotros depende, m\u00ednimamente, aprender.<\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tPor<strong> Elaine Tavares*<\/strong><\/div>\n<div> \t&nbsp;<\/div>\n<div> \tNotas<\/div>\n<div> \t(1) Wallmapu es como la gente de la etnia mapuche (que vive en el sur de Chile y norte de Argentina) llama a su territorio original, Tierra de las araucarias.<\/div>\n<div> \t\u2014<\/div>\n<div> \t*Elaine Tavares es periodista, miembro del Instituto de Estudios Latinoamericanos (IELA) de la Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC). y autora de los libros Porque es preciso romper las cercas y En busca de la Utop\u00eda.<\/div>\n<div> \t\u2014-<\/div>\n<div> \tFuente: <a href=\"http:\/\/ http:\/\/www.revistapueblos.org\/spip.php?article2455\">Revista Pueblos<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp;Desde hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os las comunidades ind\u00edgenas de Abya Yala1 (nombre original de lo que hoy conocemos<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-117","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-c12-planes-y-proyectos-de-vida"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/117","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=117"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/117\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}