{"id":1044,"date":"2014-07-28T07:28:51","date_gmt":"2014-07-28T07:28:51","guid":{"rendered":"http:\/\/pueblosencamino.org\/wp\/?p=1044"},"modified":"2014-07-28T07:28:51","modified_gmt":"2014-07-28T07:28:51","slug":"marquetalia-la-vuelta-del-mundo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pueblosencamino.org\/?p=1044","title":{"rendered":"Marquetalia: La vuelta del mundo II"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">En esta d\u00e9cima entrega de reportajes sobre la historia de las FARC, \u201cEl escritor y soci\u00f3logo que mejor conoce el conflicto colombiano reconstruye el surgimiento de las Farc hace 50 a\u00f1os. De vuelta a Marquetalia.\u201d Ese lugar: Marquetalia, clavado en el territorio del imaginario de todas y de todos los colombianos, por fin, gracias a este relato de abismos, monta\u00f1as, trochas escarpadas, caminos peligrosos, paisajes hermosos, campesinos valientes y abandonados a su fuerza y persistencia se nos asoma junto con esbozos de las verdades de una historia mentida y manipulada que por fin empieza a asomarse tras la niebla de las falsedades oficiales que requiere la guerra. De paso, un resguardo ind\u00edgena Nasa, rescatado de las garras de la guerra en un acuerdo m\u00e1s conseguido por la autoridad de los <em>seres de la tierra<\/em> que hacen respetar la Mama Kiwe. <strong>Pueblos en Camino<\/strong><\/span><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: center;\"> \t<a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/nacional\/vuelta-delmundo-ii-articulo-506998\"><span style=\"font-size:18px;\"><strong>La vuelta del mundo II<\/strong><\/span><\/a><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px;\"> \t<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/st.elespectador.co\/files\/imagecache\/560_width_display\/img_ipad\/be65c232e5fef5fcd496835414a97abd.jpg\" style=\"width: 650px; height: 433px;\" \/><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">La carretera es una brecha hecha en la monta\u00f1a. El ca\u00f1\u00f3n del r\u00edo At\u00e1 es muy estrecho y el lomer\u00edo muy parado. Los vecinos se saludan y se conversan de lado y lado del r\u00edo, como si estuvieran en una sala. Cuando aclara, las lomas van saliendo de la oscuridad y se ven los cultivos de caf\u00e9 como manchas de verde oscuro extendido en la monta\u00f1a. Hab\u00eda movimiento de personal porque a mitad de a\u00f1o sale la cosecha grande y los recolectores \u201ccogen corte\u201d temprano. Lo que no es verde oscuro es fr\u00edjol y se cultiva enredando los bejucos con hilos de pl\u00e1stico a un \u201ctendido de varas\u201d. Lo dem\u00e1s es rastrojo o, como llaman all\u00e1, \u201cca\u00f1ero\u201d. Es una tierra abierta dividida por el r\u00edo, las quebradas y la trocha.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">El motor del jeep se queja mientras los ocupantes maman gallo entre ellos. Como no me conoc\u00edan, el chofer, muy solidario conmigo, me hizo preguntas para que la gente se enterara de qui\u00e9n era yo. Ante un desconocido se guarda silencio. El miedo a los sapos est\u00e1 vivo. Al borde del barranco se construye la mayor\u00eda de casas, todas en material y con una vista estupenda sobre el ca\u00f1\u00f3n. Jos\u00e9 Luis D\u00edaz, el presidente de la junta, me iba nombrando los sitios por donde pasamos: el crucero para El Lim\u00f3n, que lleva a La Hacienda, nombrada por Marulanda y por Jacobo Arenas en sus diarios de guerra. Reconozco tambi\u00e9n el nombre de La Floresta, cerca del r\u00edo, y el de La Suiza, donde en el 64 se dieron los primeros combates con el Ej\u00e9rcito.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">Seg\u00fan esos diarios, cuatro fusileros detuvieron all\u00ed la tropa. M\u00e1s arriba pasamos sobre un puente de madera construido sobre una quebrada en plena curva, que para las bestias es ancho pero para un jeep, extremadamente estrecho. Desde mi puesto alcanc\u00e9 a ver la rueda trasera casi en el aire. El chofer se ri\u00f3 de mi miedo. Despu\u00e9s cruzamos por San Miguel, un caser\u00edo que fue el lugar donde se reunieron varios comandos guerrilleros con poblaci\u00f3n civil a la cola, ante una acometida de chulavitas en el a\u00f1o 51: Ciro Trujillo, Guaracas, Charro Negro, Joselo, Marulanda.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">Desde ese punto iniciaron una marcha hasta el r\u00edo Cambr\u00edn, donde quedaba el comando de don Gerardo Loaiza, el principal comandante liberal en armas. Varias semanas de camino cargando ni\u00f1os, gallinas y perros. A un par de kil\u00f3metros pasamos por Pe\u00f1a Rica, donde comenz\u00f3 el derribe de la monta\u00f1a en la \u201cmedio paz\u201d que Rojas Pinilla dio en el 53 a las guerrillas. Ah\u00ed hicieron finca dos comandantes c\u00e9lebres: Isa\u00edas Pardo, que sembr\u00f3 caf\u00e9, e Isauro Yosa, que meti\u00f3 unas pocas vacas de leche.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">En general, la zona est\u00e1 muy bien trabajada. Se conservan los tajos de bosque a orillas de las quebradas y en la monta\u00f1a, en los filos altos de la cordillera ordinariamente cubiertos de niebla. Cuatro horas de zangoloteo y por fin se llega a La Arabia, una finca cafetera en regla: casa amplia de madera fina con balc\u00f3n mirando hacia los cultivos y al r\u00edo, surcos atravesados de cafetos \u2014como ense\u00f1aba el profesor Yarumo para evitar la erosi\u00f3n\u2014, agua limpia y corriente para la alberca donde se fermenta el grano, tolva de madera, secaderos en cemento, costales de fique.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">El due\u00f1o, un quindiano que trabaja con su gente de sol a sol, nos invit\u00f3 a desayunar: calentado con huevo, arepa, chocolate. Los caballos, verdaderos t\u00e1paros, nos esperaban cambiando las manos de posici\u00f3n y espantando moscas con la cola. Me correspondi\u00f3 un mocho bayo bastante despierto en el que durar\u00eda otras cuatro horas. Al salir, Jos\u00e9 Luis me se\u00f1al\u00f3 un poblado de 40 casas \u2014todas en material\u2014 alrededor de una cancha de f\u00fatbol. Es el cabildo de La Bella, sede del resguardo Nasa We\u2019sh, de ind\u00edgenas nasa, que llegaron hace 100 a\u00f1os desde Tierradentro, subiendo por el r\u00edo S\u00edmbula, hasta el hielo del Nevado del Huila para caer a la cabecera del r\u00edo Guayabo, p\u00e1ramo al que bautizaron Los Deseos. \u201cDurante la guerra \u2014me contar\u00eda al regreso a Gaitania el cabildo-gobernador\u2014, despu\u00e9s de haber abierto finca, nos pusimos a guerrear y se enmontaron los abiertos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">Pero poco a poco, con la prudencia que los caracteriza, se independizaron de las guerrillas hasta que hace 18 a\u00f1os firmaron con las Farc un acuerdo que justamente hoy, cuando escribo, se conmemorar\u00e1 con una fiesta en La Bella. Quiz\u00e1 la revista Semana inform\u00f3 en su momento la firma del pacto, pero yo siempre cre\u00ed que el documento firmado no exist\u00eda. Y existe. Se titula \u201cFin de la violencia en el resguardo ind\u00edgena P\u00e1ez de Gaitania Planadas, Tolima\u201d, y fue firmado el 26 de julio de 1997 por Virgilio L\u00f3pez Velazco, gobernador del resguardo, y por Jer\u00f3nimo Galeano, comandante del Frente Joselo Losada de las Farc-Ep, ante dos testigos de excepci\u00f3n: monse\u00f1or Serna y el jefe de la delegaci\u00f3n de la Cruz Roja internacional, se\u00f1or Vann. El fundamento fue, seg\u00fan el cabildo-gobernador, que \u201cel Ej\u00e9rcito, como es del Estado, quer\u00eda permanecer en nuestro territorio, entonces ten\u00edamos problemas con la guerrilla, y si la guerrilla hac\u00eda el campamento en este territorio, ten\u00edamos problemas con el Ej\u00e9rcito\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">Invocando el derecho que les otorga la Constituci\u00f3n Nacional \u201ca aplicar su propia justicia y a la viabilidad de poner fin a la violencia dentro del resguardo\u201d, los ind\u00edgenas propusieron y las Farc aceptaron prohibir: las amenazas; el porte de armas; la colaboraci\u00f3n de campesinos e ind\u00edgenas con la guerrilla, la Polic\u00eda, las cooperativas de seguridad; la permanencia de todo grupo armado dentro del territorio; el hurto y los impuestos o tributos. El acuerdo, seg\u00fan la poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n, ha sido rigurosamente observado por las partes. Los ind\u00edgenas esperaban que el Gobierno tambi\u00e9n lo suscribiera, pero, seg\u00fan palabras del cabildo-gobernador, \u201cel ministro de Defensa les hizo saber que la fuerza p\u00fablica pod\u00eda estar donde quisiera. Por eso hace dos a\u00f1os el Ej\u00e9rcito hiri\u00f3 de bala a un par de ind\u00edgenas y siempre ha acampado donde se le da la gana\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">El resguardo tiene una extensi\u00f3n de 4.900 hect\u00e1reas, donde viven 280 familias, algo as\u00ed como 1.500 miembros. Cultivan caf\u00e9, fr\u00edjol, pero sobre todo el ma\u00edz y cultivos de pancoger. El cabildo-gobernador opina que han ganado la paz sin gastar plata, pero que ahora la cuesti\u00f3n es de comida y para poder comer hay que ampliar el resguardo, porque la comunidad crece. \u201cResguardo \u2014nos aclara\u2014 es un lugar de donde uno ya no se puede salir m\u00e1s, ya no puede seguir rodando. Pero despu\u00e9s hablamos de territorio, porque el ind\u00edgena no tiene l\u00edmites. Cuando hablamos de resguardo es el terreno que nos adjudica el Incora, pero cuando hablamos de territorio ya nos extendemos un poco m\u00e1s\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">Al salir de La Arabia subimos lentamente una cuesta pendiente, pero por un camino s\u00f3lido. Los cultivos de fr\u00edjol reemplazan poco a poco los de caf\u00e9. El At\u00e1 se oye correr en el fondo de un abismo que puede ser de 300 metros. La respiraci\u00f3n de los caballos marca el tiempo y uno se va identificando con su ritmo. Entonces se teme que el animal se tropiece, que no pueda subir uno de los altos escalones, que se despe\u00f1e. Cuando coronamos la loma, comenzamos a descender: la montura se corre hacia adelante y las orejas de la cabalgadura quedan al alcance de la mano. La baticola muestra su gran utilidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">A partir de este punto los ca\u00f1eros \u2014chilca, paja, ca\u00f1a brava dulce\u2014 y unos pocos \u00e1rboles \u2014cucharos, amarillos, yarumos\u2014 reemplazan todo cultivo, aun los pastos naturales. La pendiente es tal, que se hace dif\u00edcil que, salvo los animales de monte, una res o un caballo puedan vivir ah\u00ed. En la cresta del lomer\u00edo crecen palmas de cera o cocoras o del Quind\u00edo \u2014soberbias, altivas, solitarias\u2014. El terreno parece claveteado con ellas. Son un bosque maravilloso que produce cierta nostalgia cuando lo cubre una niebla andariega.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">El descenso es corto. Volvimos a subir. La montura se va para atr\u00e1s y la cruz del caballo queda a la vista. El camino se convierte en un barrial y los surales se hacen m\u00e1s frecuentes. En algunos, el barro llega al estribo y la bestia hace esfuerzos \u201csobrehumanos\u201d para sacar las manos primero y luego, dando un saltico, las patas. Es un trecho tan solitario como lo describi\u00f3 Jacobo Arenas hace medio siglo: \u201cDurante horas enteras de camino no puede encontrarse una vivienda humana\u2026 En varios kil\u00f3metros a la redonda, el caminante es un ser humano \u00fanico y absolutamente solo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">El paisaje no cambia. Una lluviecita menuda y helada penetra todo encauchado, se mete por el cuello, por las mangas. El r\u00edo At\u00e1 casi no se oye en el filo, desde donde volvimos a descender por un trecho muy peligroso porque las bestias, para no meter las patas en el barro, andan por un filo delgado como si fueran equilibristas, No pocas veces se detiene la respiraci\u00f3n mirando hacia el precipicio. Nos descolgamos oyendo de nuevo, cada vez m\u00e1s claro, el sonido del r\u00edo, hasta llegar a una veguita que es un hundidero.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">Frente a nosotros el puente sobre el r\u00edo Guayabo; m\u00e1s abajo, el Yarumales, que trae ya las aguas del T\u00e1maro. El punto se llama Las Juntas y de ah\u00ed en adelante las aguas, que parecen de bronce l\u00edquido, forman el At\u00e1. Se despe\u00f1an entre rocas enormes. Roncan. Una pesadilla. Al ir a pasar el puente de madera con techo de zinc, Jos\u00e9 Luis me advirti\u00f3: hay un hueco en una tabla, y ech\u00f3 adelante. Sin saber c\u00f3mo, su yegua se volte\u00f3 al sentir el hueco, salt\u00f3 y tumb\u00f3 a mi compa\u00f1ero. En realidad Jos\u00e9 Luis se desliz\u00f3 por el anca.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">En este sitio comienza, propiamente dicho, Marquetalia, encerrada por r\u00edos y soledades. Una cuesta m\u00e1s, muy pendiente, y llegamos a la finca de Jos\u00e9 Luis: tres hect\u00e1reas de fr\u00edjol, dos ranchos de paja forrados con pl\u00e1stico por dentro. Uno es el fog\u00f3n. El otro, la alcoba donde duermen \u00e9l, su mujer y sus tres hijos en dos camastros pegados uno contra el otro. Su se\u00f1ora nos hab\u00eda preparado gallina con una generosidad que es desconocida en el otro pa\u00eds. Una pausa y volvimos a bajar al sitio donde hab\u00edamos dejado las bestias para ir a la escuela, donde nos esperaba el resto de la junta de vecinos.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">Media hora y entramos, por fin, a \u201cun peque\u00f1o altiplano\u201d, como lo defini\u00f3 Jacobo Arenas, en medio de lomas que pueden tener 300 metros de altura. Es una hondonada de un par de kil\u00f3metros de largo por uno de ancho, cubierta de pastos naturales y encerrada por bosques. Viven 20 familias dedicadas a la producci\u00f3n de queso que llevan cada dos semanas a vender a Gaitania. Tambi\u00e9n cosechan fr\u00edjol, no en gran cantidad, y, por la altura, de bajo rendimiento. En el a\u00f1o 90 lleg\u00f3 la amapola y vino mucha gente a cultivarla. Tumbaron montes con la venia de la guerrilla a pesar de que ten\u00edan prohibida la tala. La guerrilla cobr\u00f3 impuestos tanto a cultivadores como a comerciantes. Fueron los \u00fanicos a\u00f1os en que los colonos de Marquetalia pudieron gozar de alg\u00fan bienestar. En el a\u00f1o 98 entr\u00f3 el Ej\u00e9rcito y acab\u00f3 con el cultivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px; text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; text-align: justify;\"> \t<span style=\"font-size:14px;\">El vallecito fue la sede principal del comando del Bloque Sur del Tolima, creado por Marulanda despu\u00e9s del asesinato de Charro y el objetivo central de la Operaci\u00f3n Marquetalia, que Jacobo Arenas describi\u00f3: \u201cEl s\u00e1bado 14 de junio de 1964 a las 8:05 de la ma\u00f1ana fue bombardeado con proyectiles cohetes y acompa\u00f1ado de fuego a\u00e9reo de ametralladoras\u2026 Diez minutos despu\u00e9s, seis helic\u00f3pteros dieron comienzo al desembarco de tropas\u2026 En 55 minutos, 800 hombres ocuparon el altiplano\u201d. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s el lugar fue bautizado por los militares Villa Susana, en honor a la primera dama, fallecida por aquellos d\u00edas. All\u00ed el coronel Currea Cubides organiz\u00f3 una gran parada militar con asistencia de dos ministros para hacer entrega al pa\u00eds la soberan\u00eda perdida. El capit\u00e1n sacerdote Manuel L\u00f3pez ofici\u00f3 una misa campal.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica;\"> \t<a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/nacional\/vuelta-delmundo-ii-articulo-506998\"><strong><span style=\"font-size:16px;\">Por: Alfredo Molano Bravo \/ Especial para El Espectador<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica; min-height: 14px;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 12px; line-height: normal; font-family: Helvetica;\"> \t<strong><span style=\"font-size:16px;\"><a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/nacional\/vuelta-delmundo-ii-articulo-506998\">http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/nacional\/vuelta-delmundo-ii-articulo-506998<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta d\u00e9cima entrega de reportajes sobre la historia de las FARC, \u201cEl escritor y soci\u00f3logo que mejor conoce el<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1044","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-c48-lectura-de-contexto"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1044"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1044\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pueblosencamino.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}