Chile: Reforma no es comunicacional. Es política

Usando la vieja estrategia maniquea, el Gobierno de Chile debate internamente las reformas, decide internamente los contenidos y anuncia públicamente que son los cambios que espera y exige la gente movilizada. Luego, cuando la gente se levanta contra estas decisiones internas, inconsultas, autoritarias y que no responden con la agenda de lucha, responden que los tontos y las tontas no han entendido. Que la receta de arriba y adentro es la respuesta exigida. Que falta comunicarla. Ante este abuso recurrente de un paternalismo (o materialismo si viene de la Presidenta) arrogante y denigrante, responde con contundencia y claridad un Chile que está cada vez más de pie. La gente conoce la agenda y no se traga el manejo denigrante y abusivo. Acá Melissa Sepúlveda lo dice bien clarito para que no queden dudas: “Fin efectivo al lucro y el mercado educativo en todas sus expresiones. Una institucionalidad educativa que sea democrática y permita las mejores condiciones laborales para los trabajadores de la educación. Por último, la condonación de la deuda de los créditos CORFO, Fondo Solidario y Crédito con Aval del Estado.Así Sí!!

 

Reforma no es comunicacional, es política

    

“Se han cometido errores comunicacionales” es la frase de moda estos días para los que abordan la discusión sobre educación. Pareciera ser que el problema con las iniciativas que está impulsando el ministro Eyzaguirre, con el dudoso apoyo de la Nueva Mayoría, es un problema sólo de forma hacia los partidos del binominal.

 

Sin embargo, los reales errores de esta reforma son otros. El Ministro sigue pensando que estamos en marzo y puede dejar contentos a todos los grupos que participan del debate. Semanalmente va lanzando iniciativas que pretenden desactivar potenciales conflictos con el movimiento estudiantil, profesores y profesoras, rectores, partidos políticos, municipalidades o sostenedores y empresarios de la educación.

 

 

Mas esta estrategia agrava la desconfianza del movimiento social con el gobierno, ya que una reforma que va improvisando sus iniciativas conforme a la polémica de turno no cumplirá el objetivo que hemos perseguido por casi una década: cambiar estructuralmente la educación, salir del paradigma del mercado, la desigualdad y la segregación.

 

La discusión entonces no es -como plantean algunos políticos del pacto binominal- que se mejoren los canales de comunicación.

 

La discusión verdadera es qué reforma queremos llevar a cabo. Y para llevar a cabo esa discusión el movimiento estudiantil ha sido claro: queremos participar, pero en forma honesta y real. Si existe un plan de Participación Ciudadana en la Reforma Educativa que efectivamente busque el aporte de los actores educativos y no sólo una foto con las manos en alto, debe contemplar que quienes hemos impulsado estos cambios desde la calle podamos aportar resolutivamente. Si quieren que el movimiento estudiantil participe, entonces debe ser sin tramitar leyes al mismo tiempo que la Reforma avanza en el Congreso. Ya han pasado muchos años desde el 2006 y hemos aprendido la lección.

 

El movimiento estudiantil debe avanzar mientras el ministro acumula “errores comunicacionales”, un eufemismo para los flancos que enfrenta, como el frágil consenso en la Nueva Mayoría o la campaña del terror de la derecha, Iglesia Católica y empresarios de la educación por igual Un primer paso lo dimos al consensuar los cinco puntos que son lo básico para cualquier Reforma: Sistema Nacional de Educación Pública, articulado en todas las regiones, sin centralismo ni currículos homogéneos, que cubra desde las salas cuna hasta la educación técnica profesional y universitaria. Gratuidad universal para este Sistema Nacional de Educación Pública.

 

Fin efectivo al lucro y el mercado educativo en todas sus expresiones. Una institucionalidad educativa que sea democrática y permita las mejores condiciones laborales para los trabajadores de la educación. Por último, la condonación de la deuda de los créditos CORFO, Fondo Solidario y Crédito con Aval del Estado.

 

Estas demandas no son sólo titulares. Nos hemos reunido con el Consejo de Rectores, hemos afinado nuestros consensos con los profesores, hemos tendido manos hacia pobladores y trabajadores.

 

Si la estrategia del ministro Eyzaguirre es irnos neutralizando uno por uno, los actores sociales de la educación actuaremos como bloque.

 

Si el gobierno quiere aislarnos mediante polémicas como las de la alcaldesa de Santiago, respondemos con más cohesión entre los sectores que hoy sufren la desigualdad en Chile.

 

El apoyo al paro de los trabajadores del Transantiago de este jueves 3 de Julio es una muestra de eso. Esperamos avanzar en ese camino para construir la educación que queremos y que Chile necesita.

 

Melissa Sepúlveda

COLUMNAS, EDUCACIÓN, ORGANIZACIÓN SOCIAL, POLÍTICA

El Ciudadano. Chile

http://www.elciudadano.cl/2014/07/02/108321/reforma-no-es-comunicacional-es-politica/

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