Cambiar el mundo no viene de arriba ni de afuera

Este texto del profesor Olver Quijano recoge la esencia del sentir y el sentido del Seminario Tramas y Mingas realizado del 9 al 11 de junio en Popayán: 
 
“…Aprendimos que hay “cosas que no caben en las cadenas”, que es posible concretar opciones “sin Estados, sin gobiernos y sin estructuras”, que tenemos “derecho a decir NO”, que hoy no hay “áreas ni gente sobrante”…  

 
En medio de un ambiente atravesado por la seducción del fútbol —ese sedante político nacional y mundial— y por un enrarecido  y agresivo clima político-electoral en Colombia, en uno de los intersticios universitarios, esta vez en la Universidad del Cauca, desde donde se movilizan acciones y saberes contra el pensamiento único y contra las prácticas hegemónicas; indígenas, campesinos, estudiantes, afrodescendientes, dirigentes sociales, profesores, niños y niñas de distintos lugares de nuestra América se dieron cita una vez más para (re)pensar y conversar sobre el presente-futuro de nuestros pueblos y de nuestro lugar en el mundo. Tramas y mingas para el buen vivir es el nombre de un sugerente curso o seminario final del Programa de Maestría en Estudios Interdisciplinarios del Desarrollo constituido como una cátedra abierta al público y desarrollado cada dos años —esta vez entre el 9 y el 11 de junio del año en curso—y al cual confluyen muchas personas, siempre con el ánimo de establecer un diálogo entre prácticas académicas/institucionales y prácticas intelectuales ubicadas por fuera de la `ciudad letrada´.  
 
     
Este `raro` y tal vez hasta solitario esfuerzo universitario que cuenta con la cooperación de organizaciones y movimientos sociales, está dedicado a la exaltación y reconocimiento de la potencialidad explicativa, comprensiva e interpretativa de practicantes y de prácticas sociales que confrontan las intimidaciones del pensamiento euro-usacéntrico, disciplinario y profesionalizado, poniendo en tensión sus lugares de producción, sus formas de circulación y sus proyectos de representación. Tramas y mingas para el buen vivir se inscribe en el sugerente proyecto de `justicia cognitiva`, esta vez asumiendo el desarrollo como excusa y exhortación para hacer institucionalmente cosas que se parezcan a nosotros, movilizar acciones contra la práctica institucional de perder la memoria y contra la cooptación letrada e incorporar expresiones intelectuales provenientes de lugares y de sujetos epistémicos  localizados en el afuera escolar. 
 
 
Esta vez, profesores, profesoras y académicos, amigos del proceso de toma de la palabra por parte de aquellos y aquellas históricamente silenciados, invisibilizados y subalternizados, con paciencia y con todos los sentidos dispuestos, hemos aprendido muchas cosas que poco a poco afectan nuestra piel, es decir, nuestra sensibilidad. Gracias a los múltiples aportes de  sabedores y sabedoras de todas partes, vamos acelerando el proceso de desconfiar de lo que sabemos y de darnos instrumentos para avanzar en la sustitución del conocimiento monocultural. Con sus lecciones y con sus lecturas, estamos interrumpiendo nuestras certezas disciplinarias, profesionales e institucionales para darnos la oportunidad de aprender de otro modo. Con sus aportes también poco a poco vamos entendiendo las crisis del pensamiento crítico, las crisis de la emancipación y la necesidad de repensar las agendas y las agencias institucionales, individuales y colectivas.
 
 
Con Oscar Olivera (Cochabamba Bolivia), Lucrecia Wagner (Argentina), Concepción Matabanchoy (La Cocha Colombia), César Padilla (Chile) y Manuel Rozental (Colombia), en la Minga de Vida y Resistencia, aprendimos que hay “cosas que no caben en las cadenas”, que es posible concretar opciones “sin Estados, sin gobiernos y sin estructuras”, que tenemos “derecho a decir NO”, que hoy no hay “áreas ni gente sobrante”, que frente a la resistencia a la minería de cielo abierto y a gran escala, “no somos terroristas, somos cerroristas”, que es hora de “perder los miedos para diseñar los sueños siempre con los pies sobre la tierra”, que la investigación no es más que “tener tiempo para escribir lo que la gente hace y dice”, que el ejemplo `arrastra`, que “la familia es nuestra reserva”, que se requiere “echar a andar la creación en la movilización”, que no se debe “renunciar al derecho al enamoramiento del territorio”, que es preciso el “boicot al consumo”, que somos “tan grandes y tan poderosos como para ser ignorados”, que la salida está en “no ser ladrones, ni flojos ni perezosos”, que nuestro agregado está en “recuperar la voz y la confianza, superar los miedos, reapropiar socialmente lo público, quebrar el modelo económico del despojo y no ignorar la existencia de los otros y de los de abajo”. Que tal vez, ya “no somos como ellos”, que “cambiar el mundo no viene de arriba ni de afuera”, y entre otras enseñanzas, que el secreto es ser como los niños y como el agua: “alegres, trasparentes, creativos y en movimiento”.
 
 
Con Olivo Dambros (Brasil), Nelly Guevara y Ana Zoraida Velosa (Extrabajadoras de flores en Colombia), Leipzi Prado Asprilla (Nuquì Chocó, Colombia), Melba Patricia Arias (Inzà Cauca Colombia), Harold Piamba (Cauca, Colombia) y Carlos Corredor Jiménez (Colombia), en la Minga Economías y Apuestas Comunitariasaprendimos a descubrir la experiencia pacífica del turismo comunitario de  mano cambiada en Nuquì Chocó, su marca colectiva y la fiesta ambiental; la diferencia entre agro-negocio y la agri-cultura; el peso de las mujeres en la economía; la sugerente convocatoria de “menos cemento, más alimento”; “el drama y la fealdad de la flores cuando la vida ya está pasando”; “los agenciamientos políticos de las hijas para recuperar la dignidad de sus madres”; la perversidad de las historias de vida laboral en empresas floricultoras; la pesada triple jornada laboral de las mujeres; el secreto de la soberanía alimentaria, es decir, “pasar de dar de comer al mundo para darnos de comer”; las “violencias en la cama”; la necesidad de inventar también “nuestra propia doctrina económica”; la pertinencia de “recuperar el pensamiento de la agricultura”  o el acto de incorporar más elementos de la vida agraria en nuestras vidas; el rol de la honestidad en las economías diversas; el significado de exportar por nosotros mismos, pues sin duda, “toda exportación no es expoliación” y en suma la idea-fuerza de que “lo posible ya se hizo, ahora vamos por lo imposible”.
 
 
Con Hugo Blanco Galdos (Perú), Javier Calambas (Comunidad Misak Colombia), Raúl Zibechi (Uruguay), Lucio Hurtado (Silvia Cauca, Colombia), Mario López (Resguardo indígena Coconuco, Cauca, Colombia), Flor Nancy Muelas (Organizaciones sociales Cauca, Colombia) en la Minga Poder social y procesos autonómicos, aprendimos que las “autonomías no son instituciones sino formas de relación”, que “nos transformamos, transformando”, que se trata de sumar “más experiencias para enriquecer la realidad”, que seguimos “habitando la meseta por el reconocimiento y el autodesarrollo”, que “construimos una comunidad de comunidades”, que “los indígenas no somos resabios del pasado”, que estamos pasando “de la justicia social a la supervivencia de la especie”, que se trata también de “disfrutar de todo lo que no ponga en riesgo la especie”, que importa “la inspiración en la tradición”, que “necesitamos de la autonomía justamente porque somos diferentes” y que “no podemos construir lo nuestro con lo mismo”.
 
 
Con Zorinés Larrahondo y Eliodora (Casita de niños Buenos Aires, Cauca, Colombia), Socorro Andrade, Ever Castro y muchos niños y niñas (Escuela Vueltas de Patico en Puracè Cauca, Colombia), Vilma Almendra (Comunidad nasa Colombia) y Luis Alfredo Londoño (Colombia) en la Minga Educaciones y Comunicaciones, aprendimos la necesidad y el valor de una escuela  para conservar, valorar y combatir la pérdida de la memoria; que se trata de movernos desde aquí, con nosotros y con lo que tenemos; que lo diferencial ya lo hacíamos desde siempre; que a pesar de todo el despojo y la colonización, aún tenemos la palabra; que el secreto también tiene que ver con compartir, aprender y colectivizar; que el debate se mueve entre “vender la palabra o comunicar”; que la lucha es por “desmercantilizar la palabra” y seguir “palabrandando”; que “el camino es la palabra digna”; que no se pueden esconder las contradicciones ni desconocer el valor de “lo político que no se ve” y entre muchísimas cosas más, que la idea es “no rendirse, no venderse y no dejarse engañar”.    
 
En medio de toda esta fecunda escuela y entre café, agua, alimentos, coca, compromisos, proyectos, con-versaciones, más amigos y amigas, nuevas relaciones, músicas, baile, y uno que otro aguardiente, con ellos y con ellas, vamos identificando y moviendo la necesidad de la conversación con la complejidad, la vastedad, la diversidad y los dinamismos de nuestra nación y de América Latina, “el primer productor mundial de imaginación creativa, el principal insumo para el mundo nuevo” como lo dijera el maestro García Márquez. Con ellos y con ellas vamos asimilando la importancia de ver lo propio y lo cercano con nuestros ojos y sin la prepotencia y las manías de los imperios.  Con ellos y con ellas ya nos va quedando claro que las posibilidades en la política se llaman solidaridades y en la epistemología se denominan conversaciones múltiples. Con ellos y con ellas, en suma, recordamos el valor de la alegría y la rebeldía, la importancia de la gente común, del sentido común, de la experiencia social y de lo político que no se ve (como lo dijera  Vilma Almendra), es decir de la `micropolítica doméstica`.
 
 
Al final y antes de cerrar este nuevo ciclo y de dar apertura al nuevo espacio de Tramas y mingas por el buen vivir para el año 2016, uno de los actos más sentidos y afectivos y tal vez por primera vez en una universidad letrada e ilustrada, y en gratitud por todo el enorme legado y por ayudarnos a ampliar la inteligibilidad y la conversación, el programa de Maestría en Estudios Interdisciplinarios del Desarrollo y la Universidad del Cauca,  RECONOCIO Y EXALTÓ formalmente como INTELECTUALES y SABEDORES DEL BUEN VIVIR a JAVIER CALAMBAS (comunero y taita Comunidad indígena Misak en el Cauca, Colombia), CONCEPCION MATABANCHOY (Asociación para el desarrollo campesino, Colombia), MARIO LOPEZ (Resguardo indígena Coconuco, Colombia) y HUGO BLANCO GALDOS (Director Periódico Lucha Indígena, Perú).
 
 
Estas son las cosas que sí se parecen a nosotros…
 
Autor: Olver Quijano Valencia
Universidad del Cauca, Colombia
 

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