Nosotrxs desde el apagón. En conversa y esfuerzo

«…Qué es necesario y ya lo hacemos muchos, trabajar y movilizarse para cualquier posible día siguiente nos encuentre al lado de los nuestros, siempre más juntos y más fuertes, más apeados a la memoria y a la tierra. No es el gobierno de ladrones el que aguantará el dolor que nos viene, tampoco la oposición procelitista, sino las gentes que somos y vamos a tener que apurar una vida distinta a la de los clientes beneficiarios de la renta que hemos sido hasta ahora para superar estos dolores ya inevitables y construir una nueva soberanía, no será fácil y todo indica que no será sembrando petróleo, ni coca cómo en Colombia, ni sacando oro y coltán que podremos construirla. Aún creemos que el camino es el de las comunidades.»

Compartimos esta palabra-lucha que nos llega directamente desde Venezuela, donde están desmantelando hasta la lucha de los más empobrecidxs, quienes pese a las guerras insisten en optar por la comunidad en camino a las autonomías que se requieren hoy. ¿Dónde estamos? Pueblos en Camino 

No estamos listosPero caminamos

La Guarura | Lo primero mas duro es constatar que no estábamos preparados a la escala de la comunidad, menos a la escala de la lucha social para una contingencia como ésta, que aunque dura y ya cargada de dolores es leve comparada con las que han tenido que vivir y morir otros pueblos. 

En las comunidades indígenas y campesinas, con una relativa, golpeada pero raigal cultura productiva el impacto es igual y agravado en algunos aspectos, ya que el aislamiento de transporte y de servicios, la inseguridad, ya eran un problema que se agudiza en estas horas.

No hay un sistema de intercambio alternativo al monetario excepto las confianzas que no se han desmantelado y que nos permiten poner la palabra como garantía para cuando podamos pagar alguna necesidad. En los almacenes mas inesperados de nuestras zonas rurales, te dicen efectivo o divisas. Hace rato que el efectivo (cash) en bolívares “soberanos” volvió a ser un problema devorado su valor por la inflación. las divisas aún son una extrañeza para la mayor parte de nuestra gente.

La capacidad de movilización del descontento queda anulada en esta crisis y eso fortalece la ya avasallante polarización, que con su miedo exponencial sustituye cualquier otro criterio que no sea el de su aterrado apoyo al gobierno o a una salida rápida y milagrosa.

Escasos reflejos desde nuestra experiencia para responder y aguantar y eso nos redimensiona la naturaleza de los esfuerzos de resistencia en lo que nos toca frente a el despojo y la opresión que esta pegándonos en la carne viva y verdadera.

Décadas de rentismo clientelar y de colonización consumista, exacerbados en el último sobreingreso petrolero, nos alejaron de nuestros mejores fueros y nos hicieron débiles “protegibles”, perfectos para el padrinazgo mafioso. 

El proveedor de hidrocarburos por excelencia tenía que consumir igual que el consumidor, o al menos aprender a digerir las migajas de aquel mundo de neón.

En La Guarura y en Wainjirawa hacemos parte de un esfuerzo de multiplicación y tejido de las experiencias de resistencia territorial contra el despojo y además nos aliamos con todo el descontento que pretende construir una posibilidad Desde Abajo, y este momento nos interpela. No hemos hecho los suficiente, tal vez no podíamos mas, construir con honestidad un lugar donde no seamos apenas víctimas, el lugar de la autonomía, requiere una claridad que llega con el dolor. Bienvenido el desgraciado dolor que ya está aquí hace rato y pedimos a nuestros ancestros claridad para no fallarle a la comunidad en esta hora con tan poca luz.

La guerra para eliminar el descontento movilizado

Lo segundo es que esta contingencia también nos muestra claramente la agenda de guerra instalada desde el poder contra nuestros pueblos. No es el gobierno, que está en el juego de guerra atacándonos hace un buen rato, su “guerra económica” es contra nosotros; no es la oposición procelitista que intenta estar como sea en el juego, sino la capacidad de movilizarse de la gente descontenta el principal objetivo de esta guerra, lo que hay que desmantelar y neutralizar, luego eliminar y destruir. 

Por eso pedimos claridad a nuestros hermanos y hermanas en todas partes, Todo lo que es capaz de movilizarse y decir en Venezuela debe visibilizarse. Nos toca estar juntos a los que luchamos, no siempre estaremos de acuerdo con otros, pero esa fortaleza de la lucha social es urgente levantarla y sostenerla para que aunque nos equivoquemos, seamos nosotros con nuestras propias voces y rostros que hablemos y no un sustituto mediatice construido para el show conveniente.

“La guerra de los mundos”

Las conspiraciones argumentadas por el gobierno son un guión cinematográfico malo para un país y un gobierno que hasta ahora, en vez de vivir el guión de la “resistencia”, que sería preventiva y estratégica, que por fuerza de su propia experiencia es prospectiva, vivió la mas mala de las telenovelas rentistas y clientelares con todo y melodrama, con sus huérfanas convertidas en reinas de la noche a la mañana con sus galanes “nuevos ricos” y sus villano absolutos, con un consumismo indolente en una trama de dispendio y bacanales que solo solo sostuvo sus argumentos mas delirantes e incoherentes por fuerza del sobre ingreso petrolero. Vino la izquierda a aplaudirlos, sigue viniendo a aplaudirlos desde todos partes. Cobró los aplausos.

El gobierno acaba de argumentar un nuevo sabotaje, cambiamos de inmediato el canal mientras Maduro deviene en el peor imitador de Orson Wells en la “guerra de los mundos”. Un sabotaje no es que no es posible, siempre hay un guionista exagerado que puede querer un pico dramático que le permita cobrar un poco mas. Pero una industria desmantelada por la corrupción, saqueada sistemáticamente, no requiere ser atacada. Un servicio eléctrico de un país que se preparaba para resistir no se queda sin planes de contingencia, no se solaza en el colapso progresivo, no mata de hambre a sus trabajadores propiciando la deserción en masa de técnicos, y la instrumentalización política del desastre hace mas vergonzosa la argumentación. 

La Sirianización del continente. El gobierno militar de los pranes

Venezuela va rumbo a ser otra Siria y es la puerta de entrada de la guerra de despojo colonial en este continente. Pero no necesita ser invadida, el ejército de ocupación son las propias fuerzas armadas nacionales bolivarianas (FANB), los cuerpos represivos y las bandas criminales y grupos armados con quienes coordinan este criminal despojo territorial. Cada obra del gobierno que funciona obedece a un plan acordado con las multilaterales y pasa por los territorios causando terribles impactos ambientales y sociales, creado “sindicatos” al servicio de las empresas contratistas, en su mayoría propiedad de altos jefes militares, que actuar ademas de anular los derechos laborales, para desplazar campesinos y comunidades y sicariar cualquier descontento.

Al término de las obras, estos sindicatos de “pranes”, se convierten en el nuevo gobierno territorial, haciéndose administradores y dueños de todos los negocios de la exclusión posibles. Robo, juegos de azar, drogas, sicariato, bachaqueo de alimentos,contrabando de combustible, cobro de vacunas para desplazarse y cultivar, para comercializar de cualquier manera.

Esas FANB han garantizado los acuerdos y la regulación violenta del control con grupos armados para desplegar una economía de enclave al modo africano, con bandas extrayendo Oro y coltán, en esta primera etapa de desarrollo del Arco Minero del Orinoco. Esa Policía Nacional Bolivariana ha garantizado todos los acuerdos par el control de las zonas populares de las principales ciudades por bandas, usando como regulación sangrienta los llamados “Operativos de Liberación del Pueblo” que desaparecieron barrios completos y asesinaron a cientos de personas en la absoluta impunidad. Esas fuerzas policiales demostraron en 2017 una capacidad técnica represiva que hizo palidecer a otros cuerpos represivos en todo el mundo. ¿Para que necesitan invadirnos si esa fuerza excepcional y controlada desde los negocios de la corrupción con legalidad garantizada para ser parte de los negocios extractivistas ya está al servicio de las corporaciones? Cualquier otro escenario es mas inseguro para las langostas multinacionales.

Si por una variable del guión, el gobierno fuera depuesto, aún por la violencia, para las langostas extractivistas, sería mas importante la preservación de esta fuerza y sus jerarquías que los daños colaterales que un conflicto de tradición ocasionaría sobre la población, ya que con ellos es el verdadero y más cómodo acuerdo y son la única garantía de rentabilidad de la inversión militar y financiera a corto plazo. Por eso nos parece penosa la ley de amnistía propuesta por la Asamblea Nacional, como una invitación a esta Fuerza Armada a darle una solución “rápida” al conflicto. Una transición construida sobre la impunidad y el crimen es la continuación del horror que estamos viviendo y no le va a dar paz ni a quien apenas exige algún nivel de “seguridad” y está dispuesta a llamar a eso libertad o democracia.

Suprimir la diversidad. El espejo árabe

El dictador Alasad y su padre, se encargaron en su momento, mucho antes del actual conflicto Sirio y de las injerencias violentas de las que son víctimas los pueblos que se asientan en ese territorio, de suprimir a sangre y fuego todas las disidencias, sobre todo las democráticas, en las que se contaba todo la izquierda Siria, luego traicionaron la causa árabe y la lucha por la liberación de palestina pactando su entrega con todos sus enemigos, lo mismo hicieron otros dictadores árabes incluido Khadafi, abandonando así el camino anunciado por el líder egipcio Ghamal Abdel Nasser. Sin embargo, el discurso nacionalista fue desempolvado cada vez que se necesitó para hacer negocios. Con la llegada de Hugo Chávez al gobierno de Venezuela, no hizo falta desempolvarlo, Chávez lo usó como suyo y los dictadores lo dejaron inaugurar plazas y monumentos a su antojo.

Después de acordar ejemplo aleccionador en Libia, y repartirse los despojos entre todas las empresas transnacionales y sus gobiernos militares, La dictadura Siria solo tuvo una opción, seguir gobernando Siria como heredero multimillonario o la muerte, para gobernar Siria debe entregar a sus “salvadores” todo. 

A esta salvación, la llama la propaganda oficial venezolana “multilateralidad”. Mientras aquí la mayor parte de la izquierda y el chavismo se hacían fans de Vladimir Putin, las últimas disidencias sirias eran asesinadas por contratistas “aliados”. Sólo el pueblo Kurdo, y no por milagro, sino por un empeño de décadas de resistencia Desde Abajo se plantó con identidad a todos los que en ese sangriento escenario de regulación del control de los recursos han querido hacerse de su soberanía, haciendo sacrificios que aún no terminan.

Ese escenario y todos sus actores ahora se instala en Latinoamérica y lo precede la segurización de la Amazonía y décadas de despojo progresivo al que solo se han opuesto nuestros pueblos en cada lugar, Décadas en que gobiernos de derecha y por un largo rato en su mayoría de izquierda han sido los mejores operadores de ese despojo. No por un error, no por descuido o torpeza, sino porque llegaron a los gobiernos para eso, para reproducir la colonialidad justo cuando se necesitaba “canalizar” la insurgencia.

La Emergencia del Nosotrxs. Caminar sin miedo

Aquí la justificación de nuestro hacer, un esfuerzo aún muy débil y no pocas veces agónico por tejer la diversidad del descontento y la disidencia y darle pies a un tejido de resistencia territorial, de desobediencia social sostenida, de autonomía.

Para construirla no hemos podido partir de una posición sentada en la que ya tenemos todas las respuestas, sino del diálogo entre Nosotrxs, y ese diálogo no tiene centro, no tiene garantía de dirección en ninguna de las experiencias que nos autoconvocamos. Partimos apenas de una visión común y le sacamos el cuerpo a los que están demasiado amarrados a un guión, a unas jefaturas decretadas y de los que necesitan sólo oídos para contar sus verdades. No se puede construir una experiencia de resistencia verdadera, pensamos, sin estar dispuestos a cambiar y cambiarnos en ella.

No partimos de un diálogo de esta naturaleza por pretensiones democráticas y horizontalistas preconcebidas, sino como estrategia ante la guerra, cualquier otra forma de construir es frágil frente al crimen y es el crimen lo que enfrentamos ya. Ese es el caso de cada experiencia autoconvocada y sus historias nos ayudan a comprender que el crimen se enfrenta con un ejercicio creador de lo nuevo, no emulándolo ni en modos, ni en jerarquías, ni en herramientas, ni en sumisiones.

La experiencia acumulada por nuestros hermanos y hermanas en todas las confrontaciones con el poder en estos años, gentes de clase media profesional superando el miedo y trocándolo en entusiasmo y creatividad, en solidaridad, en empatía, lo trabajadores recuperando su identidad de clase en la calle y en su solidaridad y ayuda mutua y la experiencia de resistir el control criminal y clientelar en los territorios, barrios y comunidades, nos a llevado a construir espacios de convivencia y de ejercicio de la libertad. Espacios permanentes o temporales donde la vida es un ensayo para romper el miedo en lo nuestros. 

Mucha de nuestra experiencia de tejido está encerrada donde y cómo puede. Pero la ruptura del miedo a tejernos y a relacionarnos ahora es requisito para vencer la polarización, vencer la muerte y vencer el miedo. Es tiempo de caminar sin miedo, encontrarnos y vencer cotidianamente el miedo, En es andamos ya muchos, en la calle movilizada cantando: “este pueblo unido no se detiene, no te pongas violento que les conviene”, “no somos Putin, no somos Trump, somos el pueblo unido contra el opresor” y cantando nuestra identidad y celebrando para curarnos del dolor en las comunidades.

En el 2017 aprendimos que juntando toda la rabia no teníamos suficiente para enfrentar la rabia criminal del opresor. Nuestra rabia no nos dejó ni nos deja ver lo común, nos divide y nos aisla. En el 2018 vimos como la lucha social nos mostraba el camino más allá de los límites falsos de la polarización, de la clase política. Vimos como la polarización servía mas para mantener la opresión que para cambiar las cosas. Vimos incluso complicidades y negocios compartidos a partir de ella.

2019 nos madrugó con fuerza acumulada y entusiasmo para movilizarnos, pero la polarización nos puso chiquita la agenda, nos propuso jugar un roll, el de la calle, dejando en manos de la clase política el descenlace y ambos lados de la polarización decidieron convocar a todas las langostas y buitres del mundo poniendo como prenda el saqueo que ya el chavismo en el poder viene administrando cual intendencia colonial.

No nos negamos a ser parte, y nos movemos, hacemos sacrificios dolorosos, pero pasan los días, se ahonda la crisis y la certeza de que no habrá salidas fáciles y que tanto la guerra como la “negociación pacífica” son juegos a los que pueblos no estamos invitados sino como plato de banquete, cómo víctimas, cómo espectadores, cómo clientes pasivos.

En este país la diversidad política y cultural es fuerte, hay lucha social y esta la verificación de que la realidad no es la mediática, que la polarización de una parte de la clase media (chavista y opositora) es lo que se ve porque es lo que le conviene al saqueo. 

Que no estamos entre dos saqueos posibles sino que que el saqueo es uno solo y juega al policia bueno y la policía malo con nosotros y con el mundo. 

Que la lucha por la democracia no es para “recuperarla” sino para tenerla por primera vez, que la democracia y la libertad es, además de cambiar este gobierno, iniciar el cambio radical del modelo rentista que nos hace aún una capitanía general petrolera. 

Que pese a las esperanza de un cambio fácil, ese camino fácil no es posible ni verdadero, si es un cambio de verdad. 

Y que Maduro y su pandilla le convienen a los saqueadores de todas partes y por eso es difícil sacarlo. Que hay quienes trabajamos no para quemar nuestra fuerza en esperanzas mesiánicas, sino para ser mas fuertes cada día, para derrotar al opresor cada día, cuidando la esperanza.

Qué es necesario y ya lo hacemos muchos, trabajar y movilizarse para cualquier posible día siguiente nos encuentre al lado de los nuestros, siempre más juntos y más fuertes, más apeados a la memoria y a la tierra.

No es el gobierno de ladrones el que aguantará el dolor que nos viene, tampoco la oposición procelitista, sino las gentes que somos y vamos a tener que apurar una vida distinta a la de los clientes beneficiarios de la renta que hemos sido hasta ahora para superar estos dolores ya inevitables y construir una nueva soberanía, no será fácil y todo indica que no será sembrando petróleo, ni coca cómo en Colombia, ni sacando oro y coltán que podremos construirla.

Aún creemos que el camino es el de las comunidades.

Redactado por:  Aana Wainjirawa
Desde Venezuela, Marzo 12 de 2019
Fuente: La Guarura

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