Asesinarnos y señalarnos como narcotraficantes “es matarnos dos veces” Cacique Babau, Tupinambá de Olivenza

En la “Serranía del Panadero“, sur de Bahía, Brasil, el pueblo Tupinambá de Olivenza y su líder y vocero, el Cacique Babau (Rosivaldo Ferreira da Silva) no sólo han resistido la agresión racista y criminal de hacendados, fuerza pública y políticos, sino que, en medio de este terror constante y perverso, han constituido una de las sociedades más autosuficientes, autónomas y creativas del Brasil y, seguramente, del continente. Babau y su pueblo rescatan los saberes y prácticas ancestrales, incluyendo una fortaleza de espíritu excepcional y una dignidad y fuerza de palabra y acción que han ganado el reconocimiento y respeto de gentes en Brasil y más allá. Babau y su pueblo han sido víctimas de terror, amenazas, ataques, propaganda engañosa, desde hace décadas. Todo por su dignidad, sabiduría, coherencia y ejemplo. El líder indígena ha descubierto un plan criminal para asesinarlo junto con sobrinas suyas. Plan que se urdió, según las evidencias contundentes que presentó ante autoridades estatales, federales e internacionales, en reuniones entre hacendados, policía civil y militar y políticos locales. El montaje que se inicia con un retén de tránsito, incluye plantar drogas para, además de asesinarlos en un pretendido fuego cruzado, señalarlos como narcotraficantes y destruir el proceso y la lucha milenaria de un pueblo. El conflicto por la Tierra Indígena Tupinambá se debe en gran medida a que los gobiernos de Brasil, tanto los del PT como el actual, han violado la Constitución y la ley y se niegan a firmar la ordenanza que demarca el territorio ya delimitado y reconocido en los trámites realizados según los marcos normativos vigentes. El gobierno de Brasil y el actual Ministro de Justicia promueven una guerra racista y este tipo de actos contra el pueblo Tupinambá al postergar el reconocimiento legal de una tierra ya reconocida como legal e históricamente Tupinambá. Babau, declara, una vez más, que no le teme a la muerte, pero se defiende y defiende a su pueblo de este plan asesino y criminal para robarles el territorio legítimamente suyo, porque “Lo que nos enfurece es que ellos van a ensuciar nuestro buen nombre. Toda nuestra vida la vivimos sin hacer nada (malo) y a la hora de nuestra muerte van a decir que uno es narcotraficante? ¡Hasta ahí! Esa es nuestra ira mayor. Es matar a una persona dos veces”, dice el cacique.
Compartimos un reportaje de Rubens Valente, aparecido el 10 de febrero en la Folha de Sao Paulo, así como una Carta Abierta de investigadorxs y académicxs que han realizado su trabajo con este pueblo y quienes, luego de presentar los hechos exigen que se esclarezcan los mismos castigando a los criminales, se proteja al Cacique Babau y a sus familiares y se ratifique de una vez por todas la ilegalmente postergada ordenanza de demarcación de la Tierra Indígena Tupinambá de Olivenza. 
En el ambiente de odio y racismo promovido por el Presidente Jair Bolsonaro, este tipo de actos delincuenciales racistas que articulan actores políticos con terratenientes poderosos y fuerza pública coinciden con el mismo tipo de acciones criminales y montajes que se diseñan e implementan en todo el continente y que involucran -como es el caso en México, Guatemala, Colombia, Honduras, Chile, Argentina, entre otros- a mafias, poderes económicos, políticos, fuerza pública, actores armados, para el control de territorios en una complicidad asesina y terrorista que, por estarse generalizando y responder a patrones comunes, da fe de la consolidación de una nueva fase capitalista mafiosa-criminal, cuyo propósito es despojar a sangre y fuego a los pueblos de sus territorios y tomarlos para los intereses de estas articulaciones mafiosas rehaciendo el mapa de regiones, países y continentes. Exigimos respeto para el Cacique Babau, para el pueblo Tupinambá de Olivenza y para todos los pueblos indígenas del Brasil. Esa tierra ancestralmente ha sido la casa del pueblo Tupinambá. Ahora lo es también luego de cumplir con todo el proceso y requisitos de ley. El gobierno de Brasil, al más alto nivel viola la Constitución y la ley al negarse a concluir este proceso y da pie a que estos atentados para despojarlos se diseñen. ¡Así No! Dominación y Despojo.

Líder Indígena de Bahía pide protección para su familia el investigación de un supuesto plan de asesinatos

El Cacique Babau, 44 años, pidió ayuda al Gobierno de Bahía (Brasil) y al Ministerio Público Federal

Cacique Babau, Pueblo Tupinambá. Rubens Valente/Folhapress. 

Brasilia. Uno de los principales líderes indígenas del país, Rosivaldo Ferreira da Silva, el Cacique Babao, 44, de los Tupinambá de Olivenza (BA), pidió al gobierno de Bahía y al Ministerio Público Federal protección para su familia, luego de recibir información sobre un supuesto plan de asesinatos en el sur de Bahía.

Babau es líder en la Tierra Indígena Tupinambá, de 47 mil hectáreas, localizada entre los municipios de Ilhéus, Una y Buerarema, en la cual viven más de 4600 indígenas.

La tierra fue identificada y delimitada por la Funai (Fundación Nacional del Indio) hace ya 10 años, pero su proceso de demarcación está parado desde 2016 a la espera de la etapa siguiente (y una de las últimas), la publicación de la ordenanza confirmatoria por el Ministerio de Justicia.

Según Babao, la información sobre el plan de asesinatos le llegó a fines de enero. De acuerdo con una fuente de los indígenas, se realizaron reuniones en Itabuna (BA) entre hacendados y policías civiles y militares en la que discutieron una forma de incriminar falsamente a los indígenas con el narcotráfico y simular un intercambio de disparos para matar a tres hermanos de Babau y a dos de sus sobrinas.

Según el plan, los indios serían detenidos en un retén de tránsito, en el que drogas y armas serían “plantadas” en sus vehículos, hecho que sería divulgado ampliamente por emisoras de radio y canales de TV de la región. Un relato detallado sobre el recorrido de dos indígenas convenció a Babau de la veracidad de las informaciones.

“Lo que (la fuente) relató es que ahora se trata únicamente de una cúpula muy pequeña de hacendados, muy pequeña, con algunos políticos y con personal ligado a la Policía Militar y a la Policía Civil y fue discotido en la perspectiva de establecer una forma de tomar el territorio Tupinambá de manos de los indígenas para que este pase a sus manos”, dijo Babau a la Folha de Sao Pualo, en Brasilia, donde estuvo para hablar sobre la denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), la delegación de la Unión Europea y el CIMI (Consejo Indigenista Misionero), brazo de la Iglesia Católica.

“ Nosotros somos Tupinambá, no le tenemos miedo a la muerte. Lo que nos enfurece es que ellos van a ensuciar nuestro buen nombre. Toda nuestra vida la vivimos sin hacer nada (malo) y a la hora de nuestra muerte van a decir que uno es narcotraficante? ¡Hasta ahí! Esa es nuestra ira mayor. Es matar a una persona dos veces”, dice el cacique.

“Estamos contra el tráfico de drogas y abrimos nuestra aldea para que la Policía Federal investigue si hay un sólo indio involucrado en esto. No bebemos, no hay ni diez personas que fuman y es únicamente cigarrillos común”, dice Babau.

Tupinambás de Bahía protestan para exigir que se hagan efectivos sus derechos y contra el nombramiento de un general de la PSC para la presidencia de la Funai. Julio 06. 2016/Pedro Ladeira/Folhapress.

Un testimonio citado por los indígenas de alguien que también participó en las denuncias declaró ante el Ministerio Público tener conocimiento de que el grupo contrario a los indígenas iba a aprovechar”la actual coyuntura nacional (en la que el Presidente electo (Jair Bolsonaro) pronuncia discursos de odio contra los indios y otros pueblos tradicionales); siendo por ello el mejor momento para eliminar a Babau de una vez, o eliminar inicialmente a sus familiares para desestabilizarlo”.

El testigo dice haber oído que el grupo iría a reclutar policías de fuera de Itabuna. A partir de las primeras informaciones los indígenas recolectaron imágenes de las cámaras de seguridad que mostraban cómo una sobrina de Babau fue perseguida por un carro con placas de Salvador. Babau también exigió a los organismos de seguridad de Bahía que se comprometieran a tomar providencias en este asunto.

“Constatamos que las instituciones (de Bahía) no están contaminadas, se trata de infractores dentro de la Policía Civil y de la Policía Militar”, dice Babau. El cacique no pidió protección para él sino para sus dos sobrinas que estudian de noche y quienes fueran citadas en las denuncias. “Tenemos que confiar en las instituciones del gobierno, estas tienen que darle respuesta a este asunto. Si morimos, vamos a morir en manos de es estas”, dijo Babau.

El cacique lidera desde el año 2000 un movimiento para la demarcación de la tierra indígena. En esta misma región, en 1680, los jesuitas establecieron un asentamiento indígena. Sus antepasados fueron los mismos que tuvieron el primer contacto con los portugueses en 1500. Hubo un largo proceso de explotación y de pérdida de territorio de los indígenas, documentado y relatado por antropólogos e historiadores.

En el 2001 la Funai reconoció a los Tupinambá de Olivenza como indígenas. Ocho años después se cerró la primera etapa del proceso de demarcación del territorio, con la publicación de la relatoría de identificación y delimitación. Los hacendados recurrieron a diversas instancias judiciales para revertir esta decisión, pero el STJ (Tribunal superior de Justicia por sus siglas en portugués) ya decidió a favor de los indígenas.

Desde el año 2000 en adelante, Babau fue preso por lo menos cuatro veces, pasando en total más de seis meses en cárceles estatales y federales durante los gobiernos de Lula (2004-2010) y Dilma (2011-2016), bajo la acusación de liderar a indígenas en invasiones, procesos que los Tupinambá denominan “retomadas” de sus propias tierras.

En el 2014, durante el gobierno de Dilma, Babo fue apresado en Brasilia por la Policía Federal pocos días antes de salir para Roma, Italia, donde tendría un encuentro con el Papa Francisco en compañía de un equipo de la CNBB (Conferencia Nacional de Obispos de Brasil). Babau iba a representar en esa audiencia, a los pueblos indígenas del Brasil.

La persecución contra Babau interesó a la oficina brasileña de la Unión Europea, ante la cual el cacique también narró la información relacionada con este plan de asesinar a sus familiares.

Cacique Babau, Pueblo Tupinambá. Rubens Valente/Folhapress.

La Folha buscó este domingo a la Secretaria de Justicia, Derechos Humanos y Desarrollo Social de Bahía a quién Babau dirigió un oficio sobre este asunto sin que esta se manifestara hasta el cierre de esta edición.

Respecto de una reunión con Babau el sábado, la PGR informó en su momento que la Cámara especializada en estos asuntos “se comprometió a acompañar el trabajo de las autoridades que pudieran garantizar la seguridad de Babau y de su familia”.

Rubens Valente
Folha de Sao Paulo
Brasilia
Febrero 10 de 2019

Ver original en portugués en https://www1.folha.uol.com.br/poder/2019/02/lider-indigena-na-ba-pede-protecao-a-familia-e-apuracao-de-suposto-plano-de-mortes.shtml
Traducción al castellano de Emmanuel Rozental para Pueblos en Camino

Por la urgente investigación de las amenazas y planes de exterminio contra los Tupinambá,
por la garantía de seguridad de los indígenas y por la inmediata conclusión del procesos de demarcación de la Tierra Indígena Tupinambá de Olivenza (Bahía)

Carta abierta de investigadorxs con trabajo
junto al pueblo Tupinambá
(original en portugués abajo)

A fines de enero de 2019, el pueblo Tupinambá descubrió y sacó a la luz un intrincado plan volcado hacia el exterminio de líderes indígenas, diseñado por individuos y grupos contrarios a la demarcación de la Tierra Indígena Tupinambá de Olivenza, al sur de Bahía. Incluye el asesinato del cacique Babau (Rosivaldo Ferreira da Silva) y de algunos de sus familiares, incluso de una adolescente. El plan sería ejecutado con la participación de agentes del poder público, que venían participando de reuniones para el diseño de estos ataques.

Disponiendo de un conjunto robusto de evidencias que incluyen testimonios de testigos presenciales e imágenes de cámaras de seguridad, los Tupinambá denunciaron dicho plan en reuniones presenciales que sostuvieron con autoridades del gobierno estatal de Bahía, del gobierno federal, del Ministerio Público Federal, de instancias internacionales y de entidades de protección a los derechos humanos. La gravedad del caso llevó a la publicación de un reportaje destacado en el periódico Folha de S.Paulo, el 10 de febrero de 2019.

Estos hechos ocurren en un contexto marcado, entre otros aspectos, por recurrentes declaraciones anti-indígenas por parte del presidente de la República, Jair Bolsonaro, y por la nominación de representantes contrarios a los derechos de los pueblos indígenas, justamente para cargos que tienen la obligación de garantizar dichos derechos. Ese escenario ha sido terreno fértil para invasiones de tierras indígenas, asesinaos de líderes y otras graves violaciones, conforme lo ha registrado la prensa, y como se verifica en el caso Tupinambá.

Territorio indígena Tupinambá de Olivenza. Fuente: https://campanhatupinamba.wordpress.com/localizacao/

El proceso de demarcación de la Tierra Indígena Tupinambá de Olivenza ya dura 15 años. Todos los plazos legales establecidos por medio del Decreto No. 1.755/1996 fueron violados. Como lo declaró recientemente el sub-procurador general de la República Antonio Carlos Bigonha, haciendo referencia al caso Tupinambá, “la demora en ratificar con la firma la ordenanza declaratoria de un proceso que cumplió con todos los requisitos legales y constitucionales es un factor de agravamiento del conflicto en la región”. Aun más, según el subprocurador general, “esa ratificación es un acto que podría ser inmediatamente ejecutado por parte del Ministro de Justicia , Sergio Moro”.

Cacique Babau en su comunidad. CIMI: https://www.brasildefato.com.br/2016/04/11/cacique-babau-e-seu-irmao-sao-transferidos-para-presidio-ariston-cardoso/

En nuestra condición como docentes e investigadorxs de diferentes áreas disciplinarias, vinculadxs a universidades del Brasil y del exterior, quienes, a lo largo de las últimas décadas hemos desarrollado investigaciones académicas y producido estudios de diversa naturaleza, informes y relatorías junto con el pueblo Tupinambá, nos posesionamos públicamente una vez más, demandando:

  1. La investigación urgente de las amenazas y planes de exterminio contra indígenas del pueblo Tupinambá, con el consecuente establecimiento y asunción de responsabilidades de todos los involucrados.
  2. La adopción inmediata de medidas eficaces de protección para los indígenas, particularmente para el Cacique Babau (Rosivaldo Ferreira da Silva), los demás individuos nominalmente citados como posibles cómplices de los ataques contra todos aquellos que estén bajo amenaza;
  3. La firma inmediata, por parte del ministro de Justicia de la ordenanza declaratoria de Tierra Indígena Tupinambá de Olivenza.

Nuestra producción científica, a disposición del público en general, documenta detalladamente el robo practicado contra los indígenas y las violaciones a sus derechos constitucionalmente garantizados, así como su resistencia, en la constante actualización de sus formas de vida, ideenidades y proyectos colectivos, asentados en relaciones específicas con el territorio. Reafirmamos, sobre la base de años de investigación, que la conclusión inmediata del proceso administrativo de demarcarión de la Tierra Indígena Tupinambá de Olivenza es el único camino para garantizar los derechos de indígenas y no indígenas, contribuyendo a poner fin a los conflictos de la región.

André Augusto Bezerra, doutor em Humanidades e Direitos (Núcleo de Estudos das
Diversidades, Intolerâncias e Conflitos/Universidade de São Paulo)

Ayra TupinambáVanessa Rodrigues dos Santos, geógrafa, mestranda em Relações
Étnico Raciais (Universidade Federal do Sul da Bahia)

Casé Angatu Xukuru Tupinambá – Carlos José Ferreira dos Santos, doutor em História e
Cultura da Arquitetura (Universidade de São Paulo), professor (Departamento de Filosofia e
Ciências Humanas/Universidade Estadual de Santa Cruz e Programa de Pós-Graduação em
Ensino e Relações Étnico Raciais da Universidade Federal do Sul da Bahia)

Cecilia McCallum, doutora em Antropologia Social (University of London), professora
associada ao Departamento de Antropologia e Etnologia e coordenadora do Programa de PósGraduação em Antropologia (Universidade Federal da Bahia)

Cinthia Creatini da Rocha, doutora em Antropologia Social, pós-doutoranda em
Antropologia Social (Universidade Federal de Santa Catarina)

Daniela Fernandes Alarcon, doutoranda em Antropologia Social (Museu
Nacional/Universidade Federal do Rio de Janeiro)

Epaminondas Reis Alves, historiador, mestre em Relações Étnicas e Contemporaneidade
(Universidade Estadual do Sudoeste da Bahia)

Erlon Fabio de Jesus Costa, mestre em Desenvolvimento Sustentável junto a Povos e
Terras Indígenas (Universidade de Brasília), especialista em Psicologia Social (Universidade
Estadual de Santa Cruz), professor da rede estadual e municipal de Ilhéus

Ernenek Mejía Lara, doutor em Antropologia Social (Universidade Estadual de Campinas),
pós-doutorando em Antropologia Social (Universidade Federal da Bahia)

Helen Catalina Ubinger, mestra em Ciências Sociais com concentração em Antropologia
(Universidade Federal da Bahia), doutoranda em Sociedade e Cultura na Amazônia
(Universidade Federal do Amazonas, Projeto Nova Cartografia Social da Amazônia)

José Valdir Jesus de Santana, doutor em Antropologia Social (Universidade Federal de São
Carlos), professor no Departamento de Estudos Básicos e Instrumentais (Universidade
Estadual do Sudoeste da Bahia)

Laila Thomaz Sandroni, doutora em Ciências Sociais, Desenvolvimento, Agricultura e
Sociedade (Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro), pós-doutoranda em Ecologia
Aplicada (Escola Superior de Agricultura Luiz de Queiroz/Universidade de São Paulo)

Larissa Santiago Hohenfeld, historiadora, mestranda em Estudos Étnicos e Africanos
(Universidade Federal da Bahia)

Luisa Elvira Belaunde Olschewski, doutora em Antropologia Social (University of
London), professora adjunta do Programa de Pós-Graduação em Antropologia Social (Museu
Nacional/Universidade Federal do Rio de Janeiro)

Marcelo da Silva Lins, doutorando em História (Universidade Federal Rural do Rio de
Janeiro), professor assistente do Departamento de Filosofia e Ciências Humanas
(Universidade Estadual de Santa Cruz)

Mauricio Pinheiro, mestre em História e Sociedade (Universidade Estadual Paulista)

Nathalie Le Bouler Pavelic, doutoranda em Cultura e Sociedade (Universidade Federal da
Bahia, em cotutela com o Institut Interdisciplinaire d’Anthropologie du Contemporain,
Laboratoire d’Anthropologie des Institutions et des Organisations Sociales/École des hautes
études en sciences sociales)

Patricia Navarro de Almeida Couto, mestra em Ciências Sociais com concentração em
Antropologia (Universidade Federal da Bahia), professora no Departamento de Ciências
Sociais Aplicadas (Universidade Estadual de Feira de Santana)

Ricardo Sallum Freire, indigenista, mestre em Geografia (Universidade Federal da Bahia)

Sirlândia Santana, doutora em Ciências Sociais (Universidade Estadual do Sudoeste da
Bahia)

Susana de Matos Viegas, doutora em Antropologia (Universidade de Coimbra), professora
do Instituto de Ciências Sociais (Universidade de Lisboa)

Taís Carvalho, mestra em Cultura e Sociedade (Universidade Federal da Bahia)

Teresinha Marcis, doutora em História Social (Universidade Federal da Bahia), professora
do Departamento de Filosofia e Ciências Humanas e coordenadora do Colegiado de História
(Universidade Estadual de Santa Cruz)

Thais Brito, doutoranda em Ciências Sociais com concentração em Antropologia
(Universidade Federal da Bahia), Festival Cine Kurumin

Ulla Macêdo, mestre em Ciências Sociais com concentração em Antropologia (Universidade
Federal da Bahia), Fundação Osvaldo Cruz

Febrero 13 de 2019

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