Editorial: La Dictadura Perfecta, La Que Nunca Se Fue

Saber estar y ser en resistencia y rebeldía,
más allá y mucho más acá del capital y del patriarcado
y de su
Caos estratégico para «meternos en cintura» y negarnos


Ante el creciente descontento y movilización social en Guatemala en todos los frentes y de manera creciente, contra toda la estructura dominante del régimen cuyo proyecto de despojo y explotación es integral, consiste en un «Pacto de Corruptos» que incluye al Ejecutivo, al Legislativo, al Poder Judicial, a la Fuerza Pública y, detrás, o mejor, por encima de estos, moviendo los hilos, al que algunos llaman «estado profundo» que en este caso, como en todos los estados-nación del mundo donde impera y se actualiza este modelo, está en manos de empresarios nacionales agremiados y articulados (serviles) a estructuras de poder empresariales y estatales transnacionales imperiales financiero-extractivistas. Todo este tinglado, según lo explica el Colectivo de Prensa Comunitaria km. 169 (Fotografía de portada de Nelton Rivera de ese Colectivo) en la editorial que compartimos, avanza en desatar un caos en particular: «El caos que buscan provocar con el desacato a las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad, con el intento por abolir a la CC con los antejuicios a los magistrados, los ataques en contra del Procurador de los Derechos Humanos y la posible pérdida de las garantías constitucionales, pone en riesgo los derechos humanos de toda la población, y dentro de ellos, la libertad de expresión, en particular la de muchos de los periodistas comunitarios e indígenas en todo el paísHoy Guatemala ya está movilizada. Anoche las comunidades indigenas qeqchi desde las 7 de la noche tienen tomadas carreteras. Para un seguimiento a esta lucha vean https://www.facebook.com/Comunitaria.Prensa/ 
La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) es, seguramente, salvo especificidad y particularidades de esta estructura que sigue los mismos lineamientos, propósitos y está conformada por la misma estructura de poder y abuso. Ella CICIG fue creada por la ONU con el apoyo de EEUU justamente para controlar el estallido de una olla podrida incontenible. Sus magistrados, entre quienes se destaca el Colombiano Iván Velásquez, quien saliera de Colombia perseguido por Álvaro Uribe Vélez, es una amenaza para esta estructura y el Presidente Jimmy Morales, como parte del «Pacto de Corruptos» anuncia unilateralmente que expulsa a la CICIG y, en la misma frase, que abre totalmente el país a los intereses extractivistas de transnacionales. 
Sin la CICIG, Guatemala se reinserta al «concierto de las naciones» bajo el régimen global de abuso orquestado que este golpe de Estado promueve. Porque es un golpe de Estado. Salvo cuando apoyó la CICIG, el gobierno de los EEUU, el «Grupo de Lima«, la OEA y el resto de los poderes que vociferan la «defensa de la democracia contra la dictadura» no retiran apoyos económicos ni sus representaciones diplomáticas frente al gobierno de Guatemala ni exigen que salga el dictador y se convoquen (por lo menos) elecciones libres. No, porque allí, están ganando más y extrayendo más trabajo y riqueza con el régimen corrupto mientras que en Venezuela lo hacen con este y lo harán aún más contra este. Hipocresías racionales y necesarias para acumular ganancias y una pretendida legitimidad.
Están pretendiendo, pues, «poner en cintura a Guatemala«, eliminando, con el «Pacto de Corruptos» y la expulsión de la CICIG, junto con la represión y todo al servicio de transnacionales y entrega del territorio.La misma pretensión y la misma «cintura» en la que nos tienen y nos meten a todas en todos los países ahora mismo. Esta es la regla, la orden, el imperio de la acumulación por despojo y eliminación de «excedentes» de capital y población para acceder a recursos lucrativos y escasos ganando credibilidad y mucho dinero con el caos en curso y con sus consecuencias buscadas.
Como también lo esclarece el Editorial desde Guatemala:
«La clase dominante en su esencia es corrupta, o no sería. Está conformada por un pequeño grupo de familias que controlan el país, encabezada por hombres criollos, que tienen una forma de hacer política y llevar la cosa pública que se ha vuelto tradición. El capital que han acumulado lo han hecho reconfigurando el territorio, usando, abusando y desplazando a poblaciones enteras a quienes han considerado inferiores, especialmente a los pueblos indígenas y las mujeres. Han utilizado al Estado para controlar y fortalecer su poder económico y político, se han servido del Ejército y otras fuerzas de seguridad, utilizando incluso, la violencia genocida con el fin de perpetuar su acumulación de recursos
Pero esto, que también es igual y se reconoce en otros ámbitos en donde la tendencia es negociar, someterse o tratar de ingresar al ámbito de esta clase dominante por diversas vías y con diversas maniobras y discursos, que incluyen los progresistas, de izquierdas, de movimientos sociales o de oposición, para compartir una tajada del pastel que se desmorona, no logra confundir a quienes este editorial escriben señalando a la realidad con sabiduría y conocimiento. Por el contrario, desde Guatemala en crisis y caos intencional afirman:
«Lo que estamos viviendo en Guatemala ha sido utilizado como justificante de una disputa entre el bloque dominante tradicional y el bloque emergente, por el acaparamiento y control de los negocios. Precisamente han sido los actores comunitarios y campesinos, los indígenas y las mujeres quienes han interpelado al país desde otros problemas centrales, enfrentando al modelo extractivo capitalista y al conservadurismo extremo
Hay un nosotras y nosotros que es el único camino hacia la dignidad, la libertad y la transformación. La única resistencia posible y necesaria. Un nosotras y nosotros tejido desde abajo y con las tierras que no se deja reclutar ni allí, ni en México, ni en Venezuela, ni en Honduras, ni en Colombia, en en la Argentina, ni en ningún lugar del mundo por los bloques dominantes y emergentes que aún cuando vienen de abajo, son instrumentos de la perpetuidad del abuso, del régimen, del estado, de la corrupción, de la muerte y de la esclavitud. Nos falta mucho ante la indiferencia y la costumbre del servilismo, la ventaja, la conveniencia y la ganancia que nos degradan y derrotan.
Hay que leer este editorial sobre la «Dictadura Perfecta» desde Guatemala reconociendo que es un puente que nos transporta a la realidad de una sociedad en vías de destrucción permanente y recurrente para la ganancia, pero también que tenemos que saber quienes son ellos y quienes somos nosotras y actuar en resistencia y rebeldía desde acá. Ese acá no es seguir haciendo lo de todos los días o buscar bajo qué rama de la estructura podrida nos amparamos, reclutarnos dentro de sus bloques, sino reconocer el «Pacto de Corruptos» en todas sus formas y con todos sus actores (aún quienes dicen luchar en contra de este para refrendarlo con otros bloques y beneficiarios y con un discurso popular y revolucionario) y retomar el nuestro en femenino, con la tierra, colectivo y comunitario y más allá, pero mucho más acá del Capital y del patriarcado. ¿Dónde Estamos? Lectura de Contexto. Pueblos en Camino.

Javier Hernández (FCN) y Orlando Blanco (UNE) miran al tablero del Congreso para cerciorarse que llegaron a más de 105 votos. Atrás suyo, el diputado Julio Juárez, acusado por la CICIG de asesinar a dos periodistas en Suchitepéquez.
FOTOS: CARLOS SEBASTIÁN 
en https://nomada.gt/pais/la-corrupcion-no-es-normal/en-5-pasos-la-alianza-pro-corrupcion-de-fcn-y-une/

Editorial: La Dictadura Perfecta. La Que Nunca Se Fue

La crisis política que atraviesa Guatemala desde épocas difíciles de recordar y que hoy pende de un hilo, nos permite constatar que los sueños de democracia que tuvimos en los años noventa se convirtieron en una larga pesadilla; que el autoritarismo está de vuelta (o nunca se fue) y está respaldado y financiado por los de siempre: la oligarquía.

Esta es parte del bloque dominante que en este momento busca un rompimiento constitucional y el cierre de los espacios democráticos, utilizando el terror como herramienta de control y represión. Esta es la primera forma que conocen para garantizar que todo se mantenga como siempre, para su propio beneficio. Los avances en la lucha contra la corrupción, la justicia y la impunidad, ya sea por los crímenes cometidos durante la guerra, la restitución de tierras ancestrales y la defensa de los bienes naturales, tierra y territorio, o el saqueo de las arcas públicas, no les conviene en absoluto.

Proceso contra Jimmy Morales. En Nomada. Por Javier Estrada Tobar. https://nomada.gt/pais/la-corrupcion-no-es-normal/en-5-pasos-la-alianza-pro-corrupcion-de-fcn-y-une/

Desde esta lógica, los medios de comunicación corporativos han promovido desde hace años, la falsa idea de que la población está enfrentada, reconstruyendo la figura de un enemigo interno, que es manipulado y financiado por otro externo —encarnado en la Cicig—, en este caso, el comisionado Iván Velásquez y la cooperación internacional. Acuden a la doble moral, al exacerbar el conservadurismo, la religión, la misoginia, la homofobia, el racismo y el nacionalismo para esconder sus intenciones y lograr que el común de la gente les apoye.

¿Qué pretende el Pacto de Corruptos?

Con todo esto buscan reacomodarse, recomponerse para seguir controlando el Estado y seguir con sus negocios, que transitan entre lo legal y lo ilegal. Para ello necesitan revertir los avances en la lucha contra la corrupción y la impunidad, debilitando la incipiente democracia luego de 36 años de guerra, pactada en los Acuerdos de Paz. El ataque frontal a las cortes, a jueces, magistrados y fiscales en este momento, es un claro ejemplo de esa estrategia. El desacato a las resoluciones emitidas por la máxima corte en materia constitucional y el rompimiento unilateral del acuerdo que da vida a la Cicig con las Naciones Unidas son otra muestra de su nulo respeto a los convenios internacionales, incluso de las normas y leyes internas del país.

Las acciones del Ejecutivo, acompañadas por Legislativo (ente gobernado por el mayoritario “Pacto de Corruptos”) son una muestra de cómo son instrumento de grupos situados por encima del Estado. El respaldo que el sector empresarial organizado ha demostrado al regocijo de impunidad del Estado, confirma quiénes son los títeres y quiénes los titiriteros.

Dentro de esta disputa de poder, ¿qué papel juega la población?

Desde la caída del gobierno de Otto Pérez Molina quedó muy clara la disputa dentro del bloque dominante, que está conformado por los ricos y “dueños” de este país, poderes paralelos, militares, industria extractiva, iglesias, así como parte de los intereses de los Estados Unidos y otros países. Se establece una división ficticia entre el enriquecimiento legal e ilegal. Ficticia porque si los ricos “lícitos” no se vieran beneficiados indirectamente —o directamente, en ciertos casos…— por las formas ilegales, ya se hubiera emprendido una guerra en contra de estas.  Algunos de estos sectores apuestan por fortalecer la democracia y el Estado (principalmente Estados Unidos, por cuestión de control geoestratégico, en la llamada contención migratoria), pero nunca en beneficio de la mayoría de la gente, o siempre de forma adrede insuficiente.  

Otto Pérez Milina, quien sería Presidente, entrevistado durante la campaña de terror y guerra. La Dictadura Perfecta, Nunca se detuvo.

La disputa que presenciamos pone en riesgo la vida, por no ser parte únicamente de una lucha contra la Cicig, sino por ser parte de una ofensiva extractivista frente a la resistencia de las comunidades a lo largo del país —en su mayoría ajenas a esta disputa—. La gran mayoría de la población quedamos en medio de esta disputa y, de alguna manera, siendo víctimas de manipulación.

El caos que buscan provocar con el desacato a las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad, con el intento por abolir a la CC con los antejuicios a los magistrados, los ataques en contra del Procurador de los Derechos Humanos y la posible pérdida de las garantías constitucionales, pone en riesgo los derechos humanos de toda la población, y dentro de ellos, la libertad de expresión, en particular la de muchos de los periodistas comunitarios e indígenas en todo el país.

El papel de la comunidad internacional

La actuación del presidente es sólo la mínima expresión de la podredumbre detrás de quienes jalan los hilos de la corrupción. Durante el 2015 presenciamos una embajada norteamericana activa para la caída del gobierno de Otto Pérez Molina. Pero el escenario actual parece importarles poco a la administración Trump, no así a los congresistas de los Estados Unidos, demócratas y republicanos repudiaron las acciones del gobierno de Guatemala, un claro ejemplo es la congresista Norma Torres y otros. Pero para los intereses de Trump y los capitales israelíes bien parece beneficiarles esta crisis, como en Honduras, en donde sostienen una dictadura criminal con fuertes vínculos con los grupos dominantes en Guatemala y el resto de Centroamérica. Quizás esa sea la nueva etapa del Plan Alianza para la Prosperidad.

El gobierno de EEUU apoya megaproyectos y a Jimmy Morales. La comunidad en Los Angeles rechaza estas políticas. Foto de Colectivo Guatemalteco en LA. https://comunitariapress.wordpress.com/2016/04/23/washington-dc-guatemaltecos-en-eeuu-rechazaron-acciones-del-gobierno-de-jimmy-morales-para-megaproyectos/

La ONU debería no sólo poner atención en el futuro de la Cicig en Guatemala, sino prestar atención a la inminente ofensiva de empresas nacionales y transnacionales en los territorios en donde están comprometidos los intereses de gobernantes, empresarios y oligarcas, así como de transnacionales y organismos multilaterales, fondos internacionales y banca, que esperan el funcionamiento de los megaproyectos.

La raíz de todos nuestros males

El momento que estamos viviendo es una expresión de la continuidad del uso y abuso del poder que ha acumulado la clase dominante. Los privilegios que gozan desde su propia conformación, han estado construidos a base de violencia extrema, despojo, saqueo, pillaje: es decir impunidad y corrupción. El Estado-nación desde su nacimiento ha estado a su servicio y sido confeccionado para sus intereses.

La clase dominante en su esencia es corrupta, o no sería. Está conformada por un pequeño grupo de familias que controlan el país, encabezada por hombres criollos, que tienen una forma de hacer política y llevar la cosa pública que se ha vuelto tradición. El capital que han acumulado lo han hecho reconfigurando el territorio, usando, abusando y desplazando a poblaciones enteras a quienes han considerado inferiores, especialmente a los pueblos indígenas y las mujeres. Han utilizado al Estado para controlar y fortalecer su poder económico y político, se han servido del Ejército y otras fuerzas de seguridad, utilizando incluso, la violencia genocida con el fin de perpetuar su acumulación de recursos.

Foto Prensa Comunitaria km 169

La corrupción, como categoría, ha sido utilizada en la narrativa dominante en los últimos años, para referirse a los funcionarios que en vez de servir al pueblo se han dedicado a robar, defraudar y enriquecerse ilícitamente desde las arcas del Estado. De hecho, en Guatemala, las investigaciones más contundentes se han centrado en el contrabando y defraudación tributaria, la corrupción en el sector público, la financiación de los partidos políticos y de las campañas electorales, la corrupción judicial, el narcotráfico y el lavado de activos.

Por supuesto que la lucha contra la corrupción ha sido importante, pero se ha enfocado solamente al señalamiento y encarcelamiento de algunos de sus ejecutores. Esto tristemente sólo reforma y limpia una parte del problema, en la medida que no vemos las estructuras del sistema en su parte política, jurídica, económica e histórica. El problema sigue igual y los corruptos se multiplican y es la de nunca acabar. La corrupción es apenas uno de los síntomas del capitalismo que la origina y la apaña.

Otras formas de corrupción son menos vistas, menos investigadas y menos perseguidas; ocurren donde hay menos fiscalización: a nivel comunitario, municipal y departamental. La corrupción económica también se ha expresado en la apropiación de bienes ajenos por engaño o violencia, como lo que ocurre en donde los intereses de la industria extractiva meten las manos.

Los pueblos constantemente han denunciado cómo los poderes económicos se articulan a nivel local, regional, nacional y transnacional para despojarles de sus bienes naturales, la tierra y la vida, a base de estructuras eficientes que tienen sus raíces en la guerra. Empresarios, terratenientes y oligarcas le dieron continuidad en complicidad con capitales transnacionales y el Estado para imponer sus proyectos. Esas estructuras criminales siguen pendientes de que el sistema de justicia las investigue. Hay cientos de denuncias sobre estos casos en las fiscalías.

Lo que estamos viviendo en Guatemala ha sido utilizado como justificante de una disputa entre el bloque dominante tradicional y el bloque emergente, por el acaparamiento y control de los negocios. Precisamente han sido los actores comunitarios y campesinos, los indígenas y las mujeres quienes han interpelado al país desde otros problemas centrales, enfrentando al modelo extractivo capitalista y al conservadurismo extremo.

Ciudadanos en contra el Pacto. En Nómada: https://nomada.gt/pais/la-corrupcion-no-es-normal/en-5-pasos-la-alianza-pro-corrupcion-de-fcn-y-une/

En los últimos años el descontento social ha aumentado en Guatemala de la mano de las respuestas gubernamentales a las demandas de diversos colectivos, en muchos casos de forma violenta. La captura y la prisión, las amenazas y las desapariciones, las muertes y las masacres, forman parte de una forma de hacer política que no es nueva, pero parecía estar en vías de superación.

Uno de los grupos más golpeados, por ser de los más activos, son los pueblos indígenas, mestizos pobres y comunidades que se han opuesto al despojo de las actividades extractivas y las políticas neoliberales que las apoyan.

La captura del Estado también se ha dado en los servicios de seguridad que éste presta a las empresas, protegiendo con recursos estatales a mineras, cementeras, hidroeléctricas, redes de electrificaciones, torres de telecomunicaciones y fincas, a través de desalojos violentos, Estados de Sitio o militarización de territorios. Vemos cómo funcionarios públicos facilitan el otorgamiento de licencias y la impunidad sobre los mecanismos de su obtención, la opacidad sobre la carga tributaria a estas empresas y la protección de identidad de los verdaderos dueños o capitales involucrados en estos negocios.

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Así que no es casual que Jimmy Morales en la conferencia de prensa donde anunció que terminaban con el convenio con la CICIG, haya dado implícitamente, un respaldo a las mineras y las hidroeléctricas.

Consejo Editorial de Prensa Comunitaria
Ahorita, Editorial, Opinión
Enero 13 de 2019

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