Del Paro a la euforia agrícola

 

Ante manipulaciones en la interpretación de cifras económicas, el economista Eduardo Sarmiento concluye: “El debate no puede quedarse en las manifestaciones. En el último año los precios al productor agrícola bajaron 8%. Lo que los productores ganaron con la mayor producción, lo perdieron con creces en los precios. Las protestas dejan de ser manifestaciones parciales para convertirse en un clamor sectorial.”

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El elevado crecimiento de la agricultura para el segundo trimestre anunciado por el DANE causó una gran euforia en las huestes oficiales. Los exministros de la administración no demoraron en dar el parte de victoria. No ahorraron adjetivos para calificar la cifra de incontrastable, éxito de la política agrícola y evidencia en contra de los que atribuyen el paro a los TLC.
 
La observación de un trimestre no constituye una muestra para controvertir el fracaso del sector en las últimas dos décadas. En oportunidades anteriores mostré como en Colombia se presentó la mayor caída del sector en términos del PIB de América Latina. Por lo demás, el descenso del empleo en los últimos seis meses crea dudas sobre la solidez y continuidad de la cifra. No menos diciente es la información de la SAC que indica un crecimiento de los cultivos semestrales y actividades pecuarias cercano a cero.
 
El debate no puede quedarse en las manifestaciones. En el último año los precios al productor agrícola bajaron 8%. Lo que los productores ganaron con la mayor producción, lo perdieron con creces en los precios. Las protestas dejan de ser manifestaciones parciales para convertirse en un clamor sectorial. Así lo confirma una encuesta de la SAC, en la que el 43% de los productores considera afectada su actividad por causa del precio de venta, que es mayor en café (59%) y en los cultivos semestrales de clima frío y leche (48%).
El estado del sector es crítico. Los productores que registraron aumentos de producción van a encontrar dificultades para colocar los productos y, de seguro, recortarán las siembras en los próximos períodos. No es difícil advertir que la producción de cultivos transitorios y de bovinos se contraerá en el segundo semestre.
 
La explicación teórica se encuentra en el libro El modelo propio, donde se señala que las actividades agrícolas, a diferencia de la mayoría de los sectores, es determinada por la demanda. Los aumentos de producción dan lugar a caídas de los precios, a no ser que estén acompañados de un aumento de las exportaciones o de la producción destinada a sustituir importaciones. Pero esto no ocurre hoy. En julio las importaciones agrícolas crecieron 26% y las exportaciones bajaron 11%.
 
El drama está en que el Gobierno se resiste a reconocer la influencia del sector externo en la crisis. No acepta las evidencias de los campesinos, ni el índice de Big Mac, ni la encuesta de la SAC, que indican que los precios de venta son muy inferiores a los costos por las condiciones creadas por los TLC, la baja de los aranceles y la devaluación del tipo de cambio. No basta aplicar salvaguardias a unos pocos productos del Mercosur y países andinos y regular los precios de los insumos. La solución de fondo al desbalance entre precios internos y externos requiere una amplia alza de los aranceles y el alza del tipo de cambio.
 
Libardo Sarmiento
Octubre 5 de 2013

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