Relmu: La justicia castiga a quien esté en desacuerdo con el extractivismo

“… Entrevista a Relmu Ñamku, autoridad indígena que será juzgada esta semana y enfrenta un pedido de pena de quince años de cárcel. El rol del Poder Judicial, gobiernos y el modelo extractivo.
Los tribunales de Zapala serán hoy el lugar de un juicio que puede marcar un quiebre en la relación Estado y pueblos originarios. Por primera vez, una indígena puede ir presa (por quince años) en una causa que tiene como trasfondo un conflicto territorial, nada menos que con una petrolera (primero la estadounidense Apache Corporation, en la actualidades la argentina YPF). Relmu Ñamku es la autoridad de la comunidad Winkul Newen, del paraje Portezuelo Chico (en el centro geográfico de Neuquén). Otro hecho histórico, el juicio oral y público contará con un jurado intercultural (la mitad será mapuche). Horas antes del juicio, Ñamku no tiene dudas: “La Justicia necesita un caso testigo para aplacar y frenar la lucha mapuche, tratando de amedrentar a todo aquel que esté en desacuerdo con el modelo extractivo”…”
 
Diario del juicio – Relmu Ñamku
 
Relmu es dirigente indígena de la comunidad Winkul Newen del pueblo Mapuche. Está siendo enjuiciada por defender el territorio frente a una multinacional petrolera y podría ser condenada hasta con 15 años de cárcel. El debate oral comenzó el 26 de octubre frente a un tribunal intercultural.
 
 
 
 
Diario de Juicio – La primer semana del juicio y Día 5
 
La primera semana del juicio histórico, con jurado intercultural (la mitad sonmapuches), finalizó con más de quince testigos y sólo la denunciante, Verónica Pelayes, identificó a Relmu Ñamku como la responsable de la herida que sufrió y motivó la causa penal. 
 
Durante el quinto día declararon integrantes de la comunidad Winkul Newen, que detallaron las historias de violencia (pasadas y recientes) de las petroleras para con los mapuches. Una especialista en derecho indígena afirmó que, con la avanzada petrolera y la complicidad judicial, se violaron derechos básicos delos pueblos originarios. Esta semana se conocerá la sentencia.
 
Violencia contra mapuches e inacción judicial
 
El viernes 30 de octubre fue el primer día en el que declararon testigos pedidos por la defensa de la comunidad. Comenzó Martín Maliqueo, también acusado (pordaños) y compañero de Relmu Ñamku. Detalló los incontables padecimientos de la comunidad desde que era niño (cuando las petroleras lo hacían trabajar a cambio de una gaseosa o pan) hasta 2012, momento en el que la estadounidense Apache Corporation entraba al territorio indígena, violaba derechos y provocaba derrames de hidrocarburos (que nunca remediaba).
 
Las contradicciones protagonizaron la semana de testimonios. La fiscal Sandra González Taboada, Pelayes y su abogado (Julián Alvarez) afirmaron reiteradas veces que la piedra que rompió el vidrio de la camioneta fue la que hirió a la auxiliar de justicia. El jueves el empleado de la petrolera, Miguel Belani, aseguró que Mauricio Rain (el tercer acusado) fue quién arrojó esa piedra. El viernes, Maliqueo señaló que fue su sobrino Maximiliano.
 
Violeta Velázquez, cuñada de Ñamku y hermana de Martín Maliqueo, precisó los hechos de violencia contra la comunidad, que incluyeron en el mismo 2012 golpes a ella (cuando estaba embarazada) y una golpiza a su madre, una abuela de más de 70 años. Estos hechos fueron denunciados por la comunidad y la causa fue archivada (por la misma Fiscalía que ahora los acusa). 
 
Juana Velázquez, también cuñada de Ñamku, relató la historia de represiones que sufrió la comunidad. Y detalló que, semanas antes del hecho que se juzga, su hijo fue herido de bala por una patota enviada por la petrolera. La denuncia fue archivada por la fiscal Taboada.
 
Juana Velázquez reclamó justicia y explicitó que el Poder Judicial no actúa cuandolos agredidos (incluso a balazos) son los mapuches y, por una piedra, los sienta en el banquillo de los acusados y pide quince años de cárcel. La mujer relató con tanto detalle e indignación que conmovió a los asistentes. 
 
La Fiscalía y el abogado denunciante habían sostenido que Pelayes siempre tuvo una actitud pacífica y sólo fue a dejar una notificación a la comunidad. Los abogados defensores de Ñamku, Maliqueo y Rain exhibieron un video del hecho, realizado por el abogado de la petrolera (Mariano Brillo) y que es parte de la causa. 
 
Durante meses el video había sido mostrado por los medios provinciales, pero editado y con voces difusas. Durante el juicio se mostró de manera completa y subtitulado (para que se entienda claramente qué decían). Se observa que Ñamku y Maliqueole dicen a Pelayes que se vaya de su tierra. El subtítulo permite entender que la auxiliar de Justicia los interpela, les dice que no son mapuches y les pide que muestren los documentos de propiedad (hecho que no guarda ninguna relación con la actuación que debía realizar).
 
También declaró la especialista en derecho indígena y docente de la UBA, Silvina Ramírez. Remarcó que, en el caso, se vulneraron los derechos territoriales mapuches y el derecho a la consulta de las comunidades. Y precisó que los responsables son el Estado nacional y el provincial porque incumplen permanentemente la ley (dio como ejemplo la Ley 26.160, de Emergencia Comunitaria Indígena, que debiera evitar los desalojos de las comunidades hasta concluir un relevamiento en todo el territorio nacional).
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Diario de Juicio – Día 4 – 29 de octubre 2015.
 
Acusación contra Ñamku y contradicción de un testigo
 
Verónica Pelayes, la auxiliar del Poder Judicial herida durante el intento de desalojo de diciembre de 2012, declaró durante casi 40 minutos, relató los hechos de ese día y acusó a Relmu Ñamku de haber sido quien arrojó la piedra que le provocó las lastimaduras en el rostro. También declaró un empleado de la petrolera que, en contradicción con Pelayes y la Fiscalía, señaló a Mauricio Rain como el autor del piedrazo.
 
Fue el día más esperado por la parte denunciante. Pelayes recordó los hechos del 28 de diciembre de 2012, reconoció que fue presionada por su superior del Poder Judicial y también por la petrolera para, el último día hábil del año y previo a la feria judicial, llegar hasta la comunidad Winkul Newen. Y señaló que le habían precisado que setrataba de una notificación pero, ya en la comunidad, comprobó que era mucho más que eso, con presencia de camionetas de la empresa y una retroexcavadora.También afirmó que el abogado de la petrolera Apache, Mariano Brillo, presionó durante todo el operativo para que los vehículos de la empresa ingresen al territorio mapuche.
 
La auxiliar de Justicia le habló directamente aljurado (integrado por doce personas), les contó a ellos las consecuencias en la salud luego de ese día y les dijo que fue Ñamku quien la hirió. Sostuvo que la acusada había dicho “hoy alguien tiene que morir”. Aunque sólo Pelayes escuchó esa amenaza, la fiscal Sandra González Taboada la tomó como un hecho para acusar por “tentativa de homicidio” y solicitar 15 años de cárcel para Ñamku. 
 
Durante todo el proceso judicial la fiscal Taboada y el abogado denunciante, Julián Alvarez, afirmaron en reiteradas oportunidades que la auxiliar del Poder Judicial fue herida por la piedra que rompió el vidrio del vehículo (del lado del conductor). Y siempre apuntaron a Ñamku.
 
Sin embargo, un testigo solicitado por ellos (el empleado de Apache Miguel Belani) contradijo esa hipótesis. Él estaba a pocos metros de la camioneta de Pelayes, presenció los hechos y afirmó que Mauricio Rain (también acusado en el juicio pero con una carátula menor) fue quien arrojó esa piedra. 
 
La jornada fue corta (sólo durante la mañana) y declaró un segundo empleado de Apache, quién manejaba la retroexcavadora. Afirmó que no vio quién arrojó la piedra a Pelayes, que varios integrantes de la comunidad estaban con piedras y que le rompieron todos los vidrios de la maquinaría pesada que él conducía. Reconoció que durante todo el operativo estuvo con el motor encendido (la comunidad había precisado que la excavadora en todo momento estaba prendida y maniobrando con intenciones de ingresar). 
 
Todos los testigos que declararon hasta elmomento (más de diez) fueron solicitados por la querella. Ninguno (salvo Pelayes) identificó a Ñamku. 
 
 
Diario de Juicio – Día 3 – 28 de octubre 2015.
 
Lesiones sí, peligro de vida no
 
Fue el día de médicos solicitados por la querella y la Fiscalía. Exhibieron fotos del rostro lastimado de la auxiliar del Poder Judicial, Verónica Pelayes, y relataron los tratamientos que debió seguir, pero también dejaron en claro que en ningún momento corrió riesgo la vida de la denunciante. La carátula para llegar ajuicio, y solicitar una pena de quince años para Relmu Ñamku, es “intento dehomicidio”. También declaró el abogado de la petrolera Apache, Mariano Brillo,que incurrió en contradicciones. Ya declararon casi una decena de testigos y ninguno señaló a Ñamku como la responsable de herir a la denunciante.
 
En el tercer día de juicio declaró José de la Rosa Cárdenas, médico de la policía de Zapala, y Jorgelina Carmona, perito forense del Poder Judicial de Neuquén. Ambos testigos solicitados por la querella. A pedido de la fiscal Sandra González Taboada, exhibieron las fotos del rostro herido de Pelayes (se pudieron ver enun plasma de 40 pulgadas ubicado frente al jurado intercultural –la mitad,seis, son mapuches–).
 
La perito forense sostuvo que el golpe pudo ser de una piedra, un palo o un puño. Ambos médicos acreditaron las lesiones y también descartaron que haya estado en riesgo la vida de la auxiliar de justicia.
 
La mayor parte de las preguntas fueron realizadas por la fiscal Taboada. El abogado denunciante, Julián Álvarez, sólo intervino para precisar los daños en su cliente. Hecho que, ya dado por acreditado en este juicio, le es de utilidad en la demanda civil (donde no deberá probarlo nuevamente) que ya emprendió por 6,5millones de pesos (contra el Estado y la petrolera).
 
Luego fue el turno del abogado de la petrolera Apache (en la actualidad YPF), Mariano Brillo. Comenzó con respuestas muy firmes y seguras ante la fiscal. Señaló que, el día del hecho, sólo se trataba de una notificación para que le permitan el paso. Sin embargo, las preguntas del abogado defensor de Relmu Ñamku, Martín Maliqueo y Mauricio Rain dejaron ver las contradicciones en el relato, cuando lo indagó sobre la particularidad de un amparo obtenido el último día hábil del año y previo a la feria judicial (28 de diciembre de 2012) y de por qué para una simple notificación había concurrido con policías, guardias privados de la compañía y una retroexcavadora.
 
Roa Moreno–abogado de Relmu– le acercó un documento, incorporado en el expediente judicial, en el que la propia petrolera Apache precisa que en noviembre de 2012 (un mes antes del intento de desalojo que terminó con Pelayes herida) hubo cuatro intentos de la compañía de ingresar al territorio de la comunidad mapuche Winkul Newen.
 
Mariano Brillo, un reconocido abogado de las empresas de Neuquén, lucía desorientado y dubitativo.
Las cuatro actas de la petrolera, firmadas en su momento por una escribana pública a pedido de la compañía, dan cuenta de que la comunidad permitía el paso a la empresa, pero con la condición de un plan de saneamiento ambiental por escrito. Apache Corporation nunca presentó ese plan y por ese motivo la comunidad no la dejaba ingresar a su territorio.
 
Por otro lado, el abogado de la petrolera afirmó no haber visto quién arrojó la piedra que hirió a la auxiliar del Poder Judicial.
 
En tres días de juicio, y una decena de testigos, ninguno identificó a Relmu Ñamku como la responsable de la herida que tuvo la denunciante, Verónica Pelayes (que declarará hoy jueves).
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Diario de Juicio – Día 2 – 27 de octubre 2015.
 
Piedras dudosas, retroexcavadora y contaminación
 
Efectivos policiales declararon e hicieron eje en las “pruebas” del supuesto “intento de homicidio” (como está caratulada la causa contra Relmu Ñamku). Exhibieron ante el jurado piedras que habrían sido arrojadas a la denunciante (Verónica Pelayes). Lo paradigmático es que las piedras fueron recogidas nueve meses después de los hechos y de un camino donde hay miles de piedras idénticas. También declararon los empleados de la petrolera Apache (hoy YPF), que no identificaron a la acusada como causante de las heridas, reconocieron que el abogado de la compañía estaba al mando del procedimiento judicial y confirmaron los hechos de contaminación de la empresa. 
 
Repudiaron el juicio el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, elsindicato docente de Neuquén (ATEN), la Central de Trabajadores de Argentina (CTA Autónoma) el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI). Amnistía Internacional, por su parte, lanzó una Acción Urgente para convocar a la comunidad Internacional a reclamar un juicio justo para Relmu. 
 
Policías 
 
El segundo día de juicio volvieron a declarar todos testigos solicitados por la fiscal Sandra González Taboada y el abogado de Pelayes, Julián Alvarez. Los policías iban a exhibir las piedras que habrían quedado dentro del vehículo de Pelayes, pero no pudieron mostrarlas. Ante el jurado, no quedó claro si las perdieron o nunca las tuvieron como prueba. 
 
Sí exhibieron piedras que fueron recogidas el 20 de septiembre de 2013: nueve meses después del hecho denunciado (28 de diciembre de 2012). Con un agravante: el lugar donde se produjo el intento de desalojo, territorio de la comunidad Winkul Newen, es un camino típico de esa zona, con miles de piedras idénticas a las exhibidas como “prueba” por los policías.
 
Ninguno de los efectivos identificó a la acusada como la autora del piedrazo que hirió a la auxiliar de justicia. Por otra parte, mostraron las fotos de los vehículos con vidrios rotos.
 
Petroleros
 
También declararon tres empleados de la petrolera estadounidense Apache (en 2014 adquirida por YPF). Afirmaron que todos los integrantes de la comunidad tiraban piedras a los autos (no a personas puntuales) y que no escucharon nada del intercambio de palabras entre Pelayes y la comunidad.
 
Reconocieron que el abogado de la petrolera, Mariano Brillo, era quien comandaba el operativo y le insistía a Pelayes para que los operarios pudieran ingresar en ese momento al territorio mapuche. Y también confirmaron que había una retroexcavadora para arrasar el alambrado y la tranquera de la comunidad (y para que la empresa pueda entrar con las camionetas).
 
El abogado de la comunidad mapuche, Darío Kosovsky, remarcó ambos hechos. El discurso mediático instalado por la fiscal Taboada, Pelayes y el abogado Julián Alvarez hasta el día de ayer es que no había retroexcavadora, no había empalados de la petrolera ni policías, y que era una “simple notificación” que implicaba dejar un papel en el alambrado. Ayer quedó demostrada la distancia entre esos dichos y la realidad: había policías, empleados de la petrolera, maquinaria pesada y querían ingresar por la fuerza a la comunidad.
La orden de desalojo de ese 28 de diciembre fue antecedida por un bloqueo a la empresa, que a su vez estuvo motivada (entre otros puntos) por sucesivos hechos de contaminación que Apache nunca atendió. 
 
En la audiencia de ayer, uno de los empleados de la petrolera (que oficiaba comoresponsable de “Seguridad e Higiene”) reconoció los hechos de contaminación. Aunque primero dijo no recordar las denuncias hechas por la comunidad, el abogado Kosovsky le mostró un acta con su firma y el empleado finalmente aceptó la existencia de derrames y que nunca habían cesado totalmente.
 
La audiencia terminó a las 14.30 y, Verónica Pelayes, la denunciante, no concurrió.
 
Apoyos
 
La reconocida organización de derechos humanos Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), de Adolfo Pérez Esquivel, se había presentado para participar con la figura legal de “amigo del tribunal” (así lo contemplan las leyes nacionales), pero le rechazaron esa posibilidad, como consecuencia de un pedido hecho por el abogado Julián Alvarez.
 
También rechazó terminantemente la carátula de “intento de homicidio”, afirmó que se trató de “un accidente que nadie quiso que sucediera” y recordó que las petroleras violan de manera sistemática el derecho a consultar a la comunidad (vigente en leyes nacionales), el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas (ONU).
 
“Lo que está sucediendo con Relmu (Ñamku), Martín (Maliqueo) y Mauricio (Rain) es parte de la estrategia que despliega el gobierno para silenciar a los pueblos originarios. El caso de Félix Diaz de la comunidad Potae Napocna Navogoh en Formosa, es otra muestra de este accionar violatorio de los derechos humanos”, ha dicho Amnistía Internacional. Los conflictos relevados por Amnistía y reflejados en territorioindigena.com.ar dan cuenta de ello.
 
También cuestionaron el juicio el gremio docente de Neuquén (ATEN) y la CTA Autónoma. “Se trata de una situación que es utilizada por el poder económico y el Estado para criminalizar la protesta social e intentar hacer caer todo el peso del poder punitivo sólo sobre algunos miembros de la comunidad originaria que viene siendo vulnerada en sus derechos humanos, acusando a los mismos de intento de homicidio”, denuncia el comunicado conjunto de la Secretaría de Pueblos Originarios y de Derechos Humanos de la CTA Autónoma. Y responsabilizó al “Estado nacional, provincial y la multinacional petrolera Apache asociada a YPF”.
 
El Movimiento Nacional Campesino Indígena(MNCI) denunció lo desmedido de la acusación que “da cuenta del avance ininterrumpido de la criminalización de los pueblos originarios que asumen la defensa de la tierra” y afirmó que se intenta“una medida ejemplar en venganza por la resistencia de la comunidad, para generar temor en los que defiendan su territorio”.
 
Desde Amnistía Internacional, además de participar como observadores del juicio, hemos lanzado un Acción Urgente a nivel global para comprometer a la comunidad internacional a sumarse a la lucha del pueblo mapuche y solicitar a las autoridades argentinas que: a) garanticen que la líder indígena Relmu Ñamku sea juzgada de acuerdo con las normas internacionales sobre juicios justos; b) garanticen que durante el juicio se tengan en cuenta las normas internacionales que protegen los derechos de los pueblos indígenas, incluido su derecho a sus tierras y recursos naturales; c) no utilicen leyes penales para intimidar y amenazar a los pueblos indígenas y silenciar sus reclamos. Disponible en  http://amnistia.org.ar/RAU/argentina
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Diario de Juicio – Día 1 – 26 de octubre 2015.
 
Ceremonia, acusaciones confusas y policías
 
 
Primer día del juicio a Relmu Ñamku, la mujer mapuche que enfrenta un pedido de quince años de cárcel por defender el territorio.
 
Alegatos de apertura, Fiscalía dudando de la acusación que impulsó (“intento de homicidio”), defensores, policías y el hijo del auxiliar judicial fueron las voces de la primera audiencia (realizada el lunes) en el juicio que se desarrolla en Zapala a los mapuches Relmu Ñamku, Martín Maliqueo y Mauricio Rain. 
 
A Relmu se la acusa de “intento de homicidio”, con pena de quince años de cárcel. Ninguno de los testigos que declaró ayer pudo confirmar que Ñamku arrojó la piedra que golpeó a Verónica Pelayes (la denunciante). Uno de los policías afirmó que el abogado de la petrolera presionaba a Pelayes para avanzar sobre los alambrados comunitarios. La Confederación Mapuche de Neuquén repudió el juicio.
 
A las 6 de la mañana, en la plaza de Zapala, el Pueblo Mapuche realizó una ceremonia encabezada por las “pillancushe” (mujeres sabias) y donde concurrieron muchos no indígenas que respaldan a la comunidad Winkul Newen.
 
A las 8 hubo una audiencia privada entre los abogados de las partes, la fiscal acusadora Sandra González Taboada y el juez Raúl Aufranc para ajustar detalles del juicio. A las 10 comenzó el juicio, ya con todas las partes y el jurado intercultural atento (la mitad son mapuches). Es la primera vez de un jurado de este tipo en América latina.
 
La fiscal González Taboada realizó su presentación y relativizó implícitamente la carátula que ella misma pidió (intento de homicidio). Señaló que se trataba de una “acusación provisoria”.
 
El abogado defensor de la comunidad mapuche, Darío Kosovsky, la cuestionó duramente por la irresponsabilidad de fijar una acusación que los llevó hasta esa instancia (si hubiera dejado“daños”, como era inicialmente, se hubiera podido resolver sin juicio con jurados). El abogado también recordó las denuncias de la comunidad Winkul Newen contra la petrolera, que habían sido desestimadas por la misma fiscal que ahora los acusa.
 
El primero de los testigos fue el joven David Pelayes (hijo de la denunciante). Su relato tuvo momentos de confusión, señaló que la comunidad arrojó piedras sobre los autos (de la auxiliar de justicia y de la empresa) y en ningún momento vio a Relmu Ñamku arrojar la piedra que hirió a su madre. Sí relató que, ya en la camioneta y con su madre lastimada, la escuchó hablar por teléfono y acusar a Ñamku.
 
Declararon también tres policías. Dos que estuvieron el día del intento de desalojo (Gonzalo Salinas y Santiago Coria) y uno que trabajó en la instrucción de la causa (Oscar Castillo).
 
Salinas y Coria tuvieron contradicciones. Uno dijo que todos los mapuches tiraron piedras, el otro señaló que algunos. Sí coincidieron que el reclamo era “váyanse de nuestra tierra”. Incluso uno de los policías fue muy gráfico al recordar a una nena mapuche con una piedra en la mano que se le acercó y le dijo “andate de mi tierra”.
 
También reconocieron que la auxiliar del poder judicial (que tenía que notificar a la comunidad del ingreso de la petrolera Apache Corporation) era presionada por sus superiores vía teléfono y al mismo tiempo por el abogado de la empresa (que estaba en el lugar y reclamaba que una retroexcavadora arranque un alambrado y pasen las cuadrillas petroleras). Ambos reconocieron que las piedras fueron hacia los vehículos y no a las personas (hechos que la defensa destaca como muestra de que no se trató de un intento de homicidio).
 
La fiscal Taboada intentó confundir a los jurados al decirles que el juicio no se trataba de derechos indígenas ni de conflictos territoriales, sino de una agresión a una auxiliar del Poder Judicial (en la misma sintonía con la denunciante). 
 
El abogado de los mapuches alertó al jurado que la estrategia de la Fiscalía y de Pelayes intentaba ponerles anteojeras para acotar un hecho que tiene explicación en todo un contexto. Y comenzó a detallar la historia de explotación y violencia de las petroleras sobre la comunidad. “La Fiscal solo les quiere mostrar una foto, nosotros vamos a dar cuenta de la película completa, de todos los hechos que confluyeron en el 28 de diciembre de 2012”, afirmó. 
 
La fiscal Taboada se quejó y reclamó que sólo se refieran al hecho de diciembre de 2012. El juez Raúl Aufranc hizo lugar al pedido de la fiscal. Kosovsky denunció que “a las anteojeras que se le quiere poner al jurado se suma un bozal legal que intentan poner sobre nosotros (abogados de la comunidad)”.
 
Kosovsky remarcó que sus defendidos son inocentes, que en ningún momento quisieron asesinar a la auxiliar de justicia y reconoció que sí fue herida yeso requiere una compensación. Recordó que Pelayes ya inició ese camino, en la que demandó por 6,5 millones de pesos al Estado y a la petrolera. 
 
La Confederación Mapuche de Neuquén (CMN) repudió el juicio a la comunidad Winkul Newen. “Mientras el fracking arrasa vida, culturas y ambiente, la Justicia arma carpas de escarmiento”, es el título del comunicado. “El pedido de pena de quince años de prisión contra Relmu Ñamku confirma la idea de una Justicia al servicio del extractivismo e instala una idea alarmante: el extractivismo se aplicará aunque se deba violar todo derecho, ética o formas. Quién se oponga tendrá toda la fuerza de la ley en su cabeza”, denuncia el comunicado. Consideró “repudiable y vergonzante” el accionar del Poder Judicial y alertó: “Una condena a mapuches en estas circunstancias tendrá consecuencias graves y significará un agravamiento del avasallamiento de derechos que se viene ejerciendo desde el Gobierno”.
 
Hoy, segundo día, declaran once testigos solicitados por la Fiscalía y por Pelayes. Se trata de empleados de la petrolera YPF (que en 2014 adquirió los activos de Apache Corporation).
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“La Justicia necesita un caso testigo para frenar la lucha mapuche”
 
Entrevista a Relmu Ñamku, autoridad indígena que será juzgada esta semana y enfrenta un pedido de pena de quince años de cárcel. El rol del Poder Judicial, gobiernos y el modelo extractivo.
Los tribunales de Zapala serán hoy el lugar de un juicio que puede marcar un quiebre en la relación Estado y pueblos originarios. Por primera vez, una indígena puede ir presa (por quince años) en una causa que tiene como trasfondo un conflicto territorial, nada menos que con una petrolera (primero la estadounidense Apache Corporation, en la actualidades la argentina YPF). Relmu Ñamku es la autoridad de la comunidad Winkul Newen, del paraje Portezuelo Chico (en el centro geográfico de Neuquén). Otro hecho histórico, el juicio oral y público contará con un jurado intercultural (la mitad será mapuche). Horas antes del juicio, Ñamku no tiene dudas: “La Justicia necesita un caso testigo para aplacar y frenar la lucha mapuche, tratando de amedrentar a todo aquel que esté en desacuerdo con el modelo extractivo”.
 
Publicado el 2 de noviembre de 2015.

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