Hoy, Gran Marcha de Jornaleros de San Quintín contra las fresas de la amargura

El 17 de marzo comenzó lo imposible. 80 mil trabajadoras y trabajadores esclavizados del Valle de San Quintín en Baja California, México, dijeron Basta! e iniciaron un paro laboral que continúa hasta hoy 23 de abril cuando realizarán la gran marcha que los llevará de esta comunidad agrícola costera a la ciudad de Tijuana en la frontera con los EEUU. Berrymex y Driscoll, entre otras beneficiarias del TLCAN, son beneficiarias del abuso y la explotación de tierras y pueblos gracias a que tienen consumidores en el primer mundo que no reconocen el sufrimiento, el sudor y la sangre en los frutos de esas tierras explotadas. Recogemos los testimonios de jornaleros en paro que se ven obligados a migrar temporalmente al Canadá para seguir siendo explotados allí y defender sus familias y al movimiento. La Unión de César Chávez y la solidaridad de los pueblos observan y acompañan la marcha. Si no respetan sus justas demandas, convocan un boicot global a estas frutas de la amargura. Acompañar la marcha es sumarnos a la lucha, preparar el boicot es empezar a luchar, darle una lección a las transnacionales para que respeten. No descansar hasta cuando la comida y la tierra sean de quienes la trabajan. No seguir ignorando que comemos las lágrimas, el sudor, la miseria y el abuso a manos llenas. 
 
 
Así Sí. Pueblos en Camino

La lucha de los jornaleros del Valle contra las transnacionales
y sus agentes.
 
-Testimonios-
 
 “Nunca nos habíamos organizado así antes” dice un jornalero. “Vivimos al día, a duras penas tenemos tiempo para sobrevivir y trabajamos 7 días a la semana, ¿Cuando íbamos a organizarnos para exigir nuestros derechos? ¿Cómo?”. Todo esto cambió, según relata, porque ya no pueden más. Son nativos de la región y también, miles de inmigrantes indígenas y campesinos de Oaxaca, Michoacan, Guerrero y otros estados. Trabajan en un valle fértil y muy productivo, tan productivo que rebasa a las regiones más fértiles de la vecina California en los EEUU. La compañía Berrymex, afiliada a Reiter, es una de las más grandes empresas presentes en el Valle . Otra transnacional de las frutas que explota tierras y jornaleros con enormes ganancias es Driscoll. “Según parece, son empresas mexicanas, pero en las cajas que empacamos salen los sellos de Berrymex y Driscoll y los empresarios mexicanos aparecen como dueños pero trabajan para las transnacionales. No pueden negarlo porque somos nosotros los que empacamos esas cajas” cuenta. El procedimiento está montado de tal manera que en cada finca, son miles de cajas de fruta que salen por hora en enormes tractomulas que se van llenando con una rapidez impresionante. “Usted debería verlo” me insiste “todo el año, todos los años, 7 días a la semana, de cada finca en el Valle salen trenes de trailers llenos de fruta hacia Estados Unidos y de allí se distribuyen por toda Norte América, China, Europa, Japón y más allá”.
 
 
Según los jornaleros entrevistados, venden las cajas de moras y fresas orgánicas a 70 y 80 dólares mientras que las pagan a 10 pesos mexicanos (menos de 1 dólar). “Salen miles de cajas por hora empacadas en cada una de las haciendas”, explica. Si se trata de productos no-orgánicos, producidos con pesticidas y fertilizantes, hombres y mujeres están expuestos a estos químicos y se han presentado graves casos de intoxicación y enfermedades incluidas muertes durante el embarazo. Hay dos consultorios del ISSSTE y el IMSS en todo el Valle y uno del Seguro Popular, lo que resulta totalmente insuficiente y de mala calidad para las necesidades y derechos de jornaleras y jornaleros. “Las cajas de frutas no-orgánicas se venden a $50-60 dólares por caja y nos pagan los mismos 10 pesos mexicanos por cada una”. La ganancia es desproporcionada. “Nos levantamos a las 4 de la mañana. Mi mujer antes, para preparar burritos que son nuestra única comida durante la jornada” relata el campesino “ a las 5 nos recoge un camión y desde las 6 hasta las 9 de la noche no paramos”. Se supone que es una jornada de 8 horas por la que la empresa paga 100 pesos diarios (unos 8 dólares al día). Cuando exigieron que la empresa compartiera las utilidades con las y los jornaleros, la respuesta fue que las utilidades ya están incluidas en los jornales. ¡Reparte las utilidades en los jornales! Menos de un dólar por caja que venden entre 50 y 80 dólares en el mercado global y menos de 10 dólares al día por jornal de 8 horas que resulta en 15 y más horas de trabajo sin seguridad social. Así comparten las utilidades las transnacionales beneficiarias del Tratado de Libre Comercio.
 
Berrymex, afiliada a Reiter
 
“Muchas y muchos de nosotros nos vemos obligados a trabajar en ranchos de Canadá y EEUU para completar porque no nos alcanza” cuenta un “Trabajador temporal” en camino al Canadá. Las condiciones intolerables de esclavitud y explotación obligan a quienes pueden, a través de programas establecidos entre los gobiernos estatal y federal con el gobierno federal de Canadá, a irse a Ontario, Quebec y otras provincias a trabajar, allí también como jornaleros, en condiciones de abuso y explotación que, aún siéndolo, les permiten conseguir un poco más para sostener a sus familias. Los explotan en México para poder explotarlos en Canadá. Los despojan de sus derechos, libertades y de condiciones mínimas de vida en su país, para que tengan que dejar sus familias y vayan a trabajar para transnacionales en tierras extrañas. “Dicen que tenemos seguro de salud en Canadá, pero donde trabajé el año pasado, un señor se golpeó al caer a un canal de riego sin barreras ni protección y le exigieron trabajar con las costillas rotas. Lo atendió un médico local y le dijo que no era nada. Se tuvo que ir enfermo. Lo poco que había conseguido lo gastó en un médico particular”. No es una excepción. Esto es lo normal, me dice uno de los migrantes. Son varios. Van obligados a trabajar al norte, a jornalear. 
 
La Unión de César Chávez, el legendario dirigente sindical que, en la misma lucha logró obligar a las empresas Estado Unidenses a pagar salarios justos, está comprometida con esta lucha de los hermanos de Baja California. Los 17 voceros y voceras de la Nueva Alianza, el movimiento que ha organizado este paro, son indígenas, campesinos y campesinas de la región quienes representan la lucha colectiva. Han pasado hambre y sufrido maltratos. Han ido hasta la ciudad de México a tocar puertas para ser escuchados. Han sido señalados de ser “zapatistas”, terroristas y con vínculos a partidos políticos u otras organizaciones oscuras. Todo esto es falso, aseguran los jornaleros: “Son gente como nosotros, jornaleros que se han entregado a la lucha”. Cuando inició el paro, la Policía los reprimió violentamente capturando a 200 jornaleros. Pero han perseverado. Los sindicatos no representan a los trabajadores. Trabajan para ellos mismos y para las empresas.
 
“Si dejas de ir un día, un sólo día para atender necesidades de la casa o ver por tus hijos (yo tengo tres, dos muchachos y una niña), la empresa te obliga a presentarte en las oficinas que quedan a 4 horas en camión. Tienes que perder otro día de trabajo y ya te endeudas y además, no te alcanza para el costo del transporte. El castigo es que te pagan 9, 8 pesos por caja en represalia o te rebajan el salario de una semana a 300 pesos en total”. Así disciplinan a los esclavos estas empresas que se presentan como gestoras de la pureza natural, los alimentos sanos y la vida en armonía con la naturaleza. Pero además, hay tal cantidad de pobreza en México, que ahora, para romper el paro, han llegado centenares de campesinas y campesinos de Puebla, incluidos niños y niñas a quienes les prometen 12-15 pesos por caja y mejores jornales. Tan pronto llegan, los encierran. No pueden salir ni comunicarse y les pagan lo mismo o menos que a los demás.
 
Han ido ganando poco a poco en la lucha. En el papel se comprometen a mejorar la salud, a garantizar derechos hasta ahora negados, pero se niegan a compartir utilidades o mejorar los salarios. Las empresas ofrecen aumentar un 10, hasta un 15%. Pero los porcentajes no significan nada cuando de 100 pesos al día se pasa a 110 o 115 mientras las empresas hacen millones de dólares precisamente por explotar la tierra y al campesinado en México. La exigencia es 30 pesos por caja (2 dólares de 50-60 por los que las venden las empresas en el mercado global) y 300 pesos al día. Los jornaleros han estado dispuestos a llegar a un acuerdo por 20 pesos la caja, pero aún esto ha sido rechazado. Los 17 voceros de la Nueva Alianza están amenazados. Los rancheros que los explotan a nombre del “Libre Comercio” están vinculados al PRI y al PAN y han ocupado cargos en el Estado. 
 
La policía al servicio del despojo.
 
La maquinaria de explotación y abuso ha sido tan bien estructurada desde la firma del TLCAN que nunca se imaginaron un paro de esta magnitud los empresarios y los gobiernos a su servicio. Sencillamente no había condiciones para que pudieran organizarse. Les negaron en la práctica la posibilidad de siquiera encontrarse para conversar. Pero son 80 mil y hoy marcharán hasta Tijuana. Están decididas y decididos a obtener un mínimo de quienes los explotan y acumulan desorbitares cantidades de dinero sobre su sudor y sufrimiento. Ya cumplen más de un mes de paro enfrentando las transnacionales más poderosas y a los gobiernos criminales de México enlazados al crimen transnacional, a medios de comunicación al servicio del abuso y la mentira y al gran capital transnacional que no es otra cosa distinta al crimen organizado legal o legalizado por y para los propios criminales. Las frutas de la tierra se van al norte a generar ganancias enormes en la mesa de quienes buscan alimentos sanos para sus familias, mientras los hijos de esa tierra mueren de hambre y abuso produciendo esas frutas o migran por el hambre y la necesidad angustiante a trabajar en lo mismo lejos de su familia. 
 
Si el gobierno y las empresas no escuchan, se iniciará un boicot a todos los productos de estas empresas en California. César Chávez hizo lo mismo con su sindicato de migrantes y ganó. Deberían exigir la tierra y ser los empresarios ellas y ellos, los que las trabajan. Pero solamente exigen que las transnacionales y sus testaferros no ganen tanto, no exploten tan aburridamente. No es mucho pedir, pero ni siquiera esto lo aceptan los patrones de la nueva esclavitud. En el Valle de San Quintín, la Nueva Alianza de Jornaleras y Jornaleros campesinos enfrentan al poder del capital neoliberal por la vida y la dignidad. Hoy, con ellas y ellos marchamos todas y todos, deberíamos hacerlo. Si no respetan su pliego justo de peticiones y los reprimen, todas y todos debemos llamar al boicot de todas las frutas del Valle de San Quintín en baja California y sumarnos a este. 
 
Pueblos en Camino
Abril 23 de 2015

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