Syriza puede demostrar que ‘otra energía es posible’: El nuevo gobierno de Grecia está comprometido con la ‘transformación ecológica’

Durante los primeros días de su gobierno, Syriza ha tomado acciones que sugieren una disposición a confrontar la estrategia neoliberal de la Unión Europea en cuanto a la energía y a embarcarse en un rumbo distinto. El nuevo primer ministro, Alexis Tsipras, también ha declarado que su gobierno restaurará los acuerdos de negociación colectiva y detendrá los recortes de trabajo programados que hubieran resultado en la pérdida de 300.000 empleos.

El gobierno de Syriza ha dicho que detendrá la licitación de la Corporación de Energía Pública (PPC, por sus siglas en inglés), la cual es de propiedad pública en un 51% pero que fue objeto de esfuerzos para una privatización total hasta  2016. “Detendremos inmediatamente cualquier privatización de la PPC”, dijo el ministro de energía, Panagiotis Lafanzanis, en la televisión griega unas horas antes de tomar oficialmente la cartera. “Habrá una nueva PPC, lo cual ayudará considerablemente en la restauración de las actividades productivas del país”, dijo.

 

Lafanzanis también anunció que la compañía de gas, DEPA, manejada principalmente por el estado, tampoco será privatizada. Tanto la PPC como la DEPA estuvieron proyectadas para su privatización bajo condiciones impuestas por la Troika.

 

Las acciones del nuevo gobierno sugieren que Syriza está listo para tomar pasos e implementar aspectos clave que la plataforma adoptó en su primer Congreso en julio de 2013. Syriza está comprometido con “un nuevo paradigma de desarrollo social, ambiental y económico” y a favor de la “transformación ecológica de la economía”. Syriza dice que buscará “la práctica de planificación democrática y control social en todos los niveles del gobierno central y local”. En el manifiesto de su elección, Syriza declaró que estaba a favor de “la transformación ecológica en el desarrollo de la producción de energía”.

 

Romper con las políticas energéticas neoliberales de la Unión Europea

 

El programa y el manifiesto de Syriza, junto con sus acciones tempranas para detener la privatización de la generación de energía y gas, sugieren que la estrategia neoliberal de la Unión Europea en cuanto a la transición energética y la protección climática está siendo combatida en formas que podrían tener implicaciones más allá de la Unión Europea en sí. Sin embargo, Grecia depende fuertemente de los combustibles fósiles. Por lo tanto, detener la privatización debería considerarse como un importante primer paso en lo que será un camino más largo hacia un nuevo sistema ecológico y una transformación ecológica.

 

La elección de Syriza llega en un momento en que la estrategia neoliberal de la Unión Europea está en serios problemas. Esta estrategia se basó en la liberalización del mercado de electricidad – aparentemente para promover la ‘elección’ y la ‘eficiencia’ según la directiva del Mercado Interior de la Energía, la cual fue entregada a los estados miembros en 1996. La directiva climática de la Unión Europea de 2009 también ordena una reducción de 20% en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), un 20% del total energético compuesto de fuentes de recursos renovables y un 20% de ahorro en consumo energético para el año 2020 (según los niveles de 2005). Estos son los llamados objetivos “20-20-20”. Por lo tanto, la Unión Europea ha sostenido que la liberalización y el aumento de la energía renovable van de la mano. Esto se basa en la creencia sin fundamento de que solo el sector privado puede manejar la energía renovable.

 

La liberalización del sector energético griego se ha extendido a lo largo de un período de 14 años. En 2001, Grecia aprobó una ley que permitió que cualquier compañía produjera electricidad, poniendo fin de esta manera al monopolio de la PPC. En 2007, a los consumidores individuales se les fueron concediendo gradualmente “derechos” plenos para escoger su proveedor de energía. A las compañías de energía renovable se les fue otorgando acceso especial a sistemas de distribución y transmisión.Se definieron e introdujeron nuevas tarifas de introducción de energía renovable a la red eléctrica (FITs, por sus siglas en inglés) en 2007 y se hicieron posibles los permisos para parques eólicos marinos. Una cantidad modesta de energía renovable se desarrolló como resultado de estas medidas, con beneficios que cayeron principalmente en manos de compañías y propietarios de tierras.

 

Pero en junio de 2013, Grecia (junto con España, Italia y otros países) anunció un inmenso recorte (44,7%) en las FITs y el impulso hacia la energía solar y eólica en Grecia se detuvo por completo. Este ha sido el patrón en gran parte de la Unión Europea, en tanto los estados miembros buscaron controlar los aumentos en los costos de los programas de FIT. El mensaje principal aquí es que para generar una cantidad relativamente modesta de energía renovable, necesitamos una gran cantidad de liberalización y, paradójicamente, subsidios e intervenciones gubernamentales. De forma importante, la energía renovable ha realmente avanzado en Alemania como resultado de una expansión de control municipal e inversión pública. (Pero aun aquí el carbón generó 60% más de energía eléctrica que las fuentes renovables en 2014.) En años recientes, muchas municipalidades han decidido retomar sus redes locales de manos de corporaciones privadas. Alemania ha experimentado una expansión gigantesca en la provisión directa de servicios energéticos municipales. Quienes hacen referencia al éxito alemán en el avance de la energía renovable a menudo parecen no conocer, o quizás se encuentran reticentes a reconocer, el rol de las autoridades públicas en desafiar la privatización e intervenir a favor del público. Las prioridades duales de la Unión Europea de liberalización del mercado energético y protección climática son, de hecho, incompatibles entre sí. La liberalización ha resultado en una situación oligárquica donde solo dominan cinco compañías energéticas (EDF, RWE, EOn, GDF Suez y ENEL), la opción del consumidor es mayormente ficticia y, para su supervivencia, las compañías de energía renovable dependen de acuerdos de compra, ‘mecanismos de capacidad’ y subsidios.

 

Lidiar con la dependencia de los combustibles fósiles

 

La incapacidad de la política de la Unión Europea deja claro que un nuevo camino es necesario y Syriza puede demostrar que ‘otra energía es posible’ dentro y fuera de la Unión Europa. Pero Grecia afronta algunos retos particularmente difíciles. Grecia depende de lignito doméstico para el 70% de su energía eléctrica e importa grandes cantidades de gas de Rusia, Turquía y Argelia. Sin embargo, el país disfruta de un promedio de 300 días soleados al año y tiene un considerable potencial para la energía eólica y geotermal. Syriza, por lo tanto, heredará una situación donde lo que es público (lignito doméstico, supervisado por la PPC) es destructivo para el medio ambiente y lo que está en manos privadas – energía renovable – se necesitará en grandes cantidades para que Syriza reduzca los costos de importación y también desarrolle energía renovable según su plataforma política.

 

A la luz de muchos retos enfrentados por el gobierno en lo inmediato, hay quienes pueden concluir (incluyendo líderes y partidarios de Syriza) que la dependencia del combustible fósil es un problema que puede atenderse a más largo plazo. Grecia tiene recursos baratos y abundantes de carbón de lignito y dichos recursos no pueden dejarse sin usar—aunque los efectos ecológicos del uso de lignito sean ampliamente reconocidos. Una típica estación de energía que usa lignito emite 37% más dióxido de carbono por unidad de energía que una estación de energía que usa carbón negro. El uso de lignito ha hecho una aportación central a la desproporcionalmente grande contribución de Grecia al calentamiento global y también impacta negativamente la salud pública. La contaminación del aire en Grecia es más alta que la contaminación promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, por sus siglas en inglés) y los niveles de la contaminación del aire en Atenas, agravados por el incremento en la quema de madera, son actualmente 15 veces más altos que el nivel de alerta de la Unión Europea.

 

La planificación energética es clave para la transformación ecológica

 

Cambiar el sistema energético de un país puede ser un proceso de décadas pero no hay razón por la cual el proceso no pueda comenzar inmediatamente. El documento de trabajo recientemente publicado por TUED,Energy Democracy in Greece: Syriza’s Program and theTransition to Renewable Power,identifica cuatro metas políticas amplias y entrelazadas entre sí que pueden servir como punto de referencia para Syriza a medida que da forma a sus políticas energéticas y climáticas. Estas son:

 

1.  Establecer control sobre el futuro energético del país (autodeterminación energética)

2.  Asegurar un proceso de base amplia e inclusivo para desarrollar e implementar un plan nacional de transición energética

3.  Reducir la dependencia del combustible fósil

4.  Aumentar la energía renovable de propiedad pública

 

Al detener la privatización de la PPC y la DEPA, Syriza ya ha adelantado un paso hacia la primera meta. Este es un primer paso de suma importancia pero Syriza también debe esforzase en desarrollar la energía renovable de propiedad pública y manejo democrático así como también generar cadenas domésticas suplidoras de energía solar y eólica. Esto se discute más adelante y se explica en más detalle en el documento de trabajo de TUED,Energy Democracy in Greece.

 

Meta 2: Asegurar un proceso de base amplia e inclusivo

 

Syriza puede convocar a un proceso de base amplia e inclusivo tanto para desarrollar como para implementar un plan nacional de transición energética. Las propuestas preliminares para la transición de la energía fósil a la renovable pueden ofrecerse como punto de partida para un debate y una discusión nacional alrededor de objetivos más amplios. La transición a un nuevo sistema energético, basado en recursos renovables, presentará muchos retos tanto técnicos como políticos pero las decisiones se pueden tomar según la mejor investigación disponible y a través de un estudio de todas las opciones aprovechables.

 

Los beneficios a corto plazo de una transición a la energía renovable, como aire más limpio, mejor salud pública, costos energéticos más bajos en menos de una década, reducida dependencia a combustibles provenientes del extranjero, creación significativa de empleos, etc., necesitan resaltarse junto con la importancia de una estabilidad climática a largo plazo y una economía política sustentable. El proceso tiene que intentar demostrar cómo dicho plan de transición podría fortalecer el control comunitario y la autonomía constructiva.

 

Sindicatos, pequeños negocios que actualmente se encuentran involucrados en la energía renovable, representantes de movimientos sociales e instituciones progresistas de investigación, podrían constituir la base de una comisión de sectores representativos, agrupados para desarrollar el plan. Partidarios de Syriza alrededor del mundo con destrezas relevantes también podrían involucrarse en el proceso.

 

Involucrar al sindicato GENOP-DEH en la transición energética y la restructuración de la PPC es claramente trascendental, ya que las preocupaciones por los empleos serán importantes. Los trabajadores de la industria pueden integrarse a nuevas estructuras de propiedad y administración. Pueden recibir un alto grado de responsabilidad en la operación y el mantenimiento de los sistemas, algo que hacen a diario. Secciones de la gerencia media también pueden involucrarse constructivamente.

 

Meta 3: Reducir la dependencia del combustible fósil

 

Grecia tiene el potencial para producir suficiente energía renovable como para cubrir sus necesidades desde adentro de sus fronteras y como para hacerlo de forma que genere tanto empleos como ahorros.

 

Como mencionamos anteriormente, Grecia es hoy sumamente dependiente de los combustibles fósiles tanto domésticos (lignito o carbón marrón) como extranjeros (petróleo y gas). Su sector de recursos renovables es pequeño y actualmente está en manos privadas (excluyendo sistemas solares termales domésticos). Desde la perspectiva de reducir emisiones de gases de invernadero, sería mucho mejor sustituir los recursos renovables por lignito doméstico primero para después reducir el uso de gas. Esto se debe al hecho de que las emisiones directas (“burnertip”) provenientes del gas son casi la mitad de las generadas por el carbón y considerablemente menos de la mitad de las emisiones directas generadas por el lignito. Pero el cambio de carbón a gas en Grecia puede no ser la mejor opción política o económica durante la primera fase de la transición. Es importante notar que la generación energética de gas es dominio de unos cuantos Productores Independientes de Energía (PIEs) que han tenido presencia en Grecia durante el período de liberalización. Reducir las importaciones de gas aumentará, por consecuencia, la porción de energía griega que se encuentra bajo control público. Y una PPC completamente ‘retomada’ asegurará que los beneficios del uso de lignito doméstico por lo menos se retengan en Grecia.

 

Durante la primera fase de la transición energética de Grecia (quizás una década, más o menos) la estrategia debe, siempre que sea posible, implicar un cambio directo: la energía renovable doméstica debe reemplazar el gas natural y el petróleo importados, los cuales suman alrededor del 13% de la electricidad griega. Sin embargo, la generación basada en el petróleo hasta ahora ha servido a comunidades isleñas o estaciones de energía termal cerca de Atenas a manera de evitar la contaminación del aire asociada con el lignito. Por lo tanto, cualquier reducción en la generación de electricidad basada en el petróleo necesitará atender retos específicos de esta naturaleza.

 

Pero si la generación de energía renovable puede aumentar a un nivel de varios GWs por año (Alemania instaló 7,6 GW de nueva capacidad solar solo en 2012) entonces las reducciones anuales en la generación de gas deberían ser más o menos comparables. Mientras más rápida sea la utilización de recursos renovables, más rápida será la reducción de la cuenta griega de los costos de gas importado.

 

Durante la primera fase de la transición energética es importante anunciar un máximo para el uso del lignito con el fin de proteger ante la tentación de reemplazar el gas importado con más generación energética de lignito. Un máximo suplementario para los gases de invernadero causados por el lignito también podría servir este propósito, y retirar las plantas energéticas de lignito e introducir tecnologías de control de contaminación según sea apropiado podrían complementar dicha política. Un máximo para el uso de lignito podría acompañar una moratoria sobre la construcción de cualquier nueva planta energética de lignito.

 

Claramente, Syriza tiene que realizar una evaluación cuidadosa de las implicaciones ambientales, sociales y económicas de proyectos actualmente aprobados o bajo construcción. Las reservas de lignito en Grecia son muchas y podrían durar muchas décadas pero las existentes facilidades de energía de lignito que se encuentran operando actualmente en Grecia no durarán para siempre y una moratoria efectiva sobre nuevas construcciones significará que las estaciones de lignito eventualmente se dilapidarán y tendrán que ser desmanteladas. Eliminar gradualmente el uso de lignito, sin embargo, dependerá de cuán rápidamente aumente la energía renovable en Grecia y de cómo se atiendan los retos técnicos y financieros y se negocien los obstáculos.

 

Dado el número significativo de trabajadores involucrados en la minería de lignito, el transporte y la generación de energía, los trabajadores y las comunidades que dependen del lignito necesitan garantías de que la transición fuera del lignito no sucederá sin su participación activa y se extenderá a lo largo de un período de años. Despedir trabajadores no está en la agenda de Syriza, bajo ninguna circunstancia. A ningún trabajador o comunidad se le pedirá que pague un precio desproporcionado por la transición energética mientras que otros en Grecia (y a nivel global, en forma de emisiones reducidas) reciben los beneficios. Una serie de protecciones y garantías sólidas necesitan ser prioridad para evitar aislar a trabajadores y comunidades con probabilidad de verse afectados por un cambio fuera del lignito – sin importar qué tan lejano en el futuro pueda encontrarse dicho cambio.

 

Meta 4: Aumentar la energía renovable de propiedad pública

 

Una utilización amplia y rápida de energía renovable en Grecia es posible. Pero necesitará estar fuertemente arraigada en un modelo financiero estable, lo cual significa encontrar una manera de recuperar inversiones en el sistema, costos de operación y mantenimiento, y quizás generar un superávit para hacer mejoras e inversiones nuevas. En la Unión Europea, incentivos como las FITs han permitido que individuos, pequeños negocios y hasta cooperativas se independicen parcialmente de la red. Sin embargo, esto significa que los costos de mantener y renovar el sistema pasan a quienes no son “prosumidores” (tanto productores como consumidores)—mayormente personas sin propiedad y/o rentas disponibles. Además, la rápida utilización de energía renovable plantea la problemática de intermitencia  (el viento no siempre sopla y el sol no siempre brilla) que requerirá el desarrollo de nuevas opciones ‘inteligentes’ de red y tecnologías que puedan integrar y coordinar diversos puntos de entrada. Es probable que las FITs, por lo tanto, solo tengan un rol limitado en la transición energética.

 

Las cooperativas de energía renovable podrían tener también un rol importante. En muchas de las instancias en que los servicios básicos de suministro se han mercantilizado y administrado con fines de lucro según la agenda neoliberal, el crecimiento de las cooperativas se ha considerado como un resultado positivo. Aun más, las 700 cooperativas energéticas en Alemania han provisto una plataforma de lanzamiento para la remunicipalización de la generación energética en más de 40 ciudades. Las cooperativas también han ayudado a solidificar el apoyo popular, relativamente impresionante, al cambio hacia la energía renovable en Alemania.

La declaración de Lafanzanis en cuanto a que “habrá una nueva PPC” es particularmente relevante. La PPC podría trabajar con las municipalidades, los sindicatos y las comunidades para dirigir la transición a la energía renovable de una forma que ya es suficientemente ambiciosa como para cubrir las metas de reducción de emisiones y reducir los costos de combustible relativamente rápido. La PPC ya tiene presencia en la energía renovable y, por lo tanto, algo de experiencia que ofrecer, particularmente en relación con las instalaciones más grandes. Una PPC reformada y reorientada podría tener el rol de compradora e instaladora de PV y hacerlo de forma que extienda los beneficios más equitativamente que en el caso del modelo ‘prosumidor’.

 

Una PPC reformada puede entonces impulsar la utilización de energía renovable en Grecia. Por cierto, ha habido instancias en que los servicios básicos de suministro se han inclinado hacia una generación solar in situ, a menudo como medida preventiva, dirigida a la entrada a y el cierre de la competencia ‘disruptiva’ del mercado. En Grecia, la PPC puede instruirse para tener un rol en ayudar, en lugar de entorpecer, tanto la utilización de energía renovable como la conservación agresiva del objetivo final del uso energético. El esfuerzo por construir la democracia energética en Grecia podría establecer la energía eléctrica  basada en el municipio al centro de un nuevo sistema energético con una PPC reformada en el rol coordinador y técnico.

 

Una utilización ambiciosa de energía renovable puede también crear un significativo número de empleos en Grecia. La manufactura de PV solar es actualmente dominada por unos cuantos países, así como la producción de turbinas de viento. Sin embargo, los empleos pueden generarse inmediatamente en la producción de componentes básicos y en la construcción, la instalación y el mantenimiento de proyectos de energía renovable. La utilización a gran escala también estimulará la demanda de cables y conectores y otros componentes eléctricos. También se necesita una variedad de planificadores.

 

Claramente, la escala y la rapidez de la utilización planificada tendrán un impacto en los programas de manufactura que están ganando terreno en Grecia y también en sus oportunidades futuras de expansión. Ni las facilidades de propiedad pública para la manufactura ni las cooperativas son inconcebibles pero la primera fase puede requerir acuerdos de ‘empresa conjunta’ para permitir la transferencia de destrezas y conocimiento.

 

Es posible imaginar que la instalación y el trabajo relacionado sean realizados por el personal de la PPC, con salarios decentes. La PPC podría también ser la compradora principal de módulos solares, inversores y otros componentes. Los edificios públicos—escuelas, hospitales, etc.—podrían ser evaluados para ver si son aptos para PV solar y un plan podría ser desarrollado para instalar sistemas de PV en el transcurso de la próxima una o dos décadas. En Grecia, la más grande clasificación individual para edificios es la de escuelas públicas. Ya el Centro de Fuentes de Energía Renovable (CRES, por sus siglas en inglés) ha explorado las posibilidades de desarrollar sistemas fotovoltaicos sobre los techos de escuelas, en asociación con la Organización de Edificios Escolares (SBO, por sus siglas en inglés) de Grecia. Un plan nacional de transición energética podría incluir el desarrollo de un inventario de edificios y espacios públicos para evaluar su capacidad para la generación energética in situ.

 

La transición a la energía renovable en Grecia requerirá de compromisos de capital. Pero si se miden en comparación con los costos financieros, de salud y ecológicos de la continuación del uso del combustible fósil, la energía renovable es la mejor inversión social posible. Para una cuantificación más específica, podemos considerar el costo de la cuenta anual de electricidad del sector público, el cual puede ser entonces calculado por más de 20 años según tendencias recientes. Este costo puede entonces compararse con el costo de una amplia utilización de PV solar en esas facilidades. El precio de PV obtenido a nivel global junto con los costos de la instalación y el mantenimiento actualmente son tales que los sistemas PV pueden pagar por sí mismos dentro de 5 años, después de los cuales la fuente de electricidad para estas facilidades será virtualmente gratis. Existe toda probabilidad de que los costos de la electricidad para sustentar el sector público – incluyendo escuelas, hospitales y otros edificios gubernamentales – en la práctica decaerán drásticamente en el transcurso de un período de 20 años.

 

El capital podría también obtenerse de una variedad de fuentes. En 2012, la PPC tuvo una ganancia bruta de€276 millones. Una PPC ‘retomada’ podría ofrecer la opción de redirigir capital hacia fuentes de energía renovable. Otra opción es que la PPC emita bonos según sus ganancias futuras. Estos se pueden emitir a nivel doméstico en lugar de internacional y ofrecer un mecanismo comprobado y confiable para financiar los servicios públicos.

 

Otra posibilidad es un impuesto de carbono. Hay varias opciones para diseñar un impuesto de carbono, como imponerlo sobre los emisores industriales principales en Grecia o a través del cobro de un cargo sobre la gasolina. Grecia consumió un promedio de 343.000 barriles de petróleo crudo por día en 2011, de los cuales casi la mitad (46%) se usó para la transportación. Según la AIE (datos de 2009), en comparación con otros países europeos de la OECD, Grecia tiene un impuesto relativamente bajo sobre la gasolina y el combustible diesel. Un pequeño impuesto al carbono de apenas unos centavos por litro de gasolina podría generar ganancias significativas que, a su vez, podrían dedicarse a la inversión en energía renovable.

 

Conclusión

 

Los actuales compromisos programáticos de Syriza sobre trabajar hacia “el desarrollo de un nuevo paradigma de desarrollo social, ambiental y económico” y la necesidad de construir un sector público de un “nuevo tipo” podrían transformar la política energética y climática tanto dentro como fuera de la Unión Europea. Pero solo si estos compromisos son implementados. Detener la privatización de la PPC y la DEPA fue un contundente primer paso en la dirección correcta. Si Grecia puede demostrar que otro tipo de energía es posible, no solo en teoría sino en forma de una verdadera transición abierta, transparente y dirigida democráticamente, con ganancias cuantificables, entonces las implicaciones para la sociedad y los ecosistemas que nos sustentan a todos son potencialmente enormes.

 

Autor: Sean Sweeney

Texo publicado el 26 de febrero de 2015 en http://unionsforenergydemocracy.org/syriza-puede-demostrar-que-otra-energia-es-posible/?utm_source=TUED+en+Espa%C3%B1ol&utm_campaign=ca2639ca66-Bulletin_25_ESP&utm_medium=email&utm_term=0_c619737db7-ca2639ca66-95836241

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