Indígenas del Cauca se imponen ante guerrilleros y militares

Luego de haberse pronunciado en vano contra la presencia de bases militares, policiacas y guerrilleras, comunidades nasa de la región del Cauca han sacado por propia mano a más de cien militares de su territorio y desmantelado trincheras de ambos grupos armados.

Tras una interminable lista de abusos y violaciones a sus derechos humanos, comunidades nasa de la región del Cauca, en Colombia, retiraron trincheras del ejército colombiano y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de sus territorios ancestrales, donde, desde hace décadas, ambos grupos armados tienen bases militares y han provocado un sinnúmero de muertes y agravios.

Los últimos ataques de las FARC al cuartel de la policía de Toribío, en junio pasado, terminaron por colmar la paciencia de los pobladores, quienes se organizaron y decidieron que su guardia sacaría a policías, militares y guerrilla de sus territorios para evitar seguir siendo víctimas de las balas de ambos.

Una comisión intentó hablar, sin éxito, con las FARC, y enseguida, los indígenas desmantelaron puestos de vigilancia y trincheras del ejército y la policía, lanzando costales llenos de arena al río.

Tras días de mucha tensión, representantes del gobierno colombiano y de los pueblos indígenas acordaron la realización de una mesa de diálogo que tendrá lugar la próxima semana. El delegado del presidente Juan Manuel Santos dio a conocer los cinco puntos que los representantes de los pueblos originarios han planteado: 1) Que las comunidades indígenas no están de acuerdo con la ocupación militar del Cerro Berlín en el resguardo de San Francisco, zona rural del municipio de Toribío; 2) Que la fiscalía y el gobierno nacional se abstengan de procesar jurídicamente a los indígenas que participan en las acciones de control de sus territorios; 3) Que el gobierno nacional se comprometa a no hacer señalamientos infundados y generalizados contra las comunidades indígenas; 4) Que las personas heridas por la fuerza pública deben ser atendidas sin costo policial o judicial, para lo cual piden la intervención de la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo y 5) Que en el curso de las conversaciones participen como garantes el defensor del pueblo, el delegado de las Naciones Unidas y una personalidad colombiana independiente. En la mesa de diálogo también estará Volmar Pérez, defensor del pueblo; Todd Howland, delegado del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los derechos humanos y un ciudadano independiente.

La tensa situación llegó a un punto álgido en el transcurso de la última semana con el fallecimiento de dos personas: Fabián Cuetia, de 22 años, de la etnia nasa fue herido en mitad de un camino por militares el 18 de julio; y el campesino Mauricio Largo, de 27 años, fue muerto un día después en Huasaná.

Los indígenas se han pronunciado en muchas ocasiones con respecto a los enfrentamientos que los militares y las FARC llevan a cabo en sus territorios, acciones de las cuales ellos no sólo han sido testigos durante años, sino víctimas: “Nunca han estado tan claras las cosas en el norte del Cauca en Colombia. Nunca. Salimos a marchar, nos movilizamos, con toda la fuerza y claridad para exigir que los actores armados salieran del territorio. En movilizaciones, asambleas y audiencias públicas, denunciamos los abusos que cometen contra comuneras y comuneros en todo el territorio ejército, policía, paramilitares y guerrilla.” Sin embargo, sus demandas no fueron escuchadas, y en las últimas semanas han sacado por sí mismos a más de cien militares de su territorio.

Un poco de historia

Durante la conquista, cuando los españoles llegaron al territorio Nasa (lo que hoy en Colombia son los departamentos del Valle del Cauca, Cauca y Huila), la comunidad tenía sus asentamientos en la gran ribera del río Cauca. El etnocidio cometido por los españoles marginó a los sobrevivientes de la masacre hacia las partes altas de la Cordillera Central.

Los siglos XVI y XVII fueron de resistencia, de pelear contra la corona española, de resistir y no dejarse exterminar. Ello le dio a los nasa la capacidad de negociar con el conquistador y colonizador un resguardo para su pueblo y su cultura. La negociación fue encarada con determinación por el líder paez Juan Tama, quien logró que a comienzos del siglo XVIII, se reconociera el territorio resguardado para los nasa.

Con la llegada del siglo XIX, la independencia le dio poder al libertador Simón Bolívar y al gobierno de Colombia, para que reconocieran los resguardos indígenas y se pudiera recuperar la totalidad de las tierras usurpadas. Los propósitos de Bolívar fueron entrampados, y las comunidades fueron engañadas con normas de la naciente clase política criolla, que privilegió a familias poderosas que desarrollaron grandes haciendas ganaderas e ingenios azucareros en las planicies por las que corre el río Cauca, que ha sido el hogar del pueblo nasa.

Desde finales del XIX y hasta muy entrado el siglo XX, los pueblos del Cauca siguieron siendo oprimidos por el gobierno, por empresas cafetaleras y por guerrillas.

No fue sino hasta 1970 cuando se fundó el Consejo Regional Indígena de Cauca. Durante esa década tuvieron lugar los primeros impulsos de la política de recuperación de tierras. A partir de 1980 se constituyeron los Planes Comunitarios o Planes de Vida (los cuales buscaban dar solución a problemas de las comunidades, a través del fortalecimiento de modos de gobierno locales, como los cabildos), diseñados por el sacerdote católico nasa Álvaro Ulcué Chocué. Sin embargo, a partir del 2000, el Consejo se ha tenido que enfrentar a la amenaza de la globalización y las empresas transnacionales.

Mediante un comunicado, el Tejido de Comunicación y de Relaciones Externas para la Verdad y la Vida, los pueblos indígenas refirieron que “convierten nuestro territorio, por la vía del terror y de la guerra en una ‘zona de consolidación’ para los intereses extractivos de las transnacionales: esta guerra, venga de donde venga, tiene motivos y beneficiarios económicos. Nos despojan para sacarnos de acá, para robarse la Mama Kiwe (madre naturaleza) y su riqueza, para someterla y matarla y para acabar con nuestro proceso y nuestra historia, con este territorio”. Sin embargo, los indígenas no están dispuestos a ceder y se mantienen firmes en su posición. “Estamos”, aseguran desde Colombia, “preparados para una larga resistencia”.

 

Héctor Henao Galeano y Desinformémonos

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